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Bolivia suspende sus conflictos para celebrar el carnaval

6 Feb

La Paz 

Un minero sujeta a una llama durante un ritual carnavalesco en Oruro. / G. B. (REUTERS)

La mayor parte de los bolivianos abre un paréntesis en las expresiones de protesta callejera y bloqueos y en su diaria actividad a fin de dar paso a la celebración del Carnaval .

El Carnaval, que se entremezcla con la fiesta indígena de Anata de agradecimiento a la Madre Tierra por la producción agrícola, se ha convertido en una de las mayores expresiones de la cultura boliviana, tanto por el derroche de alegría, bailes y libaciones, como por el tiempo que el boliviano se da para agasajar y reunirse con la familia y los amigos.

El gran desfile de bailarines lujosamente ataviados con atuendos bordados en oro y plata domina las actividades del sábado en la “entrada de Carnaval” en la ciudad altiplánica de Oruro, anfitriona este 2014 de alrededor de medio millón de visitantes, que casi triplican su población, de acuerdo a las cifras del ministerio de Culturas y Turismo.

El de Oruro es un carnaval que está enraizado en la fe religiosa, una vez que todos quienes participan en la “entrada” –que tiene un recorrido de varios kilómetros- hacen una promesa a la virgen del Socavón, o Candelaria, a cambio de peticiones.

El carnaval se ha convertido en una de las mayores expresiones de la cultura boliviana

Los “morenos”, que recuerdan a los esclavos negros traídos durante la colonia, llevan trajes bordados con hilos de oro y plata que pesan unos 50 kilos y su paso lento rememora el caminar cansado al son de una matraca.

Los “diablos” forman parte de fraternidades con centenares de miembros que despliegan una impresionante coreografía pese a que llevan caretas con una enorme ornamenta y son liderados por un ángel, que es quién triunfa en una simbólica lucha del bien contra el mal, la dualidad en la visión andina.

Por eso, los devotos bailan ante la Virgen –vista también como Madre Tierra- vestidos de “diablos” para aplacar las iras del “Tío” o el dueño de las profundidades oscuras del mal y de los minerales. Algunos estudiosos vinculan la esencia de estas expresiones con otras similares que se daban en Tarragona.

Los “caporales” y la “saya” son bailes de raíz africana que conquistaron a los jóvenes bolivianos, que hacen gala de gran energía en el baile que demanda figuras en el aire, entre los varones, y un incesante mover de polleras, mini polleras, entre las mujeres.

En la región oriental de Bolivia, Santa Cruz de la Sierra es el centro de un Carnaval muy parecido al brasileño

Proveniente del área rural llegan también conjuntos que desarrollan bailes como el del “tinku”, un encuentro entre contrarios del norte de Potosís, las kullawadas aimara, los chutas de La Paz y una larga lista de expresiones folclóricas pasará ante cientos de miles de personas apostadas en graderías hechizas, a lo largo de varias horas.

La presidenta de la Asociación de agentes de Turismo, Lourdes Omoye, ha asegurado que los ingresos durante el fin de semana en Oruro se calculan en unos 23 millones de dólares.

En la región oriental de Bolivia, Santa Cruz de la Sierra es el centro de un Carnaval muy parecido al brasileño, con desfile de reinas en carrozas que semejan los escenarios más diversos que uno pueda imaginar y seguido de exultantes comparsas de incansables bailarines.

El martes de “ch’alla” es otro día de gran importancia para la cultura andina pues es el homenaje a la Pachamama (Madre Tierra) y la dedicación de todo bien que pueda tener una persona. Las ofrendas –a fin de gozar de la protección de esta deidad- incluyen incienso, koa, hojas de coca, tierras de color, fetos de camélidos u ovinos, pétalos de flores, lanas de color, amuletos, todo regado a discreción con alcohol y dispuesto en un brasero.

 

El Origen de la Fiesta Grande de los Cruceños

5 Feb

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El Carnaval nació a caballo, con polvos de colores y elegantes bailes de salón

Siglo y medio de cambios en el Carnaval cruceño. Desde la celebración elitista en los salones más exclusivos de la ciudad, hasta el corso diverso y lleno de fastuosidad que abre una celebración que dura cuatro días y que nadie ha podido detener

La diversión estaba en jugar con cascarones llenos de pintura de colores
Carnaval, carnaval de mis sueños, has ido cambiando como Santa Cruz. Agonizan las casas de espera, murió el Caballito, se fue Pan de Arroz. Ya no truena la banda de Zoilo, no hay mascaritas para apechugar. Es la letra de un taquirari que estrenó la comparsa Chirapas en 1999 y que fue escrito por Julio Kempff. Refleja las transformaciones que tuvo el Carnaval cruceño desde que se conoce de él en el siglo XIX.
El historiador Alcides Parejas escribió un ensayo sobre el Carnaval cruceño a través del tiempo. Explica que el primer registro fue de Alcides D’Orbigny, quien describía que los caballeros de la época salían los lunes a caballo, provistos de cascarones llenos de aguas y polvos de colores, que utilizaban para pintar a las mujeres y que la fiesta duraba hasta el martes, a orillas del río Piraí. De aquella época también data el famoso Correo, que va desapareciendo en estos tiempos, en el que se anunciaba, con sátira, el próximo carnaval.
Ya a principios del siglo XX, en 1910, el diario El Comercio hablaba de un Carnaval con comparsas respetuosas, con bailes de sociedad muy concurridos, especialmente los organizados por las comparsas los socialistas y los pilsener.  La fiesta era elitista, no cualquiera podía entrar a esas celebraciones. Poco antes, a fines del siglo XIX, la alta sociedad se escandalizaba por la aparición de un nuevo ritmo que bailaban los más jóvenes, llamado guachambé, el mismo que después se consolidó como el carnavalito, totalmente diferente a los ritmos formales de la alta sociedad.
Aun en los 50 del siglo pasado, el Carnaval se celebraba de día y de noche. Con la luz del sol las fiestas eran en las casas de recepción y en las noches eran los bailes de gran tono; esa característica desapareció en los años 60 cuando el diario El Progreso contaba que “la muchachada de la clase humilde recorre también las calles con su música típica”.
Según el estudio de Alcides Parejas, la fiesta grande nació con características urbanas y sin rasgos folclóricos; careció de máscaras lo que le da un sello exhibicionista, pues a los carnavaleros les gusta mostrarse. La celebración también nació machista, ya que los que se divertían eran hombres, y las mujeres eran relegadas como objeto estético y sensual.
El corso
Las cabalgatas del siglo XIX fueron el antecedente del corso que, en la primera mitad del siglo XX, consistía en el paso de la reina en un carro alegórico, seguida por las comparsas uniformadas que bailaban al ritmo de la banda. Alcides Parejas menciona que en los 70 y 80 irrumpen los fastuosos carros alegóricos, como reflejo del auge del narcotráfico.
Hasta fines de los 60, el corso se realiza alrededor de la plaza 24 de Septiembre, después se hizo en el primer anillo y después pasó al segundo anillo. Durante unos años intentaron trasladarlo a la Doble Vía a La Guardia, pero volvió al segundo anillo y ahora plantean trasladarlo a la avenida Mutualista entre quinto y sexto anillo.
Las ‘precas’
Nacen a fines de los 70 y se realizan por lo menos tres semanas antes del Carnaval. En principio eran protagonizadas por comparsas jóvenes. Ahora se han convertido en desfiles que anticipan el corso, con carros alegóricos, donde la reina del carnaval es protagonista principal.
Los bailes de mascaritas
Nacieron a mediados del siglo XX. Duraban 11 noches, desde el jueves antes del corso, hasta el domingo de carnavalito. Las mujeres se ponían una capucha que les cubría el rostro, lo que daba licencia para la picardía y la sensualidad. Durante décadas se realizaron en el Caballito; pero durante los últimos 20 años entraron en decadencia y tienden a desaparecer.
El ensayo de Alcides Parejas termina interrogando ¿hasta dónde irán las transformaciones del Carnaval? y si estas modificarán la esencia de la fiesta del rey Momo, así como la sicología del pueblo cruceño: su modo de pensar, sentir y actuar frente a la fiesta grande que, hasta aquí, ha formado parte de su esencia. 
Imparable


No pudieron detener la fiesta ni decretos ni ordenanzas la frenaron

Una ordenanza en 1936 planteaba suspender el Carnaval después de la Guerra del Chaco. En 1945 se volvió a intentar la suspensión para evitar el derroche. Y en 1976, se planteó que no haya fiesta por las inundaciones. La fiesta grande se impuso y se mantiene en la idiosincrasia de los cruceños.

Mónica Salvatierra
msalvatierra@eldeber.com.bo

El Deber  

La Diablada de Oruro

5 Feb

 El comandante de los ejércitos celestiales, San Miguel arcán-gel, conduce las tropas infernales a postrarse reverentes ante los pies de la Candelaria del Socavón.

La voz Diablada deriva del latín Diabo-lus = demonio: danza popular con disfraces de diablos muy difundida en el ámbito andino, en cuyo desenlace el comandante de los ejércitos celestiales, San Miguel arcángel, conduce las tropas infernales a postrarse reverentes ante los pies de la Candelaria del Socavón. La pieza tiene su origen, no como se cree en el ámbito colorido del carnaval de Oruro, sino a orillas de las apacibles aguas del Titicaca, en la ciudadela mística de Copa-cabana.Con clara reminiscencia de la lucha del bien y el mal en inicios de los tiempos, constituye una metáfora de la epopeya espiritual operada a inicios del siglo XVII en Copacabana -antaño conocida como “asiento del demonio” por tratarse del principal centro adoratorio o ceremonial de la idolatría en tiempos precolombinos- que es expulsado con todo su séquito infernal al instaurarse el cristianismo en el Lago Sagrado de los incas.

El antecedente más antiguo de la coreo-grafía se halla en el drama sacro del siglo XVI, posiblemente del mismo nombre, y variantes como el “Usca Paucar, auto sa-cramental del patrocinio de N. S. de Copa-cabana” (cuyo original se halla en la Biblio-teca de Lima) y otras similares, ocupán- dose del tema como catequesis para ganar la adhesión de los pobladores indígenas a la nueva fe, tal como lo muestran sendas obras de Calderón de la Barca y el Fénix de los Ingenios Lope de Vega, en plena Época de Oro de la literatura española.

El primero de ellos, en su obra “La auro-ra de Copacabana” considera al Santuario del Titicaca la capital espiritual del Nuevo Mundo, comparándola con la Ciudad Eter-na: “Pues como Roma siendo/ donde más vana tenía/ la gentilidad su trono,/ fue donde puso su silla/ triunfante la Iglesia; así/ donde más la idolatría/ reinaba, puso la fe…”

Por referencias de Ramos Gavilán, se sabe que la primera “entrada” folclórica en

América, se realizó durante la entroniza-ción de la Virgen de Copacabana, cuando a la voz de la fiesta distintas comunidades circunvecinas desfilaron delante de la pro-cesión, siendo la primera vez que las danzas nativas se ejecutaban “en conjun-to”, pues cual signo de identidad antes eran intransferibles e incompatibles con las de otras comunidades, barrera ésta que únicamente el impulso devocional lo-graría vencer.

Según Garcilaso, en tiempos prehispáni-cos la danza era una costumbre muy arrai-gada entre las poblaciones nativas, citan-do entre otros ejemplos la danza “los Incas”, en la cual participaban entre 200 o 300 hombres con ritmos pausados, graves y solemnes, que iban ganando tierra hasta llegar cerca donde estaba el Inca, diciendo al compás del baile cantares compuestos en loor del Inca presente y sus antepasa-dos…

Como resultado del choque entre cultu-ras, luego surgen expresiones de mestiza-je que perduran hasta hoy, en modalidades nuevas que incorporan máscaras y disfraz para satirizar en ve-lada protesta al conquista-dor. Entre ellas, la Diablada ridiculiza a las tropas napo-leónicas invasoras del rei-no de España, interpretan-do en ágiles ritmos su himno que hoy caracteriza a esa danza, el consabido “tan-taran-tan-tan, etc”.

Pero antes de ingresar a la temática del Carnaval, es conveniente destacar la popularidad que gozaban las fiestas de la Candelaria en la Villa Imperial como centro de riqueza de todo el Virreinato, donde los mentados festejos a la Pa-trona de la minería se pro-logaban durante todo un mes, concluyendo con el esperado desfile folclórico; pero en 1670 la Corona las suspendió definitivamente por atentar contra el trabajo de la Mita en los socavones del Cerro Rico.

Al coincidir la suspensión de la fiesta, con la aparición de los ricos yacimientos en Uro-Uro (hoy Oruro) que comenzaban a opacar a los de la Villa de Carlos V con costos más bajos en la producción, los prósperos empresarios orureños apadrina-ron la celebración extinta en Potosí, exten-diendo la fiesta desde el 2 de febrero hasta el sábado de Carnaval, cuando se realiza-ba la tan esperada entrada prolongada en su festejo por los feriados.

En la grandiosidad del Carnaval de Oru-ro, es donde entre las premuras del desfile folclórico el drama sacro deriva en los rit-mos ágiles y enérgicos que hoy identifican a la Diablada, habiendo perdido su significado evangelizador para ingresar de lleno en el ámbito del folclore, convertida en atracción central de la “obra maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Hu-manidad”.

Entre variantes que en la actualidad se observan, se puede mencionar que el número de diablos y ángeles antaño era el mismo; de las legiones celestiales hoy sólo interviene el arcángel San Miguel como figura central; en el caso de los animales que sobreviven -Ukumari, oso polar, cón-dor o monos- antaño representaban a los siete pecados capitales; del antiguo relato hoy solo se conservan breves fragmentos que se recitan antes de emprender la danza, etc.

Como dijimos, con aportes de conjuntos de música y baile del Carnaval de Oruro la

festividad del 2 de febrero descolla en Puno, prolongada en “la Octava” y una semana extra más de festejos. En 1967, observando la participación de esos asi-duos grupos desde dos décadas antes, el peruanísimo José María Arguedas presa-gia: “este desfile en los Campos Elíseos de París o en la 5ta. Avenida de Nueva York, causaría deslumbramiento y despertaría en los espectadores inquietudes jamás suscitadas antes en el corazón”

http://www.eldiario.net/noticias/2015/2015_02/nt150217/nuevoshorizontes.php?n=1&-la-diablada-de-oruro

Carnaval Paceño

5 Feb

El carnaval paceño comienza con el Corso Infantil que se festeja el día sábado de Carnaval, en el que niños e infantes desfilan por El Prado, luciendo diversos tipos de disfraces típicos y modernos.

La Farándula y entrada de pepinos se realiza día domingo de Carnaval, la misma que empieza su recorrido en la Av. Montes, pasando por la Pérez Velasco y terminado en la Av. Camacho, en cuyo recorrido participan pepinos (personajes bufos) que van bailando en comparsas y haciendo travesuras a su paso por las calles. También participan comparsas con diversos tipos de disfraces como los Chutas o Aljeris, danza carnavalesca que se ejecuta en parejas con atuendos típicos al son de huayños. En este corso prima el juego con agua, espuma, harina y mixtura.

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Chutas y pepinos de La Paz.

El día lunes se realiza la entrada del Jiska Anata(Entrada Folklórica del Carnaval paceño) que antiguamente era una de las fiestas mas importantes del mundo andino, donde cada tiempo del proceso productivo en el ciclo agrícola aymará estaba bien marcado por un conjunto de ritos y celebraciones festivas.

El Jiska Anata del carnaval paceño consiste en la entrada de conjuntos y danzas folklóricas como los morenos, caporales, tobas, kusillos y saya afroboliviana, cuyo recorrido empieza en la Av. Montes finalizando en Av. Camacho.

El día martes de Carnaval, se procede a la tradicional Challa en todas las zonas de La Paz, tradición andina que consiste en bendecir mediante la ceremonia de la Challa los bienes como casas, vehículos, negocios, etc. De origen Aymara y campesino, esta tradición con la que se paga favores a la madre tierra saltó a la urbe en los años 30 y 40.

Un domingo después, en la tradición del Carnaval Paceño, se festeja elDomingo de Tentación. Con una retreta en la plaza Murillo y la ceremonia del Entierro del Pepino, a la que se sumará la entrada de Chutas.

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Entierro del pepino en La Paz.(foto:turismolapaz360.com)

El programa se inicia a las 11.00 de la mañana en la plaza Murillo, con la retreta de carnaval, en la que participan el movimiento cultural Los Olvidados.

Concluida la retreta, el sector femenino de Los Olvidados, en el que también estarán las viudas, cargará el ataúd con el Pepino rumbo al Cementerio General pasando por la tradicional calle Comercio, en una muestra de que el Carnaval paceño ha llegado a su fin.

Una comitiva conformada por más de 20.000 chutas lo esperará a las 13.00 en la plaza Garita de Lima, donde se realiza la concentración del Chuquiago Anata. Esta entrada hará su paso por la avenida Baptista, y finalizará en la cancha de El Tejar.

Cuando venga al carnaval en Bolivia no se olvide del carnaval paceño.

Fuente: turismolapaz360.com

Carnaval en Santa Cruz

4 Feb

Crece la región y también cambia la fiesta grande de los cruceños

La transformación. La fiesta grande adquiere nuevos rasgos que tienen que ver con la migración y con los tiempos modernos que vive Santa Cruz de la Sierra

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Los bailes de máscaras se desarrollaban durante 11 noches. Reinaba la picardía y la sensualidad

Mónica Salvatierra

msalvatierra@eldeber.com.bo

El último censo confirmó que Santa Cruz es el departamento más poblado y también el que más gente recibe del interior y exterior del país. Esta explosión influye en la fiesta grande de los cruceños que, año tras año, adquiere nuevas características y deja otras que son propias de ciudades más pequeñas.
El Carnaval cruceño nació sin rasgos folclóricos, pero en los últimos años ha incorporado a los ballets juveniles en las precarnavaleras, en el corso y ahora en una entrada que será exclusiva para estos grupos que interpretan bailes del oriente.
El Carnaval de calle, descrito por Alcides Parejas como el paso de las comparsas por el centro de la ciudad al ritmo de la banda y visitando las casas de espera, tiende a desaparecer y pasa a ser remplazado por los garajes, donde los carnavaleros se encierran y bailan, pero reducen la interacción social con otros carnavaleros o con gente que no es parte de ese grupo. La transformación se produjo después de un enfrentamiento entre comparsas que acabó con la vida de una enfermera.
En el corso, el paso de las comparsas vestidas con simples casacas, pasa a ser remplazado por grupos carnavaleros que visten elegantes  alegorías y ensayan coreografías. En este desfile también se lucen fastuosos carros alegóricos y no han faltado los grupos que pasaron con amplificaciones y bailarinas exóticas. Además, hace ya algunos años se ha descentralizado y también se celebra el corso en las ciudadelas.
Asimismo, cambia para los llamados miracorso, que son los que no tienen comparsa y se divierten yendo a ver la entrada carnavalera. Hasta hace unos cinco años, podían observar desde graderías y sillas ubicadas a lo largo del recorrido, pero esos espacios fueron copados por los camarotes, que son de las comparsas o de empresas que venden espacios a precios más caros. Sin embargo, según la última ordenanza del carnaval, este año se reducirá el espacio para los camarotes y volverán las sillas y graderías más económicas.
Este año tendrá un cambio aún mayor, pues la ordenanza del Carnaval autoriza que, además del corso principal y el infantil, haya el corso cultural espectáculo del oriente boliviano, la entrada folclórica de los residentes del interior.
En su ensayo, Alcides Parejas hace un recuento de las ordenanzas que intentaron suprimir el Carnaval y de cómo fracasaron. Desde que comenzó en el siglo XIX, solo dejó de haber fiesta grande durante la guerra del Chaco: 1933, 1934 y 1935. Un año después volvió con renovada fuerza y entusiasmo de los cruceños.
Lo que se escribió sobre el carnaval cruceño


El viajero Fawcet en 1913
Nos aventuramos a andar por las calles, corriendo el riesgo de ser apedreados con huevos de tinta o recibir baldadas de agua sucia. Fue una total diversión para los que se entregaron al libertinaje de esos días.

Leonor Ribera Arteaga en 1937
Si el pueblo dedica tres o cuatro días a su celebración, no es por holgazanería, sino por reacción contra el ritmo monótono en que se desenvuelve nuestra vida de ciudad, con diversiones escasas.

Diario el comercio en 1975
El corso, pese al desorden, fue del agrado del pueblo. Hubo carros alegóricos que arrancaron aplausos, comparsas juveniles muy alegres y también los jovachones. Por primera vez se realizaba de noche.
El Deber –

Los Ch’utas de las Cholas

4 Feb

Desde hace algunos años, las mujeres de los ch’utas del Carnaval paceño han venido adquiriendo una connotación nueva, de mayor importancia, de visibilización y cierto poder en un ámbito ritual y festivo que privilegiaba al hombre. En efecto, el ch’uta no es cualquiera en su origen mítico.

Como protector de la cosecha, tiene una gran significación en el mundo agrícola del que proviene. Si bien esta fuerza de la ritualidad y religiosidad agrícola se ha perdido de gran manera al alejarse del origen campesino e instalarse en la ciudad, su figura continúa siendo importante.

La transformación última, sin embargo, tiene que ver con el lugar de las mujeres: en los denominativos de las comparsas y en la organización y las decisiones de las actividades propias de la fiesta. Este hecho, constituye una revalorización de la chola, la compañera de los ch’utas, aparentemente disminuida en su papel de mujer al admitir la existencia de los ch’utas choleros, hombres con dos mujeres a las cuales hacen bailar y dar vueltas, una con cada brazo, además de los versos abiertamente machistas de las canciones de Carnaval.

Es esta relación, la que parece dar un vuelco a partir de los últimos años en el contexto de la fiesta, espacio privilegiado para las transformaciones y los cambios de valores y normas, pues los rituales reflejan, tanto los conflictos y oposiciones del orden social como las proyecciones y estrategias de un mundo cambiante.

Algo más que nombres

Ya a inicios del milenio se empezó a incluir a las mujeres en los nombres de las comparsas, como es el caso de la Fraternidad Comparsa de Ch’utas y Pepinos “Los celosos y sus lindas celositas del Carnaval” o la fraternidad “Juventud ch’utas alegres wistu vida y sus lindas cholitas Queipo del llano”. En los siguientes años se utilizan más designaciones femeninas relacionadas con ideales de belleza y distinción, atributos físicos, llenos de humor o términos propios de las relaciones amorosas: “Elegantes ch’utas choleros de La Paz y sus lindas bellezas de tipo holandesas”, “Fiesta cohetillos y sus cholitas magníficas de la Plana Mayor”, “Volantes de oro y sus muñequitas de oro”, “Fiesta ch’okopitas y sus lindas mamacitas diamantinas”, “Ch’utas Súper Papis Bronco Amigo y sus lindas Mamis 0 km.”

Esta tendencia será más visible, ya que la moda es precisamente usar nombres especiales: “Comparsa de ch’utas coquetos y sus lindas damitas de 24 kilates”; los Viajeros de Charaña se denominan “Wistu Vidas y sus lindas Tawacos” (jóvenes);  la tradicional comparsa de los maquineros, “Lindas cholitas miski chuymas” (corazones dulces); Los Chaska caballos utapokas, “Los Jaira Compadres y sus magníficas orkochis” (que no conocen las labores femeninas); “Los chuyma lunthathas y sus comadres quitalulus” (roba jovencitos). En el denominativo “Los Pocholos rompecorazones y sus lindas Maridas” hay una clara influencia de la pareja de comediantes urbanos que revierten los roles del hogar, encargando a un sometido y sufrido marido todos los quehaceres domésticos bajo el mando de la mujer.

Javier Escalier, dirigente de la asociación de comparsas carnavaleras, sostiene que la tendencia revela la conciencia que se va adquiriendo en los grupos sobre el poder de la familia y la mujer. Los cambios no se dan sólo en los nombres, sino que ahora asisten parejas a las reuniones de organización; si los  hombres acuden solos, dicen: “Voy a consultar”. Las mujeres gravitan más que hace unos cinco años, están involucradas; antes se las dejaba fuera, ahora aparecen como centralizando el poder, especialmente económico.

Esa transformación curiosamente proviene en especial de parte de la pareja fundadora de los Ch’utas Choleros en 1985. Héctor Quisbert y su esposa Cristina Yujra tuvieron la idea de hacer que un ch’uta baile con dos cholas, algo que antes no existía. No todos estuvieron ni están de acuerdo, y el baile en pareja predomina; además,  la figura de las señoras, manifiestan algunos bailarines, merece respeto. Al fallecimiento del esposo, Cristina Yujra ha tomado las riendas como pasante.

Un estudio realizado en la carrera de Literatura de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA, 2010) analiza coplas que cantan los músicos de las bandas que amenizan el baile de los ch’utas. Los resultados son paradójicos, distantes de esta corriente nueva que analizamos. Dichas coplas tienen diferentes significados para hombres y mujeres, pero muchas están relacionadas con la cantina y la bebida, a partir de las cuales se expresa un “yo” desdichado:

Muy amargado me encuentro./Maldigo de haber nacido/Voy buscando en las cantinas/En busca de mi belleza/Muy amargada me siento/ Maldigo de haber nacido/Voy buscando en las cantinas/En busca de mi cholero Banda Gallardos Raymis.

Dicen los investigadores:  “El cuerpo es mencionado como un vehículo al pasado, existe una continua dicotomía entre olvido y amor: el amor se olvida en otro cuerpo. Para el hombre, el recuerdo y el baile son motivo de alegría y ostentación; para la mujer, son motivo de llanto. La situación se invierte y la mujer sufre pero olvida, en cambio el hombre olvida circunstancialmente y lleva el castigo por su malquerer […]. La condición de cholero parece una carga porque implica un inicial sentimiento de culpa (por el fracaso de la relación) con la chola “titular” y recae en la traicionera: es culpable por ser débil, falta de paciencia y carácter al permitir que sus padres la casen con otro cuando debió esperar y escapar con el ch’uta (Herrera, 2010).

Los autores se refieren  a la “oscilación identitaria”, del cholero, un vaivén entre el campo y la ciudad. El ch’uta cholero al vivir en la ciudad, debe adquirir nueva mujer:

Quieres, quieres volver a mí/Ya no quiero saber de ti/ Porque tengo otra mejor:/Chiquitita, quinceañerita/Alicia eres bonita como flor/Sopocacheñita eres mi amor/Linda sampedreña.

Esta identidad partida, evidente en el pasado, en gran parte de los casos ya ha sido superada, pues la migración familiar se ha completado, así como la vivienda citadina, salvo en el caso de los transportistas.

¿En qué medida corresponde la narrativa de la fiesta con la vida real y cotidiana de los actores sociales identificados con estos personajes?

Conociendo que en el ámbito festivo, espacio simbólico de múltiples contradicciones, las redefiniciones sirven para reforzar identidades que son cambiantes y no estáticas y para actualizarlas reconduciendo formas de subordinación y otras. La actuación de los danzantes refleja los cambios sociales, pero también son fuerzas liberadoras que transforman la sociedad.

¿De qué manera cambiarán las letrillas de las nuevas canciones de los ch’utas o continuarán encarnando discursos de desdicha sobre sí mismos?  Ahora que las mujeres de los ch’utas ya no son pasivas y están transformando en la práctica sus intervenciones, ¿seguirán cantando igual que antes?

Texto: Beatriz Rossells

Referencias:  El carnaval de La Paz y Jisk’anata de Beatriz Rossells y otros autores, y el estudio  de Gabriel Llanos, J. Ángel Herrera Transculturación, narrativa e identidad en ‘Fiesta y Literatura’, ambas publicaciones del Instituto de Estudios Bolivianos, Universidad Mayor de San Andrés, ASDI- SAREC. 2010.

Dos parejas para el Domingo de Tentación

Una mujer policía se dirige a nuestro encuentro. Unocincuentaialgo de estatura y enormes ojos vistosamente maquillados. No es que la cabo Juli Cuentas luzca así todos los días, sólo que se acerca el Carnaval y, como integrante de la comparsa de ch’utas Unión Comercial Los golosos y sus lindas golosinas, la joven ha aceptado posar para las fotos de una nota referida, justamente, a las “golosinas”.

Con Juli llega Benjamín Choque, 1,80 de alto aproximadamente y a quien ella ha llevado hasta las filas de los ch’utas. Ambos enamorados bailan juntos y a él no se le pasa por la mente tomar de la mano a otra cholita, pues ni por asomo es un “cholero”. No con Juli, tan segura de sí misma, a su lado.

“Yo no me dejo; las mujeres hemos cambiado en ese sentido”, afirma la joven que sale del vestuario transformada en una beldad gracias a la pollera, la chaquetilla y las vistosas joyas.

Benjamín baila también morenada con las Rosas de Viacha Revelación 82. Ella pertenece a familias de folkloristas provenientes de Achocalla, la Unión Comercial,  y Achacachi, Los Catedráticos, y menciona que, si no fuese más cómodo, por su trabajo, llevar pantalón, estaría muy feliz de vestir a diario una pollera.

La pareja posa, baila, se divierte ante la cámara. “Nada de machismos”, expresa ella. “No, no soy muy machista”, se define él con un hilo de voz. ¿Me pongo el sombrero?, pregunta él. “No, con sombrero te ves muy flaco”, decide ella.

Otra joven que tiene su propio ch’uta es Jhovana Carmen Cahuasa Quispe. Ella y su ahora esposo participan, desde la fundación hace 14 años, de la Elegante Comparsa Ch’utas y Pepinos Renacer y sus Palomitas Blancas, iniciativa exclusivamente carnavalera de su hermana María Isabel y su cuñado Ramiro Lazo.

Jhovana, comunicadora social, ha hecho su tesis sobre la danza paceña cuyo origen se disputan Corocoro y Caquiaviri. Y está en condiciones de defender que los ch’utas serán unos infieles en la ciudad,  “tomarán con una mano —la derecha, eso sí— a la pareja titular y con la otra a la suplente”; pero por su origen y significación rural son en realidad “una consagración de la pareja, del matrimonio”.

Dice la comunicadora que la danza del ch’uta es propia de la etapa de siembra y de fertilidad de la tierra, de los animales, de las personas. Un periodo húmedo, que se inicia apenas acaba el Día de Difuntos y que se extiende hasta marzo. A diferencia de otros personajes del folklore, que bailan en cualquier época del año, éste lo hace exclusivamente en este tiempo y, más estrictamente, en el Carnaval paceño. “Se respeta tiempo y espacio”, aunque haya aspectos que han ido cambiando por la migración campo-ciudad, por la moda, etc.

Tanto Julio como Jhovana destacan el hecho de que hay más mujeres que varones en la danza del ch’uta. Y que, por eso, se ve a los enmascarados bailando con dos cholitas. Habrá quien vea en ello puro machismo, y habrá machismo en ello; “pero en general, ellas sólo quieren divertirse y no se hacen problema”, señala Juli. “Es la danza del ch’uta y sin él no hay baile; no creo que, como en la morenada, que tiene bloques de mujeres cada vez mayores, se vea a cholas bailando sin ch’utas; la tradición no va a permitirlo”, considera Jhovana.

Esta  joven —la primera que fue  elegida Cholita  del Carnaval Paceño, en 2005— está casada con Gróver Chuquimia, ingeniero comercial que proviene de una familia de artesanos costureros. Se conocieron en el colegio, pero bailando ch’utas se enamoraron. Tienen una niña que los une más, pero hay que verlos vistiéndose, ayudándose uno a otro a quedar perfectos en sus vistosos trajes —tal cual hicieron Juli y Benjamín—, para intuir que debe haber más que sólo bailar en el rito de ser parte de la fiesta.

Parte de la fiesta son el consumo de alcohol y la violencia. “Es cierto”, dice la pareja Chuquimia; “en nuestro grupo hablamos con la gente para que no lleven a los niños a la entrada, no es un lugar para ellos”, explica la comunicadora social. Ella no bebe y su esposo reconoce  las veces que se ha excedido, ella ha controlado la situación. Y  Juli explota ante la posibilidad de ser agredida: “¿Golpearme?, ya vería el desgraciado que se atreviese”.

Texto: Mabel Franco

La Razón / Beatriz Rossells/Mabel Franco

 

Culinaria de Carnaval

4 Feb

Una celebración que combina las costumbres ancestrales propias de cada región, departamento, ciudad y comunidades rurales del país, con algunas tradiciones europeas traídas durante la epoca colonial. La diversidad ecologica del país crea opciones culinarias carnavaleras que varían de acuerdo a la geografía y cultura de cada región.

Los carnavales preludian la Cuaresma. Pero antes de pasar a esas semanas de privación, la sociedad se sume en días de festejo en los que la gastronomía es de todo menos escasa. Esta fiesta se remonta siglos atrás. Se trata de una fiesta de origen cristiano que se celebra antes de que comience la Cuaresma. Los cuarenta días antes de la Pascua de Resurrección, los cristianos debían preparar su cuerpo y su mente para recibir a Cristo en base a abstinencia en su quehacer diario y, por supuesto, en la gastronomía. Esta época de privación también incluía la prohibición de comer carne los viernes.

Por ello, antes de someterse a esta escasa alimentación y rígida forma de vida, los ciudadanos necesitaban un periodo de liberación, de fiesta y de poder disfrutar de los placeres culinarios.

Hoy en día permanece la costumbre de la comida en familia, que se respeta a pesar del incremento acelerado del ritmo de algunas de nuestras ciudades.

En casi todos los rincones del país se celebran los carnavales y con ellos, se disfruta de platos y recetas singulares.

Algo típico de la gastronomÍa de esta fiesta es la abundancia de deliciosas recetas pasadas de generación en generación

Carnaval de Oruro en Bolivia

4 Feb

Oruro es una ciudad minera de Bolivia, capital del Departamento de Oruro, se encuentra localizada a 3.706 msnm entre las ciudades de La Paz y Potosí, tiene una población de 420.660 habitantes aproximadamente (2009).

Cada año, Oruro, se convierte en el centro de las miradas de toda Bolivia y gran parte del mundo. Porque se celebra la entrada del fastuoso carnaval de Oruro majestuoso por su algarabía   el año 2001 la Unesco declaró como «Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad».

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Carnaval de Oruro en Bolivia.

La acción se desarrolla a lo largo de una gran avenida (Avenida del Folklore también llamado 6 de Agosto), en la que se colocan graderías a ambos lados de la calle y la gente está bailando, disfrutando de los grupos folklóricos y las bandas que los acompañan, bebiendo sin parar rociándose con sprays de espuma. Esta es la entrada del Carnaval de Oruro.

Los grupos folklóricos vienen desde todas partes de Bolivia y el Mundo; preparan sus galas durante todo el año para la entrada del Carnaval de Oruro. Estos grupos pasan bailando y desfilando durante horas un recorrido de varios kilómetros que acaba en la Iglesia de la Virgen del Socavón a la que ofrecen el sacrificio de su baile con unos trajes espectaculares.

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La fiesta del Carnaval de Oruro es espectacular, la entrada comienza a las 7 de la mañana hasta que el último grupo entra en la Iglesia sobre las 4 de la madrugada.

Los devotos al pie de la Virgen del Socavón a la que ofrecen el sacrificio de su baile en la entrada del Carnaval de Oruro.

Al final, todas las bandas se juntan para el alba, para la llamada “diana”, donde se recibe el nuevo día con una ceremonia cacofónica en la que todos tocan al mismo tiempo.

Al día siguiente,  vuelve la entrada del Carnaval de Oruro con los grupos actuando en otra orden y sin todo el despliegue de los trajes. Esta entrada es ya para diversión de los bailarines, sin el componente de sacrificio a la Virgen.

Entre todos los grupos folklóricos que participan (caporales, sambos, etc.) lo más espectacular y típico del Carnaval de Oruro son la Diabladas. El sentido del carnaval es una representación de la lucha del bien contra el mal, en la que el bien acaba triunfando. Los diablos y los ángeles desfilan con unos trajes espectaculares y tirando fuegos y cohetes. Durante la noche es increíble el despliegue pirotécnico.

En la actualidad, las más importantes celebraciones se centran en el Santuario del Socavón.

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La fiesta se lleva a cabo durante diez días y noches, durante los cuales cincuenta grupos folklóricos como la diablada recorren la ciudad por una ruta que tiene una extensión de cuatro kilómetros, acompañados de bandas musicales y gran cantidad de celebrantes. La principal de estas danzas es la diablada, aunque también destacan los Caporales, la Morenada, los Suri-Sicuris, la llamerada, la kullawada, los Waca-Waca, Pujllay, Tinku, entre otros.

Lindas mujeres deslumbran con su belleza en el Carnaval de Oruro en Bolivia.

La fiesta termina con una gran procesión final en la que participan cerca de 28.000 bailarines y cerca de 10.000 músicos y que tiene una duración de cerca de 20 horas. Todo finaliza con dos representaciones teatrales de obras católicas que se centran una en la conquista española y otra sobre el triunfo del arcángel Miguel sobre el Demonio.

http://www.eabolivia.com/carnaval-de-oruro.html

Indígenas de la Chiquitanía piden a la iglesia permiso para divertirse y perdón por los excesos en Carnaval

4 Feb

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Periódico Digital PIEB •

Indígenas de las comunidades misionales le piden permiso a la Iglesia Católica para divertirse los días de Carnaval, y perdón por los excesos cometidos durante los días festivos, como parte de las tradiciones religiosas y culturales que datan del periodo republicano, afirma el historiador e investigador Raúl Landívar Justiniano, más conocido como el «profe» Famín.El estudioso especializado en la cultura chiquitana, señaló al Periódico Digital PIEB, que el Carnaval Chiquigtano se desarrolla en dos ámbitos; el mestizo, con participación de la población citadina y pueblerina, caracterizado por la entrada de comparsas, la elección de reina carnavalera, el consumo de bebidas alcohólicas y la comida tradicional como la patasca y churrascos; y el indígena, con más sentido religioso que festivo, rico en rituales y costumbres que datan del periodo republicano.“En el caso del carnaval indígena cambia el sentido porque lo hacen con un sentido más religioso que festivo”, afirma.Según el ´profe´, las comparsas indígenas se distinguen de las otras porque salen a bailar por las calles al ritmo de la orquesta típica chiquitana; con la flauta de tacuara, tambor y maracas, que marcan tonadas de la tamborita, “su son es totalmente diferente a los toques de las bandas que prevalecen con la chobena aguililla, preponderantes del carnaval de Santa Cruz o el taquirari porque es una música muy característica de la rueda grande, que es una especie de chobena un poco más lenta y ceremoniosa”, dice.Al son de la chobena ceremoniosa –señala el historiador- los indígenas carnavaleros se preparan para rezar y pedir perdón a la iglesia porque “están conscientes de que se divertirán durante los tres días de carnaval (sábado, domingo y lunes), y cometerán pecado contra Dios al olvidarse de él y de la virgen María durante la festividad, por también por beber, bailar y cometer excesos.Landívar explica que dentro del periodo de Carnaval, los indígenas destinan el día martes -al cierre de los festejos- para dirigirse a la iglesia de donde retiran el estandarte del cabildo indígena y salen bailando en la rueda grande, con protagonistas como los lanceros, los encargados de las banderas y las agrupaciones de las autoridades indígenas, seguidos de la población, para luego dirigirse a Betania, un sitio ritual que cuentan todos los pueblos misionales chiquitanos.

“El cura, lo único que hace es permitirles que saquen de la iglesia las banderas y las lanzas y el estandarte indígena, que todo el año está en el museo de la iglesia, al lado de la virgen. El indígena es el más religioso porque es autorizado por el cura que les da permiso a salir a divertirse pero con moderación, pero hay muchas exageraciones, sobre todo porque hay la creencia que es chiquitano es borracho por naturaleza», señala.

La rueda grande es encabezada por los cuatro caciques que llevan las banderas de la iglesia católica de color rojo y amarillo, dos banderas con la cruz de Cristo y con la cruz de San Andrés, detrás de ellos van los abanderados que son cuatro caciques con lanzas de tacuara vestidos de blanco y flechas, les sigue el cacique general portando su bastón especial que tiene la tacha de oro, y detrás de él, doce miembros del cabildo que bailan al son de la chobena. Detrás de todo este grupo se colocan en media luna los varones y al final, las mujeres.

Betania según explica el investigador, también es el destino de Jesús después de la procesión del Domingo de Ramos, y es ahí, donde el martes de carnaval, los indígenas piden perdón por los excesos cometidos días previos y realizan un ritual simbólico y jocoso, donde el cacique del cabildo une en matrimonio ficticio a aquellas parejas que “lograron entenderse” durante las fiestas. “Les pone una guirnalda, una enredadera y ofrece discursos que pretenden hacer reír a todos los concurrentes”.

Por tradición todas las comparsas de la población acuden a los rituales de Betania, donde se baila la rueda grande, tras la cual se comienza un juego en el que todos participan y donde nadie sale limpio, se trata del embarre. “A eso se le llama el día de la cochinera porque todos terminan cochinos, no se respeta a nadie prácticamente, y sigue la fiesta todo el día hasta promediar las 17:30 a 18:00 que se realiza el entierro del carnaval”, dice.

Con el entierro del carnaval simbolizado por el entierro en barro de un representante por cada comparsa, terminan los festejos de carnaval, y el mismo día los indígenas devuelven todo lo que sacaron de la iglesia, y se preparan para la cuaresma con el arrepentimiento previo.

El origen del carnaval en la Chiquitanía, data según Landívar, data del periodo republicano, cuando los chiquitanos ya conocían diferentes danzas aprendidas por los jesuitas que se representaban para la fiesta grande de Corpus Cristi y la fiesta de la Virgen de la Candelaria, y es cuando los cruceños citadinos llevan el carnaval a la chiquitanía y se fusionan las celebraciones.

© Los artículos difundidos por el Periódico Digital PIEB
pueden ser reproducidos total o parcialmente, citando la fuente.

Dia de «Las Comadres» Tarija

3 Feb

Tampoco en Tarija ni sus alrededores, nadie sabe ni recuerda -a ciencia cierta- cuándo nacieron » Las Comadres» . Lo que sí podemos asegurar que ésta fiesta, cuya cuna es el pueblo asturiano de Pola de Siero, está íntimamente vinculada al ciclo agrícola. Es decir, en torno a las cosechas. Diferentes fiestas en el área rural están distribuidas en fiestas de invierno, primavera, verano y otoño.

La Fiesta de » Las Comadres» pertenece al ciclo carnavalesco, circunscrito dentro de las Fiestas de verano o como dirían Lorenzo Calzavarini y Fernándo Arduz Ruiz (Música y Cantos Tradicionales de Tarija, 1999), esta fiesta está dentro del ciclo fuerte (desde diciembre a junio), y está dedicada a los dioses.

A pesar de que no existen crónicas y testimonios escritos sobre la Fiesta de » Las Comadres» , salvo pocos trabajos de investigación, se puede asegurar que ésta se mantuvo gracias a la tradición oral que de madres y padres a hijos fue transmitida y que permitió que permaneciera viva, especialmente en el área rural del valle y, en la Ciudad de Tarija, donde su celebración -en un pasado lejano- estuvo circunscrita al vecindario de la periferia donde fue popular y tradicional. Posteriormente, a partir de 1983 la Fiesta tomaría carta de ciudadanía general, aspecto que hoy la enaltece.

En el valle central de Tarija, donde existen innumerables comunidades, el calendario Lúdico anual se inicia faltando 15 días -es decir, un día jueves- para la celebración del » Carnaval Chapaco» . La Fiesta tiene el nombre de » Los Compadres» .

Pero la Fiesta más importante del calendario carnavalesco de Tarija es sin duda de » Las Comadres» , que se celebra el día jueves antes de Carnaval. Durante ese día y desde horas muy tempranas, miles de mujeres realizan la compra de la tradicional » torta» para entregarla en acto público o familiar a quién hayan elegido para cristalizar el parentesco espiritual de por vida con su » Comadre» o » Compadre» .

Esta impresionante y vigorosa manifestación del sentimiento chapaco, es la máxima expresión de la Fiesta de » Las Comadres» , Patrimonio Intangible de Tarija. Pero, además, la fiesta posee dos características esenciales que no pueden ser soslayadas: es una fiesta celebrada solamente por mujeres de todas las edades y de todas las clases sociales y es una festividad que se celebra en la Ciudad Capital y en todos los pueblos que conforman el valle central del Departamento de Tarija.

A mi entender, tres elementos deben preservarse. El valor y significado espiritual de la fiesta en sí; la » torta» como expresión material de ese profundo sentimiento de solidaridad y respeto mutuos y; el rol de la mujer, como protagonista esencial de esta celebración.

Durante los meses que me llevó el trabajo de investigación, descubrí que, desde decenas de décadas atrás, familias enteras, procedieron de manera artesanal y rústica, a la elaboración de las » tortas» .

Primero fueron las madres, luego las hijas y hoy las nietas y bisnietas son las que mantienen viva esta tradición. Explican, algunas » Comadres» que hoy todavía persisten en trabajar en su elaboración a pesar de su avanzada edad, que desde muy niñas ellas ayudaban a sus madres a vender las » tortas» , y que luego, enseñaron a sus propias hijas y éstas a su descendencia, no sólo a vender, sino, también a elaborarlas.

La mayoría de las » Comadres» artesanas como bien deben ser llamadas, son oriundas de uno de los más tradicionales Barrios de Tarija. » San Roque» y de un pueblo histórico y muy querido por todos: » San Lorenzo» o » Tarija, La Vieja» .

Por esa razón, celebramos jubilosamente que, sean las propias mujeres de los dos Barrios más emblemáticos de la Ciudad de Tarija: » El Molino» y » San Roque» y del primer poblado español en Tarija, como es » San Lorenzo» o » Tarija la Vieja» , las que mantengan viva una tradición y que gracias al aporte familiar y su silencioso trabajo, hayan permitido mantener viva una Fiesta tan arraigada en Tarija.

Como testimonio de un merecido y público agradecimiento, considero que debemos mencionar a aquellas obreras de la tradición tarijeña. Si en verdad queremos preservar la Fiesta, reconocer a quiénes son las que trabajaron y dejaron una herencia que hoy todos disfrutamos, será muy importante para los fines que perseguimos.

http://www.metroflog.com/cuycho/20100211/1

La Virgen de la Candelaria

2 Feb

 

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Por Mario D. Ríos Gastelú

Lanzar la mirada hasta el año 1621, hace posible establecer que la primera entrada folclórica conocida en la historia universal  se realizó durante la entronización de la Virgen del Lago, hecho que, a no dudar, fue una  manifestación de prácticas arraigadas y manifestadas, posteriormente, en las “entradas de carnaval”  costumbre pagano – religiosa,  no ajena a cierto  primitivismo de regocijo popular, como una simbología de creencia religiosa desprendida de leyendas que dieron solidez a toda fe católica naciente.

La fecha 2 de febrero nos lleva por caminos de creencias surgidas de la devoción vinculada a la historia y la leyenda. Es el día de la Virgen Candelaria, no sólo festejada en Bolivia, sino en países de América y Europa, según investigaciones realizadas por expertos y devotos de esa imagen sacra ya venerada en el siglo XVII, proyectándose en el tiempo hasta nuestros días.

Los antecedentes difundidos a través de investigaciones periodísticas, ubican tres nombres sagrados en los altares de creencias marianas, reconociendo a la Virgen del Lago, a la Virgen de Copacabana y a la Virgen del Socavón, como un solo perfil sacrosanto en la devoción católica.

En medio de aquellas referencias, surgen otras revelaciones vinculantes a la leyenda del Chiru – Chiru, origen del “Socavón de la Virgen” en la mina de plata del cerro Pie de Gallo en la ciudad de Oruro, lugar que habitó el mítico personaje. Pero  también se menciona que la Patrona de la minería de Oruro era la Virgen de Copacabana siendo, posteriormente, llamada Virgen del Socavón al encontrar su efigie pintada en la bocamina abandonada en el mencionado cerro.

A las conclusiones que llegaron quienes estuvieron investigando el origen de la Virgen de Copacabana, encontraron ciertos compromisos que vinculan a la santa figura con el  carnaval orureño, fundamentalmente, compromiso que fue aprobado por  autoridades eclesiásticas y representantes mineros.

En tal sentido, acordaron celebrar cada año la fiesta de la Virgen debiendo coincidir con la fecha  del sábado de carnaval,  víspera de la Quincuagésima determinando, así, una fecha móvil centrada en el día señalado.  Por su parte, los mineros, tendrían tres días libres de su trabajo con el fin de incorporarse al festejo religioso y folclórico, no existiendo día fijo para dicha algarabía, pero insistiendo en que siempre debe caer en carnaval pese a  calendarios, ritos y bulas de la Iglesia, de tal manera que todos los creyentes puedan honrar  a la Virgen.

También se determinó que los mineros deben disfrazarse de diablos para conservar ciertas tradiciones de la mina, sin que falten Satanás y el Arcángel San Miguel representantes de la caída de Luzbel. Con esas conclusiones se proclamó a la Virgen del Socavón  (Candelaria) patrona de los mineros.

En noviembre de pasado año surgió una querella respecto al patrimonio cultural de la festividad de la Virgen Candelaria al solicitar Perú, a la UNESCO, reconocimiento de dicha fiesta como originaria de Puno. Conocidos los antecedentes y lo manifestado por representantes peruanos y bolivianos, la UNESCO  incluyó esa manifestación festiva en la lista del patrimonio  de la humanidad tras acuerdo con delegados de ambos países. En tal sentido la declaración dice: “La ancestral  e histórica cooperación  que existe entre Bolivia y Perú  nos compromete a trabajar  en la investigación, salvaguardia y promoción conjunta de nuestro patrimonio.”

http://hojadelsur.blogspot.com/

Anata Papa Nueva

2 Feb

Fiesta Tradicional de La Paz que celebra las primeras cosechas de la papa nueva

Anata Aymara «La ch’alla de la Pachamama» (fecha movible en febrero)

El mundo andino está organizado principalmente por el tiempo de producción agrícola de la papa. Dicho tubérculo andino significa la misma vida para los aymaras y es uno de los pilares que sustenta su sistema social, muy relacionado con el respeto a la naturaleza. Toda esta cosmovisión se traduce en la celebración de la fiesta aymara del Anata o juego en la traducción aymara.

El Anata o «juego» ritual agrícola se realiza en época de Jullapacha o lluvias. Para los aymaras es el tiempo femenino, tiempo de la Paxsi Mama (Luna) y de la Pachamama. Todos los ritos están dirigidos a las sayañas y aynoqas de la papa, la quinua, la arveja y todo lo que en este tiempo esté floreciendo.

El Anata comienza el 2 de febrero, día de la Virgen de la Candelaria, con la bendición de los productos agrícolas y fundamentalmente de la papa. Todas las comunidades andinas se reúnen este día para agradecer simbólicamente a la Pachamama por la primera cosecha que se realizará después del Anata.

Las familias deben llevar de sus parcelas o sayañas de producción una muestra de los tubérculos extraídos de la chacra. Así, en el lugar más alto del pueblo se reúnen todas las comunidades y comienzan a comer las primeras papas con aji y membrillo.

Tambien se cumple con el floreo o wayñu que es la ceremonia conocida como el matrimonio de los animales.  A los camelidos y ganado vacuno se les colocan aretes o t’ikachas de colores además de serpentinas para simbolizar su unión.

http://www.redescuela.org/WikiEscuela/FiestasTradicionalesLaPaz

Quién no se rinde ante el puchero, el plato de la diversidad

31 Ene


Para Luisa Ríos, cocinera del mercado Lanza, el puchero es el carnaval en la mesa. «La sopita se sala de forma natural por la mezcla de carnes de chancho, vaca, cordero y pollo. El arroz a veces tiene un sabor amargo que al mascar la papa se pasa y lo mejor es que los postres de peras y duraznos estén en el mismo plato”.

La experta, que lleva en el mercado más de 50 años, definió el plato carnavalero como una fiesta de sabores para la boca que se originó por la costumbre que tenían los agricultores de compartir.

Según la historia, los agricultores de todo el país, antes de recoger la

cosecha, agradecían a sus deidades por los frutos, regando la tierra con flores, alcohol y la bebida tradicional del lugar.

Al acabar el ritual, las esposas de los trabajadores tendían en el piso mantas u otras telas para simular un gran mantel.

Puesta la mesa, varones y mujeres sacaban una merienda que tendría que ser el mejor plato de cada casa. La comida era depositada en una olla gigante, donde se hacía una mezcla de la que se podía comer de todo un poco.

De esa manera, surge el ritual del aptapi, que quiere decir que la mesa está servida para que recoja comida el que quiera.

El escritor Carmelo Corzón indica que el plato carnavalero más tradicional, a nivel nacional, es el puchero, que no sólo mezcla carnes, verduras y frutas sino sabores que podrían significar la diversidad de razas y culturas que están unidas en Bolivia.

Corzón explica que en el país hay diversidad de comidas porque cada región tiene determinados productos.

Sin embargo, define como ingredientes comunes a las carnes de chancho, vaca, cordero, pollo, pescado y conejo, las que casi siempre estarían acompañadas por ensaladas, zarzas, papas, tuntas, cayas, ocas, duraznos, manzanas, uvas, lujmas y peras.

El literato indica que todas las comidas son acompañadas por refrescos de frutas de la región para los niños. Mientras que los adultos, en los departamentos de Santa Cruz, Beni y Pando, toman el tradicional guarapo.

En Cochabamba, Tarija y Sucre la bebida típica es la chicha con o sin alcohol. Mientras que en La Paz, Oruro y Potosí los coctelitos con singani están entre los preferidos. Los sándwiches de chola (lonjas de cerdo con ensalada de lechuga o escabeche), los choripanes y los anticuchos, pacumutos y latas de cerveza son también populares en las entradas.

http://www.bolivia.com/noticias/AutoNoticias/DetalleNoticia11981.asp

 

Feria Gastronómica Tambo Bolivia

29 Ene

Clasificacion de los Ajies

28 Ene

Clasificación de los chiles, ajíes y pimientos

CHILE DE ARBOL

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Este chile pequeño de subido color rojo pertenece a la familia de la pimienta de cayena.
Es tan esbelto como la habichuela verde (ejote) y sumamente bravo. Se usa para platillos que requieren un agudo sabor picoso.

AJI AMARILLO

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Este chile mide entre 3 y 4 pulgadas (8cm y 10 cm) de largo y sólo 1/2 a 3/4 pulgada (1 cm a 2 cm) de ancho. Es el picante pedrilecto del Perú, donde se usa para condimentar todo tipo de platillos.
El ardiente y afrutado ají amarillo se vende en tres presentaciones básicas: seco, en polvo o en pasta. Los tres se pueden usar por igual. Si no lo consigue, puede sustituírlo por pimienta de cayena o pimentón (paprika) picante mezclado con una pizca de cúrcuma (azafrán de las Indias) para dar color al plato.

CHILE CASCABEL

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La razón para el curioso nombre de este pequeño chile color marrón rojizo con forma de cereza se vuelve evidente cuando se sacude: está lleno de semillas sueltas que suenan cuando se le agita.
Su picante viene templado por un leve sabor dulce con cierto toque de madera fresca y se usa principalmente para preparar salsas.

CHILE PIQUIN

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Con este nombre se identifican muchos chiles de pequeño tamaño, redondos, ovalados, ligeramente cónicos y, sobre todo, muy picantes. su color es verde y se vuelve rojo vivo al madurar.
El chile piquín fresco se usa para preparar salsas o para comerlo como acompañante, pero en su versión seca es utilizado molido y espolvoreado sobre frutas y verduras. Es la base de muchos aderezos, entre ellos la salsa tabasco.
Es un chile espontáneo perenne y que aparece en diferentes terrenos. Los cambios de clima, el tipo de terreno en el que crece y la humedad, generan pequeñas diferencias entre ellos.
Su nombre proviene del Náhuatl y significa pulga, por lo que se le conoce tambén como chile pulga,enano, ó guindilla. Este diminuto chile rojo confirma la regla de que entre más pequeño un chile, más pica. Se puede sustituír por pimienta de cayena molida.

JALAPEÑO Y CHIPOTLE

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Chile fresco, de color verde fuerte. Su forma es cónica alargada, a veces termina en puntiagudo o chato y es carnoso con piel brillante. Mide en promedio unos 6 cm de largo y 2.5 cm de ancho. Se considera un chile picante o muy picante.
Como chile verde es muy utilizado, ya sea crudo o cocido, en diferentes salsas verdes, salsas de jitomate o salsas de mesa.
Se llama jalapeño porque antiguamente se cultivaba en Jalapa (Veracruz, Mx.), desde donde se comercializaba a otras partes. También se le conoce como cuaresmeño, porque se solía utilizar sólo durante la cuaresma, relleno de queso o atún. Cuando llega a su estado de maduración toma un color rojo intenso y se utiliza indistintamente como el verde.
Cuando se seca se le conoce como chipotle, de color café oscuro, textura arrugada y muy picante. Su nombre proviene del Náhuatl y significa chile ahumado. Se venden secos en los mercados populares para hacerlos en escabeche o adobados; sin embargo, la gran mayoría de los chiles en escabeche o adobados se consumen de lata, y sólo muy pocas personas los siguen preparando en casa.
Puede ver la receta de:

AJI MORRON

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Este ají no es picante en comparación de los otros ajís, y su uso culinario es en la preparación de platillos con pasta, carnes, mariscos, y es muy utilizado en la cocina Japonesa y China.
También es muy utilizado para rellenar, tanto de vegetales como los granos de elote, y de carnes .

AJI DULCE Y ROCOTILLO

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Este pimiento anaranjado, amarillo o color verde pálido parece una pequeñisima calabaza amarilla. No es más grande que la yema de un pulgar.
El ají dulce se parece al habanero en su intensa fragancia y aroma, pero a diferencia de éste, no pica para nada. Es un ingrediente muy importante en la cocina del Caribe de habla hispana. Si no lo encuentra, sustituya cada 6 ajíes dulces por 2 cucharadas de pimiento (ají, pimiento morrón) rojo picado. También puede sustituír su pariente cercano, el ají cachucha de Cuba, en cantidades iguales.

Otros sustitutos similares a los ajíes dulces son los chiles rocotillos o rocotillo peppers.

CHILE MALAGUETA

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El chile Malagueta es imprescindible en la cocina Brasileña. Este pequeñín acanalado rojo o verde por lo común se vende seco, pero aveces también se prepara en escabeche.
Se usa para animar el sabor de las salsas de mesa.

CHILE HONTAKA

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Este chile rojo pequeño, delgado y arrugado es originario del Japón.
La cocina Peruana saca mucho provecho de su intenso picante. Si no lo encuentra, sustitúyalo por pimienta roja molida.

CHILE MULATO

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Este pariente del chile ancho, también se obtiene secando el poblano.
Mide entre 3 y 4 pulgadas (8 cm y 10 cm) de largo y tiene la forma de un triángulo alargado. su piel es muy arrugada y lustrosa, color marrón oscuro o negra. El sabor es terroso, rico y ahumado, con toques de tabaco y chocolate. No pica mucho, sobre todo si se le saca la semilla. Constituye un ingrediente clave del clásico MOLE POBLANO MEXICANO.(mole rojo)

CHILE ROJO DE NUEVO MEXICO

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Estos chiles también se conocen como chiles de ristra, ya que muchas veces se atan unos con otros. Alargados, de piel lustrosa y lisa y no muy picantes, por lo común se muelen para preparar el chile en polvo de Nuevo México. También se venden enteros para salsas. En ciertas partes de Texas se conocen como chiles colorados.

ANAHIEM

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Este esbelto chile mide entre 6 y 8 pulgadas (15 cm a 20cm) de largo y entre 1 y 1 1/2 pulgada (3 cm a 4 cm) de ancho. Es entre leve y medianamente picante, con un sabor a hierba parecido al del pimiento.
Por su tamaño, el chile de Anahiem se presta muy bien para rellenos. A veces se usa para preparar chiles verdes no muy picantes enlatados. Cuando se madura, este chile se conoce como chile rojo de California.

AJI MIRASOL

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Este chile se parece al ají amarillo, pero es de mayor tamaño, más oscuro y sólo medianamente picante. Su sabor afrutado es muy apreciado en México como ingrediente para el mole amarillo, mientras que en el Caribe de habla hispana, se usa en diversas salsas.

CHILE SERRANO

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Es un chile verde, pequeño no más grande que el dedo meñique, mide de 3 a 5 cm de largo y 1 cm de diámetro, es cilíndrico y muy picante. También se le conoce como chile verde, ya que se consume exclusivamente fresco en salsas y encurtidos. Toma su nombre del lugar donde es cultivado, que son las sierras de los estados de Puebla, Hidalgo y México.
Se puede comer crudo, cocido, asado o frito. cuando está crudo generalmente se muele y se mezcla con otros ingredientes para hacer diferentes salsas, entre ellas la llamada salsa mexicana o el guacamole. Cuando es cocido se utiliza para salsas como la ranchera o salsa verdecocica.

CHILE JAMAIQUINO

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El chile Jamaiquino, conocido como Scotch bonnet con frecuencia se confunde con elhabanero. Si bien se le parece, el jamaiquino por lo común es amarillo. También su forma es un poco diferente. como lo indica su nombre (bonnet es una especie de gorra de mujer), tiene más bien forma de gorra que de nuez.

CHILE GUAJILLO

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Es un chile seco, de color café rojizo, piel lisa y gruesa y con forma triangular alargada. Suele medír unos 10 cm de largo y 3 cm de ancho. Esta especie se utiliza en la preparación de los platos al ajillo que requieren toque rojo y picante de este fruto, así como en todo tipo de guisos con puerco, pollo, res, o cualquier otra carne, o como parte de moles, adobos, salsas picantes, etc.
La mayoría de las veces se usa mezclado con otros chiles, porque solo no produce una buena salsa. Se aconseja ponerlo en remojo antes de ser usado y colado sobre las salsas, pues la mayoría de las veces la licuadora no logra molerlo del todo.
Existen tres variantes de este tipo de chile; el guajillo ancho, que no es picante, el guajillo chico, que es de picor moderado, y el guajillo puya, que es muy picante.

CHILE ANCHO (poblano-pasilla)

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Chile seco de color rojo oscuro, de sabor poco picante, que procede del chile fresco conocido como poblano. Es de forma triangular, con textura rugosa, brillante y flexible al tacto. Cuando se pone en remojo, adopta un color ladrillo muy llamativo, por lo que generalmente es utilizado como colorante en muchos guisos.
Otro nombre que adopta el chile ancho es el de chile para guisar, ya que es muy utilizado en salsas para guisos de cualquier tipo de carne. Se puede usar cocido o crudo, tostado y sin semillas y con él se hacen todo tipo de moles, adobos y diferentes clases de salsas picantes.

CHILE HABANERO

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De color verde claro y con tonalidades amarillas y anaranjadas brillantes cuando madura; el chile abanero es posiblemente el más picante de todos. Su textura es suave y su tamaño aproximado es de 4 cm de largo y 3 cm de ancho.
Su zona de cultivo está cituada en Campeche, Quintana Roo y Yucatán (México). Toma el nombre de su procedencia, porque se cree que fue introducido a la Península de Yucatán vía Cuba.
No se usa seco. Se come fresco, crudo, asado, o cocido. Se pica crudo para hacer ciertos tipos de salsas y se muele para salsas muy picantes.

http://www.cocinadehogar.com/chiles-ajies-y-pimientos.html

Historia del Confite de Sucre

27 Ene

Cartilla recupera Carnaval de los siglos XVII a XX

El Carnaval, manifestación colectiva de alegría y diversión, se viene festejando desde tiempos remotos en todas las ciudades, provincias y comunidades del territorio boliviano, cobrando en cada una de ellas modalidades diferentes dentro de un marco típico de humor, picardía y esparcimiento.

El docente de la carrera de Historia de la Universidad San Francisco Xavier, Guillermo Calvo, en una cartilla carnavalera, pretende brindar algunos apuntes históricos sobre el carnaval en Sucre entre los siglo XVII y XX. Posteriormente, este documento servirá de base para escribir una memoria.

En el documento se cita a los Confiteros en la ciudad de La Plata, que elaboraron los confites en Sucre desde la segunda década del siglo XVII.

En el documento se hace referencia que ya en 1627 existían acuerdos económicos entre mercaderes y artesanos para la fabricación y venta del confite.

Es así que en 1642, don Bartolomé Francisco de Mendoza alquiló un ambiente para dedicarlo a la venta de confites, géneros y otros enseres básicos en la esquina de Santo Domingo (hoy calles Daniel Calvo y Simón Bolívar). Para su fabricación el documento señala que se necesitaba: una paila de cobre, una roldana, azúcar, leña y cargas de carbón, y para la exhibición de los confites era necesario un aparador.

La cartilla también cita el festejo del Señor de los desamparados y la fiesta de compadres.

Este santo está en el beaterio de Santa Rita y desde las últimas décadas del siglo XIX se constituyó en el centro de culto para iniciar la tradicional fiesta de compadres.

Para esta fiesta se celebraba una procesión en el día de los Compadres. Los devotos salían del Beaterio de Santa Rita y recorrían las principales calles de la zona.

En el documento se hace referencia un poemario carnavalero del siglo XIX, con su contenido histórico, político y picaresco, del cual existe transcrito.

Sucre/CORREO DEL SUR

Alasitas en honor al Ekeko

25 Ene

La Fiesta de las Alasitas se festeja principalmente en la ciudad de La Paz, constituye la más importante muestra artesanal de la ciudad, son dos semanas y media de miniaturas, juegos de azar, comidas y tradición. se realiza el 24 de enero, al inicio del solsticio de verano y se prolonga oficialmente hasta el 4 de febrero, aunque generalmente permanece hasta fines de ese mes.

Sebastián Segurola, gobernador e intendente de La Paz dispuso el año 1781 que se realice este festejo en homenaje a quien salvó a la ciudad del asedio indígena, y así fue ordenada la fiesta del mercado de miniatura, costumbre que los indígenas traían desde de los antiguos collas. En el Cerro Santa Bárbara conocido antes como el Cerro del Calvario es donde ahora se realiza feria de Alasitas, allí los brujos aymaras, detentaban el negocio de la venta de medicinas, hechizos, sahumerios y se mezclaban cultos religiosos y superstición, allí se simulaba la compra de terrenos donde los nuevos propietarios construían sus casitas con piedritas, se celebraban matrimonios, se adquirían diferentes artículos y esta práctica era motivo de la Ch’alla con cerveza y licores, celebrando el acontecimiento y pidiendo la protección de la Pachamama.

Alasitas, feria de miniaturas

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La Alasita, voz aymara que significa comprame, no es exclusiva de Santa Bárbara, durante muchos años la zona de la plaza de San Pedro la albergó,y todo el barrio se convertía en feria de Alasitas. La plaza de Churubamba y la avenida Montes también la cobijaron, hasta que, por el crecimiento de la ciudad y de su parque automotor se decidió reponerla a la zona Santa Bárbara. El campo utilizado para este propósito se extiende en todo lo que era el zoológico de La Paz, sigue por las calles que lo circundan, la avenida del Ejército, la calle Roosevelt y toma por algunos días la plaza Alfredo Domínguez, en el atrio del Teatro al Aire Libre y el Parque del Scout. La feria de Alasitas se celebra en honor al Ekeko, un ídolo familiar aymara que simboliza la fecundidad, la alegría, la abundancia y la prosperidad. Se trata de un personaje rechoncho y sonriente que se va cargado de una variedad de productos en miniatura, de primera necesidad y también otros, que simbolizan lo que cada persona ansía obtener como casas, vehículos, dinero, etc. El motivo original religioso, fue transformándose en una devoción profundamente arraigada hacia el antiguo Dios de la Abundancia, el Ekeko. Por un momento, las personas dejan de lado sus actividades y preocupaciones cotidianas y salen a las calles para comprar las representaciones de sus sueños y luego ofrendan sus nuevas pertenencias a este dios de la abundancia y a los santos. Durante esta celebración el tiempo parece detenerse, aunque paradójicamente la ciudad está más conmocionada que de costumbre. Es natural, el dios de la abundancia está llegando como cada año y trae una carga de fortuna para los que creen en él. La fe es tal y las necesidades tantas, que el campo ferial ya no es el único lugar de reunión para quienes salen de sus casas y oficinas llevando aquellas miniaturas que representan sus máximas aspiraciones materiales.

Alasitas tradición extendida al mundo

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Alasitas y el Ekeko

“Alasitas” de la palabra en aymara Alasiña que significa Comprar para sí. Es la celebración al Ekeko, el dios de la abundancia a quien se le obsequia miniaturas, para convertir los sueños en realidad, por ejemplo: los billetes para que no falte dinero, la maleta para ir de viaje, un coche para tener uno, las canastas llenas de conservas para que no falte alimentos durante todo el año, un saco de granos de cereales para la buena cosecha, una pequeña tienda para que prospere el negocio que se tiene, una negrita o un negrito de yeso para tener una pareja. Según la tradición todas las personas acuden, justo al medio día del 24 de Enero, a la compra de las miniaturas que deben ser cha’lladas por el Yatiri con incienso, alcohol, vino y posteriormente bendecidos en una iglesia católica, pues así éstos se harán realidad durante el presente año. La costumbre también dice que el Ekeko tiene que ser atendido todos los martes y viernes poniendo en su boca un cigarrillo encendido y nada le faltará a la familia. Se dice que para tener un mayor efecto, es necesario que el Ekeko sea un regalo de amigos o familiares que desean la prosperidad. Esta manifestación, convertida en la “Feria de Alasitas” tuvo su inicio en la actual Plaza Murillo, luego se extendió al Paseo del Prado que se conocía como la Alameda. Posteriormente a la Plaza de San Pedro, la Av. Montes, la antigua Aduana, la Av. Tejada Sorzano y ahora, tiene su asiento en el ex parque zoológico o Parque Urbano Central. Los residentes de Bolivia en el mundo, han difundido esta tradición en distintas regiones, sobre todo, en el Norte Argentino y en el Sur del Perú, y no es extraño ver en varios países de Europa, Norte y Centro América, manifestaciones de esta tradición milenaria, expresión de fe para conseguir prosperidad y bien estar de las familias que provienen de la región de los Andes Tropicales.

El origen de las Alasitas se sostiene en mitos y leyendas

Las investigaciones del sociólogo especialista en patrimonio cultural, David Mendoza, muestran que la celebración de las Alasitas y su relación con el Ekeko no han dejado evidencias escritas acerca de su origen. Sus antecedentes más conocidos están sostenidos en mitos y leyendas. Esta festividad de la miniatura se celebra en la ciudad de La Paz al mediodía de cada 24 de enero, y en diferentes fechas en el resto del país. Los autores más conocidos que escribieron sobre esta festividad fueron Antonio Paredes Candia, Rigoberto Paredes, Antonio Díaz Villamil, Carlos Ponce Sanjinés, Ernesto Cavour y Arthur Posnasky, cuyas obras están envueltas en leyendas y mitos sobre la feria y el personaje en miniatura. Mendoza elaboró un expediente sobre esta festividad, pero no detectó una evidencia histórica en los archivos del país sobre la tradición, aunque sí memorias orales que atestiguan la celebración. Una de las causas por las que no existiría documentación, según el investiador, habría sido «la colonización española que no permitió desarrollar ciertos sistemas de creencias; entonces la historia ha sido proscrita, atacada, por eso no se tiene bien definido (la fecha, la localidad de las Alasitas) qué es el Ekeko, porque hay muchas interpretaciones». alasitas 3

Alasitas: La bendición de los Yatiris.

Para comenzar, el nombre de Alasitas tiene diferentes significados, en aymara el más conocido es el reflexivo «cómprame». «Trata de la compra de las illas, ispallas (amuletos, imágenes), miniaturas con el atributo de volverse reales, en medio de un ritual celebrado por el yatiri (adivinador) a las 12.00. Antiguamente, indígenas de comunidades venían a la feria a comprar illas, ispallas, animales y semillas, y duraba un día hasta dos, pero hoy dura como 15 días». Las versiones sobre el origen geográfico de la festividad son diversas, pero coinciden en que sucede en la región andina de Bolivia. Unos autores dicen que es en Tiawuanaku (antes Kollasuyo), en los pueblos kallawayas (enclave quechua) y otros en Chuquiago Marka (ciudad de La Paz), todos en el departamento de La Paz. Sobre Chuquiago Marka, una versión dice que estaba formada por comunidades y ayllus, y la Alasitas habría nacido en la actual zona de Santa Bárbara, antes ayllu Uturuncu. Posteriormente la exposición recorrió por la plaza Murillo, la plaza San Francisco, el paseo El Prado, la Terminal de Buses y la avenida Tejada Sorzano, hasta asentarse en el ex Parque de los Monos o campo ferial. Tampoco existe claridad respecto de la fecha de celebración. «La alasitas se fue ubicando en una época, unos dicen en octubre, otros el 21 de diciembre (solsticio de verano), al final se quedó en 24 de enero, relacionado con la fiesta de Nuestra Señora de La Paz y después del cerco del caudillo Tupac Katari, en 1781». Esta afirmación fue abstraída de una obra de Antonio Díaz Villamil, pero Mendoza observa que no existen pruebas para afirmar que, evidentemente, en 1781 se haya instaurado oficialmente la Alasitas. «Gran parte de los historiadores -afirma Mendoza- eran hijos de hacendados quienes les contaban lo que hacían los campesinos. Por ejemplo, Antonio Paredes, Rigoberto Paredes son hacendados y seguro recogieron de algunos cuentos de los indígenas (sobre la Alasitas y el Ekeko) y le dieron una narrativa literaria. Por tanto, son cuentos de tatarabuelos a abuelos, lo más particular y sospechoso es que esta fiesta no existe en el campo. En fin, la leyenda no surge de la nada seguro tiene algún sustento».

Tres versiones sobre el origen de las Alasitas

El investigador Galo Illatarco elaboró el estudio Alasitas: Festividad ritual del Eqeqo y las Illas. Una tradición andina viva, en la que analiza tres versiones y coincidencias sobre esta tradición. La primera versión que comparte Illatarco dice que la Alasitas deriva del verbo aymara Alathaña (comprar), es una festividad sagrada de culto a la deidad andina de la reproducción y la fertilidad animal, vegetal y humana, de la buena fortuna, del amor y propiciador de las uniones sexuales (Ekeko), es además una festividad prehispánica celebrada en el Qhapaj Raymi cada solsticio de verano (21 de diciembre), caracterizada por la presencia e intercambio de dijes y miniaturas como símbolos de la tradición andina. La segunda explicación dice que Alasitas proviene del verbo aymara Chhalaqa o Chhalaqasiña (intercámbiame). En el pasado habría sido un ritual sagrado (en el Qhapaj Raymi) dedicado al dios Sol con la presencia del Eqaqo Illa a través del intercambio de miniaturas illas, llallawas e ispallas que representan la fuerza reproductiva de los objetos, alimentos, animales y personas o símbolos con poderes reproductores y propiciatorios de producción y fertilidad. Una tercera versión señala que Alasitas derivaría de la festividad incaica llamada Sitwa o Alaui Situa y sería una fiesta ritual del Eqeqo, de las takas y de las illas vinculadas a la fertilidad y a la salud, supuestamente realizada desde el 21 de septiembre hasta el 21 de diciembre. En conclusión Illatarco considera que actualmente la Alasitas es «una festividad paceña de carácter cíclico y se caracteriza por la tradición de adquirir, intercambiar y/o comprar illas de muchos tipos y formas vinculadas a la producción agrícola y ganadera, a la fertilidad vegetal, animal y humana, y en general, al bienestar material, físico y espiritual». Tanto Illatarco como Mendoza coinciden en que no se conoce información fehaciente de esta fiesta en el momento de la fundación de La Paz.

La leyenda del Ekeko

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El Ekeko y leyendas

Las versiones existentes sobre el origen del Ekeko son variadas, sin embargo, la tradición menciona que nació a raíz de las sublevaciones indígenas de 1781 y el cerco de Tupac Katari a La Paz. El año de la revolución que enfrentó a blancos e indios, dio fuerza a la tradición indígena del 24 de enero, fecha elegida por el gobernador Sebastián Segurola para rendir homenaje a la Virgen deNuestra Señora de la Paz en agradecimiento a la liberación de la ciudad de La Paz. El rebelde Julián Apaza y su esposa Bartolina Sisa emprendieron un crudo encuentro con españoles y criollos dirigidos por Don Sebastián de Segurola. El 14 de marzo de 1781, La Paz se vio rodeada por miles de indígenas que habían guardado el rencor de muerte hacia blancos. Mientras se presenciaba esta gran pugna, acontecía otra escena en Laja, donde Paulita Tintaya, una humilde muchacha perteneciente al repartimiento del español Don Francisco de Rojas, se encargada a servir a Doña Josefa Ursula de Rojas Foronda, esposa del Brigadier Don Sebastián de Segurola, quien fue Gobernador y Comandante de armas de esta ciudad. Sin embargo, para Paulita, fue dolorosa la despedida del lugar donde dejaba a su amado el galán Isidro Choquehuanca que con dolor entregó a paulita, un pequeño amuleto de yeso que él mismo lo había fabricado como muestra de su cariño. Según la tradición era el amuleto que guardaba la felicidad. Isidro tomó la imagen del encomendero Rojas y la copió en la estatuilla que tenía forma de hombre, pequeña, de rostro enrojecido y grueso de cuerpo, pues dependía de Rojas el destino de los dos amantes. Además de la apariencia puesta por Choquehuanca, le puso pequeñas bolsitas con alimentos y otros bienes que formaban parte de la felicidad que soñaba el joven Isidro. Pasó mucho tiempo de esperanzas para el reencuentro del gran amor, mientras la ciudad se encontraba aislada. Cerca de siete meses toda la ciudad sufrió la escasez de alimentos, las despensas donde se guardaban los víveres se encontraban vacías. Solo por algo inexplicable había un poco de alimento en el rincón de una casa y que una vez consumidos eran renovados por arte de magia. Esas provisiones las poseía Paulita, una bolsa de maíz tostado, kispiña (galleta de harina de quinua) y un trozo de charque(carne seca) de llama, que casualmente puso junto al Ekeko que Isidro le había dado. La situación empeoraba cada día más, Isidro decidió protegerla y salvarla, por eso vino a su encuentro y trajo consigo algunos alimentos como tostado, kispiña y charque. Desde es día, nunca más faltaron esas provisiones que misteriosamente estaban colocadas junto al Ekeko. Ya en el quinto mes de asedio, la esposa del Brigadier Segurola, se encontraba en una situación de muy grave de desnutrición, su esposo no podía atenderla pues su preocupación mas importante era vigilar, organizar y dirigir la defensa de la ciudad encomendada a él. Pero Paulita encargada de su protección y al sentir lástima por ella, le dio una parte de sus alimentos. Desde entonces fueron el Brigadier, su esposa y Paulita quienes podían alimentarse un poco. Al sexto mes cuando las esperanzas se agonizaban, llegó la noticia de la aproximación de un ejército a la ciudad, dirigida por el Comandante General José Reseguín. Entonces la ciudad fue liberada y la paz había vuelto otra vez La liberación de la ciudad de La Paz también trajo la resurrección de una tradición que fue difundida de generación en generación: La feria de Alasitas en la que se permutaban piezas pequeñas que tenían valor cambiario. Así fue que el Brigadier Segurola devoto de Nuestra Señora de La Paz autorizo que el 24 de enero de 1783 se restaurase el mercado de miniaturas Alasitas; donde reapareció el Ekeko. El Ekeko El Ekeko es un muñeco de terracota que puede presentarse en varios tamaños, pero que generalmente tiene alrededor de 20 cm de altura. Representa a un hombre con las típicas vestiduras de la región andina, de su cuerpo cuelgan pequeñas bolsitas, que a modo de alforjas contienen cereales, tabaco y billetes enrollados. El poseedor del Ekeko puede agregar nuevas ofrendas en miniatura que se colgarán de la estatuilla o se ubicarán a su lado, representando aquello que se desea obtener.

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Ekeko en Alasitas

El Ekeko era considerado por los antiguos collas como el dios de la fortuna y la prosperidad, según las creencias este ídolo se encargaba de traer al hogar fortuna y alegría, además ahuyentaba las desgracias, debía ser el compañero inseparable de la familia. Pero también se cree que es vengativo, ya que si no se le presta atención castiga quitando todo lo que su dueño tiene o con enfermedades, una de las formas de rendirle culto, y para lograr los favores solicitados, hay que hacer «fumar» al Ekeko en el momento en que se pone el objeto, la figura presenta un hueco en la zona donde debería estar la boca, y es allí donde debe colocarse un cigarrillo encendido. Si el deseo o pedido es aceptado, del cigarrillo saldrá humo como si realmente el Ekeko fumara. En ese marco, todo lo que uno quiere poseer en el año se compra en Alasitas, además de objetos en miniatura: casas pequeñas, bolsas de arroz, de azúcar, fideos, pan, se pueden adquirir artesanías en mimbre, barro, madera, ropa de alpaca, vicuña, instrumentos musicales. Por el principio de la magia imaginativa, la gente del campo adquirirá con preferencia, figuras de animales, vacunos, ovinos, llamas y aves, camiones, camionetas, bicicletas; que representaban las necesidades de su entorno, en cambio, se prepara para los vecinos de las ciudades: casas, edificios, artículos de construcción, palas, ladrillos, celulares y dinero, para ello ya se imprimen bolivianos, dólares y euros. Entre los pobladores antiguos, la fiesta del Ekeko se realizaba en el solsticio de verano, reunían de sus cosechas los elementos más extraños, si alguien no los tenía debía recoger piedras con formas raras para cambiarlas por objetos, nadie podía negarse al intercambio. Al haberse reintroducido esta fiesta donde los indígenas practicaban el intercambio de objetos pequeños por monedas, se reestableció paulatinamente este culto, donde el Ekeko debe conseguirse ya sea regalado o robado, jamás comprado, ya que los sueños nunca se compran con dinero y cada viernes o cada martes hay que colocar un cigarrillo encendido en su boca, si este se mantiene encendido hasta el final, los sueños se harán realidad. Tal vez el origen de esta tradición en el Altiplano, en la región sur de los Andes, donde la comparten Perú y Bolivia, alrededor del Lago Titicaca, se remonte a aquellos comerciantes españoles que viajaban solitarios por todo el país, visitando los pueblitos y llevando consigo diversas mercancías para intercambiarlas por productos locales. Muchas de estas mercancías eran productos totalmente inútiles para los indínegas, chucherías, pero constituían símbolos procedentes de un mundo dominante. En cierta forma estos viajeros blancos representaban también sueños hechos realidad a través de productos que venían de lugares lejanos, así el viejo comerciante español se fue convirtiendo en un símbolo de buena suerte y felicidad. Durante la Colonia, los Ekekos se fabricaron en oro y plata, también en estaño y cobre, actualmente se hacen en yeso o arcilla, pero a pesar de lo humilde de estos últimos materiales, este ídolo ha extendido su influencia a otras regiones andinas y costeñas y continúa llevando felicidad a la gente que cree en él. Quien lo posea, se sentirá más confiado para conseguir lo que necesita y podrá creer que este amuleto le ha de proporcionar dinero, trabajo, alegría y especialmente mucha esperanza. En los tiempos difíciles que vivimos esta ayuda es generalmente muy buscada.

Fuentes: pitonisas.net pieb.com.bo turismoruralbolivia.com / Patricia Espejo Tapia

http://www.eabolivia.com/alasitas-y-ekeko.html

Alacita, Alasitas o Alasita o Alacitas

24 Ene

Huáscar I. Vega L.

Hay tantos nombres para una costumbre, de la cual no se sabe a ciencia cierta sus origenes e incluso la costumbre ha cambiado con el paso del tiempo, e incluso continúa cambiando. Es algo de nunca acabar, es como un ser con vida, es algo que crece y se transforma, sin dejar de ser lo que es, pero sin ser lo que era antes, ya me siento Cantinflas escribiendo. y por cierto, Cantinflas es otro de los personajes en miniatura que se venden en las Alasitas (con ese nombre se las conoce ahora).Para la actual mayoría, las Alasitas son una feria, donde decenas de artesanos ofrecen productos de primera y «última» necesidad, cuya característica principal es la miniaturización de los objetos ofrecidos. La gente tiene la costumbre de comprar los objetos que considera necesarios y, aquellos que desea obtener en la realidad, logrando de este modo una relación mágica con el objeto, de forma tal que gran parte de sus esfuerzos en el año son dirigidos a obtener el objeto real, mientras el miniaturizado descansa en un lugar escogido en la morada del creyente.Pero para comprender mejor esta costumbre principalmente paceña, es necesario procurar remontarnos a sus origenes, de este modo Fernando Diez de Medina indica:
«… la fabulosa corte mitológica de los Dioses y divinidades de la teogonía aymara, brilla por su atractiva figura, cautivantes hechos y manifiestas virtudes, el diminuto Dios de la fortuna, de la alegría y del amor: el Ekeko«Es decir, las Alasitas son una fiesta dedicada a el Ekeko, quien con su actual figura regordeta y repleta de cosas en miniatura (no siempre fue así), aparentemente tiene la potestad de llenarnos de abundancia y riqueza material, espiritual, emocional e incluso sexual. Es por eso que el escritor costumbrista Rigoberto Paredes manifiesta:
«… El Ekhako popularizado con el nombre alterado de Ekhekho, era el Dios de la fortuna y de la prosperidad entre los antiguos kollas«¿ Y cómo es que ahora es el Diosecillo de la fortuna y prosperidad tambien, pero de los criollos citadinos de La Paz y otras ciudades? ¿ A pesar de sus raices, de sus orígenes?. Pero ese traspaso cultural, si bien no se explica del todo, es posible comprenderlo en base a la aceptación y acepción de investigadores de la talla de Arturo Posnansky, quien en una de sus publicaciones menciona: «… la fiesta del Ekeko siempre fue indígena y no una costumbre introducida por el coloniaje…«Y para ello es menester ver la foto del prendedor que menciona Fernando Diez de Medina, por voz de Carlos Ponce Sangines:
«… Diez de Medina tuvo el indudable acierto de identificar al Ekeko en una figura moldeada en alto relieve en la placa circular de un prendedor inkaiko de plata. No queda por consiguiente otro recurso que aceptar la identificación sugerida y por ende exponer que el Ekeko barrigón tiene su antecedente inmediato en el periodo inka. Sin embargo habría que reconocer que se ha modificado parcialmente la represetnación, ya que el Ekeko actual, no está desnudo como su predecesor, carece de giba y del pronunciado apéndice fálico…«

¿ Qué, cómo?… ¿ dijeron fálico? Si señor, así mismo es. Para ello pueden observar algunas fotos de figuras gibosas y fálicas encontradas en diversas excavaciones (otras muestras: gibosas y fálicas ).


Muestras Gibosas y fálicas

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¿ Y que tiene que ver todo esto con la feria de Alasitas? Pues forma parte de sus orígenes e incluso de algunas prácticas no perdidas del todo, pero en proceso de desaparición. Por ejemplo actualmente las mozas que desean pareja, van a comprar gallos, si, estatuillas de gallo y, ellas se dan el lujo de escoger el gallo que más les guste y esté al alcance de su bolsillo. Eso si, es más conveniente si le regalan el gallo, de este modo la magia funciona mejor. También es costumbre comprar estatuillas de bebes (para tener niños), y los varones buscan el famoso warmimunachi (2 estatuillas juntas de diversa manera: abrazados, o lado a lado, o juntos en relación erótica), pues con este amuleto conquistan el amor de las mujeres. Recalco que en estas prácticas, la magia funciona mejor cuando le regalen el talisman a que cuando se lo compra.

Reforzando, Paredes explica: «… al Ekhako consideran los jóvenes como el Dios propicio a las uniones sexuales, y que favorece los matrimonios…«

A pesar de nuestra cibernética época, la creencia en este generoso Dios, permanece, con algunas variantes y distorsiones que se explican en este texto y en el que habla del Ekhako (ver texto referido).

Hay cosas tan interesantes del pasado, como la figurilla de la que habla Fernando diez de Medina. Un Ekeko de antes del 1800, con 51 cm de alto. y nada parecido al ancestral Ekhako, pero más parecido al actual, por lo menos se puede suponer que es un representante de la transcición que sufrio esta figurilla. Com referencia, Diez de Medina indica:
«… se supone con relativo acierto, que la simpática figura del Ekeko: rechoncho, barrigón, y mofletudo, risueño y pleno de bondad, estaba copiada de la muy conocida facha del popular gobernador Segurola, o bien, de la de su suegro el encomendero Don Francisco de Rojas; creemos que tal supocisión es relativa porque -como se puede apreciar en la figura que data de fines del siglo XVIII- el artista que lo elaboró, con notable habilidad y malicia, parece haberlo hecho con cierto parecido a las personas antes citadas, no sólo en la apariencia física sino también en partes de su indumentaria«


Apariencia e Indumentaria

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Apariencia física Indumentaria

presione para una versión de mayor tamañoReforzando Chali Ponce Sangines:
«… en consecuencia, se infiere que desde el inkario hasta la hora actual el Ekeko ha sufrido una transformación tanto en el material con que se elabora la efigie como en el aspecto de la misma. Ha adquirido catadura más bien criolla y ha perdido la giba precolombina para tornarse en enano y obeso«
Pero lo más significativo de este cambio son las palabras vertidas en 1969 por Carlos Ponce en el libro que sirve de base para este texto, «Tunupa y Ekako». Pues sin quererlo nos alerta:
«El área de expansión de el Ekeko es restringida, aunque curiosamente se halla en proceso de expansión. El centro emplazado en la ciudad de La Paz. Aunque parezca paradójico el indígena por lo general no lo posee en las comunidades altiplánicas…«

Dos aspectos nos mencionan, uno que el indígena no lo practica actualmente, y dos el de expansión. Para hoy, cuarenta años después, esta costumbre ya está arraigada en las principales ciudades del país origen (Bolivia) y en ciudades peruanas (Puno, Cuzco). Pero además hay muestras itinerantes (ferias periodicas) con sus respectivos creyentes en varias otras ciudades del Perú, Ecuador, Argentina, Chile y no tengo información de otros paises vecinos, pero imagino que si.

En este aspecto expansivo, ya estamos sintiendo los efectos del robo cultural y es menester cuidar el patrimonio intelectual en este aspecto, pues Bolivia ha demostrado ser pasible a este tipo de atropellos; por otra parte, si logramos de alguna forma «patentar»esta tradición, sería altamente recomendable exportarla no sólo a los paises vecinos, mas bien al mundo entero, pues se adapta fácilmente a los requerimientos del tercer milenio, de la aldea global y las condiciones del mercado, pues como su nombre lo indica ALASITA es igual a CÓMPRAME.

Retornando a estas tierras del pasado, volvemos a palabras de Carlos Ponce:
«.. se asegura que en años pasados la efigie siempre se la representaba desnuda… Sobresalen entre las prendas el ponchito que cubre el torso y la testa con sombrero y gorro..«


Efigie y sus prendas

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Efigie desnuda Prendas de la efigie

Este aspecto es comprensible, si se además se lee lo que Costas asegura:
«Una mujer sea burguesa, chola o indígena, que en la feria de Alasitas lo compra desnudo…. está obligada a vestirlo y escoger personalmente los objetos le interesa que él cargue«

Vamos por partes. Actualmente ya no se compran Ekekos desnudos, se los compra vestiditos y cargado de cositas diversas. Es la relación comercial actual, «cómpralo hecho», «llave en mano», ya nadie tiene el tiempo para vestirlo y cargarlo de miniaturas. Eso conlleva hacia una estandarización de los Ekekos, de las necesidades, de los gustos.

Pero antes, se los compraba desnudos, entonces es posible que los blancos de la época los ataviaran como a ellos les parecía, con el frac y levita que ellos deseaban conseguir, con las botas que querían, con el sombrero anhelado, etc, etc. Lo mismo ocurriría con las necesidades de un terrenito, o el ganado o las frutas o quien sabe, ¿ quién conoce las necesidades del prójimo?.

Entonces, es probable que poco a poco adquirió ese estandar mestizo de ciudad, un poco indio y un poco blanco, con necesidades mas blancas que indias.

Por supuesto que esa no es la única transformación, hay otras menos benignas todavía. Tal como lo expresa Carlos Ponce:
«… acción destructora de los pesquisidores y sus drásticos procedimientos represivos lograron en el lapso comprendido entre 1570 y 1660 eliminar a las deidades superiores de la religión inkaika y tolerar tan sólo prácticas mágicas que eran marginales, apoyados en la distinción teológica de que las últimas eran superticiones, o sea culto vicioso y no idolatría herética que abraza la adoración de las primeras… «

¿ Qué nos quiere decir Carlos con esa frase? No quiero ni imaginarme tanta teogonía andina destruida y olvidada. ¿ Acaso significa que la pervivencia de el Dios Ekeko se debe al derecho deidad menor, a su cualidad marginal y superticiosa? ¿ Dónde están los otros Dioses de estas tierras? ¿ Quién proteje a sus hijos ahora?

Obvio que para la mayoría católica este cuestionamiento no viene al caso. Pero de alguna manera todos creen en el Ekeko, van a las Alasitas y compran y se hacen «sahumear» y además pasan por la iglesia más cercana y hacen bendecir sus objetos y el cura de turno bendice sin ningún reparo, hasta muy contento de ver tantos feligreses y tanto contento desbordando por los ojos.

Esto es parte de las contradiciones o las simbiosis religiosas que vive nuestra amada Bolivia. No pongo en tela de juicio, sólo intento «mostrar la película».

Pero veamos cuanto duraban estas fiestas y cuanto duran actualmente. Según se sabe, en decenios anteriores se prolongaba por 3 dias, en 1969 por una semana y ahora por 2 o 3 semanas.

Y para conocer su fecha de inicio, Paredes indica que es el remanente de la fiesta sagrada del Ekeko en tiempos prehispánicos , solemnizada en solisticio de verano. Y A. Posnasky indica:
«…22 de diciembre, fecha en la que se realizaban rogativas a sus deidades para que les traiga buena suerte, ofreciendo miniaturas de cuanto anhelaban poseer o alcanzar«

Diez de Medina no se queda atrás: «… la fiesta con la que se agasajaba al diocesillo kolla, el 22 de diciembre -fecha que correspondía al solisticio de verano y al comienzo del año agrícola de los aymaras…«

Esas palabras nos ubican en fechas parecidas a las Navidades (regalos, alegrías, cosas del estilo) y, sin embargo hubo un cambio sustancial, más o menos sustanciado en voz de Chali Ponce:
«… Asimismo según Paredes durante el periodo colonial se realizaba el 20 de octubre, rememorando el aniversario de la ciudad de La Paz, y recién después de 1781 se trasladó al 24 de enero…«

En 1781, ¿ porqué? ya entenderemos aquello, pero lo que aún perdura martillando mis ideás es el ¿porqué cambió hacia el 24 de enero, porqué no al 30 o al 17 o a febrero?

Antes de ello, como un paréntesis, comprenderemos de donde proviene el nombre de esta costumbre. La denominación Alacita deriva del verbo aymara alathaña que significa comprar y, alacita equivaldría a cómprame.

Y en el transcurso de esta pequeña investigación del nombre, conseguí un dato curioso, fruto del cual elucubré algo que peca hasta de gracioso, pero explica de alguna manera el trastoque del nombre Alacita por Alasita (con letra ese en lugar de ce). Resulta que, según Palza, el marques Juan Contreras de Villarreal se asustó muchísimo cuando oyó que la gente de la ciudad hablaban de «el 24 vamos a Alacita» él entendió «vamos a la cita» y pensó que era un código para complotar y alzarse y producirse otra masacre parecida a la del 28 de septiembre de 1814… Quizá por eso cambiaron el nombre por Alasita con ese, pues es harto conocido la notable diferencia en pronunciación que tiene para los españoles la ese de la ce; de este modo es menos probable la generación de ese error en comprensión. No lo sé, pero se me vino a la mente.

Regresando a más datos y menos especulación, les informo que esa fiesta se celebraba en:
«… se ha realizado la feria son la plaza Alonso de mendoza en el barrio de Churubamba, la plaza de San Francisco, la plaza Murillo, la avenida 16 de julio (1914), la avenida camacho, la plaza Sucre en el barrio de San Pedro (1953) y hoy en día en la avenida Montes y aledaños…«

Actualmente se celebra en el ex parque zoologico, a la altura de la cancha Zapata, precisamente este año los artesanos se molestaron una vez más, pues el gobierno municipal, hasta ahora no les proporciona un espacio estable para el efecto. Pero además de ello, las Alasitas se han convertido en fiesta itinerante, pues casi en la puerta de todas las iglesias se reunen vendedores de miniaturas e, incluso la ciudad de El Alto tiene su propia fiesta, bastante grande y concurrida. Es realmente algo que se nota a la legüa (palabras de antaño) que es una costumbre con vida propia, dificil de matar, dificil de morir. El mismo tiempo nos muestra las cualidades de sobrevivencia de esta fiesta, de este Dios agradable y bonachón, que cada 24 de enero despierta en nosotros la esperanza de conseguir lo que nos falta y, seguir teniendo lo que necesitamos.

Es un momento de tanto regocijo, es un momento tan mágico, tan lleno de ojos adultos recuperando el brillo infantil. No tengo ni la menor idéa si así sería cuando se celebraba en febrero, pero si sabemos cuando se cambió y su aparente razón, pues Paredes indica:
«Don sebastian Segurola despues del asedio de 1871, luego de su triunfo, por ser devoto de la Virgen de La Paz instauró el cambio de fecha del 20 de octubre al 24 de enero«

Eso aconteció cuando los indios en un intento más por liberarse, sitiaron la ciudad de La Paz y, los citadinos casi mueren de hambre. Sin embargo lograron resistir y salvarse. Después de ello es que Segurola cambia la fecha, posiblemente un mago, un yatiri, un kallawaya le habló del 24 de enero. No se sabe. Pero esa fecha es muy sugestiva, y más que todo es sugestiva la costumbre de que es mucho mejor si se compra el 24 a las 12 del mediodía. y lo sugestivo y extraño es que a esa hora llueve todos los años, es posible que llueva poco o mucho, pero llueve y todos ya sabemos que el Ekeko, el Tunupa es también el Dios de la lluvia y el agua, de la fecundidad, ¡del bienestar para las cosechas!.

http://www.bolivian.com/alasita99/alacita.html

Las Alacitas y El Ekeko

22 Ene


La Paz, conocida también como Chuqiyapu Marka, es poseedora de múltiples tradiciones y fiestas andinas heredadas de la colonia y la república. Una de esas tradiciones es la feria de la Alasita que desde antes de la colonia se celebraba en honor del diminuto ídolo llamado Ekeko.

Se inicia cada 24 de enero y permanece por dos semanas en el área ocupada anteriormente por el zoológico municipal. Su mayor característica es la exposición de miniaturas elaboradas por los artesanos especializados en hojalatería, yeso, confección de ropa, comida, pastas, madera y otros.
Al Ekeko se le atribuyen poderes mágicos capaces de atraer la buena fortuna y la riqueza material. De ahí que se lo represente con semblante de un mestizo, vestido a la usanza de los cargadores, y cargado de víveres, electromotores, autos, billetes; todo en miniatura.

El Ekeko y su feria tienen un remoto pasado. Ni la misma tradición oral de los pueblos andinos coincide en una versión definitiva. Existen sin embargo esculturas y cerámicas que sugieren la veneración del dios desde la propia Tiwanaku. De lo que debe estarse seguro es de que las sublevaciones indígenas de 1781 y el sitio de Tupac Katari a La Paz, sumaron devotos de la virgen de Nuestra Señora de La Paz y popularizaron la creencia en el dios de la abundancia (Ekeko-Iqiqu).
De allí en adelante la religión católica y las creencias andinas volvieron a juntarse para dar origen a otra fiesta de rasgos mestizos y su feria. De allí que la Alasita (palabra derivada de Alasita, comprame pues, variación a su vez del verbo Althaña, comprar) sea la expresión de la religiosidad católica del pueblo y su inclinación de recurrir a las deidades andinas para alcanzar los favores de la fortuna y la salud.

Años después de los alzamientos indígenas, las autoridades locales institucionalizaron la procesión de la virgen cada 24 de enero y la consiguiente feria de artesanías. Los anales refieren una fiesta fastuosa, al extremo de que los propios curas y familias opulentas solicitaron aminorar tal derroche y suprimir las danzas de los originarios, por cuestión de «decencia». Se mantuvo en cambio la romería de la virgen; y ni en la república se volvió a la magnificencia de los años iniciales.

Desde entonces se acostumbra comprar miniaturas a las 12 del mediodía. Una vez challados (con coca, alcohol, esencias andinas) por el yatiri (sabio aymara), pasan por la bendición del sacerdote católico y son llevados a casa. Esta tradición se mantuvo y creció gracias a la migración del campo.

Ya se anotó que el Ekeko viene cargado de todo. Su apariencia urbana lo hace parte del mundo mestizo, donde el saco al estilo europeo se complementa con el pantalón hasta el tobillo del antiguo pongo aymara, el lluchu y las abarcas.
Su nombre está en la lista de personajes extraños, así de extraños como el Tío de la mina y el Kari Kari. Pero su condición benefactora requiere atenciones especiales, caso contrario puede invertirse su papel.

A las artesanías en miniatura, se suman los periodiquitos. El primero fue la «Epoca», 24 de enero de 1846, que medía 160 x 167 mm. a dos columnas y cuatro páginas, con el lema de: Dios, Patria y Libertad; con noticias, avisos, comunicados, humor. Fue todo un éxito. Este periodiquillo se editaba en la imprenta Paceña hasta 1860. Llegó hasta el número 20. Después, se publicarón otros periodiquillos con diferentes características los más llamativos fueron: «El Cholo» (1850), «El Artesanito» (1860), » El Gualaichito» (1864) y la «Pulga» (1866).
La feria cambió muchas de sus peculiaridades iniciales, como la compra de artesanías con botones amarillos, llamados «tapa balazos». Hoy se lo hace con dinero corriente.

Fuente: http://www.cultura.gov.bo/empresas/cultura/Fiestas_Tradicionales/alasitas.asp

Alacitas. Feria de las Miniaturas

20 Ene

eke

Agencia de Noticias Fides

Los paceños viven con intensidad la Alasita,  que buscará este año revalorizar la figura del Ekeko, además de ofrecer una variedad de miniaturas que van desde los tradicionales billetitos, casas, vehículos, títulos profesionales, masitas, dulces hasta los enseres de la línea blanca consistente en refrigeradores, televisores LCD, computadoras, lavadores refrigerados entre otros productos.

De acuerdo con el municipio paceño, se espera que un total de 56 asociaciones y 4.000 expositores y artesanos participen de la feria de las miniaturas, que este año se presenta bajo el lema «Alasita, Ekeko punchawipa, sum jaqaña suyt’añani qatuqañani, chuquiyapu suma ñiqi marka» que traducido al castellano quiere decir «Fiesta del Ekeko, de esperanza y el bienestar. La Paz, ciudad maravillosa».

La feria de la Alasita, que significa «cómprame» en aimara, es una de las tradiciones más antiguas de la cultura andina que se celebra cada año, el 24 de enero, cuando los paceños bendicen al mediodía las miniaturas que representan sus aspiraciones materiales. Esta tradición se extendió en todo el país y es revalorizada por los bolivianos que viven en el exterior como en Argentina y Brasil.

@esterucaa

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