
1 Taza de azucar
1 Cucharada de mantequilla
Jugo de un limon
1/2 Taza de Agua


Para la masa dos libras de harina bien cernida, 12 onzas de mantequilla fresca bien lavada, , un poco de cascara de naranja bien picada, 2 onzas de azúcar bien molida, 2 onzas de levadura bien lavada y aguanosa, 2 huevos, 2 cucharadas de sal, tres cuartas botellas de leche tibia. Hágase la masa con dicha harina, leche y sal, y la mitad de la levadura, disuélvase ésta de antemano con la leche y el azúcar, esta masa hay que trabajarla lo menos 2 veces, durante el tiempo que sea necesario, luego se agrega la mantequilla que hizo disolver a fuego lento, dejando todas las impurezas que pudiera contener, se agrega también el resto de la levadura, y los huevos; se vuelve a trabajar ligeramente la masa, luego se extiende con el fuslero ligeramente, se pone sobre una lata, se le unta con bastante mantequilla, se le agrega canela y azúcar y se hace cocer en un horno bien caliente durante 10 minutos. Antes de llevar al horno se deja una hora u hora y media en un lugar abrigado para que levante bien la masa, sobre la torta se echa una cuarta parte de mantequilla, un adarme de canela en polvo 2 onzas de almendras gruesas, y también agua de azahar.
Beatriz Rossells Montalvo:
LA PAZ-BOLIVIA:
Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p.

INGREDIENTES [Para 10 personas]
Lengua de res limpia y cocida 1 pieza
Ají rojo en vaina molido 4 cucharadas
Cebolla picada 1 cabeza
Ajo molido 1 diente
Apio 1 ramita
Perejil 1 ramita
Aceite Lo necesario
Mantequilla Lo necesario
Sal y pimienta molida A gusto
Canela molida 1 pizca
Tomate 1 pieza
Cebolla blanca en juliana ½ cabeza
Quirquiña 20 hojitas
Tunta partida y cocida ½ kilo
Maní molido y cocido 5 cucharadas
Cebolla blanca en cuadrados 1 cabeza
Pimiento morrón verde 2 piezas
Vino tinto ½ taza
PREPARACIÓN (Tiempo de preparación: 80 minutos)
Cocer la lengua en olla de presión agregándole cebollas, hierbas y ajo.
Pelar la lengua, cortar en lonjas delgadas, reservar.
Colar el caldo y desgrasar, reservar.
Sofreír ajo y cebolla hasta que estén transparentes, enfriar y licuar con un poco de caldo.
Colocar en una cacerola agregando el ají, la canela, el vino y el resto de los condimentos, dejar reducir hasta que esté espeso, reservar. Hacer un p’uty de chuño con el maní.
Hacer también un solterito con la cebolla, tomate, quirquiña y quesillo. Colocar en una brocheta las lonjas de lengua alternando con cebolla, tomate y pimiento morrón verde.
Engrasar un molde con mantequilla y la salsa, colocar las brochetas y dorar por espacio de cinco minutos aproximadamente. Servir.
Por Chef: Julia Romero – Periodista Invitado
Los Tiempos de Cochabamba
Ingredientes
Preparación
Cristina Olmos

1,500 kg de carne (asado), aproximadamente
Hojas de perejil (para decorar)
Para el relleno:
1 zanahoria cortada en cubos de, aproximadamente, 1 cm de lado
Sal y pimienta, a gusto
1 pimiento rojo
1 pimiento verde
1 pimiento amarillo
1 taza de perejil picado
4 dientes de ajo picado
1 cucharada de gelatina sin sabor
3 huevos
200 cm3 de crema de leche
2 huevos duros
2 cebollas cortadas en rodajas
1 pocillo de aceite
1 cubo sazonador de caldo de carne
1 taza tamaño de vino blanco
PARA LA GUARNICIÓN:
4 papas medianas y cortadas en cubos de. aproximadamente. 3 cm de lado
4 camotes medianos, pelados y cortados en cubos de aproximadamente, 3 cm
Aceite, cantidad necesaria
Blanquear las zanahorias en abundante agua a punto de ebullición con sal hasta que estén tiernas pero bien firmes.
Retirar. Cortar la cocción en agua helada. Escurrir y reservar.
Quitar las semillas y nervaduras a los pimientos. Cortarlos en tiras de 1 cm de ancho y luego en cuadrados. Reservar.Colocar los pimientos. las zanahorias, el ajo y el perejil picados. Espolvorear con la gelatina.
Incorporar los huevos y la crema de leche. Condimentar con sal y pimienta a gusto. Reservar. Retirar el exceso de grasa de la carne. Realizar, cuidadosamente, un corte en uno de los extremos con un cuchillo de buen filo para formar una bolsa. Salpimentar el interior de la carne.Rellenar con la mezcla de pimientos y zanahoria. Alternar con los huevos duros.Cerrar la abertura con palillos o cosiéndola con hilo de algodón.
Poner la rodajas de cebolla en una fuente de horno untada con aceite. Ubicar la carne sobre las cebollas. Salpimentar ; rociar con un hilo de aceite.
Llevar a horno precalentado a temperatura caliente por 15 minutos o hasta que la carne esté dorada por todos sus lados. Disolver el caldo en el vino blanco caliente. Retirar la carne del horno y rociar con el caldo. Llevar nuevamente a horno precalentado a temperatura moderada y cocinar por 15 minutos más.
Retirar del horno. Agregar las papas y las ocas en la fuente de horno. Salpimentar.
Cocinar en horno precalentado a temperatura moderada por 50 minutos o hasta que la carne esté cocida y las papas y batatas doradas, Retirar, Dejar reposar unos minutos. Servir la carne cortada en rodajas. Decorar con hojas de perejil.
http://www.opinion.com.bo/opinion/cocina/2013/0925/suplementos.php?id=1746
La llajua es un exotico picante elaborado con locoto, tomate y hojas de quirquina o huacataya. Se caracteriza por ser un aderezo o salsa infaltable en el menu de los bolivianos.
Preparada en un batan con el morokho (piedra de moler), es una esencia saciable a la hora de saborear cualquier menu durante el almuerzo o platos como el chicharron, patitas, rellenos e infinidad de alimentos. Por su fino picante condensado, calma el frio caracteristico del altiplano.
Entre la merienda de media manana, el almuerzo o la cena, la llajua estimula un sabor irreemplazable en el paladar. El caracteristico molido del locoto, las hierbas aromaticas y el tomate aderezan cualquier comida.
No existe un dato exacto acerca de en que momento aparece la llajua; sin embargo, una de las potenciales precisiones sucede cuando los espanoles venian desde Mexico hacia America del Sur. Cristobal Colon desembarco en las islas de Wanajani (hoy las Bahamas) el ano 1492. La expedicion militar y conquista del imperio de los Mexicas por Hernan Cortes es de vital importancia porque es asi como se descubre una serie de alimentos no conocidos en Espana, como el tomate, el maiz, el chocolate y la papa.
Por el ano 1498 a 1500, Colon funda Veracruz, en Mexico, donde comienza la expansion española, que duro casi 50 anos. Paulatinamente, Francisco Pizarro y Diego de Almagro, en su recorrido por América del Sur, pasan por la costa de Colombia, Ecuador y llegan a Peru, donde fundaron Lima. En el trayecto de la expedici�n, los espa�oles y mucha gente que los acompañaba fueron alimentandose con insumos que recog�an de las tierras, previamente en Mexico ya conocieron el aguacate, el ma�z, el tomate, el wajolote (el pavo) y los aj�es. Continuada la incursi�n hacia Am�rica del Sur, los colonizadores tra�an en su ej�rcito una cantidad de hombres mayas y aztecas, quienes usaban las salsas picantes para preparar sus alimentos.
Al llegar a Peru inician la conquista del imperio incaico y coinciden que los incas tambi�n cocinaban con alimentos picantes, ya que la costumbre la hab�an heredado de los aymaras de Tiwanaku, quienes probablemente ya com�an las salsas picantes. Es desde la �poca de la conquista que se desarrolla una importante cultura gastron�mica, relat� el chef Guillermo Iraola Mendiz�bal, director ejecutivo de la Primera Escuela de Turismo y Hoteler�a de Bolivia.
“Es dif�cil determinar en qu� momento aparece y nace la llajua como tal, ya que esta salsa picante es un producto que ya exist�a en nuestras tierras y se perfeccion� con la llegada de los espa�oles. Es preparada con ingredientes nativos y la t�cnica empleada es totalmente local”, asegur� Iraola.
La llajua que hoy degustamos es una salsa picante boliviana que acompa�a y est� presente en todas las ocasiones. “La mayor�a de los que habitamos en el �rea andina no podemos vivir sin degustarla. Los espa�oles hacen una salsa no tan picante conocida como salmorejo (compuesto de agua, vinagre, aceite, sal y pimienta), pero los aztecas y mayas ten�an un mont�n de salsas picantes. Yo personalmente me atrevo a decir que la llajua es una fusi�n gastron�mica entre aymaras, espa�oles y aztecas porque, evidentemente, la cocina azteca y maya influenciaron en nuestro territorio”, agreg� el chef.
Iraola explic� que en la comida internacional no se emplea el uso de la llajua porque el picante da�a el sentido gustativo e impide la percepci�n de otros sabores y texturas.
El paladar internacional no acostumbra comer picantes; sin embargo, para que los visitantes lo degusten se recomienda atenuar el sabor del picante en un nivel bajo. Por ejemplo, un chicharr�n no es bien saboreado si no se acompa�a con la llajua, en este caso se prepara una suave.
“A diferencia del men� internacional, en la comida tradicional boliviana siempre habr� llajua presente en los platos nacionales”, dijo
Cada pa�s consume el picante seg�n su propia tradici�n y gusto local. Iraola refiri� que en el caso de Bolivia se hizo costumbre saborear alimentos acompa�ados con la llajua, es el caso de La Paz, Oruro, Potos�, Chuquisaca y Cochabamba, departamentos donde se consume este tradicional picante.
La mejor preparaci�n
En Bolivia, la mejor receta de una buena llajua es la mezcla del locoto, tomate y quirqui�a, que son molidos en un bat�n (piedra de moler que ya exist�a cuando los espa�oles llegaron a tierras del continente sudamericano). Al moverse las piedras una sobre la otra, los ingredientes se trituran y forman una pulpa que junto con las hojas de quirqui�a despiden un exquisito aroma.
En comparaci�n con el uso de la licuadora, en el que las aspas filosas del electrodom�stico cortan los ingredientes de forma perfecta, no se extraen el jugo y el aroma caracter�stico de los ingredientes, lo cual implica la p�rdida de sabor y esencia. Por esta raz�n, muchas amas de casa le incorporan aceite, cebolla picada en cuadritos y otras esencias.
Recomend� que para evitar el mayor grado de picante es importante quitar las pepas de los locotos y lavar con abundante agua antes de molerlos.
La nutricionista Lourdes Meriles, del Hospital de Cl�nicas de La Paz, explic� que la llajua es una costumbre boliviana consumida en la mayor parte de los departamentos, especialmente en el valle cochabambino, donde abunda la producci�n del locoto y tomate.
“La llajua es un alimento en salsa picante que aporta un alto contenido de calor�as al organismo debido al uso del locoto como principal ingrediente. Por el aporte cal�rico da la sensaci�n de energ�a al organismo”, explic� Meriles.
Dependiendo de los colores del locoto (rojo, amarillo o verde) en el preparado de la llajua se aportan m�s o menos calor�as. Los locotos de color rojo y amarillo aportan vitamina A (vetacarotenos) y un alto contenido de calor�as por las pepas negras, que concentran mayor picante. Los locotos de color verde aportan menos concentraci�n de calor�as, por lo cual son menos da�inos para la salud, expuso la nutricionista.
Advirti� de que no es recomendable que las personas que est�n con receta m�dica consuman salsas picantes porque pueden sufrir mayor da�o digestivo. ”Es aconsejable consumir la llajua en cantidades m�nimas evitando exageraciones”. Explic� que la mezcla del tomate y algunas hierbas, como la quirqui�a o la wacataya, son complementos para que la salsa picante adquiera un sabor agradable. “No es que sea una combinaci�n buena o mala para el organismo, sino que el ox�geno del tomate hace que la mezcla se descomponga r�pidamente, una vez descompuesto toma un sabor agrio, entonces debe evitarse su consumo, caso contrario implicar�a ardores estomacales”, recalc�.
Antonio Paredes Candia, en la segunda edici�n de su texto La Comida Popular Boliviana, explica: “Son salsas nativas que en nuestra gastronom�a ocupan el lugar similar a la mostaza o el k�tchup que usan los ingleses para aderezar sus viandas”.
Las variedades de esta salsa tienen nombre propio de acuerdo con los productos que se emplean en su elaboraci�n. Es llajua, voz en idioma quechua, cuando est� preparada con locoto (…) Pertenece al �rea quechua y se ha extendido en el �mbito nacional. Tambi�n se hace llajua con ulupicas, frutitos esf�ricos tan picantes como fraganciosos.
*Variedad de llajuas: recetas tomadas del texto de Antonio Paredes Candia: La Comida Popular Boliviana. Segunda edici�n, p�g. 441-446.
*Variedad de recetas
Ingredientes: 1 tomate grande, 1 locoto peque�o de color verde, 1 gajo de quirqui�a, 1 gajo de wacataya, 1 gajo de apio, 1 gajo de perejil, 1 gajo de hierbabuena y sal.
Preparaci�n: exprimir el jugo del tomate en el plato para llajua. Se lava el locoto y se le saca las pepas. Todo se muele junto con las hierbas hasta que se forma una salsa. Se vac�a en el plato y se le agrega sal a gusto. Si est� muy espesa, se la licua con un poquito de agua fr�a.
Nota: salsa especial para acompa�ar el plato pace�o.
Llajua de ulupica
Ingredientes: 2 tomates grandes, 10 ulupicas, 1 gajo de perejil y sal.
Preparaci�n: se exprime el jugo de los dos tomates en un platillo hondo. Las pulpas, las diez ulupicas y el gajo de perejil se muelen en el bat�n hasta formar la salsa. Luego se vac�a en un recipiente y se le agrega sal al gusto.
*Una receta de Cochabamba
Ingredientes: 1 locoto, 1 o 2 tomates, 1 ramo de quirqui�a y sal.
Preparaci�n: partir un locoto grande en cuatro partes, luego sacar las pepas y lavarlas. El tomate se parte en dos, se exprime ligeramente el jugo que contiene en un platillo hondo, en el que se pondr� la llajua. La pulpa del tomate, el locoto, m�s una ramita de quirqui�a se muelen en un bat�n peque�o con el morokho.
Cuando est� bien molido se le agrega el platillo donde se guarda el jugo de tomate. Se pican muy finamente las hojitas de un ramito de quirqui�a. Se pone sal a gusto y se mezcla todo. Si la llajua est� muy espesa se le agrega una o dos cucharillas de agua fr�a. Se mezcla bien.
*Llajua jugosa
Ingredientes: 1 tomate, 1 locoto, 2 gajos de wacataya, 2 gajos de perejil, 2 gajos de quirqui�a y sal.
Preparaci�n: a un tomate grande o dos se le exprime el jugo en el platillo para la llajua. El locoto se parte en cuatro y se le saca las pepas, todo se muele en un bat�n. Cuando todo esta bien molido se vacia al plato con jugo de tomate y se mezcla. Se le pone sal a gusto.
Variantes de esta llajua ser�an:
1.- Moler con una cabecita de cebolla picada finamente o raspada, en cuyo caso pierde el aroma de la quirqui�a, que es tan agradable.
2.- Se agrega a la molienda un peque�o gajito de ruda, que le da un sabor muy especial que no siempre gusta.
Maribel Condori Monrroy
Revista7D�as
Un buen vino y un exquisito plato de saice, esa es la vida, diría cualquier chapaco, en su mes aniversario: abril. Es por ello, que ahora le mostramos cómo preparar un delicioso saice tarijeño, para que usted corrobore si realmente es cierto el dicho. El chef Victoriano Avendaño nos da pautas para prepararlo al mejor estilo de la tierra andaluza.
Carne de primera. El ingrediente principal para un buen saice, es la carne. «Obviamente, esta debe ser de primera, puesto que se trata de un plato nacional y los bolivianos estamos acostumbrados a comer “riquito”, apuntó el cocinero.
Hay que remarcar que el saice es un plato fuerte jugoso y mientras más tierna sea la carne, mejor jugo saldrá en el plato principal.
Los condimentos. Para agregar los condimentos, como el comino o la pimienta, estos deben estar previamente molidos.
Para la zarza. La zarza requiere de: 1 tomate picado en juliana; 1/2 cebolla picada también en juliana; 1 locoto picado en juliana; sal, pimienta y aceite a gusto, mezclar todo y poner encima del saice.
Dideo en lugar de arroz. A diferencia de los cruceños, cochabambinos y otros departamentos del país, a los tarijeños les gusta acompañar el saice con fideo en lugar de arroz. «El fideo no debe ser grande y mejor si son los redonditos», dijo doña Pastora, una cocinera tarijeña, a un medio local
El uso del ají. Cabe destacar que el ají es el “ingrediente secreto” para la degustación de un verdadero saice tarijeño. Los cocineros aclaran que no se trata de cocinar con mucho ají, pero sí de darle un toque de picante, para demostrar que es un plato nacional.
Chef
Victoriano Avendaño
El titular de la cocina en la Escuela El Maná nos enseñó algunos de sus secretos.
Receta
Ingredientes
Saice
• 1 kg de carne blanda de res
• 1/2 kg de pata de res
• 4 papas grandes
• 3 cebollas medianas
• 1 tomate grande
• 1 taza de naranja
• Sal y pimienta a gusto
• 6 vainas de ají colorado molido
• 1 cucharilla de pimienta en grano
• 1 cucharilla de comino en grano
• 3 dientes de ajo picado
Preparación
Cocer las patas hasta hacer caldo. Picar en dados fino la cebolla, el ajo y saltear con un poco de aceite, las vainas molidas en forma de puré añada a la olla, condimentar con sal, pimienta y comino recién molido, deje cocinar durante 20 minutos con cuatro tazas de caldo de pata. Luego picar la carne y poner al caldo de pata con los demás ingredientes y por último agregar las arvejas precocidas.
Aniversario del departamento de Tarija y de la batalla de la Tablada y lo celebraremos con este representativo plato tarijeno
INGREDIENTES
SARZA:
Preparación
Ingredientes:
Preparación:
Hervir el pollo en una olla con 2 litros de agua y sal. Después de 5 minutos, echar las papas peladas y las arvejas. Cocinar el arroz con dos tazas de agua, una vez cocido, agregar a la sopa de pollo, junto con el ají colorado y dejar cocer 5 minutos más. Si el guiso quedara muy espeso añadir un poco más de agua. Servir con cebolla verde picada por encima.

Siendo como es el higado una carne fuerte y seca, la forma de mejorarla para los placeres de la mesa es sirviendolo acompañado de una buena ensalada.

6 pedazos de carne
1/3 pocillo de aceite
2 dientes de ajo picados
1 pimentón rojo cortado en cuadrados
1 pimentón amarillo cortado en cuadrados
1 cebolla cortada en aros
100 grs. de vainitas cortadas
1 tallo de apio picado
½ taza de vino blanco
¼ taza de cebolla de verdeo picada
Sal y pimienta a gusto
Retirar la grasa de la carne y cortarla en tiras finas.
Verter el aceite en una cacerola, llevarlo a fuego medio y perfumarlo con el ajo; agregar la carne previamente salada, y saltearla, mezclando continuamente, hasta que cambie de color.
Adicionar los pimentones, la cebolla, las vainitas y el apio.
Rehogar la preparación durante 5 minutos; incorporar el vino blanco y cocinar durante 5 o 10 minutos más.
Salpimentar a gusto y espolvorear con la cebolla de verdeo picada. Retirar y servir.
Cristina Olmos
Ingredientes:
| 1 taza de frijoles | |
| 8 tazas de caldo básico | |
| 250 gramos de cerdo salado en trozos | |
| 500 gramos de yuca pelada y cortada en trozos | |
| 1 taza de cebolla, tomate, ajo y condimentos picados y salteados | |
| 250 gramos de chicharrones | |
| 1 cucharada de perejil picado | |
| Sal y pimienta al gusto |
Preparación:
Verter los frijoles en una cacerola junto con el agua del remojo y el caldo y cocinar hasta que estén tiernos.
A continuación, añadir la carne y el plátano y cocinar durante 15 minutos. Agregar la yuca, la salsa y los chicharrones y cocinar hasta que todo esté tierno. Antes de servir, espolvorear con el perejil picado.
Los textos son colaboración de Mariana Giménez Cobiella
Mariana@RedBoliviana.com
Michelangelo Cestari y Kamilla Seidler, chefs del restaurante Gustu, en La Paz, Bolivia.Los caballos no aguantaban. Algunos directamente morían por falta de oxígeno. Porque transportar plata por senderos de alturas escalofriantes tampoco es tarea que soporte todo animal. Sin embargo las llamas sí. Así que a ellas recurrieron los conquistadores españoles para trasladar su botín de las minas bolivianas de Potosí a La Paz. Y de ellas también tira el restaurante Gustu, siglos después y con objetivos distintos. Riqueza, sí, pero del paladar. El centro abierto por el cofundador de Noma Claus Meyer en La Paz hace nueve meses respeta la regla del kilómetro 0 a rajatabla: solo productos bolivianos crecidos a su alrededor. Como, precisamente, las llamas.
Su carne y su leche, en concreto, son algunas de las especialidades que sirven a 3.700 metros de altura la danesa Kamilla Seidler y el venezolano Michelangelo Cestari, los dos jóvenes chefs que Meyer puso al frente de su última perla. Con un objetivo: cocina creativa a partir de lo boliviano de toda la vida. Aunque la recién terminada XII edición del congreso gastronómicoMadrid Fusión ha dejado claro que la misión de Gustu tiene aliados por todo el eje andino. “Nos separan fronteras políticas, pero tenemos la misma tierra, el mismo lenguaje, los mismos pensamientos”, aclara Virgilio Martínez, dueño y cocinero de Central, en Lima, el 4º mejor restaurante de América Latina según la última lista de la revista Restaurant.
Ninguno de los cocineros, para empezar, supera los 36 años. Todos usan únicamente lo que produce su tierra y mantienen estrechas relaciones con pequeñas comunidades recolectoras y productores autóctonos. Hasta trabajan con biólogos y antropólogos. El reto es llevar a la mesa el sabor del país. “Conocemos los animales que te vamos a dar. Quiero saber qué gente corta del suelo la comida que servimos”, añade Rodolfo Guzmán, 36 años y los últimos siete al frente de Boragó, en Santiago de Chile (octavo en la lista de Restaurant).
Así, ante el cliente de Central pueden aparecer papas liofilizadas recogidas a 4.800 metros en Perú. Y en Boragó se sirve un plato que sigue durante un año la evolución del árbol chileno peumo. Son muchas, al fin y al cabo, las historias que narran las exquisiteces de estos restaurantes. Hay productos que proceden de la selva fría chilena, un “parque jurásico donde hay frutos que desaparecen y vuelven al cabo de cinco años”, destaca Guzmán. Y Martínez viaja dos veces al mes a los Andes para volver “cargado” de nuevos hechizos para los paladares ajenos.
Con esta receta, y unos menús que oscilan entre los 50 y los 130 dólares (37 y 100 euros), han acabado por cocinar un éxito mundial. De momento, cuentan con reservas para más de un mes y mezclan público nacional y extranjero. En Gustu, por ejemplo, lo boliviano gana en los fogones y en sala: el 65% de los clientes es autóctono, prometen Seidler y Cestari. Guzmán, en cambio, sigue teniendo más dificultades para convencer a los chilenos: su público, por ahora, es al 75% foráneo.
En el fondo, con los problemas el dueño de Boragó se ha peleado siempre. Se dedicó a la cocina tras un accidente que truncó su carrera como deportista de esquí acuático. Cuenta que estuvo a punto de cerrar su restaurante cuatro veces y que, al menos al principio, en Chile se encontró con resistencia y escepticismo. Otro tanto les ocurrió a los cocineros de Gustu. Aunque ellos mismos lo entienden. “La gente podía pensar: ‘¿Quién eres tú? ¿Por qué vienes de Dinamarca a cocinar platos bolivianos?”, afirma Seidler.
Por lo visto, han conseguido ganarse la confianza de la crítica –Food & Winese preguntaba hace poco si se trata del «mejor restaurante nuevo del mundo»- y del respetable. Tal vez sea porque sus cervezas artesanales las trae una señora de un establecimiento a 20 metros del restaurante. Tal vez porque a Cestari le fascina tanto la gastronomía que lleva tatuadas en su cuerpo las recetas de la crème brûlée y de los macarons de chocolate. O tal vez por la miríada de proyectos que rodea Gustu: un festival gastronómico, un movimiento que pone en contacto ONG, productores, cocineros y demás actores culinarios, varias escuelas para futuros chefs y un laboratorio de alimentos bolivianos. “Pensamos que podemos cambiar el mundo a través de la comida”, reza un ambicioso lema en la web de Gustu.
Guzmán formula un concepto parecido, aunque de forma más poética: “El restaurante es un soporte. Es importante que se entienda el valor de la comida”. El chileno se dice convencido de que su establecimiento ha generado “un cambio importante”. Más en general, todos creen que el gran momento de la gastronomía sudamericana está llegando. Según Martínez, “América Latina tiene mucho que ofrecer. Tenemos productos únicos y muy diversos”. De las llamas a las papas liofilizadas, es sin duda cocina de altura. Literal.
http://elpais.com/m/cultura/2014/02/07/actualidad/1391799441_633151.html?rel=rosEP
TOMMASO KOCH Madrid
Nuestra biografía nos ha impregnado de esquemas que marcan nuestra forma de actuar y de movernos, de responder a los estímulos del entorno, de adaptarnos a lo que nos rodea. Por el camino hemos olvidado que esas pautas no son inamovibles.
Tenemos la posibilidad de seguir aprendiendo igual que aprendíamos en nuestros primeros años de vida: a través de la exploración del movimiento.
El método Feldenkrais propone un aprendizaje de la sensación, una educación del sentido del movimiento. Ni es una gimnasia ni es una terapia.
El método Feldenkrais se basa en la capacidad de aprendizaje del individuo y plantea retos que le hagan encontrar respuestas y alternativas nuevas.
Se ponen en evidencia los hábitos posturales, se investigan nuevos esquemas neuro musculares para mejorar nuestra flexibilidad y se descubren las interconexiones entre las diferentes partes del cuerpo.
Tiene en cuenta la fuerza de la gravedad, su incidencia en la organización del esqueleto y sus funciones, la relación con el espacio y por extensión con la sociedad.
El Método Feldenkrais propone aprender mediante «un proceso sensoriomotriz» que implica a la persona entera y que construye una confianza en sí mismo que puede extenderse a todos los aspectos de la vida del individuo.
El método Feldenkrais es tanto preventivo (osteoporosis, estres) como curativo (dolores de espalda, tendinitis, escoliosis, problemas respiratorios)
Se dirige a toda persona deseosa de mejorar su bienestar físico y mental.
http://www.feldenkraissantelmo.com.ar
Moshe Feldenkrais: 1904 -1984, era judío, de origen Ruso.
Doctorado en Ciencias Física, trabajaba con Frederic Joliot e Irene Curie.
Aficionado por las Artes Marciales.
Herido en la rodilla, Feldenkrais se reeducó estudiando y experimentando sobre si mismo.
Continuó su búsqueda en otros métodos como las teorías del aprendizaje de Piaget-Wallon, la psicología, la neurofisiología.
Empezó a enseñar su método en 1960 en Israel.
Monique Vander
Es un sistema pedagógico, incluido dentro de las escuelas de educación somática, que considera al ser humano como una unidad donde se interrelacionan la conciencia, el funcionamiento biológico y el entorno.
Utiliza al movimiento como instrumento esencial del aprendizaje. Con este trabajo experimentamos un proceso similar al de las primeras etapas de la vida, cuando aprendimos a gatear, caminar, hablar, correr, etc.
El Método Feldenkrais® estudia profundamente el proceso de maduración del sistema nervioso y del sistema sensóreo motor, ofreciendo secuencias de movimientos específicos basados en una comprensión cabal de las leyes de física, la biología evolutiva, la biomecánica y la psicología. Nos enseña diferentes maneras de hacer las cosas que ya sabemos hacer, con menor esfuerzo y mayor rendimiento, y de reorganizar nuestros patrones de acción.
La imaginación es una herramienta poderosa de este proceso de aprendizaje y tiene gran importancia dentro del Método, pues al imaginar una acción se genera en el cerebro el mismo tipo de conexiones neuronales que al hacerla activamente.
El Método se enseña en dos modalidades:
Autoconciencia a Través del Movimiento® e Integración Funcional®. La intención de ambas es integrar, de manera holística, el sistema muscular, esquelético y neurológico, con el medio ambiente y los patrones de movimiento de la persona.

Ingredientes:
1 Kg de de Requesón sin Sal
4 Yemas de Huevo
4 Claras de Huevo a punto de Nieve
1 Taza Grande de Mantequilla sin Sal
2 Cucharadas de Harina
1/4 lb de Pasas de Uva Negra
1 Taza de Azúcar
Preparación:
Bata la mantequilla con el azúcar, añada las yemas una a una sin dejar de batir hasta formar una crema. Agregue requesón, harina, pasas de uva y mescle. Incorpore las claras a punto de nieve y mescle con movimientos envolventes. Vierta la masa en un molde enmantequillado y enharinado. Lleve al horno a 450º por 45 minutos. Luego, disminuya el calor a 250º y hornee por otros 15 minutos. Apague el horno y deje reposar el pie media hora más. Retire y desmolde cuando esté frío. Ponga azúcar molida en un tamiz y espolvoree encima del pie.
Cristina Olmos
Ingredientes 1 persona
250 gr. filete de cordero
7 und. aceitunas negras
30 mi. vino blanco
30 mi. crema de leche
25 mi. aceite de oliva
30 mi. Singani
1 cda. azúcar
1 cdta. sal gruesa de Uyuni
1 und. ramito de tomillo
40 gr. espinaca
7 und. dientes de ajo
1/4 und. cebolla
1 und. achojcha
1/2 und zanahoria
1 und. hoja de masa filo
4 und. pimienta blanca en grano papel aluminio sal y pimienta
PREPARACIÓN DEL FILETE DE CORDERO
Extraer a medias la grasa al filete. Salpimentar y sellar en una sartén con 10 ml. de aceite de oliva. Cortar dos tiras de la hoja de masa filo. Extender el resto, cubriéndola con las hojas de espinaca blanqueadas y la mitad de las aceitunas picadas.
Colocar el filete en el centro, cerrar formando un paquete y atar con las dos cintas de masa filo. Hornear durante 3 minutos a 150 °C, sacar y reservar.
PREPARACIÓN DE LA CREMA DE AJO
Saltear los recortes de cordero en una sartén con 10 ml. de aceite de oliva. Agregar 6 dientes de ajo enteros, zanahoria y cebolla picadas y flambear con 30 mi. de Singani. Adicionar el vino blanco, la crema de leche y reducir a la mitad. Colar. Apartar 1/3 de la preparación y unir al resto de las aceitunas negras picadas para utilizar en la decoración.
Colocar el ajo con cascara en un papel de aluminio. Agregar la sal gruesa, el azúcar, el tomillo, la pimienta blanca en grano y 5 mi. de aceite de oliva. Mezclar bien, cerrar en papillote y hornear durante 10 minutos a 180° C.
Cortar la achojcha en juliana y blanquear en agua con sal.
DECORACIÓN
Formar un círculo cerrado con la achojcha y verter dentro la crema. Colocar el filete en medio del círculo con el confitado de ajo encima. Decorar con la crema de ajo con aceitunas.
Arte de la gastronomía boliviana Gerard Germain