
Siente el silencio.
Escucha el silencio.
Saborea el silencio.
El silencio es la música de tu alma.
Swami Vishnudevananda.

Siente el silencio.
Escucha el silencio.
Saborea el silencio.
El silencio es la música de tu alma.
Swami Vishnudevananda.
Cristina Olmos

Merengue Italiano
El merengue italiano, es por lejos, mi preferido. Son tres los merengues conocidos, el merengue francés, el merengue suizo y el merengue italiano. Tres naciones linderas, que se apoderaron de clasificar esta deliciosa preparación con claras, que son muuuy, pero muuuy utilizadas en las cocinas del mundo entero.
Siempre pasa que hay confusión con cual es el italiano? o cual es el francés? pero para que no haya mas equivocaciones, vamos a definirlos. El merengue francés, es el merengue que se hace con claras y azúcar, el suizo es el que se hace con claras y azúcar batidas a baño María, hasta que se disuelve el azúcar y el merengue italiano, es el que se realiza con un almíbar, y se agrega a las claras, hasta formar ese maravilloso pompón blanco delicioso.
Para mi,este es el que mas me gusta, porque lo considero seguro. Las claras se baten con este almíbar que llego a una temperatura de 118 – 121ºC, y al mezclarse, es como que se cocinaran, y eso a mi me gusta. Ahora con tantos problemas alimentarios provocados por bacterias, es preferible, siempre cocinar los alimentos, y este merengue italiano, se lleva los laureles. En el merengue suizo, las claras llegan a 45ºC aproximadamente, que no es lo mismo a 118 – 121ºC, no?
No se si vieron, lo maravilloso que quedó el merengue, lo brillante, firme y suntuoso que quedo, y la cantidad!! son solo 4 claras de huevo!! Se llenó el bol de la batidora. Así que empecemos YA! hacer esta increíble receta.
Ingredientes
4 claras de huevo (120gr.)
240 gr. de azúcar
60 cc de agua
Resumen de la receta de merengue italiano
Hacemos un almíbar en una sartén con el agua y el azúcar.
A la mitad de la cocción del almíbar, ponemos las claras en la batidora eléctrica a batir.
Cuando el almíbar llega al punto de bola blanda, es decir a una temperatura de 118-121ºC, incorporamos a las claras que ya están espumosas.
Dejamos batiendo hasta que la preparación llegue a temperatura ambiente o que el bol se encuentre tibio.
Paso a paso de la receta de merengue italiano
Paso 1: tenemos que hacer el almíbar, pero acá comienzan los tips. Yo tengo balanza, así que pese las claras. Para hacer el merengue italiano y que quede bien, bien, se debe de utilizar el doble de azúcar del peso de las claras. En mi caso, que es el del video, yo utilice:
158 gr. de claras: que es el peso de las 4 claras, los huevos eran grandes, así que las claras pesaron mas.
316 gr. de azúcar: es decir el doble de azúcar que de claras.
80 cc. de agua: haciendo una regla de tres simple obtuve la cantidad de agua. Si para 120 gr. de claras se necesitan 60 cc de agua, para 158 gr. me dio 79 cc. El agua es el medidor universal. 1 cc de agua pesa lo mismo que 1 ml. de agua, así que pueden utilizar tranquilamente la balanza para pesar el agua.
120 gr. de claras—————- 60 cc. de agua
158 gr. de claras—————- x= 158 x 60 / 120 = 79 cc de agua , y yo use 80 para redondear.
Coloque el agua y el azúcar en una sartén y lo lleve a un fuego máximo en la hornalla mediana. Es fundamental
No tocar, ni revolver la preparación
Si quedan cristales de azúcar en los bordes de la cacerola, hay que utilizar un pincel con agua y diluir los mismo. No puede cristalizarse el azúcar o va a mal lograr toda la preparación.
Teniendo en cuenta esto, vamos a dejar cocinarse el almíbar, hasta que llegue al punto de bola blanda, que es como mencioné anteriormente 118 – 121ºC.
Paso 2: a mitad de la cocción, vamos a poner las claras en el bol de la batidora y la vamos a encender. Es importante incorporar el almíbar estando las claras espumosas. NO se debe de incorporar el almíbar estando las claras sin batir.
Paso 3: cuando el almíbar alcanzó la temperatura que estábamos buscando, lo vamos a incorporar a las claras. Según mi cronómetro el almíbar se realizó a los 6 minutos aproximadamente. Así que ahora ya saben cuanto puede demorarse en hacerse. No va a ser el mismo tiempo, quizás en sus cocinas, pero si utilizan una hornalla similar a la mía, ya van a tener un parámetro para guiarse en el futuro. Entonces vertemos el almíbar sobre las claras, que estan espumosas. Es conveniente agregar el almíbar en derredor y no solo en un lado, para que no quede depositado cristales de azúcar en el fondo del bol. Eso fue lo que me pasó en el instituto, así que si tienen una batidora menos potente que la mía, es preferible verter la preparación en derredor.Paso 4: Para terminar, debemos de dejar batiendo a la batidora, hasta que el bol este tibio o casi a temperatura ambiente. Es fundamental, dejar batiendo a la batidora, no corten de batir, porque la temperatura del almíbar es muy alta y puede re cocinar las claras.
Y una vez que terminaron, van a tener un delicioso, firme, suntuoso, merengue italiano, para chuparse los dedos… como yo hice!!! Este merengue yo lo utilicé para el Lemon Pie, y quedó increíblemente rico. Es súper abundante, imagínense que la tartera tiene 26 cm de diámetro, así que realmente, sirve para recontra llenar la tartera de merengue italiano.
Bueno, espero que les haya gustado la receta, el paso a paso y el video. El almíbar tiene la etiqueta de que es difícil de hacer, pero solo basta entenderlo un poquito y ya! se vuelve cotidiano. Y a comer merengue italiano!!! Les envío mil cariños!! Hasta luego 🙂 Flor

El Zapallo en Molde es un delicioso postre salado, sobre todo consumido en la región oriental de Bolivia.


INGREDIENTES
1- ½ kg. de lomo sin grasa
3 cucharas de aceite
1 botella de cerveza
2 tazas de cebolla picada al hilo
1- ½ tazas de tomate picado en tiras
1-½ cucharillas de sal
1 cucharadita de pimienta negra molida
1 cucharadita de orégano
desmenuzado
1 cuchara de perejil picado
2 locotos picados
Opcional: papa blanca y huevo
Preparación
A Cortar la carne en 8 pedazos, untar con un poco de mantequilla para que ablande.
A En una sartén caliente poner una cuchara de aceite y freír las carnes de dos en dos; cuando comiencen a botar jugo voltearlas y dejar dorar del otro lado. Hacer lo mismo con los otros pedazos de carne y luego colocarlos todos en una olla y sazonarlos con sal y pimienta a gusto, agregar el orégano y la cerveza.
Dejar cocinar por 20 minutos aproximadamente.
En la sartén en que frió la carne dorar las cebollas y agregar el tomate y locoto para formar una chorrellana.
Servir en platos hondos una carne en la base, cubierta con el caldo, encima colocar la chorrellana, si desea puede servir con papa blanca y un huevo encima de la chorrellana.

Conocido en nuestro medio como pitón, las frutas de la «Bouea Macrophylla» son de forma ovoide, obtusas a redondeadas en ambos extremos, lisas, de color amarillo o anaranjado al estar maduras, de 3 a 6 cm de largo (Semejantes a mangos pequeños), explicó el ingeniero agrónomo de Fundacruz, Luis Urzagaste Menacho. «La parte pulposa es comestible; puede ser dulce o ácida, según la variedad. La semilla mide de 1,5 a 3 cm de largo, posee una cáscara delgada de color café claro»,acotó.
Origen y nombres. El pitón, es originario de Malasia y pertenece a la familia de las Anacardiáceas. Se puede propagar por semillas o acodos aéreos. En otros países la Bouea macrophylla es comúnmente conocido en Inglés como la ciruela Marian, Gandarias, mango y ciruela. También es conocida como ma-praang y ma-yong (Tailandia), ramania y Gandarias (Indonesia), mayun-ti (Birmania), y kundang, rembunia, y Setar (Malasia). En Santa Cruz se cree que llegó por el lado de Brasil.
En paurito. Un lugar antiguo y de mucha tradición es la localidad de Paurito, ubicado a 30 Km de Santa Cruz, donde se puede encontrar muchas plantas de está exótica fruta, indicó Urzagaste. En nuestra ciudad son muy pocas las plantas que se pueden ver en algunas casas.
Usos. Los frutos de las variedades dulces se pueden comer directamente al natural. «Se abre la cascarita y se chupa hasta que se acabe su pulpa, para dejar la semilla». Pero las variedades ácidas se deben hervir y agregarles azúcar. Con los frutos aún verdes se prepara una bebida o jarabe muy agradable. Por otra parte, las hojas se pueden comer crudas, cuando todavía son jóvenes, y se puede utilizar en ensaladas.
Ornamental. Por su parte, la paisajista y decoradora, Ana Yamile Rojas, de Vergel Paisajismo, indica que los racimos del fruto maduro, se los puede utilizar para adornar el pesebre del Niño Jesús en las épocas navideñas, dando un toque natural a los tradicionales arbolitos de Navidad. Por otra parte, acotó que las especies que pasan los 10 metros de altura, son árboles frondosos que dan una excelente sombra. Por otra parte, «también hay especies que son un arbolito delgadito, con tallos de 10 cm, y llegan hasta unos 4 mts. de altura, los cuales se los puede colocar dentro de un patio pequeño», acotó.
Información
Nutricional
Por cada 100 gramos de fruta
•Carbohidratos 11,3 grs.
• Grasas 0,02 – 0,04 grs.
• Proteínas 0,04 – 0,1 grs.
•Calcio 6 – 9 mg.
•Fósforo 4 – 11 mg.
•Hierro 0,3 mg.
• Vitamina «A» 72 IU
• Vitamina «B1» 0,03 – 0,1 mg.
• Vitamina «B2» 0,03 -0,05 mg.
• Vitamina «B3» 0,3 – 0,5 mg.
• Vitamina «C» 75 mg.
Fuente: fruitipedia.com
Receta Refesco de Piton
1 Remojar. Para hacer un refresco exótico a base de esta fruta, ponga a remojar las semillas sin cáscara, de manera que la pulpa dulce se ablande. Deje remojar por lo menos una hora, un racimo grande para preparar 1 litro de refrescos
2 Preparación. Apriete las semillas con la mano, con se hace con el tamarindo, para sacarle el sabor de la pulpa, luego agregue agua y endulce al gusto. Es un sabor exótico diferente.
DÍA 1. 9:00 am.
En un bote de cristal, echamos 50 gramos de agua y 50 gramos de harina. Mezclamos bien hasta obtener una pasta. Con un rotulador indeleble hacemos una raya a nivel de la parte superior de la mezcla, así podremos observar mejor si el nivel ha subido, lo que indicaría que la fermentación ha dado comienzo. Tapamos con un trapo para que la mezcla esté aireada, y dejamos reposar en un lugar cálido.
DÍA 2. (24 horas) 9:00 am.
Destapamos el bote y observamos la mezcla. Es posible que hayan aparecido pequeñas burbujas tanto en la superficie como en las paredes del bote y que la masa haya crecido de volumen rebasando la línea que marcamos con rotulador.
A veces, tras las primeras 24 horas, la actividad de los microorganismos presentes en la mezcla es muy elevada. Otras veces, es posible que apenas notemos cambios. En los meses más cálidos la masa madre irá más rápida que en los meses fríos. Independientemente de lo que haya sucedido tras el primer día, removemos la mezcla con la ayuda de un tenedor, sin quitar ni poner nada, y volvemos a tapar con un trapo.
DÍA 3. (48 horas) 9:00 am.
Tras 48 horas de iniciar el cultivo, la actividad ya suele ser bastante visible. El nivel que habíamos rotulado el día 1, ya ha sido superado notablemente. La población de levadura aún es baja, y la fermentación aún es lenta como para poder hacer pan. A estas alturas deberíamos notar un olor agridulce. Retiramos la mitad de la mezcla y añadimos 25 gramos de agua y 25 gramos de harina integral (al acto de alimentar nuestra masa madre con harina y agua se le denomina refrescar.
Recordemos que habíamos iniciado el cultivo con 50 gramos de agua y 50 gramos, por lo que tras cada refresco deberíamos volver a tener un total de 100 gramos). Mezclamos bien. Si el nivel de la mezcla no se corresponde con la marca que habíamos hecho con el rotulador, borramos la marca y volvemos a hacerla donde corresponda. Tapamos con un trapo y ponemos en un lugar cálido.
Desde el último refresco (día 3) la masa puede que haya doblado de volumen antes de llegar a este día. Si esto sucede, en el cristal se apreciará una marca alrededor de todo el bote que podemos ver por encima del nivel al que se encuentra la mezcla de harina y agua, esto nos está indicando que la masa subió hasta ahí y volvió a bajar hasta el nivel en que la hemos encontrado.
Independientemente de que nuestra masa haya doblado su volumen o no, tiramos la mitad del contenido del bote y refrescamos el cultivo con 25 gramos de agua, 15 gramos de harina integral de trigo y 10 gramos de harina blanca de fuerza. A partir de este punto iremos reduciendo la proporción de harina integral y aumentando la de harina blanca de fuerza, así, en unos pocos refrescos más, tendremos una masa madre de harina blanca, mucho más versátil que una de harina integral, puesto que puede ser usada tanto para panes blancos como para panes integrales.
16:00 En nuestro caso, nuestra masa madre ha doblado su volumen en 8 horas tras el refresco de las 9:00, por lo que volvemos a refrescarla antes de que pasen las 24 horas que dejábamos transcurrir en refrescos anteriores. Para este refresco, tiramos la mitad del cultivo, y echamos en el bote 25 gramos de agua, 15 gramos de harina de fuerza y 10 gramos de harina integral. Si vuestra masa madre no dobla de tamaño antes de 6-8 horas, dejadla hasta el día siguiente, momento en el que llevaréis a cabo un nuevo refresco.
20:30 Nuestra masa madre ha doblado su volumen en 3 horas y media; ya está lista para hacer pan.
Si vuestra masa madre aún no dobla de volumen en 3-4 horas volveremos a refrescarla siguiendo la pauta del día 4 hasta que esto suceda, momento en el que estará lista para ser usada. El olor que presenta la masa madre en este punto del proceso es notablemente diferente al olor que tenía al inicio, ahora los matices lácticos suelen ser predominantes, puede parecernos que estamos oliendo un yogurt.
La hora que aparece reflejada (9:00), es a la que nosotros hemos llevado a cabo los refrescos, pero se puede hacer cuando mejor os venga, respetando siempre las 24 horas entre refrescos durante los primeros días.
La velocidad de fermentación variará considerablemente a lo largo de las distintas estaciones. Así, en verano conseguiremos que nuestra masa se desarrolle antes que durante los meses fríos.
Una vez que nuestra masa madre está lista para hacer pan, podemos guardarla en la nevera. Cuando la vayamos a usar, la refrescaremos unas 6 horas antes de hacer pan. A la hora de refrescarla tenemos que tener en cuenta la cantidad de masa madre que vamos a usar en la receta, y hacer un poco más que tendremos que guardar para perpetuar nuestra masa madre a lo largo de muchos años.
Nuestra masa madre irá cogiendo fuerza con el paso del tiempo, y, aunque al principio puede que le cueste levar nuestras masas, en unos pocos refrescos lo hará sin ningún problema.
En las recetas de pan con masa madre que ponemos a vuestra disposición en nuestra web, os iremos explicamos las cantidades necesarias de masa madre que hace falta para cada receta, así como el modo en el que refrescarla.

EFE. «Do it», la primera vajilla comestible de la historia
EFE/ Bruselas
Lo que menos apetece después de celebrar una fiesta en casa es fregar los platos, o si no que se lo digan a Hélène Hoyois y Thibaut Gilquin, dos jóvenes emprendedores belgas que han creado la primera vajilla comestible para ahorrarse trabajo y no desperdiciar nada. Una reunión de amigos y varias rondas de aperitivos solo pueden tener una consecuencia para los anfitriones: una enorme pila de platos sucios en el fregadero.
Esa misma experiencia vivieron los diseñadores belgas cuando se les ocurrió una idea para dejar de lado el estropajo y reemplazar las incómodas vajillas de plástico. «¿Y si nos comemos los platos?», propuso Hélène cuando todavía cursaba sus estudios de Diseño en la universidad. Dicho y hecho. Así arrancó Do Eat, un proyecto que fomenta «un gesto ecológico muy simple: luchar contra los desechos producidos por los recipientes de plástico», explicó a Efe Thibaut Gilquin.
Apenas tienen el tamaño de una taza, pero estos recipientes compuestos de fécula de patata, agua y aceite son tan resistentes que permiten añadir alimentos o salsas de todo tipo al preparar los aperitivos. Según sus creadores, cualquier sitio es bueno para comerse hasta el plato: fiestas caseras, inauguraciones, festivales, conferencias, cenas de empresa… Por eso los venden tanto en pequeños lotes de 20 unidades como en cantidades industriales.
«Son biodegradables, se consumen en el momento, tienen sabor neutro que combina con ingredientes dulces o salados y además se pueden meter en el horno», explica Hélène Hoyois, una joven que con apenas 25 años ya sabe lo que significa poner en marcha su propia empresa.
Los dos socios tuvieron que tirar de sus ahorros para lanzar el primer prototipo, aunque poco después recibieron apoyo económico por parte de Valonia Creativa, un proyecto con el que la Comisión Europea (CE) y el Gobierno valón destinan un millón de euros a las nuevas empresas de la región. Según Gilquin, ese el impulso que una persona con un proyecto en mente necesita para lanzarse: «Si tienes una buena idea, puedes crear tu propio empleo para combatir la falta del mismo.
Es una oportunidad que siempre está ahí». Puesto que lanzar una empresa en soledad es muy difícil, esta pareja de emprendedores aconseja invertir tiempo y ganas en buscar al socio adecuado. «Es curioso que cuando se nos ocurre una idea, parece que tenemos miedo de que otros la conozcan», opina el belga.
Pero la falta de comunicación no suele ser un problema en la oficina de los diseñadores, ubicada en un enorme edificio a unos 30 kilómetros de Bruselas donde se congregan más de una treintena de empresas emergentes y se respira un ambiente distendido y juvenil. Sofás de gomaespuma, hamacas, grafitis, paredes de colores y frases inspiradoras como «Lo hicieron porque no sabían que era imposible» forman parte del decorado y, sin duda, ayudan a que los empleados se relajen y sean más productivos en sus tareas.
Hélène Hoyois es consciente de que la creatividad es un elemento clave en el proceso: «Nosotros hemos creado algo que no existía, pero debemos avanzar más rápido que la competencia para innovar todo el rato con productos nuevos».
Ya están a la venta los platos para aperitivos, pero falta completar la vajilla con vasos, cubiertos, cuencos y todo tipo de objetos de lo más curiosos, como un calendario comestible para saborear cada día, cada semana o cada mes, dijeron los diseñadores.
«También estamos desarrollando estrategias de comunicación como la entrega de folletos publicitarios comestibles para atraer a la gente y dar a conocer el proyecto» no sólo en Bélgica, sino en otros países como España, Francia o Suiza, explica Hélène. ¿Cuál es el secreto de su éxito? «Nosotros no trabajamos, hacemos algo que nos apasiona. Hay que lanzarse porque es muy gratificante», zanja Thibaut.

«Durante un viaje a Bolivia en marzo, el experto holandés en vinos Cees van Casteren realizó una cata a ciegas de vinos tannat provenientes de todo el mundo. Como era de esperarse, el ganador fue La Tyre, de Chateau Montus en Madiran, la región francesa que se especializa en esos vinos tintos.
Sin embargo, un vino boliviano, Único de Campos de Solana, obtuvo el segundo lugar. Se vende en las tiendas de Tarija por una décima parte del precio de 150 dólares de La Tyre», así inicia el reportaje que el reconocido periódico estadounidense The New York Times hace sobre los vinos bolivianos, en los que destaca la producción de bodegas como Campos de Solana, Aranjuez, Cepas de Fuego, Tierra Roja, Los Bauguales o Uvairenda.
La cuna espiritual del vino
El diario estadounidense califica al valle de los Cintis como «la cuna espiritual de la producción de vino tradicional a pequeña escala» y es que existen viñedos de hasta 250 años de antigüedad que crecen enredadas con pirules y chañares. «Los españoles usaron este sistema para proteger a las uvas del sol y las enfermedades, pero ha desaparecido en el resto del mundo», según comentó Van Casteren.
En Cepas de Fuego, Weymar Ríos Cavero, todavía elabora vino casi de la misma forma en que lo hacían su padre y abuelo: mezcla fertilizante a mano para obtener una combinación natural que rocía para prevenir enfermedades.
Los más jóvenes aportan nuevas perspectivas; al enólogo de cuarta generación Marcelo Vacaflores, de 31 años, y a su padre les ha tomado quince años revitalizar el viñedo de la familia. También está la familia del autodidacta Christian Villamor, quien inició Tierra Roja haciendo vino en su habitación. Aunque murió en 2016 a los 37 años, la familia continuó con los métodos biodinámicos del viñedo y ha plantado nuevas viñas de vicchoqueña, parecida al Pinot Noir.

Buenos pero limitados
El artículo destaca los vinos bolivianos como de alta calidad pero aún desconocidos internacionalmente. Sin embargo, Van Casteren manifestó que esto está cambiando y que habrá más interés en la producción boliviana en los próximos meses. Sin embargo, advierte que su alcance es limitado.
«Los viñedos de Bolivia solo equivalen a alrededor del 1,5 por ciento de las más de 200.000 hectáreas en la nación vecina, Argentina —el sexto productor más grande del mundo—, y la producción anual de Bolivia de 8,3 millones de litros es minúscula en comparación con los 25.000 millones de litros mundiales».

Los mellocos, llamados también olluco, ulluco, papalisa, papa lisa, ruba, chugua, ulloco u olluma, es la única especie de plantas del género botánico monotípico Ullucus, perteneciente a la familia Basellaceae. Es originaria de la región andina de Sudamérica.Se le conoce con los nombres de olluco (del quechua ulluku), melloco y, en la zona sur andina del Perú y Bolivia, como papa lisa o simplemente lisa.
Esta planta es nativa del Altiplano, donde se cultiva por su tubérculo y hojas comestibles. Se cultiva a más de 2.800 msnm en Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, pudiéndose también encontrar en Argentina y Chile.
Del melloco se emplea tanto los tubérculos como las hojas frescas, consumidas como verdura en ensalada, hervidas o en otras preparaciones; el sabor de sus hojas recuerda a la espinaca (Spinacia oleracea). A veces se mezclan con las de la estrechamente emparentada Basella rubra.
Los tubérculos del melloco se consumen con más frecuencia hervidos que de otro modo, ya que su alto contenido de agua (un 85% cuando frescos) dificulta otras preparaciones. La piel es delgada y se quita con facilidad, pero puede consumirse junto con la pulpa, de color pálido, firme, lisa y suave, sin rastro de fibra; la textura ligeramente gomosa del tubérculo crudo desaparece con la cocción. Se los utiliza enteros como guarnición, rallados, en puré, o molidos para espesar sopas y estofados. Se los prepara también en conserva; no modifican así su textura ni su sabor, aunque el color se empalidece. La necesidad de aderezarlos de este modo es poca en origen, pues se conservan durante muchos meses a temperatura ambiente, pero es el método más habitual para la exportación.
En la preparación tradicional andina se los emplea para hacer una especie de chuño, llamado llingli, que a su vez se muele para preparar una fécula fina y delicada. Secos, su sabor se intensifica, y el aroma nogado de su pulpa se hace más perceptible.
La composición nutricional del tubérculo fresco es de un 85% de humedad, un 14% de almidón y azúcar, y un 1% de proteínas. Seco, el 72-75% es de carbohidratos, 10-16% proteínas, 4-6% fibra y alrededor de un 1% lípidos; aportan así unas 360 calorías por 100 g. Contiene además 23 mg de vitamina C. Las variaciones en el aporte nutricional son marcadas entre cultivares.
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Postres típicos cruceños que perduran y que cautivan selectos paladares OSWALDO RAMOS ASTIBENA -oramos@eldeber.com.bo
Ingredientes
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