La gastronomía de la Semana Santa corresponde a todas aquellas costumbres culinarias y todos aquellos alimentos permitidos durante el periodo sagrado del cristianismo y suele transcurrir desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección.Según las creencias se debe comer doce platos que representan la presencia de los doce apóstoles que acompañaron a Jesús en la Última Cena. A estos alimentos no debe incorporarse ningún tipo de carne por tratarse de días de abstención, motivo por el que la mayor parte de las comidas es preparada en base a verduras y hortalizas, leche, huevos y otros alimentos no cárnicos.Entre los platos que se consumen el Viernes Santo, están la sopa de queso, el ají de papalisa, la ensalada de lacayote, las papas a la huancaina, ensalada de achojcha, la sopa de pan, huminta, arroz con leche, cochayuyo (una comida en base a algas extraídas del lago Titicaca). También está el tek’o (un caldillo que se prepara en base a papa aplastada con verduras, huevo y algunas veces se le agrega camarones).
Asimismo en estas fechas, se degusta de una variedad de pescados como el bacalao, el ispi, el pejerrey, el sábalo, atún y mariscos.
Los platos de Semana Santa, por su carácter internacional y su vastísima historia, conforman todo un universo gastronómico.
los platos tÍpicos que se consumen en La Paz son: las papas a la huancaina, la huminta, el arroz con leche y el ají de papalisa.
El ispi, pejerrey, sábalo y los mariscos también están en el menú.
En la ciudad de Santa Cruz las comidas que se sirven para estas fechas religiosas están elaboradas en base a pescados de la región como el pacú, surubí, dorado, sábalo, pejerrey y la trucha, acompañados de yuca, arroz y ensalada.
En La Ciudad Blanca acostumbran beber la aloja o chicha de maní. También se come ajipa y como dulces se consumen las tablitas de dulce de leche y coco. Además las comidas que se preparan en el lugar son el ají de arvejas, el locro con queso y choclo, y los platos elaborados con carne blanca como el bacalao, camarones y otros mariscos.
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Ventas. Ambos pescados son muy requeridos
Mercado. Doña Margarita muestra una ‘llorona’ en su puesto de venta, ubicado en la zona Villa Fátima. Wara Vargas.
Pirañas y pescados conocidos como “lloronas” son la nueva oferta de las pescaderas del mercado de la zona paceña de Villa Fátima para Semana Santa. Ambas especies son traídas de Beni y su peculiar sabor gana preferencias.
“Este año hay más de 10 variedades de pescados para nuestros caseros. Lo novedoso de ahora son las pirañas y las lloronas que llegan desde Rurrenabaque (Beni), son baratos y con un sabor agradable. Lo sabemos porque ya hemos probado”, expresó Margarita Mayta, vendedora de pescados en Villa Fátima desde hace 30 años.
La Semana Santa comienza mañana con el Domingo de Ramos y los católicos acostumbran a no comer carne roja, a fin de conmemorar los sufrimientos de Jesucristo en la cruz. Por ello, los creyentes optan por el pescado.
Clara Bautista, también pescadera de Villa Fátima, detalló que ambas especies poseen un sabor parecido al del pacú, aunque tienen bastantes espinas. “Al principio teníamos dudas, pero los benianos nos han convencido y nosotras hicimos lo mismo con los caseros. Casi todos vuelven a comprar más porque es rico”, contó doña Clara.
Demanda. Las caseras contaron como prueba de ello que el primer pedido de piraña se agotó casi al instante. El grupo de siete vendedoras tenía hasta ayer solo tres ejemplares de “lloronas” y la próxima carga llegará el domingo, anunciaron.
En el caso de las “lloronas”, doña Margarita sugirió comerlas fritas y bien sazonadas, acompañadas del tradicional mote, chuño, caya o ají de papa. Para la piraña, otras pescaderas aconsejan optar por el caldo. El pescado debe ser cocido en cinco litros de agua, un diente de ajo molido, zanahoria y nabo.
Los precios oscilan entre Bs 25 y 40, para la piraña y las lloronas. Pero además de estas dos especies, las pescaderas ofrecen karachi, mauri, trucha, pejerrey, sábalo, ispi, surubí, cola amarilla, pacú, entre otros cuyos precios van desde Bs 1, la unidad de karachi, hasta Bs 80, según el tamaño del sábalo y la trucha.
Como cada año, en Villa Fátima y otros mercados la venta de pescados y mariscos se eleva paulatinamente en cercanías de Semana Santa. La Intendencia Municipal también incrementa sus controles a la calidad de estos alimentos tradicionales. Una variedad de procesiones y actos religiosos se preparan, sobre todo para Jueves Santo