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TAMBO: La fiesta de sabores boliviana

18 Mar

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Como Sur

La semana pasada se realizó la segunda edición del encuentro gastronómico más importante de Bolivia: Tambo. Entre el 16 y 20 de Octubre, el Parque Urbano Central –ubicado al centro de La Paz, la capital más alta de Sudamérica– se llenó de comidas típicas bolivianas, música en vivo, productos nativos y una fuerte dosis de cultura boliviana. Es difícil no compararlo con Mistura y, a la vez, es correcto hacerlo. Si un país puede cambiar su mente para celebrar la tierra y la comida, y hacer crecer la economía a través de éstos, ¿por qué no puede hacerlo otro? Y eso es precisamente Tambo. La esperanza de un país. La unión de la gente con su comida y con ellos mismos. Un lujo.

LA COMIDA / Chancho. Chicharrones. Carnes al cilindro. Y quínoa, mucha quínoa. Si no conoces los platos típicos, no te preocupes, no son tan famosos, pero son deliciosos. Había un sector completo dedicado a las carnes asadas; chanchos enteros; sábalo, un pez amazónico, a la parrilla. También humintas humachas, un tipo de humita hecho con maíz blanco, bañada en una salsa picante con queso criollo. ¿Algo más? Mondongo, una sopa de chancho frito con manteca. Mocochinchi, una bebida como mote con huesillos, pero sin mote. Además de salteñas, jugos y más. Tanto más.

EL SIMPOSIO / Tambo no solo es un festival de comidas y cultura, es también un foro con un mensaje claro: cómo hacer crecer la economía boliviana a través de su cocina. Y eso fue lo que se discutió en el Segundo Simposio Internacional de Biodiversidad y Gastronomía, en el que participaron importantes chefs, periodistas y personalidades del mundo gastronómico. Nombres destacados como los peruanos Virgilio Martínez y Pedro Miguel Schiaffino, el periodista españolIgnacio Medina y el chef ecuatoriano Mauricio Acuña, por nombrar a algunos, vinieron a hablar sobre la importancia del orgullo en un país. En ese contexto, Ignacio Medina animó a los jóvenes chefs y cocineros del país a buscar sus raíces en los platos tradicionales para inspirarse. ¿Su mensaje? “Atrévanse a convertir a Bolivia en el mejor del mundo”. Los chefs dieron demostraciones de comidas típica de Perú, Ecuador, Chile y Bolivia, contando que en sus países ya habían empezado a celebrar los recursos naturales propios y animaron a los bolivianos a hacer lo mismo con su tierra. Para terminar, hablaron los chefs de Gustu con fuerza y claridad. ¿El objetivo? Transformar a Bolivia en una potencia internacional a través de la comida. Y aunque sean extranjeros, su única meta es darle una oportunidad a jóvenes chefs para crear algo suyo y, con eso, crear orgullo en su patrimonio culinario.

GUSTU / Hay que ir  Gustu, el nuevo restaurante top de Bolivia cuyo dueño es Claus Meyer, el mismo de Noma –número 2 del mundo en la lista 50 Best–. Abierto con la meta de recorrer todo Bolivia en búsqueda de productos nativos no descubiertos, desde los Andes hasta la Amazonía, la idea es mostrar todo el mundo de productos por descubrir, usar y compartir en la gastronomía: una fuente de recursos no tocados hasta ahora. El menú de 15 tiempos muestra los productos con innovación y creatividad. Platos como puré de choclo, choclo quemado y conejo confitado; macaron de maní y palmitos; un tipo de carbonara hecho con palmitos rallados, charqui de llama y yema de huevo crudo. Todos de ensueño. Y todos Bolivianos.

http://restaurantgustu.com/

Seguro que en su tercera edición, en 2014, Tambo será más grande, más importante y aún más delicioso. Con la fuerza de MIGA, los organizadores, y la energía que trae el equipo de Gustu, es posible que, muy pronto, Bolivia pueda llegar a ser una potencia gastronómica. Y no es un idea loca.

Samaipata, Vendimia Cruceña

17 Mar

Samaipata, vendimia cruceña

La variedad Cabernet saugvignon está en su punto de maduración. Es la última cosecha de uvas de este año. Los valles cruceños fueron tierras vinícolas que proveían a los centro religiosos y a las ciudades mineras.

La Razón / Gemma Candela

 

Huelen? Es la uva madura, el elixir de los dioses”, dice Francisco Roig mientras pasea por un camino de tierra rojiza junto a su amigo y socio Peregrín Ortiz. Allí crecen 16 mil plantas de vid. Caminan por su viñedo de seis hectáreas en Samaipata, al que bautizaron Uvairenda. El olor dulzón que impregna el aire viene de la variedad Cabernet saugvignon, que está en su punto de maduración.

Entre las hileras de una de las parcelas del campo, la número cinco, asoma de vez en cuando alguna que otra cabeza cubierta con gorra o sombrero, que luego desaparece, camuflándose entre las telas blancas que cubren las parras. Ahí, medio agachados, están los trabajadores realizando la vendimia samaipateña. Tijera en mano, van racimo por racimo, cortando y colocando los pequeños frutos morados en cajas de plástico blanco. Acaba de comenzar marzo y es el momento de la vendimia de esa variedad de uva, la última del año.

Los dueños del viñedo caminan en dirección a la bodega, un edificio de dos plantas levantado con ladrillo, piedra laja, cristal y tejas. Ahí se “fabrica” y se deja fermentar el vino. “La mayoría de las bodegas son galpones industriales climatizados, pero si ustedes miran el paisaje, con tantas casas coloniales, sería un crimen poner un galpón en un lugar tan idílico como Samaipata. Lo que decidimos hacer fue rendir homenaje a la arquitectura tradicional”.

En la puerta trasera se acumulan las cajas que traen los jornaleros, cargadas al hombro, por los empinados senderos entre las hileras de uvas. El ingeniero enólogo Rodrigo Aguilar y la ingeniera química María Eldi, ataviados con sus batas blancas, se encargan de pesarlas para, luego, transformar su contenido en vino.

Primero, vuelcan las uvas en la máquina despalilladora: ésta separa por un lado el escobajo (que luego se usa para hacer abono) y la pulpa y la semilla caen a través de un tubo, convertidas en una especie de crema acuosa de color morado, a un tanque que puede ser de acero inoxidable o de PVC no degradable. Y ahí se queda, realizando la fermentación alcohólica (que dura entre cinco y diez días). Éste es el llamado vino de gota, de mayor cuerpo.

El fondo sólido que queda en el tanque se pasa luego a la prensa tradicional de roble: de ahí, sale el vino de prensa. Cada uno sigue un proceso diferente hasta llegar a la copa del consumidor.

Luego viene otra fermentación, la maloláctica, en la que el ácido málico (que está en la pulpa de la fruta) se convierte en ácido láctico. Esto, explica Ortiz, le aporta un gusto similar al de la mantequilla que queda en el paladar. “Le da cierta redondez para que la acidez no se sienta tan agresiva en la boca”.

Tras varias semanas de fermentación, el vino se limpia de partículas sólidas con gelatina o clara de huevo. Por último, el líquido pasa por una filtradora, se embotella y, con la encorchadora manual, se le coloca el tapón, la cápsula de PVC que la recubre y se etiqueta.

Este trabajo es, casi siempre, realizado por mujeres de la zona, que suelen ser empleadas a media jornada durante el curso escolar, para que puedan tener una actividad económica y, al mismo tiempo, estar con sus hijos.

Uvairenda es el nombre de la bodega, una mezcla de castellano y guaraní que significa “el lugar de la uva”. Los vinos han sido bautizados con la cifra 1750, que no hace referencia al año de fundación del viñedo, pues estos dos socios no vienen de familias con tradición vinícola: es la altura media a la que se encuentran sus campos de vid. Y ellos, dicen, no son bodegueros con tradición, sino unos “locos” del vino.

Los valles cruceños fueron, junto con los campos de Tarija, tierras vinícolas que  proveían a los centros religiosos de la colonia y, también, a la clase pudiente de las ciudades mineras. En general, no podía faltar el líquido alcohólico en el virreinato del Perú. Durante la segunda mitad del siglo XVI, el virrey Francisco de Toledo promulgó la siguiente ordenanza: “Que en cada tambo haya un español ó cacique ó otro indio que tenga posibilidad, y que éstos se encarguen de los dichos tambos, y de tener en ellos mantenimientos y provisiones necesarias para los caminantes, y sus cabalgaduras y de pan, vino, maíz, carne y leña, yerba y agua” (sic).

Samaipata se encuentra en la zona de producción de uva de Sudamérica, por debajo del Codo de los Andes (donde la cordillera occidental cambia de rumbo), que separa los bosques amazónicos de las planicies subtropicales chaqueñas y que se encuentra a la altura del municipio de Buena Vista (que es parte de la gran área cafetera del continente). Hoy, todavía se ven, al lado de la carretera hacia Samaipata, viñedos antiguos de cepas retorcidas, algunas originarias de Alejandría. Y, los porches de las casas están hechos de parrales. “Es el estilo tradicional, a lo español”, coinciden Roig y Ruiz.

Una vez instaurada la República, en el siglo XIX, ya no quedó quién velara por los cultivos de vid, explica Roig. Algunas familias mantuvieron pequeños viñedos para consumo propio, hasta la segunda mitad del siglo XX, cuando inmigrantes (croatas, libaneses…) comenzaron a rescatar esta actividad en los valles cruceños.

Ruiz y Roig también retomaron el cultivo de la uva en Samaipata hace una década. “No somos los primeros en plantar uva, somos ‘renacentistas’”, dicen. Amigos desde los cinco años y amantes del vino, se les ocurrió tener su propio viñedo para producir zumo de uva fermentado, de calidad y a pequeña escala. Aunque, para hacer honor a la verdad, también tuvo que ver en esta historia la esposa de Roig. Él emigró a Estados Unidos a los 17 años para aprender inglés. “Hice mi vida allí y me enamoré de una francesa. Y, por una mujer, se hace todo, hasta vino”, comenta. En el país norteamericano estudió primero Economía y, después, Enología en la Universidad de California en Davis. Y retornó a su tierra, Santa Cruz, con su pareja y con la idea de plantar sus cepas. Pero ninguno tenía tradición familiar vinícola (ni siquiera Roig, hijo de tarijeño y nieto de catalán, ambas tierras productoras de vino), por lo que no habían heredado ningún terreno con vid.

Los dos amigos comenzaron a investigar cuáles eran las zonas aptas (tanto por el tipo de tierra como por tradición) para plantar uva en Bolivia.

Tras descartar varios lugares, quedaron tres localizaciones en su lista: el Valle de la Concepción, en Tarija, y Vallegrande y Samaipata, en Santa Cruz. Finalmente, se decantaron por la última porque, dicen, está en la región con mayor potencial vinícola del país y con condiciones climatológicas perfectas: tiene temporalidad estacional y, además, el lugar se encuentra a una relativa altura. Así, la uva, crece menos que al nivel del mar pero concentra el sabor en pequeños granos, así como los taninos y otras sustancias químicas antioxidantes.

Los dos socios adquirieron un terreno de una hectárea y plantaron en él un centenar de plantas de diferentes variedades de uva tarijeña. Ése fue su viñedo experimental: con él supieron qué especies serían las apropiadas para cultivar en la zona. Era el año 2004. Tres años más tarde, Roig y Ortiz ya tenían cinco hectáreas ubicadas en la ladera de una loma en dirección al oeste, de tierra pedregosa y rica en minerales, y en estado de erosión. Ahí establecieron sus viñedos, en terrazas, con riego por goteo que utiliza agua de lluvia acumulada.

Hoy, siguen teniendo viñedos experimentales. De lo que sale de esos terrenos, sólo lo prueban los dueños, los trabajadores y los allegados. Lo mismo sucedió con las primeras cosechas: tuvieron dos de prueba y se lanzaron al mercado. La primera, la de 2010, dio 1.200 botellas. El año pasado, ya fueron 6.000. Este año se espera llegar a las 10 mil.

Uvairenda produce vino boutique: viene de un viñedo pequeño y se realiza de forma tradicional. Hay 1750 tinto (de las variedades Cabernet saugvignon, Syrah y Tanat) blanco (de la cepa española Torrontés y de las francesas Chardonnay y Saugvignon blanc) y rosado (que se obtiene de la syrah). El 50% de las cepas de Uvairenda son de la Cabernet sauvignon. Al ser tinto, el proceso de elaboración dura entre seis y ocho meses; los blancos necesitan de tres a cuatro.

También hay cultivados alrededor de 250 olivos que por ahora apenas producen aceituna (son muy jóvenes) y 300 árboles frutales para que se alimenten las aves del entorno. “Así le aportamos algo a la naturaleza”, explica Roig.

Para los amantes del mundo del vino, y para todos aquellos que quieran conocer más de esta industria creciente, Uvairenda ofrece tours por el viñedo o, lo que es lo mismo, han sumado a Samaipata la oferta del enoturismo o turismo enológico.

Esta experiencia es como tomar vino: el visitante puede ver (los viñedos y la producción), oler (la uva y el zumo que sale de ella) y, por supuesto, probar.

Ésa es al última parte de la visita: en la terraza, con las vistas del verde valle y los tejados del pueblo de fondo, el guía (que puede ser la persona contratada para ello, los mismos dueños o los ingenieros; se puede concertar una visita cualquier día del año) lleva a los visitantes ante una mesa con aceitunas, queso y embutidos samaipateños, y, por supuesto, 1750 de diferentes tipos.

Roig sirve los caldos en copas con adornos hechos mediante la técnica del arenado manual. “Tenemos 150 diseños diferentes, que los hace un artesano del pueblo, un español afincado aquí”, explica Ortiz. “Primero, hay que tomar el vino y mirarlo, ver la lágrima que deja en la copa.

Cuanta más lágrima, más alcohol tiene”, guía Roig. Después, hay que introducir sin miedo la nariz, todo lo que se pueda, en la copa. Ahí ya se pueden sentir los aromas de ciertas especias, etc… que sólo un experto o un nacido con un olfato muy desarrollado pueden percibir. Y, luego, llega el momento más esperado: la cata.

Para cambiar de vino, hay que echar agua en la copa, limpiarla, y servirse el siguiente. Al terminar, el visitante se lleva la copa de recuerdo.Al llegar al pueblo, de casas bajas y puertas de cuatro hojas, uno puede comprar botellas de 1750 en la tienda de la esquina o pedirlo en varios de sus restaurantes. También puede buscarlo en algunos grandes supermercados de Santa Cruz. Pero hay que tener en cuenta la diferencia de precios, que llegan a oscilar entre los 86 y los 250 bolivianos.

Uno de los primeros lugares que incluyó el 1750 en su carta fue el restaurante Jardín de Asia del Hotel Los Tajibos. En ese hotel se alojaba una eminencia de la vitivinicultura, el chileno Philippo Pszczólkowski. Y los dos amigos, sin vacilar, le llamaron para que probara sus vinos. El experto no les puso ninguna objeción, salvo que los recibiría en el restaurante del hotel.  Pero… no se puede entrar con alcohol. Así que Ortiz y Roig tuvieron que convencer a los trabajadores del local, que no veían con buenos ojos que entraran con seis botellas de vino, de que no iban a atentar contra los vinos del lugar. Y, cuando escucharon cómo el experto alababa el 1750, los encargados se apresuraron en pedir a los dueños de Uvairenda que les abastecieran con sus botellas.

“Queremos ser la joya de la vitivinicultura nacional”, aspiran los socios. Están centrados en la calidad más que en la cantidad, pero ya han establecido alianzas con vecinos de la zona para darles asesoramiento gratuito durante tres años y, así, aumentar hasta 16 las hectáreas de vid.

De momento, no es fácil conseguir este vino fuera de Santa Cruz, pero ya tienen potenciales clientes en el extranjero. “Para nosotros, primero es la gente del pueblo. Luego, la de Santa Cruz, el resto del país y, finalmente, el extranjero”, explica Roig. “Queremos representar a Bolivia, que se conozca lo bueno que tenemos aquí”.

Cómo llegar

Transporte: Buses, desde la terminal de Santa Cruz, de la Av. Omar Chávez esq. Soliz de Olguín y de la Av. Grigotá esq. Arumá.

Hospedaje: Existe una amplia oferta de tipos de alojamiento (cabaña, hotel, etc.) cuyos precios oscilan entre los Bs 20 y más de Bs 400.

Hay dos tours: básico (visita al viñedo e historia, Bs 50) y completo (con degustación, Bs 100). Inf:75026648.

Coronas y llagas de Cristo, en la feria de platos de Semana Santa

17 Mar

12 MANJARES SIN CARNE, CON POSTRES INCLUIDOS, RECUPERAN LA TRADICIÓN

 

La primera feria de manjares de Cuaresma será mañana en la plaza Camacho. Ají de papalisa, carbonada, cochayuyo y quesohumacha están en el menú.

 

30 chefs y artesanos ofrecerán platillos sin carne.

Página Siete / La Paz

Las dulces empanadas simbolizan las llagas de Cristo; los biscochuelos, su urna, y las coronas de pan, las espinas que torturaron al Señor. Estos postres se presentarán, junto a 12 platos sin carne, en la primera Feria  Gastronómica de Semana Santa, que se realizará  mañana en la plaza Camacho.
«Los platos de Semana Santa son 12 porque representan las estaciones del Vía Crucis. Antes, los vecinos nos repartíamos y reuníamos  los 12 porque para una familia solita es difícil, por eso hacemos esta feria”, cuenta  María  Eugenia Ávila, representante de la    Asociación de Artesanos Productores de Panificación (Apiaria), una de las que ofrecerá mañana sus manjares.

Con más de 30 años de experiencia, doña María Eugenia se enorgullece de sus especialidades: el arroz con leche con mazamorra y la dulce empanada. «Es un maicillo especial con dulce de durazno, que nos recuerda las llagas de Cristo”,  reitera.
Pero no hay que empezar por el postre. Mañana, en la feria, una treintena de expositores presentaran los 12 platos típicos de Semana Santa y algunas innovaciones sin carne, como el chicharrón de quinua, que podría ocupar el puesto 13 en el festín.

«El templo de San Sebastián aún celebra con la presencia de un preste del Santo Sepulcro, quien ofrece los 12 platos a los invitados, rematando con una variedad de masitas dulces, como el suche, galletas, frutas y acompañando con vino, refresco, como el moqonchinchi, compota y otros. Participar de esta mesa era un verdadero festín, que dejaba saciado el hambre hasta caer en la gula”, señaló ayer Gabriel Fernández, secretario municipal de Culturas  interino, durante la presentación de la feria.

El menú obligado de Cuaresma incluye: ají de papalisa, carbonada de zapallo, cochayuyo (algas del lago Titicaca), quesohumacha, ají de arveja, papas a la huancaína, ispi con mote y chuño, sopa de camarones, trucha frita, pejerrey, wallaqe (sopa de pescado), arroz con leche y compota de frutas (durazno).
Éstos se servirán en la feria gastronómica, que incluirá además una amplia variedad de masitas. «No puede faltar la tradicional empanada de lacayote, que también se llama blanqueadita;  los maicillos y los canelones de dulce, que simbolizan los rizos de Cristo”, explica Sonia Chuquimia,  de la Asociación Apiara.
«También están los suspiros, que significan justamente eso, el último dulce suspiro de Jesús”, cuenta Jimena Sánchez, repostera desde que era niña. «Mi especialidad es el queso, yo hago empanaditas, rollitos, todo con queso”, dice . Y haciendo honor a su reputación, en la feria de los 12 platos preparará también la quesohumacha, en muestra gastronómica que comenzará a las 10:00 y terminará cuando «se acabe el último plato”.

Página Siete / La Paz

Presentan en Bolivia la primera bebida energizante hecha de quinua y malta

17 Mar

BOLIVIA QUINUA

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha declarado 2013 como Año Internacional de la Quinua a petición del presidente boliviano, Evo Morales, y en reconocimiento a la alta calidad nutricional de este alimento. EFE/Archivo

La Compañía Cervecera Boliviana presentó hoy «Trimalta Quinua», la primera bebida de consumo masivo que combina las propiedades de ambos granos para ofrecer un energizante natural rico en vitaminas, minerales y aminoácidos. La bebida fue presentada hoy a los medios en una rueda de prensa y ya está a la venta en La Paz, dijo a Efe el director de la empresa, Sergio López. La firma privada, que ya producía cervezas y bebidas de malta desde hace siete años, trabajó en los últimos meses para combinar su producto energizante con la quinua, un alimento «muy versátil y que tiene un montón de propiedades que la gente busca y reconoce», sostuvo López. «La malta se considera un energizante natural y la quinua aporta con una cantidad importante de vitaminas, minerales, aminoácidos, pero sobre todo el omega 3 (…) Y las juntamos en una sola bebida. El desafío fue lograr que ambas se complementen y en el proceso no terminen anulando propiedades una con otra», añadió. La quinua, llamada también «grano de oro» de los Andes, es un alimento similar a los cereales, de alto valor proteico y calidad nutricional y puede ser cultivada en diferentes altitudes y climas. Los cultivos de quinua en Bolivia representan el 46 % de la producción mundial de este alimento, del que Perú es el segundo productor mundial con el 42 % y Estados Unidos el tercero.

 

El Ayuno Bíblico Cuales son sus Efectos y Beneficios

16 Mar

La Vendimia Uriondo Tarija 2015

15 Mar

La vida gastronómica en Cochabamba

14 Mar

 

 coc

 

Tres distinguidas historiadoras llegaron hace poco a Cochabamba y me telefonearon para que les aconsejara dónde comer bien, algo criollo, de la llajta. Les mencioné un lugar que frecuento, van y de inmediato se quejan: qué asco, ¿eso comes?, una barbaridad. Del mismo modo llega un gil de La Paz, lo llevo a comer salteñas y reclama dónde están las cebollitas en escabeche y el ají de maní, como si fueran tucumanas servidas a un costado del hotel Sucre, en El Prado paceño.

 

 

Ésa es la raíz del problema: que la fama de la cocina tradicional en Cochabamba es también una educación del gusto del cochabambino que a cualquier forastero puede saberle a gusto adquirido. O rechazado. Así ocurre, por ejemplo, con el Triunvirato, la Silica o la Chanqa de conejo. Invité a un amigo navarro a comer Triunvirato en el lugar de su invención, la calle Lanza casi esquina Venezuela, y no entendió que yo voy allí más para revivir el pasado que para comer. Es una familia muy grata, que me recibe con cariño por décadas. ¿Qué hubiera pasado si le invitaba una Silica donde doña Emmita Quiroga de Quinteros? El lugar es en la plaza Osorio y la silica mixta con ranga ranga es un manjar divino y levantamuertos que en ese sitio tiene un gusto inigualable… para el paladar cochabambino.

 

 

Con la chanqa de conejo ocurren peores cosas porque ése sí que es un gusto adquirido para cualquiera que no haya nacido en este valle. Para este servidor es un manjar de dioses servido en ch’illami con habas tiernas, papas blancas y cebolla verde, un centro de mesa de aroma inconfundible. Antes iba a visitar a doña Dorita, la legendaria Patapollera, en Sarco, y hoy me sirvo ese manjar criollo en el Cantinflas de Sacaba, porque en La Isla de la Fantasía prefiero un lambreado. Son deliciosos… para mi paladar, que es 100 por ciento cochabambino.

 

 

Por las mañanas suelo ir al restaurant Tunari, en El Prado. Hay días que se me antoja un chorizo, pero hay otros en que amanezco deseando un fricasé, y a veces un riñón con caldo. Si llevo a un paceño, seguro me dirá que el fricasé de la Alexander es único en el mundo y que no hay nada mejor que el jolke paceño, como si no hubiera el jolke sucrense, que no tiene caldo porque es un guiso de riñón de vaca con ají colorado. ¿Qué pasaría si lo llevo a comer un fricasé cochabambino donde doña Naty, por el Servicio de Caminos? Quizá se queje todo el tiempo añorando su fricasé paceño, pero yo hice maestría y doctorado donde La 1,20, que es donde creció doña Natty, allí detrás de la Escuela Técnica de Salud. Ese fricasé tiene hoy varias versiones, pero quizá más que nada me gusta la llajua, que tiene hierbas humildes y delicados cubos de cebolla.

 

 

Las cuatro de la tarde es una hora crítica, porque suelo pensar en visitar el restaurant Suipacha, en la calle del mismo nombre, cerca de la avenida Heroínas. Los martes hacen un mondongo de menudencias para sorberse los mocos de gusto. Algunos comensales miran mi plato con envidia, porque para ellos sería un inmediato ataque de gota, pero a Dios gracias no tengo ese mal desde que tomo infusiones de toda clase.

 

 

Cierto día, un buen amigo se acercó a una mesa llena de italianos que acompañaban a unos astros del folklore. Se enteró que eran italianos y les aconsejó comer Fidius uchu: tenían que probarlo porque era único en el mundo. La verdad, me dio vergüenza ajena porque el fideo de ese platillo es del país y normalmente viene sobrecocido, nunca al dente. ¿Cómo enseñarle a un italiano a comer pastas? Pero así es el gusto regional: cuando veo un Fidius uchu, se me hace agua la boca.

 

 

El autor es cronista de Cochabamba

 

 OJO DE VIDRIO

Por Ramón Rocha Monroy

http://www.lostiempos.com/diario/opiniones/columnistas/20130608/la-vida-gastronomica-en-cochabamba_216042_464966.html

Agua: Problemas en Bolivia y el mundo

13 Mar

 

 


[Hernán Zeballos]

• En 2025 la demanda de este elemento tan necesario para la vida será un 56% superior que el suministro



EL PAÍSTIENE UNA GRAN DISPONIBILIDAD DE AGUA DULCE. EN AMÉRICA LATINA ES UNO DE LOS DE MAYOR OFERTA DEL LÍQUIDO ELEMENTO POR HABITANTE.
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El presente documento es el conjunto de artículos que fueron publicados en las ediciones de los días jueves entre abril 29 y agosto 10 del 2016.

PROBLEMA MUNDIAL

El reciente retorno en la agenda nacional de los problemas sobre aguas con el Silala, Lauca, desecación del Poopó, contaminación del Titicaca y sequías en varias partes del país me llevaron a preguntarme si este es solo un problema nacional o es algo de mayor cobertura geográfica.

Una revisión rápida sobre este asunto en GOOGLE me causó gran impacto. El problema del agua es un problema mundial.

Lo más destacado: “El agua brota como el mayor conflicto geopolítico del siglo XXI. Se espera que en el año 2025 la demanda de este elemento tan necesario para la vida humana será un 56% superior que el suministro… y quienes posean agua podrían ser blanco de un saqueo forzado. Se calcula que para los 6.250 millones de habitantes a los que hemos llegado se necesitaría ya un 20% más de agua”.

Parecería ser que el agua es un recurso que se da como de fácil disponibilidad en muchos lugares, pero es muy escaso para los 1.100 millones de personas que carecen de acceso al agua potable, a las que habría que sumar otros 2.400 millones de personas que no tienen acceso a un saneamiento adecuado.

Según apunta la OMS, millones de habitantes de los países subdesarrollados, la mayoría niños, mueren todos los años de enfermedades asociadas con la falta de agua potable, saneamiento adecuado e higiene. Además, casi la mitad de los habitantes de los países en desarrollo sufren enfermedades provocadas, directa o indirectamente, por el consumo de agua o alimentos contaminados, o por los organismos causantes de enfermedades que se desarrollan en el agua. Con suministros suficientes de agua potable y saneamiento adecuado, la incidencia de algunas enfermedades y la muerte podrían reducirse hasta un 75 por ciento.

Casi la mitad del agua de los sistemas de suministro de agua potable de los países en desarrollo se pierde por filtraciones, conexiones ilícitas y vandalismo. A medida que la población crece y aumentan los ingresos se necesita más agua, que se transforma en un elemento esencial para el desarrollo.

Este recurso es un bien tan necesario que podría pasar a ser objeto de peleas políticas, si se lo observa sólo como un negocio: represas, canales de irrigación, tecnologías de purificación y de desalinización, sistemas de alcantarillado y tratamientos de aguas residuales. No debe olvidarse el embotellamiento del agua, puesto que es un negocio que supera en ganancias a la industria farmacéutica.

La apropiación internacional de los recursos hídricos del planeta se estaría dando de dos maneras: La apropiación territorial: esto podría realizarse mediante la compra de tierras con recursos naturales (agua, biodiversidad), tampoco se desestima un conflicto militar. Esta última hipótesis, se produjo con la guerra (Marzo 2003) y la apropiación de las grandes petroleras estadounidenses de los recursos iraquíes. No se desestima que con esa guerra hayan querido controlar los recursos hídricos de los ríos Éufrates y Tigris… ríos caudalosos en una de las zonas más áridas del planeta.

La privatización del agua: En los últimos tiempos, las grandes corporaciones han pasado a controlar el agua en gran parte del planeta y se especula que en los próximos años, unas pocas empresas privadas poseerán el control monopólico de casi el 75% de este recurso vital para la vida en el planeta.

El alcance del problema del agua no sólo apunta al bolsillo de cualquier consumidor, sino que es una estocada al estómago del fundamentalismo de mercado imperante en la aldea global, por lo cual todo tiene precio y con mayor razón lo que es escaso.

AGUA EN EL PAÍS

En mi columna de la semana pasada me referí al problema mundial del agua. En esta y probablemente le seguirán dos más tocaré la importancia de analizar nuestra disponibilidad de agua dulce y los problemas en materia de aprovechamiento interno, así como los problemas que tenemos sobre las aguas transfronterizas. Usaré dos fuentes principales de información: el valioso texto de Ismael Montes de Oca, su “Enciclopedia Geográfica de Bolivia”, Editora Atenea (2005) y un trabajo, con amplia difusión internacional de Fernando Urquidi Barrau, Ph. D., Academia Nacional de Ciencias de Bolivia, “Un punto de vista estratégico sobre la problemática de las aguas transfronterizas”.

Como señala Montes de Oca: “Bolivia es un país que cuenta con inmensos recursos hídricos, tanto superficiales como subterráneos, que han sido aprovechados en una escala muy pequeña. Los recursos hídricos superficiales de una determinada región provienen directa o indirectamente de la precipitación pluvial caída en su cuenca de alimentación que da lugar a ríos, lagunas, lagos y manantiales.

La Subcuenca amazónica, con más de 700.000 km2, significa el 65,7%; la Del Plata, con 226.000 kms2, constituye el 20,5%; y la subcuenca altiplánica con algo más 154.000 kms.2, el 13,8%. De lejos la cuenca amazónica es la más grande.

Como destaca Urquidi: “Situada en la posición 20 entre los países con mayor disponibilidad de agua en el mundo, Bolivia tiene una gran disponibilidad de agua dulce. Asimismo, Bolivia es en América Latina uno de los países de mayor oferta de agua dulce por habitante, aproximadamente 50,000 m3/ hab./año. Sin embargo, su potencial hídrico en sus cuatro macrocuencas, tanto superficial como subterránea, no ha sido completamente determinado ni explorado. La distribución espacial y temporal de este importante recurso no es homogénea en todo el territorio nacional. Existen zonas donde se halla una mayor disponibilidad de agua, con altas precipitaciones anuales, pero en casi la mitad del territorio este recurso es escaso y existe un déficit hídrico.”

Frente a este cuadro, conviene recordar la frase admonitoria de Alfonso Gumucio Reyes: en el futuro los “ríos no llegarán al mar”, señalando algunos ejemplos en África y Asia, de ríos que son aprovechados en su totalidad tanto para consumo humano como para riego, generando problemas internacionales.

En el caso boliviano, al tener una extensa frontera acuática, los cuestionamientos sobre el derecho y uso del agua contigua y compartida son inevitables y dan lugar a una problemática de agua transfronteriza que requiere una permanente gestión y vigilancia para que exista una pronta solución a cualquier controversia o litigio, tal como los casos del Silala, el Lauca, el Mauri y con seguridad se generarán algunos problemas si Bolivia no está atenta a sus convenios con Brasil, en torno al uso que se ha iniciado ya de las aguas del río Madera, en la frontera norte de nuestro país.

Adicionalmente, cada año el país es azotado por sequías, granizos, inundaciones y otros fenómenos climáticos que en muchos casos son impredecibles y agravados por fenómenos como El Niño y La Niña, lo cual genera problemas de escasez a las poblaciones de la parte andina del país.

Pero, pese a la abundancia de los recursos hídricos de agua dulce, algunas ciudades y poblaciones rurales del país son afectados por la escasez, debido a la carencia de políticas departamentales o municipales que no realizan las inversiones necesarias para atender tales necesidades. Una muestra es el reciente pronunciamiento del señor Vicepresidente de la República, sorprendido por la mala dotación de agua a la capital tarijeña, pese a que este Departamento dispuso en los pasados 8 años de cuantiosos recursos financieros, al ser uno de los principales exportadores de gas y, por tanto, dispuso de importantes transferencias de dinero al Departamento. Ver mapa 1.

PROBLEMAS POR EL AGUA

En el artículo anterior me referí a la gran ventaja que tiene Bolivia con una disponibilidad de agua dulce de 50.000 m3/hab./año, con un problema básico: las fuertes diferencias en la disponibilidad en la parte andina, con relación a la amazónica. En torno a ese punto de partida, en esta oportunidad me referiré a los problemas que se han confrontado en un periodo bastante reciente y que ameritan reflexionar seriamente en torno al manejo de estos recursos.

Al problema del Silala, que ha vuelto a ser puesto como un tema nacional que no debe descuidarse en la relación con Chile, siguen pendientes los problemas del Lauca (en aimara: lawq’a, ‘pasto acuático’) es un río binacional que se origina en el altiplano andino chileno de la Región de Arica y Parinacota y, luego de cruzar la cordillera de los Andes, desemboca en el lago Coipasa, en Bolivia, que ha sido totalmente desviado hacia Chile – y el Mauri desviado al valle de Azapa (Chile) . A ello hay que añadir la virtual desaparición del lago Poopó que se ha dado en la presente estación de lluvias, lo cual significa la muerte o la migración de las poblaciones que dependían de este recurso natural y además muy importante para el sistema ecológico del altiplano. A ello, se añaden las denuncias sobre la creciente contaminación del Titicaca, que afectan la calidad de sus aguas y su importancia como un atractivo natural vinculado al turismo.

En el departamento de Tarija un problema reciente es el de las lagunas de Tajzara. Según el Servicio Nacional de Áreas Protegidas “de las cinco lagunas que existen entre la comunidad de Pujzara, Tajzara y Copacabana, las tres más pequeñas: Patanca, Pasajes y Yesal, que suelen secarse cada año, pero las principales Laguna Grande y Laguna Brava habrían disminuido su caudal en un 50%, causando seria preocupación a las comunidades vecinas”.

En Cochabamba, el problema reciente de virtual desecación del embalse de la Angostura, lo que obligó a cerrar las compuertas de la presa, dejando sin agua para el riego al valle central, es una seria catástrofe para los pequeños agricultores que abastecen a la capital de este Departamento.

A lo anterior hay que añadir un pequeño pero significativo problema para la ciudad de Cochabamba, la contaminación de ese pequeño reservorio de agua, la laguna Alalay, que dio lugar a la muerte peces y aves, como una muestra del mal manejo que se hace o no de nuestros recursos hídricos.

Pese a todos estos problemas, resulta sorprendente que ese proyecto clave para el Departamento, Misicuni, no se concluya hasta el momento, habiendo ya transcurrido diez años desde que se ejecutó el túnel del trasvase de aguas. Los agricultores, la ciudad y el sistema de provisión de energía requieren la conclusión de esta obra.

La ciudad de La Paz, si bien este año, según informaron las autoridades del área, no tendrá problemas de abastecimiento de aguas, porque sus embalses para este propósito, a mediados de marzo se encontraban llenos, sin duda, se halla seriamente amenazada para el futuro, debido al deshielo de sus glaciares, cuya mejor muestra de esta amenaza es la desaparición del nevado Chacaltaya. Y muy próximo a su desaparición está el Tuni Condoriri. Sobre este particular, el Grupo de Trabajo “Cambio Climático y Justicia” señala que desde los años 70 han desaparecido el 30% de los glaciares, lo cual ha provocado que las provisiones de agua también se reduzcan en un 12%. Por ello, son necesarias medidas para evitar desabastecimiento a futuro en el principal centro urbano del país.

Todo lo anterior amerita una clara reflexión y la necesidad de coordinación entre numerosos actores para encarar medidas de política de corto y mediano plazo.

AGUAS TRANSFRONTERIZAS

Retornando al tema aguas, me referiré al tema señalado con el título de esta columna. Según nos informa Urquidi: “Bolivia es simultáneamente un país de aguas arriba y de aguas abajo. Como país aguas arriba, sus aguas escurren hacia los países vecinos a través de las macrocuencas del río Amazonas (Brasil), del Río de la Plata (Argentina y Paraguay) y del Océano Pacífico (Chile). También recibe aguas abajo en la macrocuenca del Altiplano o endorreica, específicamente en el lago Titicaca (Perú) y los ríos Mauri (Maure en Perú) y Lauca (Chile), y en la macrocuenca amazónica, a través del río Madre de Dios (Perú). Por eso, lo que se decida sobre aguas arriba tendrá una incidencia directa en el momento que se negocie aguas abajo. Además, el continuo incremento de la demanda del recurso hídrico, especialmente en la industria minera, la agricultura e hidroenergética de los países vecinos, está causando conflictos hídricos transfronterizos.”

Pese a tener varios convenios internacionales firmados sobre esta materia Sin embargo, “Bolivia no es signataria de las dos convenciones más importantes sobre aguas superficiales y sobre aguas subterráneas existentes. La primera, la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho de los Usos de los Cursos de Agua Internacionales para Fines Distintos a la Navegación (1977), que no ha sido suscrita por Bolivia y, la segunda, la Convención sobre Acuíferos Transfronterizos, que continúa en discusión y no ha sido aún aprobada ni implementada.”

Algunos de los problemas principales que el país enfrenta: Caso río Madera. Durante los años 2001 y 2002, con licencia del Gobierno del Brasil, las empresas brasileñas Furnas Centrais Eléctricas SA y la Constructora Noberto Odebrecht SA realizaron un estudio del inventario hidroeléctrico del río Madera, en territorio boliviano, y del río Madeira, en territorio brasileño, y determinaron la ubicación de cuatro plantas hidroeléctricas.

Personalmente, en mi condición de Superintendente General del SIRENARE, estuve involucrado en el debate sobre el tema de los estudios y construcción de las dos presas en territorio boliviano. Después de varios meses de análisis y discusión entre ambos países, un Comité Interministerial (Relaciones Exteriores, Defensa, Recursos Naturales), presidido por el Ministro de Obras Públicas de ese entonces, don Mario Moreno Viruez, se decidió postergar los estudios en la parte boliviana y mediante el D.S. 28389, de 6 de Octubre del 2005, se encomendó a ENDE realizar el estudio hidroeléctrico del río Mamoré – Madera y del río Beni, los cuales deberían concluirse en un plazo de doce meses y el art. 8 disponía “en tanto el Estado desarrolle y concluya los estudios en cuenca del río Mamoré-Madera y del río Beni, se suspende el tratamiento de solicitud y consiguiente otorgamiento de licencias, licencias provisionales y concesiones sobre esta cuenca”.

Lamentablemente, el plazo no se cumplió. Posteriormente, bajo la actual administración gubernamental, el proyecto que contemplaba dos presas en Bolivia fue sustituido por el proyecto Cachuela Esperanza. Según informe preparado por Juan Carlos Guzmán, de la Plataforma Energética – CEDLA, el estudio encargado por ENDE a la consultora canadiense TECSULT, por 8,2 millones de US$, que incluía varios componentes, entre ellos incluía el estudio de factibilidad y diseño final del proyecto hidroeléctrico Cachuela Esperanza, de 800 MW, que debería estar concluido en 18 meses.

El estudio en la parte de factibilidad económica determinó un costo de US$ 2.000 millones; sin incluir la red de transmisión, generaría electricidad a un costo superior al costo actual en el Sistema Interconectado de Bolivia.

Posteriormente, se rescindió el contrato con Tecsult y se firmó una “carta de intenciones” con la Corporación Nacional China SINOHYDRO.

Para concluir no hay una última definición sobre este proyecto que, en mi opinión, tiene una importancia extraordinaria para el aprovechamiento de los recursos hídricos de esta cuenca.

CUENCA DEL PLATA

Prosiguiendo con el tema de los recursos hídricos del país, cabe señalar que debido a la irregular distribución de las precipitaciones pluviales, y en función de la magnitud de las cuencas receptoras, se puede indicar que la macrocuenca del Amazonas tiene la mayor disponibilidad de aguas superficiales, y la macrocuenca del océano Pacífico la menor. Se estima que por la macrocuenca del Amazonas fluyen 180,000 millones de metros cúbicos al año (Mm3/año), por la macrocuenca del Plata 22,000 Mm3/año (Datos Montes de Oca y Jorge Urquidi).

La macrocuenca del Plata, que es compartida por Brasil, Bolivia, Argentina y Uruguay, y en nuestro territorio cubre los departamentos de Potosí, Oruro, Chuquisaca y Tarija, tiene enorme importancia para los departamentos de Chuquisaca y Tarija y los problemas transfronterizos requieren especial atención.

Particularmente, interesa destacar la importancia de la cuenca del Pilcomayo la que, según datos del Ing. Antonio Bazoberry, su caudal es de 6000 millones de m3/año, lo cual permitiría satisfacer la demanda para riego de mínimo 320.000 Has. En tanto que la subcuenca del Pilcomayo es de 23.210 Kms2 aporta con 2000 millones dem3/año, y se calcula que pueden producir aproximadamente 2.300.000 Kw. de energía hidroeléctrica.

Entre los años 1975 -77 se llevó a cabo un estudio para el “Desarrollo de una Cuenca Hidrográfica Multinacional – Plan para el Uso Múltiple del Pilcomayo (Argentina, Bolivia, Paraguay), el cual fue financiado por el BID”.

“El estudio de la Cuenca del Río Pilcomayo se llevó a cabo para encontrar formas de regular y desarrollar el río Pilcomayo y su cuenca trinacional de 272 000 km2. El DDR ayudó al Instituto Nacional de Ciencia y Técnica Hídricas (INCyTH) de Argentina, a la Subsecretaría de Asuntos Económicos del Ministerio de Relaciones Exteriores del Paraguay, y al Ministerio de Transporte, Comunicación es y Aeronáutica Civil de Bolivia a preparar propuestas por un total de 1 070 millones de dólares en inversiones para generación hidroeléctrica. Además de ocho presas, el equipo de estudio también propuso proyectos de riego, planes de desarrollo agrícola y programas de desarrollo ganadero. Los tres gobiernos solicitaron el estudio de seguimiento (1979-80) de un área tripartita más pequeña dentro de la cuenca, en el que se propuso la inversión adicional de 380 millones de dólares.” (Fuente: Informe BID).

Como señala una parte del informe: “En el diseño de un estudio tan ambicioso, deben considerarse factores de tipo político, económico, físico e institucional…”

Como señala otra parte del informe: “También debieron tomarse en cuenta los acuerdos existentes que reglamentan el uso del agua en las cuencas del Pilcomayo y del río de la Plata. Existían acuerdos de este tipo entre Argentina y Bolivia (1971) y entre Argentina y Paraguay (1958,1967 y 1971), pero no entre Bolivia y Paraguay.”

En junio del 2013 el periódico El Deber informaba: “el otrora caudaloso rio Pilcomayo ahora agoniza. Cada año se secan 5 km y la pesca se redujo un 92% en la última década. Desaparece el sabroso sábalo, 12.000 indígenas sufren y empiezan a talar los bosques del Chaco boliviano”.

Una expedición de investigadores que realizó el recorrido concluye: “El Pilcomayo, al pertenecer a tres países y a varios municipios, no ha encontrado un plan estratégico para que curen sus heridas y luchen por su supervivencia. Lo que se hizo, hasta ahora, fueron programas aislados, esfuerzos separados, pese a que existe una Comisión Trinacional de la que las cancillerías de las tres naciones forman parte.”

Claramente, en el transcurso de los últimos 35 años, después de ese importante acuerdo y proyecto, algo no funcionó bien y se desató una catástrofe ecológica, con enorme daño a miles de personas, particularmente indígenas que ahora perecen o migran por falta de alimentos.

CUENCA ENDORREICA

Continuando con la revisión de la disponibilidad de agua dulce en nuestro territorio, ahora veremos la disponibilidad de la misma en la cuenca altiplánica o endorreica. El sudoeste del país es la región más seca, con menos de 100 mm de lluvia al año (mm/año). El Altiplano Boliviano es seco, con una precipitación entre 100 y 350 mm/año (Urquidi).

El altiplano tiene cinco subcuencas: Titicaca, Desaguadero, Poopó, Coipasa, Uyuni que constituyen el 13,8% del total de superficie de las cuencas hidrográficas del país (Montes de Oca). Es una cuenca cerrada, porque sus aguas se insumen en el Altiplano y no drenan fuera de él.

Los mayores asentamientos humanos y sus actividades productivas están concentrados en las regiones de menor precipitación pluvial del país, lo que, paradójicamente, genera escasez crónica de agua en varias áreas, problema que es agravado por la falta de obras de regulación plurianual. La cabecera de las cuatro macrocuencas del país está en la región occidental o andina (38% del territorio nacional), donde llueve menos y donde vive alrededor de 70% de la población nacional.

Debido a este contraste, entre menores precipitaciones en la parte altiplánica y siendo la zona con mayor densidad poblacional, se constituye en una región que requiere la mayor atención posible en la política nacional. A lo anterior hay que añadir los problemas por el uso de aguas con nuestros vecinos, ya que desde hace algunos años se vienen confrontando incidentes internacionales.

El caso más notorio en este momento es el anuncio de Chile de que presentará una demanda ante la Corte Internacional de la Haya, por el uso de las aguas del Silala, ya que considera que tiene derechos adquiridos, mientras que nuestro país alega de que se trata de aguas que, por ser manantiales nacidos en nuestro territorio, son aguas que le pertenecen enteramente a nuestro país. La mesa está servida para un incidente que puede tener connotaciones imprevisibles. (Ver EL DIARIO, junio 7/016).

Conviene recordar que Bolivia se ubica en las partes altas o cabeceras de las macrocuencas y los países vecinos en las partes medias y bajas. En ese marco,

se ha avanzado en procesos de gestión compartida de los recursos hídricos, y el ejemplo más relevante es la cuenca transfronteriza binacional del lago Titicaca, donde se ha avanzado más “jurídicamente” en este concepto. Las aguas de la cuenca del lago Titicaca están bajo el régimen de condominio, es decir, que cualquier acción en la cuenca por parte de Bolivia o del Perú debe ser consultada y acordada entre ambos países.

Otro caso en esta cuenca es la problemática del río Mauri (Maure) se conformó entre Bolivia y Perú la Comisión Binacional del Río Mauri, con bases operativas en La Paz y Tacna. Se considera a la Comisión como parte del Acuerdo del Lago Titicaca (ALT).

Otro problema es el de las aguas del río Lauca río binacional que se origina en el altiplano andino chileno de la Región de Arica y Parinacota y, luego de cruzar la cordillera de los Andes, desemboca en el lago Coipasa, en Bolivia.

En esta cuenca también debe tenerse muy en cuenta el lago Poopó, que, tal como se ha difundido ampliamente el 2016, virtualmente se ha desecado, lo cual implica graves problemas ambientales y económicos para el altiplano central. Este caso merece la mayor atención posible, ya que debe tenerse presente que en el pasado, tal como relata Montes de Oca, existieron lagos mucho más grandes que los actuales. Conocidos con los nombres de Mataro, Cabana, Ballivián, Minchin y Tauca. El Lago Ballivián habría sido el predecesor del lago Titicaca y ocupaba por lo menos unos 15.000 kms2.

En próximo artículo intentaré un resumen de líneas de política que deberían encararse con suma urgencia, recordando el principio de que el agua es vida.

POLÍTICAS

Sobre el tema recursos hídricos, la serie de artículos que han precedido al presente han tocado, de una manera muy sintética, dada la amplitud del tema, aspectos relativos a la importancia del agua en el mundo, la disponibilidad global en nuestro país (50.000 m3/hab./año), aunque con caudales muy distintos en las distintas cuencas, los problemas de orden interno en el uso de este recurso, los de las aguas transfronterizas, disponibilidad y problemas en la cuenca del Plata y el último, sobre la cuenca altiplánica.

Claramente se observa que cada una de las tres grandes cuencas del país confronta serios problemas, por los problemas de sequía que se han dado el presente año y problemas en torno a las aguas transfronterizas, algunos de los cuales tienen problemas pendientes por varias décadas.

Ambos tipos de problemas requieren soluciones de orden técnico, otros de carácter legal, que deben encararse con una adecuada coordinación política y de carácter técnico institucional.

Para comenzar parecería que nuestra legislación sobre esta materia tiene muy larga data y merece actualizarse. Está vigente la Ley de Aguas, de 26 de octubre de 1906.

Sobre este particular, en la Cámara de Diputados se ha presentado el proyecto de ley, “Ley marco de aguas y recursos hídricos”, propuesto en septiembre del 2012.

Este Proyecto luego de un análisis muy completo sobre esta materia propone “Corresponde al Ministerio de Medio Ambiente y Agua, junto a la Autoridad de Agua Potable y Saneamiento Básico, la responsabilidad de la conducción y dirección sectorial de los recursos hídricos, cuyo marco orgánico es el siguiente: 1) Ministerio de Medio Ambiente y Agua; 2) Autoridad de Agua Potable y Saneamiento Básico; 3) Consejo de Recursos Hídricos de Bolivia.

El Consejo de Recursos Hídricos de Bolivia (COREHB), sería un órgano consultivo, deliberativo y de asesoría para proponer y concertar políticas seguimiento y control social a la gestión del sector hídrico.

El Consejo de Recursos Hídricos de Bolivia (COREHB) estará integrado por los miembros a) Ministro de medio Ambiente y Agua, b) Ministro de Desarrollo Económico o su Representante, c) Ministro de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural o su Representante, d) Delegado de Fedecaas Y e) Delegado de los REGANTES.”

El artículo 21 (Objeto y contenido de los planes del recurso agua).- propone que “Todo el manejo de los recursos hídricos del territorio serían realizados mediante la definición de los ámbitos de cuencas, en las Secretarias de Cuenca de ríos fronterizos y transfronterizos de gestión compartida, el Gobierno Central deberá incluir un representante del Ministerio de Relaciones Exteriores.”

A su vez el artículo 68 (Creación del catastro de agua) propone: “El Ministerio de Medio Ambiente y Agua, creará un Catastro General de Obras y Recursos Hídricos, superficiales y subterráneos, en el que se señalarán, la ubicación, condición geológicas y físicas de cursos de agua, lagos, lagunas, acuíferos, pozos, vertientes y demás fuentes de agua, haciendo además la vinculación a sus dimensiones económicas, sociales y legales”.

La propuesta anterior aunque bastante completo, parecería poner énfasis en el aprovechamiento del agua para fines de riego y agua potable, siendo así que el potencial hidroenergético es muy importante y debería ser parte sustancial en torno a la política a encarar en el futuro inmediato.

En la próxima entrega me referiré a los logros específicos en los últimos años y la necesidad de disponer de un plan financiero, con un esquema como el que tiene México una cartera de proyectos que permanentemente se encuentran en estudios de prefactibilidad, factibilidad, diseño final y ejecución de obras. Esto permitiría ir avanzando para tener un mejor aprovechamiento y el establecimiento de embalses que aseguren nuestra disponibilidad de agua en el futuro.

PROYECTOS EN CURSO

Para el desarrollo de nuestros cuantiosos recursos hídricos, con miras a un aprovechamiento sostenido y para cuidar el futuro, convendría crear una Autoridad Nacional de Manejo, que articule las acciones de los ámbitos nacional, departamental y municipal. Este mecanismo debería establecer un Fondo de Financiamiento que, de igual manera, diseñe y administre un sistema de co-financiamiento con metas de corto, mediano y largo plazo. A continuación algunas referencias a los principales proyectos en curso.

Entre las primeras medidas el D. S. Nº 289 de 9 de septiembre de 2009, transfiere a título gratuito las acciones de las empresas eléctricas Corani S.A., Valle Hermoso S.A. y Guaracahi S.A., a favor ENDE, importe que actualmente forma parte del patrimonio de la empresa.

En fecha 25 de Noviembre de 2009, mediante Decreto Supremo Nº 365, se autoriza al Ministro de Planificación del Desarrollo a suscribir con el Banco Interamericano de Desarrollo – BID, en nombre y representación del Estado Plurinacional de Bolivia, el Contrato de Préstamo. El mismo fue suscrito en fecha 27 de Noviembre de 2009. El proyecto consiste en el aprovechamiento de los recursos hídricos, para asegurar el abastecimiento de agua potable a la ciudad de Cochabamba, agua de riego para el Valle Central del departamento de Cochabamba y la generación de energía hidroeléctrica, con una potencia instalada de 80 MW en una primera etapa y 40 MW adicionales con el aporte de agua proveniente de las cuencas Viscachas y Putucuni, en una etapa posterior.

En un enfoque más reciente según noticias publicadas el 18/03/2015 Bolivia apunta a cambiar su matriz energética y a exportar electricidad a países vecinos, para ello ha programado una cartera de proyectos hidroeléctricos que implican grandes inversiones. De acuerdo con declaraciones de las autoridades del país, se espera que para el 2025 Bolivia esté generando cerca de 6.000 megavatios (MW) y consumiendo en su mercado interno un promedio de 3.000 MW. El excedente se planea exportar.

¿Cuál es la situación actual de Bolivia en materia de generación, cuánto falta para alcanzar los objetivos marcados para el 2025? Haciendo un corte a septiembre de 2014, Bolivia tenía una capacidad de generación de 1.640 MW, ese volumen de energía estaba compuesto por un 33 % de energía hidroeléctrica y un 67 % de generación termoeléctrica. Mientras que la demanda había crecido, según palabras de esta autoridad, hasta los 1.200 MW.

Durante 2014 y 2015 se experimentan enormes avances en la ejecución de proyectos e implementación de sistemas, para ello el “Plan Eléctrico del Estado Plurinacional de Bolivia 2025”, el “Plan para el desarrollo de las energías alternativas 2025” y la “Agenda Patriótica del Bicentenario al 2025”, definen lineamientos centrales que plantean: la expansión del sistema eléctrico a las áreas rurales hasta llegar al 100% de cobertura en el territorio nacional; garantizar la demanda interna y generar excedentes de energía eléctrica destinados a la exportación de energía a los países vecinos; la sustitución del uso de combustibles fósiles para la generación por fuentes alternativas, renovables y limpias.

Como parte de ese conjunto de proyectos Misicuni es un proyecto múltiple que tiene por objetivo generar energía eléctrica para el Sistema Interconectado Nacional (SIN), y al mismo tiempo, abastecer de agua potable y agua para riego al valle de Cochabamba. Cochabamba es una región de Bolivia que tiene un creciente problema de escasez de agua tanto para consumo de su población como para la agricultura. Por otro lado, el país requiere aumentar su capacidad de generación para hacer frente a la creciente demanda eléctrica. Según noticias recientes, la presa ha sido concluida. Así que lo que sigue es implementar el sistema de distribución de las aguas para los usos a los que apunta el proyecto.

A nivel nacional destacan otros proyectos importantes entre los que destacan los siguientes:

SAN JOSÉ

El proyecto consiste en realizar la central hidroeléctrica San José, en el Departamento de Cochabamba, cuya puesta en marcha en 2018 permitirá inyectar 124 MW de energía al SIN y se tiene prevista una inversión de aproximadamente $us 244,83 millones ($us 94.89 MM y $us 149,94 MM).}

Las obras civiles y mecánicas fueron adjudicadas a mediados del 2016 a la empresa china Synohidro. Se conoce que el proyecto pretende alcanzar los 124 MW mediante la construcción de las centrales San José I (55 MW) y San José II (69 MW), emplazadas en cascada, aguas abajo de la existente Central Hidroeléctrica de Santa Isabel.

Este proyecto está compuesto por un total de cuatro contratos. El primero, de supervisión, suscrito con la empresa Ain Active Geoconsult, por $us 7.49 millones; más otros tres de construcción. Entre los contratos de construcción figura el de construcción de obras civiles, red vial, regulación y conducción del Proyecto Hidroeléctrico San José, la empresa Sinohydro es la adjudicataria de este acuerdo.

Luego está el contrato para la construcción de obras civiles, embalse Miguelito, tuberías forzadas, casa de máquinas San José 1 y San José 2, suministro y montaje equipo electromecánico del Proyecto Hidroeléctrico San José. (En Licitación – $us 80 MM). Y el último de los contratos es para la construcción y montaje de subestaciones y líneas de transmisión (que también se encuentra en proceso de licitación (CAF).

IVIRIZU

El proyecto está ubicado en el departamento de Cochabamba, municipios de Totora y Pocona, primera y tercera sección municipal, provincia Carrasco. La cuenca del río Ivirizu se ubica 25 kilómetros al norte de Monte Punko, kilómetro 120 de la carretera antigua Cochabamba – Santa Cruz.

Se estima que este proyecto genere cerca de 110 MW, con una inversión estimada de $us 230 millones.

MIGUILLAS

En el departamento de La Paz, en octubre de 2014 se suscribió el contrato para la construcción de este proyecto hidroeléctrico. Fue la empresa española Corsán Corvia la que se adjudicó las tareas de construcción de la Planta Hidroeléctrica Miguillas, la misma que requiere una inyección económica de $us 397,7 millones.

Una vez puesta en marcha la planta generará 200 MW, con dos centrales en cascada ubicadas en Umapalca y Palillada, su capacidad de generación equivale al 14 % de la capacidad actual del país. Según contrato, el plazo para la finalización de las obras comprende un periodo de 48 meses.

ROSITAS

En 1977 fue realizado el estudio de factibilidad del Proyecto Río Grande Rositas, a cargo de la firma consultora estadounidense Overseas Bechtel Incorporated. El proyecto es uno de los nueve aprovechamientos hidroeléctricos sobre el Río Grande identificados en estudios preliminares y es el último de esa cascada de proyectos hidroeléctricos.

En junio de 2014, la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE) lanzó una licitación para realizar los estudios de factibilidad del Proyecto Hidroeléctrico Rositas en el departamento de Santa Cruz. De acuerdo a anteriores estudios, el proyecto puede alcanzar una capacidad de generación de hasta 600 MW, además de su componente de riego, con el que se espera abastecer del líquido a comunidades del Chaco aledañas al proyecto, esta zona del país que puede ver cambios trascendentales con esta medida porque actualmente cada año su población sufre los efectos de prolongados periodos de sequía.

Según el ministerio del sector, a lo largo del 2014 se firmaron tres de esos contratos (Misicuni, San José y Miguillas), los que –sumados- significan más de 400 MW en generación y una inversión de más de $us 800 millones.

A la lista anterior faltaría agregar el largo listado de proyectos de riego realizados y por realizarse con el proyecto Mi Agua, que va incorporando una superficie importante de áreas de cultivo con riego.

EL POZO

Es el título de un cuento clásico de Augusto Céspedes. El relato en breve: El personaje principal: Suboficial Miguel Navajas, recluido en Tarairí, en espera de ser evacuado a La Paz. Ha escrito un diario, en el cual relata la historia del pozo, ahora en manos de los paraguayos. El tema principal es que no hay agua y el grupo de soldados, bajo el ardiente Chaco, cifra las esperanzas para obtenerla mediante la excavación manual de un pozo. El pozo supera los 45 ms. y después de 7 meses, no hay agua” ese agujero siniestro es un enemigo estúpido y respetable” exclaman. No sirve para nada.

Los pilas al enterarse de que han excavado un pozo atacan al grupo, y estos defienden el pozo sirvió para eso, para sufrir un ataque que arroja muertos de ambos lados, sin tener agua. Trece cadáveres son tirados al pozo y “ese pozo seco es el más profundo del Chaco”.

Este cuento nos recuerda que el agua es vida y su carencia, sufrimiento y muerte.

Con esta introducción me referiré a la importancia de nuestros acuíferos subterráneos, particularmente en estos momentos en que la cuenca del Pilcomayo se seca, “sufre sequía y los animales mueren deshidratados” (El DIARIO, 27 de junio).

ACUÍFEROS DEL CHACO

Entre 1992 y 1998 en el Chaco de la Provincia de Tarija en Bolivia fueron realizadas investigaciones para evaluar la posibilidad de explotación de aguas subterráneas, equipo técnico trinacional conformado por Ronald Pasig, Hernan Villena (Pronar, Bolivia) & Christian Neumann-Redlin. Estudios hidrogeológicos y geofísicos como también la perforación de pozos profundos han revelado en el paisaje de llanura aluvial deposicional y de las colinas bajas terciarias la existencia de acuíferos en profundidades mayores a 150 m. Los caudales de los pozos varían entre 0.5 – 2.0 l/seg y la calidad de esta agua subterránea sirve para todo tipo de uso. En el cono aluvial del Rio Pilcomayo existen acuíferos someros con agua fresca en los paleocanales y agua salina en las paleoterrazas. Los caudales suman a 1 a 3 l/seg, pero el uso es limitado por la existencia de aguas salinas.

ACUÍFEROS DE COCHABAMBA

Un informe del Centro de Levantamientos Aeroespaciales y Aplicaciones para el Desarrollo Sostenible de los Recursos Naturales (CLAS), realizado en 2011 y procesado en 2012, concluyó que el 15 por ciento de las recargas acuíferas vitales para reponer el agua de los pozos del Valle Bajo y de Cercado fue impermeabilizado por el avance de la mancha urbana y el asfaltado de calles por encima de la Cota 2.750, límite establecido por ley para las urbanizaciones sobre el Parque Tunari.

La situación, cuatro años después, empeoró a tal punto que Cruz exigió a las autoridades municipales que tienen jurisdicción sobre este pulmón ecológico acciones de mitigación para disminuir los efectos a raíz del cambio climático.

Los bolsones de agua del Parque Tunari son fuentes vitales para abastecer con este elemento a los municipios de Cercado, Sacaba, Tiquipaya, Quillacollo, Colomi, Sipe Sipe, Vinto y Colcapirhua.

El agua que fluye por las cuencas y microcuencas de la ladera sur del Parque Tunari llega a la cuenca del río Rocha y a los depósitos subterráneos de los valles, por infiltración, refieren estudios académicos que existen al respecto.

A lo largo del extenso territorio del Tunari existen al menos 39 acuíferos naturales de agua. Las cuencas más ricas e importantes están ubicadas en Liriuni, Korawayu y Tiquipaya. Las cuencas sirven para alimentar los pozos subterráneos que hay en varios municipios y garantizar el agua potable para consumo humano.

Claramente tenemos dos situaciones muy críticas y la política de aprovechamiento de nuestros hídricos superficiales y subterráneos requiere una cuidadosa planificación e inversión.

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Bolivia busca un récord con un gigantesco plato de quinua en el cierre del Año Internacional

13 Mar

 

 

 

 

 

Chefs bolivianos muestran pastelillos de quinua durante la feria gastronómica Tambo, en La Paz (Bolivia). EFE/Archivo /EFE

Bolivia cierra hoy el Año Internacional de la Quinua con la presentación de un gigantesco plato típico andino que tiene como base al llamado «grano de oro», con el que el país andino buscará apuntarse un récord mundial, informaron fuentes oficiales.

Al evento, que se efectuará en la ciudad andina de Oruro (oeste), está prevista la asistencia del presidente, Evo Morales, y el director de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el brasileño José Graziano da Silva.

El plato que se presentará hoy es la «pisara», elaborada con quinua cocida, «charque» (carne seca de llama) y queso, señaló el Ministerio de Desarrollo Rural en un comunicado.

Para su elaboración se requerirán seis quintales de quinua blanca, roja y negra, 150 kilos de carne de llama y 250 kilos de queso, mientras para servirla se mandó a fabricar un recipiente de barro de cuatro metros de diámetro.

De esta forma, «Bolivia buscará el récord Guinness con la presentación del plato de quinua más grande del mundo», anunció el Ministerio de Desarrollo Rural.

Está previsto que al acto de cierre asistan también el presidente del Banco de Desarrollo de América Latina – CAF, el boliviano Enrique García, ministros de Morales, autoridades locales, productores de quinua y representantes de campesinos e indígenas.

Bolivia es el mayor productor mundial del grano, que se originó en Los Andes hace 7.000 años y fue un alimento clave de las antiguas culturas andinas tiahuanacota e inca.

Los cultivos bolivianos de la quinua o quinoa representan el 46 % de la producción mundial de este grano, del que Perú es el segundo productor con el 42 % y Estados Unidos el tercero.

La quinua puede ser cultivada en diferentes altitudes y climas, lo que por su alto valor proteico la convierte en una opción para las poblaciones sin acceso al consumo de carne.

La FAO declaró el 2013 como Año Internacional de la Quinua en reconocimiento a los pueblos andinos y a las valiosas propiedades nutricionales de este milenario «grano de oro».

La inauguración fue en febrero pasado en Nueva York y el cierre será hoy en Oruro, donde en paralelo se efectuará el «Simposio internacional de productores e investigadores por los valores culturales y nutricionales de la quinua».

El objetivo de ese simposio es el intercambio de experiencias entre productores e investigadores sobre la producción del grano y sus valores nutricionales, explicó el viceministro de Desarrollo Rural y Agropecuario, Víctor Hugo Vásquez.

También se anunció una feria a la que concurrirán 40 expositores, entre productores de quinua y entidades estatales relacionadas con la temática.

 

Phujllay en Tarabuco

12 Mar

 

 

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Por David Mendoza

Phujllay en qichwa significa juego, tiempo de fiesta entre los comunarios del pueblo. El Phujllay es la fiesta agrícola de la cosecha y de la fertilidad de la tierra. Cada 12 de marzo los qichwas del pueblo de Tarabuco celebran la llegada de la Pukara.

La fiesta del Phujllay viene de tradiciones prehispánicas y se ha yuxtapuesto al carnaval colonial.

El territorio:

En las faldas del cerro Kjara-Kjara se encuentra el pueblo de Tarabuco que es la capital de la provincia Yamparáez del departamento de Chuquisaca. Fue fundado en 1570, por orden del Virrey Toledo, con el nombre de Villa San Pedro de Montalván de Tarabuco. Se encuentra a una altura de 3.230 m.s.n.m., configurándose geográficamente como una zona de valle interandino.

La víspera de la fiesta:

El Phujllay comienza con la celebración de la batalla de Jumbati. Se dice que el día 12 de abril de 1816 se libró una batalla en el cerro de Carretas, donde participaron cientos de indígenas qichwas tarabuqueños al mando de la guerrillera Juana Azurduy, junto a los Jefes indígenas Carrillo, Pakori, Callisaya y Miranda. Todos ellos derrotaron al ejército realista de los «Verdes».

El Phujllay comienza con el homenaje a todos sus héroes. Esta celebración tal vez es una forma de convocar a los Achachilas y al espíritu de los muertos. Este día se levanta en medio de la plaza una Cruz grande adornada con flores en el lugar llamado Jumbati. Y junto a la Cruz se levanta la Pukara, un hermoso Altar de flores donde se colocan las afrendas de frutas, panes, dulces, cítricos, todo lo que la Pachamama produce.

Este día se baila música del Phujllay, salaques; se canta versos en qichwa y es el preludio a la fiesta del encuentro con la naturaleza y el Alma Cruz de los indígenas tarabuqueños.

Phujllay fiesta:

La fiesta del Phujllay quizá tenga que ver con el carnaval, porque este día los mestizos se adornan con serpentina y mixtura. Y en algunas comunidades se realiza la Ch’alla de los productos.

La época en que se realiza esta fiesta es el tiempo de la maduración de los productos agrícolas. Es el principio de la cosecha, precedida, claro está, de un agradecimiento a la Pachamama. En esto el phujllay es similar a la fiesta del Anata de los aymaras paceños.

Se dice que antiguamente los hacendados, ofrecían en esta fecha la TINKA a los indígenas qichwas, que consistía en un obsequio anual de confites, alcohol y serpentina, todo envuelto en un pañuelo rojo.

 

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Manual para sobrevivir a la Semana Santa

12 Mar

 

 

 

Cuando las abuelas hacen torrijas, abren los chiringuitos y echan ‘Ben- Hur’ por la tele, ¿a quién le va a molestar el olor a incienso?

Si no es uno de ellos, no desespere: hay vida más allás de las procesiones /CORDON

A la Semana Santa se llega por necesidad. En unos casos, de descanso; y en otros, de condimento espiritual. Los segundos, si son cristianos, tienen fácil solución para satisfacer sus exigencias: basta con echarse a la calle. España es estos días un muestrario de actos católicos, una entrega apasionada a la imaginería y los ritos. Pero, ¿qué solución tienen los que no creen en Dios o en este Dios o no participan de él? La Semana Santa está estratégicamente situada en el calendario, entre la Navidad y el verano, como tabla de salvación vacacional. Lo malo es que no es ni una cosa ni otra. Ni fomenta el consumismo feroz de la Navidad (en el dios dinero muchos encuentran consuelo y no es éste lugar para juzgar a nadie) ni es del todo verano, le falta desde temperatura a canción. Entonces, ¿cómo diablos -con perdón- puede disfrutar de esta semana quien no la considere santa?

En el estómago encontramos una primera respuesta. Es esta una buena temporada gastronómica. El bacalao y su potaje de vigilia o las sopas de ajo son tradicionales. Pero donde llega la eclosión y la auténtica santidad gastronómica es en los dulces. Los buñuelos, los pestiños o las monas de pascua aportarán esa cantidad de azúcar de la que llevamos desprendiéndonos desde el 7 de enero. Y la auténtica reina, la torrija. De ella, cada abuela tiene una receta con un toque especial, transmitido de generación en generación. Es uno de esos platos que saben diferente en cada familia. Tal manjar que si el placer estuviera prohibido (tampoco demos ideas), habría que conseguirlas de contrabando, como el whisky en la Atlantic City de los años veinte del siglo pasado. Aunque eso supusiera tener a las abuelas en cocinas clandestinas untando pan en leche.

Si la gastronomía no es suficiente, hay más posibilidades para aumentar nuestro bagaje cultural estos días. Con el cine, por ejemplo. Estrenan otra película de Spiderman, pero hablábamos de cultura, no de mero entretenimiento. Y ahí está Ben-Hur. Siempre. Ahí sigue, impasible. Permanece Semana Santa tras Semana Santa en la parrilla, sobreviviendo a directores de RTVE, entrenadores del Madrid, ministros dimisionarios (bueno, de estos menos) o incluso varios papas. Los años pasan y ahí sigue la interpretación de Charlton Heston. Ben-Hur permanece. La cita anual es este viernes santo en TVE1. Una Semana Santa sin Ben-Hur no es santa ni es nada.

Libros, carretera y chiringuito

Si la preferencia cultural pasa por la lectura, hay propuestas para estos días. Más allá de un repaso al Antiguo y al Nuevo Testamento con todas sus historias, que son muchas, es buen momento para dedicarle un rato a una de las incontables biografías publicadas sobre el papa Francisco. Conviene ir con cuidado a la hora de leer si uno no quiere de ninguna manera llegar el lunes a la oficina como un converso: San Ignacio de Loyola, fundador de los Jesuitas a los que pertenece Bergoglio, se replanteó su vida y su fe a base de leer durante la recuperación de una herida de guerra. Aunque si lo que se pretende es huir sin misericordia de la religión, hay un libro perfecto para aprovechar estos días de asueto. Se llama Dios no es bueno y es un libro de Christopher Hitchens. Altamente recomendables, por cierto, sus memorias Hitch-22.

Pero es posible que la huida de lo sacro no se produzca ni por el estómago ni por el intelecto, sino, simple y llanamente, por carretera. Hacia la costa, concretamente. En ese caso, prepárese para disfrutar de los paisajes. Es muy posible que tenga tiempo de contemplarlos en algún atasco. O goce de los dulces típicos de cualquier región que atraviese en su éxodo y que podrá comprar en una estación de servicio, esos lugares en los que Luis de Guindos tiene razón: no hay riesgo de que caigan los precios. Una vez en su destino, limítese a autoengañarse. Por ejemplo, si hace mal tiempo, piense que ver llover puede tener el mismo efecto relajante que observar un acuario o una chimenea. Si hace buen tiempo pero el agua del mar está helada, recuerde que los baños a baja temperatura son buenos para la circulación y el sistema inmunológico. Y sobre todo, mantenga la calma: la mayoría de chiringuitos también abre en Semana Santa.

Peor es sufrir San Valentín, que ni siquiera es festivo, nadie cocina torrijas y reponen Pretty Woman.

 http://elpais.com/elpais/2014/04/16/icon/1397669094_358513.html

 16 ABR 2014 – 20:24 CET7

Le damos deliciosas sugerencias para comer en Semana Santa

12 Mar

K’alaphurka, La sopa a la piedra de Doña Eugenia

11 Mar

Con excepción del miércoles, los otros días Eugenia Rodríguez de Arismendi se levanta a las 4:00 para preparar una de las sopas típicas de Potosí y una de las más curiosas de la gastronomía boliviana. Ella es, si vale el término, la ‘reina’ de la k’alaphurka (o kalapurka), nombre con el que es conocida la famosa lagua de maíz molido que se sirve con una piedra de origen volcánico en el centro del plato y que ella se ha encargado de popularizar.

Doña Eugenia, como es conocida en Potosí (y que también da nombre a su restaurante de la avenida Santa Cruz esquina Hermanos Ortega) cocina este plato desde hace casi 30 años y cuenta que en su familia lo preparaban sus abuelas y ella lo aprendió de su madre.

El nombre, dice Eugenia, viene del quechua, donde khala es piedra y purka cocido con piedras. Sin embargo, hay quienes sostienen que la palabra es aimara y el origen de la sopa se remontaría a épocas de la Colonia, al encontrarse sopas parecidas en México y Chile.

“La k’alaphurka es muy común en las provincias de Potosí, pero hace 30 años casi nadie la hacía en la capital e incluso había personas que la despreciaban. Yo tengo el orgullo de haberla hecho conocida”, asegura la cocinera que ha visto cómo en los alrededores de su restaurante y en otros lugares de la ciudad se ofrece el mismo plato.

Sin embargo, Eugenia sostiene que la k’alaphurka tiene sus secretos que muchas personas no conocen y que creen que solo es poner una piedra volcánica en medio de la sopa.
El primer paso es la selección de los ingredientes “Yo personalmente elijo el maíz blanco y lo hago moler en un molino de piedra para que salga granulado y tenga una buena cocción, después a las 14:00 empiezo a hervir la carne de res y huesos hasta las 22:00”, cuenta Eugenia, que en esa labor es ayudada por sus hijas, mientras que en la atención del restaurante lo hace su esposo.

En la madrugada del día siguiente empieza la segunda parte. Al caldo se le agrega, el maíz, ají y otros ingredientes en un trabajo que parece propio de un alquimista. Mucho más, cuando a esta segunda cocción se le agrega también una piedra volcánica, que no es la misma que luego se colocará en el plato. La función de esta piedra sería la de acelerar el hervido de los productos.

“No se puede poner cualquier piedra. Muchas caseras han tenido accidentes por ese error. Hay piedras que son parecidas, pero que salen disparadas como una bala. Yo en cambio las selecciono bien y las busco en las provincias”, indica Eugenia, que agrega que las piedras que se utilizan para la k’araphulka “son como las personas, porque ellas también envejecen. Hay piedras que ni siquiera llegan a durar 15 días, otras que duran meses y otras tantas algunos años. Es que mientras más se las utliza se van debilitando”, explica la cocinera que solo atiende su restaurante hasta las 13:00.

Tampoco es necesario que abrá más tiempo, porque hasta esa hora ya se le ha acabado la sopa que vende a Bs13 y queda muy poco de los chicharrones, fricasés y otros platos que también sirve en su restaurante.

La fama de la k’alaphurka atrae también a muchos turistas extranjeros y le ha reportado a Eugenia muchos reconocimientos, además de la visita de comensales conocidos, como el actual director técnico de la selección boliviana, Xavier Azkargorta, de políticos como Samuel Doria Medina y de ex presidentes como Jaime Paz Zamora y Hugo Banzer. Hasta el actual presidente del país ha quedado cautivado de esta lagua espesa, sabrosa y picante.

“Al Evo le gusta mucho esta sopa. Cada vez que viene siempre la pide. Yo he tenido que personalmente llevársela en varias ocasiones y cuando no puedo se la envío”, cuenta orgullosa Eugenia.
Si pasa por Potosí no puede dejar de probar esta exquisita sopa y mejor si la acompaña con mote y una cerveza negra. Con esto calmará su hambre todo el día.

 

Geanfranco Chiarini: ‘Bolivia puede brillar como potencia culinaria’

10 Mar

El italiano, ganador de dos estrellas Michelín, estará en La Paz pronto en el primer Foro Internacional de Gastronomía.

Geanfranco Chiarini, chef internacional. Foto: Gianfranco Chiarini.

Eres ganador de dos estrellas Michelín, ¿qué debe hacer un chef para merecer al menos una?Estas estrellas no se ganan por un plato que prepares, sino por el trabajo en equipo que llega a alcanzar un nivel y un estándar en un restaurante, viene desde cómo eliges la música, el ambiente, la iluminación y el estilo de atención, etc.

¿Dónde aprendiste a cocinar?

Siendo muy niño llegué a Venezuela, donde  culminé mis estudios secundarios y cuando decidí que lo mío sería por siempre la cocina, me gradué en el hoy desaparecido Instituto de Alta Gastronomía de Caracas. En los Estados Unidos, a principios de los años 1990, me gradué en el Pittsburgh Culinary Institute, una filial del CIA (Culinary Institute of America). Un año después estaba en París haciendo un Master en Artes Culinarias en la escuela de hotelería Le Cordon Bleu, donde recibí el Grand Diplome Culinaire de manos del propio Andre Cointreau, presidente y propietario de las escuelas Cordon Bleu en el ámbito mundial. En París conocí el Carre’ des Feuillants, restaurante de un Grand Chef Relais Chateaux, bajo la tutela del maestro Alain Dutournier, con dos Estrellas Michelín y cuatro Tenedores Michelín.

Has escrito libros sobre gastronomía, ¿qué es lo que resaltas?

La cocina, como todo lo demás en la vida, requiere innovación y fantasía. En mis libros no toco clásicos italianos como el ossobuco a la milanesa o lasagne a la bolognesa, por mencionar dos. Estos clásicos existen en millones de libros. Creo en los nuevos clásicos del nuevo milenio, las nuevas mezclas que permiten al mundo unificarse. La música y el arte son lenguajes invisibles que unen al mundo; la comida lo es también y, probablemente, más.

Tu especialidad es la fusión en la comida italiana, ¿qué significa para ti trabajar en este campo?

Cuando analizas la cocina tradicional española, por ejemplo, y piensas en “paella”, se tiende a olvidar que los árabes estuvieron en ese lugar por casi un milenio y dejaron huellas no solo en la arquitectura sino también en la comida: el arroz y el azafrán en combinación con el pescado local mediterráneo, son mezclas de dos culturas. Por lo tanto, cabe decir que la paella no es 100% española, pero es resultado de una interesante fusión. En mi opinión, todos somos la fusión de diversas culturas, gustos y estilos.

¿Qué te impulsa a visitar Bolivia y transmitir tus conocimientos?

Estoy curioso de visitar ese país y conocer su gastronomía, porque es un país subestimado. Como punto de referencia e inspiración, llevaré nueva tecnología y expondré mis conocimientos sobre levitación magnética, pero además haré que conozcan algunos productos anticáncer basados en productos autóctonos bolivianos que hemos creado con el fin de que las personas puedan incorporarlos en su dieta diaria libre de gluten. Muchos de estos son granos de origen boliviano como la chía, el amaranto y la quinua, que los convertimos en preparaciones deliciosas e interesantes para que el mundo conozca el potencial de Bolivia en la alta gastronomía y la alimentación de salud y vanguardia.

¿En qué consiste la levitación magnética con alimentos?

Se fundamenta en el principio de repulsión que tienen dos polos de igual carga magnética que, con el debido control, provoca que un cuerpo se mantenga suspendido en el aire. Y esto es lo que haremos con la comida, levantando hasta 150 gramos de algún producto, para mostrar cómo puedes sorprender al comensal sin deteriorar, contaminar, ni cambiarle el sabor a los alimentos.

¿Bolivia es un país subestimado en cuanto a su gastronomía?

Sí, Bolivia y sus productos son ricos para promover la cultura, salud, longevidad y calidad de vida; pero Europa, Asia y otros países vecinos se han robado un show desmerecido, ya que Bolivia posee suficientes productos, diversidad y calidad para brillar como una potencia culinaria por sí sola. Es nuestra intención investigar, desarrollar productos y chefs bolivianos de altísima calidad para competir en Europa y el resto del mundo.

¿Qué piensas de los productos andinos?

Creo que son espectaculares y muchos no son conocidos. Queremos demostrar cómo se perciben estos productos en el ámbito europeo para que puedan apreciarlos de mejor manera. Entendemos que al igual que las personas estos productos no son profetas en su tierra. Queremos implementar una concientización en el chef y el consumidor boliviano de apreciar la bella diversidad y alto valor de dichos productos autóctonos.

¿Qué productos desarrollaste a nivel tecnológico y de ingeniería?

Dos productos: uno puede reemplazar el aceite en la comida, o sea podemos hacer una bechamel con 0% de grasas y en la boca se percibe una sensación de grasas increíble por lo tanto el alimento es saludable ya que el ingrediente no es químico sino natural. El otro producto también natural permite hacer mousses al instante con productos dulces o salados pero pueden ser preparados en frío o en caliente, algo inusual en mousses, puesto que para un mousse se usa gelatina o huevos. En esta versión se eliminan los alergénicos, las gelatinas procesadas con colágeno de cochino o de origen animal con un producto natural y versátil.

Geanfranco Chiarini, chef internacional. Foto: Gianfranco Chiarini.

La Razón (Edición Impresa) / Érika Ibargüen Ayub / La Paz

00:00 / 03 de julio de 2014

Investigadora ve al Jiska Anata como una entrada inclusiva y democrática

9 Mar

 Jiskanata Periódico Digital PIEBEl Jiska Anata, celebración urbanizada desde el año 1995 con la puesta en valor de danzas autóctonas provenientes de diferentes provincias del departamento de La Paz y del interior y exterior del país, se ha convertido en la entrada más inclusiva y democrática del carnaval paceño, lo cual debe ser reposicionado en el discurso del imaginario colectivo, afirma la antropóloga e investigadora, Luz Castillo.En su estudio Jiska Anata, patrimonio cultural de La Paz, la jefa del Departamento de Investigación del Museo de Etnografía y Folklore (MUSEF), ofrece un análisis sobre la situación actual del carnaval andino –que nació diverso–, y que por diversos factores fue asociado con el pasar de los años con una representación cultural más autóctona, indígena y originaria.“Hay una convocatoria que se abre a públicos que quieren participar; quienes participan no tienen una alta capacidad adquisitiva. En cambio, las otras entradas como las del Gran Poder, son elitistas, se debe participar de veladas, misas, procesiones, el Jiska Anata es más democrático en ese sentido, si un grupo no participa un año, no le quitan puntos ni le castigan, tampoco hay precio, no hay un jurado calificador que da premios, esa es la visión pluralista, donde todos tienen su valor y participan con todas sus limitaciones”, afirma al Periódico Digital PIEB.Castillo destaca la inclusión en el Jiska Anata, de las comunidades indígenas, personas de la tercera edad, invidentes, con capacidades diferentes y ballets folklóricos, donde existe respeto entre sí.
Sin embargo, la antropóloga señala que debido a que existe una fuerte relación en el imaginario colectivo de que el Jiska Anata es una entrada más rural y autóctona, deben ver desde sus propios organizadores las formas de generar recursos propios para trasladar hasta la ciudad de La Paz a más agrupaciones indígenas no solo del altiplano, sino del país.Caso contrario, recomienda la especialista, replantear el discurso que destaque esa diversidad participativa como riqueza del Jiska Anata, para reposicionar en el imaginario de la gente, que se trata de una expresión diversa y por tanto, incluye lo autóctono, lo folklórico, lo neofolklórico y las diferentes participaciones de la sociedad.“Las danzas indígenas sienten que están siendo desplazadas por las danzas folklóricas estilizadas y quieren mostrar sus bailes tal cual se representan en sus comunidades y en sus fiestas patronales, y esa percepción sale de manera interna de los propios protagonistas”, afirma.Según la investigadora, si bien es importante que lo folklórico esté presente en el Jiska Anata, advierte que hay un hastío por parte de la población, por lo que es necesario delimitar el número de este tipo de fraternidades, y ampliar la participación de los grupos rurales.Al igual que sucede con la entrada del Gran Poder o la entrada universitaria, Castillo señala que los organizadores del Jiska Anata no se deben limitar a recibir el apoyo económico de la Cervecería Boliviana Nacional (CBN), sino a generar sus propios recursos, para garantizar por ejemplo la participación de agrupaciones de Curahuara de Carangas del departamento de Oruro, o los Jula Julas o Chutillos, así como mayores agrupaciones de la Amazonía, región que solo está representada por Los Chamas.“Los protagonistas perciben que el público percibe que la entrada que organiza la Gobernación con las 20 provincias es más autóctono que el Jiska Anata, y es difícil definir lo autóctono, a lo que prefiero llamar lo local”, señala.

La antropóloga ve también que el discurso que se ha creado en torno a lo indígena pierde contextualización en el escenario urbano, por lo que no es correcto cuestionar por ejemplo el uso de los sikus en la entrada del Jiska Anata, debido a que es un instrumento de viento que se lo toca en el campo durante el período agrícola seco y no en época de lluvia.

Contacto: luzelianacastillovacano@yahoo.com

© Los artículos difundidos por el Periódico Digital PIEB
pueden ser reproducidos total o parcialmente, citando la fuente.http://pieb.com.bo/sipieb_notas.php?idn=7781

Carta de una mujer nativa

8 Mar

 

 

En el Día Internacional de la Mujer les comparto esta hermosa carta

Homenagem do Jornal do Brasil às mulheres JB – Nise da Silveira

8 Mar

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Éxito en el Día Internacional de la Mujer

8 Mar

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La danesa de los Andes

7 Mar

 

La danesa Kamilla Seidler sorprende con Gustu, un restaurante ubicado en La Paz (Bolivia)
Para la discípula de Aduriz la única premisa es comprender y reivindicar la esencia del lugar
Y un objetivo: llevar a los jóvenes de la calle a la cocina a través de su escuela
La chef danesa Kamilla Seidler. / Ana Nance

Existen unas larvas en la selva boliviana que muchos consideran un manjar. Cuando una palmera cae, empieza el festín de los tuyu-tuyu, que se alimentan de los cocoteros. Justo ese es el momento perfecto para cazarlos. “Te adentras en la selva, escuchas atentamente y si percibes movimiento dentro del árbol caído, lo abres con un machete y, con cuidado, recolectas los gusanos del coleóptero”, cuenta la chef danesa Kamilla Seidler, formada en Mugaritz, durante nuestro encuentro en Madrid, donde participaba como cocinera invitada en la última edición del encuentro de alta cocina Madrid Fusión. Hace algo más de un año, Seidler llegó a Bolivia con un encargo: montar un espacio gastronómico genuino. Para ello contaba con la ayuda de su segundo en los fogones, Michelangelo Cestari (30 años), y el apoyo y la financiación de Claus Meyer, uno de sus jefes en el restaurante Noma, considerado durante varios años el mejor del mundo. “La única premisa que teníamos era la de entender el lugar al que íbamos; comprender la tierra”, dice Cestari. Lo aplican a rajatabla: “Los europeos no disfrutan con las larvas, pero aquí forman parte de la costumbre y teníamos que probar con ellas”. Ya hay gente que dice que el nuevo mejor restaurante del mundo está a casi 4.000 metros de altura.

Todos los ingredientes que utilizan en Gustu provienen de Bolivia: llama, larvas, patatas, yuca o ajís aparecen en sus platos. Intentan que sus vinos también sean de la región. / Ana Nance

Al soroche nunca te acostumbras. “Cuando aterrizas, es inevitable pasarte unos días con vahídos”, cuentan los cocineros. Los mareos son únicamente una parte de su aventura andina, porque en este restaurante no solo se come. “Sin sonar pretenciosos, queríamos hacer algo más significativo”, comenta Seidler, nacida hace 30 años en Dinamarca. “Trabajar con chicos que no tenían la oportunidad de dedicarse a la alta cocina”, añade con un castellano plagado dematices andinos. Así, el barrio de Calacoto, en la zona sur de la capital oficiosa de Bolivia (Sucre es la oficial), se convirtió en su centro de operaciones; algunos de los hijos de sus vecinos, en sus pinches. “El concepto inicial de la parte de la escuela nos pareció complejo; concretamente, la idea de llevar a jóvenes de la calle a la cocina”, reconoce Cestari. Su aula gastronómica está formada por 26 chicos y chicas. Uno de ellos, el repostero, era un joven de trato difícil educado en un orfanato. “Ahora trabaja el pan de manera impresionante y es un referente de ese capital humano que nos ha impulsado tanto. Nunca pensamos que podríamos avanzar tan rápido”, dice la chef. Dos muchachas menudas y morenas son las jefas de cocina de Gustu. En una especie de alegato contra el machismo endémico del país, ellas dirigen la cuadrilla. “Cuando miran a Kamilla, les brillan los ojos”, apunta Cestari. Han tomado su figura como un símbolo muy fuerte, un referente femenino. “Soy estricta y terca en la cocina”, cuenta ella. “Me gusta mostrar que como mujer está bien responder y está bien tener la razón. Así, ellas van levantando un poco más la cabeza”. Igual que manda, cada noche Seidler limpia sus ollas de arriba abajo. Eso tampoco cuadraba en el imaginario local. “Al principio nos veían como jefes absolutos. En una sociedad clasista no entendían que Kamilla limpiase ella misma. Al verla dándole al estropajo, se quedaron muy impactados”, recuerda Cestari los primeros días del restaurante, que se inauguró el 4 de abril de 2013. Aunque costó hacer comprender sus inquietudes, al final el concepto cuajó. “No nos interesaba establecer una jerarquía piramidal como tal. Preferimos el equipo: pedimos el máximo y trabajamos juntos para llegar a ese nivel”, añade.

A casi 4.000 metros de altitud, el local seduce a propios y extraños. Los foodies más exquisitos del mundo vuelan a La Paz para conocer el nuevo restaurante. Los vecinos del barrio de Calacoto también cruzan sus puertas. / Ana Nance

“Como sudamericano [Cestari nació en Venezuela, aunque su familia es de origen italiano], no me había planteado volver a Latinoamérica. Me daba vértigo”, dice sin pudor. El reto de posicionar Bolivia como un destino gastronómico de primer nivel pudo con ese resquemor. Kamilla ayudó. Cestari y Seidler se conocieron en 2005 con Andoni Luis Aduriz. Ambos pertenecen a la escuela de Mugaritz, el local del inquieto y profundo chef vasco. Viven la gastronomía a flor de piel. En el caso de Cestari, literalmente: su torso y espalda están repletos de tatuajes que hacen alusión a las verduras, las partes del cerdo y dos recetas. “Esta es de Kamilla: macarrones de chocolate”, indica señalándose las costillas. “El restaurante es la punta del iceberg de una serie de proyectos que intentan generar todo un modelo comprometido con la sociedad”, resumen. Lo denominan Melting Pot Bolivia: un movimiento culinario basado en la tradición y los ingredientes propios mezclado con el savoir-fairenórdico. Claus Meyer también es clave en esta cocina. Además de su fama como cocinero y empresario, este proyecto es una apuesta personal en la que ha invertido cerca de un millón de euros. Junto a Seidler y Cestari, envió a Bolivia a un barista especializado en café, un agrónomo y un sumiller. “Cuando un grupo de desconocidos plantea algo diferente, el boliviano considera que te vas a aprovechar, ganar tu platita y largarte”, explica Cestari. Ni siquiera cuando comenzaron a reivindicar la tradición, a apoyar a los trabajadores locales y a cocinar con producto 100% boliviano, como la carne de llama o las larvas de coleópteros, confiaron del todo. “Hemos necesitado tiempo para que la gente del barrio entrase al restaurante”. No tiene nada que ver con el precio: además del menú degustación (en torno a 100 euros), hay platos económicos (por unos ocho euros se puede comer). Al final lo han conseguido: empieza a haber más bolivianos.

La gente. Así se autodenomina el equipo. Junto a Seidler y Cestari (de perfil en la imagen), Joan Carbó, Jonas Andersen y Elizabeth Abel son los enviados de Claus Meyer. El resto de personal son los alumnos de la escuela gastronómica. /Ana Nance

Una tarde, a la hora de comer, un gringo entró en el salón del restaurante. Se sentó y sacó un papel arrugado de su chaqueta. “He venido a comer en el que dicen que será el mejor restaurante del mundo. Demostrádmelo”, vociferó en inglés mientras mostraba un artículo recortado de la reconocida revista Food and Wine. “Nos ha sorprendido mucho la acogida. Algunas personas se acercan a saludarnos, y otros, los más fanáticos de la gastronomía, vienen, almuerzan, cenan, almuerzan, cenan y se van. Y así se pasan dos días seguidos en La Paz. Eso lo puedes esperar después de llevar abierto 10 años; ¡nosotros no llevamos ni uno!”, se sorprende Seidler abriendo mucho sus ojos verdosos. Miles de papas diferentes, ajís, chancaca o cui son algunos de los ingredientes de la despensa boliviana. “La oportunidad de la cocina de Gustu nos la ha dado la cercanía. Nos hemos tenido que sentar con la gente, conocer su historia y recomenzar de nuevo con nuestra técnica”, resume Seidler, que reconoce estar entusiasmada con ese reto. ¿Y los gusanos? “No es por parecer excéntricos, pero si algo se come, se come. En Bolivia los fríen. Parecen una crema de mantequilla con un toque de coco. Queremos usarlos para un postre. Seguimos probando”, dice. Tratan de no darle excesiva importancia al hecho de estar en los fogones de un local que puede convertirse en una referencia culinaria. Ya pasaron por Noma. “Creemos que podemos cambiar el mundo a través de la comida”.

 

Recuerdos, puchero de Carnaval

7 Mar

 

 

Carlos Toranzo Roca
PLURI-MULTI

Recuerdos, puchero de Carnaval

Carlos Toranzo Roca

El maestro Pérez Alcalá, que pintaba con mucho arte las viejas cocinas de los pueblos, debía tener algo dentro de sí que le generaba esa cercanía y amor por ellas; quizás las pintaba mejores, más bellas y equipadas para que él mismo pueda cocinar en ellas con más maestría, porque Ricardo no era sólo un sibarita del color y de las formas, sino que era también un sibarita gastronómico, se deleitaba cocinando y comiendo.  Cocinaba tan bien   y presentaba tan bien lo cocinado que cada platillo   salido de sus   manos era una obra de arte, era, sin exagerar, un cuadro creado   por el pintor, sus pucheros nos lo podían atestiguar.   Su conocimiento y amor por la cocina lo transformaron en una persona exigente por la cultura gastronómica, por la cultura de la buena cocina y del buen comer. De él aprendimos que es un signo de poca cultura ponerle jamones, salames u otros fiambres a la buena pizza, y la buena pizza, sin duda, era la que él hacía, porque esa pizza  «inclusive”   a él le gustaba.
 En mi casa hizo varias pero no dejó que nadie toque su masa, que nadie ponga ningún aliño. Cómo recuerdo esos tiempos de su amistad vivaracha, con sus chistes sobre la vida cotidiana, con sus humintas hechas con aceite de oliva.
 Hace unos años escribí esto sobre mi amigo Ricardo y, ahora, por la cercanía de los carnavales lo recuerdo: algunos amigos me preguntaban cuál es el mejor puchero de Bolivia, son pocos los que preguntan esto o que pueden hacerlo, en rigor, sólo lo hacen aquellos que han superado los 30 años o los que han doblado esa edad. Y, claro, los más   no pueden inquirir sobre ese tema porque, poco a poco, se han ido perdiendo las tradiciones   culinarias de nuestro país, o tal vez sólo las de La Paz. Por ejemplo, ¿quién, quiénes comen el queso humacha o fondue a la andinata? ¿Quién penetra en las dulzuras de un plato de intelectuales, el finamente llamado ají de libro, o más popularmente conocido como ranga ranga? ¿Quién tiene idea de un ají de chock’a?
Pero, para no penetrar en cosas muy difíciles, baste preguntar quién   y quiénes comen un buen puchero en las carnestolendas. Seguro que son muy pocos y, menos aún, los que pueden acceder a esa delicia cuando es preparada por don Ricardo Pérez Alcalá. Para rabia del maestro, muchos se preguntan si es mejor pintor o mejor cocinero, yo creo, para no herirlo y para no perder su amistad, que la respuesta acaba en un empate.
 Hace unos años, en mi   ayllu de Cota Cota, el maestro se dio a la tarea de hacer su puchero –muy diferente a hacer «pucheros”, como dirían algunos criticones-. Tremenda tarea y elevadas las exigencias del maestro para lograr los ingredientes correctos. Ah,…  no olvidar esta prevención…   a Pérez Alcalá nunca lo inviten a comer, lo critica todo, todo lo quiere «jerarquizar” –como dice él- con sus toques maestros.   Es mejor invitarlo a que él cocine, así   los demás humanos no podremos criticarlo.
 Pero, la vez a la cual aludo, el maestro hizo una de las mejores acuarelas de su vida … que ya es larga y tendida. Sí, preparó su famoso puchero, lo hizo con la ayuda eficiente de doña Martha… mi esposa… «van a disculpar”. ¿Cuál fue el resultado? ¡Santo Dios!   qué mezcla y desborde de colores. No usó pinceles, pero los colores rojo y amarillo de los ajíes, los verdes para trazar la frontera entre esos colores, los blancos radiantes de sus arroces. Todo, todo, terminó en una obra maestra, belleza de colores y de sabores.
 El resultado fue una acuarela   hermosa que inhibía comerla,   pues era como comerse el lienzo con las mejores pinturas. Pero, golosos como somos, ni modo, tuvimos que destruir   y deglutir una obra de arte. Hasta ahora nos queda la memoria de los colores y de los aromas de ese puchero.
 Ese es el mejor Puchero de Bolivia, el de Ricardo Pérez Alcalá. Un amigo mío, avecindado en Carreras, quiere sonsacar al maestro, para que so  pretexto de una cosecha de duraznos, pueda comandar la elaboración de un puchero. No sé si tendrá   suerte. Pero el maestro sí recogerá   con sus propias manos los duraznos, pues según él: el durazno es la tesis de grado de Dios. Carlos Toranzo comió ese puchero”.
Carlos Toranzo Roca es economista y analista.

 

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