Un baño de chocolate, y luego pegar los bombones……….bella idea.
https://www.facebook.com/pages/Club-Gourmet-de-Bolivia/109241279158956
Un baño de chocolate, y luego pegar los bombones……….bella idea.
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Locro de Pato es un plato Pandino, amazónico, que fue llevado por los cruceños. Se lo sirve como plato único ya que es muy sustancioso.
Ingredientes
Preparacion
Cristina Olmos
“Ají Regalo de Bolivia al Mundo”, 2010.
Rita del Solar y Lupe Andrade
“Chuquiago Marka La Paz de Ayacucho. Vida, Tradición y Gustos”.
Rita del Solar y Lupe Andrade
CocinaCasera
Trigo de Illanes, Marcela
La Paz. Bolivia. 1975
Cocina Práctica Boliviana e Internacional
Subercaseaux, Miguel
Alfa Editores. 1ª Edición, Santiago, Chile. 1999
“Cocina de Bolivia y el Mundo”,
Lucy Ávila
Contiene más de 300 recetas de la cocina
de Bolivia y el mundo
Cocina Casera
Trigo de Illanes, Marcela
Edición privada. 2ª Edición, La Paz. Bolivia. 1975
Cocina y
Comida Boliviana
Alaiza de Achá, Lourdes
Editorial Modelo.
EdiciónCochabamba
Bolivia.2003
Cocina Típica del Oriente Boliviano.
Adela Gutiérrez Vda. de Rivero.
Primera Edición.
Cocina Tradicional Boliviana
Romero de Velasco, Emilia – Gutentag de Muzevich, Carola
Editorial Amigos del Libro, La Paz. Bolivia. 1988
DICCIONARIO ABREVIADO
DE LA COMIDA EN BOLIVIA
Jorge Angel Orellana Jiménez
Editorial La Hoguera, 2012
“El Arte de Cocinar la Quinua”, 2002,
Maria Rita del Solar
El Arte en la Gastronomía Boliviana
Gerard Germain
Imprenta Landivar, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. 2002
Ellas
El Deber
Suplemento del periódico el Deber
Publicación semanal
“El Gusto y los Gustos de Bolivia, 2004,
Maria Rita del Solar
“El Maní de Bolivia”,
Rita del Solar
El Placer de Comer
Zuleta de Subieta, Carmen
Editorial La Hoguera. 9ª Edición, Santa Cruz. Bolivia. 2000
Lugar: La Paz, 2009

Tamaño: 14 x21 cm.Páginas: 82
Ministerio de Relaciones Exteriores. Academia Diplomática Plurinacional
«Epicuro Andino»
Recopilado por: Teresa de Prada, Peggy Palza, Wilma W. Velasco, Susan Gisbert
La Paz – Bolivia 1995 – Sexta Edición
Gutierrez, Vda. de Rivero, Adela
Edición privada. 3ª
Edición
Trinidad, Beni. Bolivia. 2008
“La Paz Una Aventura Culinaria de II Siglos”
Rita del Solar
«La Mesa Feliz»
Myriam Baptista Gumucio
La Paz – Bolivia
“Los Azogueros de Potosí”, Expresiones y Sabor Virreinal,
Rita del Solar
Rita del Solar Taborga
“La Paz Una Aventura Culinaria de II Siglos”
Rita del Solar
Las mejores recetas de la Cocina Boliviana
Cattoretti, Gianna
Saravia, Jessica
Editorial Trébol. 1ª Edición, Cochabamba. Bolivia. 2000
La gastronomía en Potosí y Charcas, siglo XVIII, XIX y XX en torno a la historia de la cocina boliviana.Beatriz Rossells Montalvo:
LA PAZ-BOLIVIA:
Instituto de Estudios Bolivianos, 2003, 446p.
Allí encontrarán recopiladas las recetas de Juana Manuela Gorriti y siquiera otras 800 mas.
Las mejores recetas de la Cocina Boliviana
Cattoretti, Gianna Saravia, Jessica
Editorial Trébol. 1ª Edición, Cochabamba. Bolivia. 2000
La Cocina de Graciela
Sangol, Graciela Leyla
Editorial Santa Cruz. 1ª Edición, Santa Cruz. Bolivia. 2000
La Cocina en Bolivia
Gainsborg Vda. de Aguirre Achá, Edición privada. 10ª Edición
La Paz. Bolivia. 2006
La Cocina de Graciela
Sangol, Graciela Leyla
Editorial Santa Cruz.
1ª Edición Santa Cruz de la
Sierra. Bolivia. 2000
La Cocina
Monroy L., Maggi
Edición privada. 1ª Edición
La Paz. Bolivia. 1997
Libro de Cocina Doña Piedades
Moreno de Parejas, Delfina
Editorial La Hoguera. 9ª Edición, Santa Cruz. Bolivia. 2000
LA COCINA COLONIAL EN EL ALTO PERU
Gustavo Adolfo Otero
La Vida Social en el Coloniaje
(Esquema de la Historia del Alto Perú hoy Bolivia,
de los siglos XVI, XVII y XVIII).
© Rolando Diez de Medina, 2011
La Paz – Bolivia
Lo mejor de platos & buen gusto
Lucy Ávila Auzza
2da edición. Cochabamba
primer libro de Mariana Ruiz Romero (Tarija, 1982)
co-edición que ha sido trabajada en Bolivia por Editorial Nuevo Milenio y en Argentina por Ediciones el Boulevard
Manual de cocina: comidas en la ciudad de La Paz en el siglo diecinueve
Manuel Camilo Crespo, Julia Elena Fortún
Nuestras Comidas
Jordán de, Nelly
Edición privada. 8ª Edición, La Paz. Bolivia. 1994
“Quinua el Grano de Oro de los Andes”, 2005,
Rita del Solar
La Comida Popular Boliviana
Paredes Candia, Antonio
Edición privada. 2ª Edición, La Paz. Bolivia. 1990
Manual de Cocina y Repostería
Julia Plaza de Majluf
Comida Tarijena, Editorial San Silvestre, La Paz
Recetas de la Comida en Bolivia
Orellana Jiménez, Jorge Angel:
Editorial Premier. Santa Cruz, Bolivia. 2009
Recetas de la Comida en Pando
Orellana Jiménez, Jorge Angel:
Edición Privada. Santa Cruz, Bolivia. 2010
Reflejo Culinario de los Lípez, Variaciones sobre Quinua Real y Llama”,
Pierre Van Oost, Daniel Delgadillo
Consorcio Lípez, 2006 – 99 páginas
Un Canto a las Semillas y Recetas Bolivianas
Escrito e ilustrado por Ariana Sankbianchi
Este libro es escrito en español e ingles. Es apropiado el público en general.
VEINTICUATRO RECETAS CON QUINUA EL GRANO DE ORO Publicado por el Programa Quinua Altiplano Sur de la Fundación Autapo y el apoyo de la Embajada del Reino de los Países Bajos
Editorial lexus La Cocina Boliviana:
paso a paso
Editorial Lexus.
Edición
2012Barcelona,
España. 2012
Foto Cristina Olmos
Las comidas hechas a base de granos de maíz son populares desde la época de los Incas. El nombre de la ‘patajca’ proviene del quechua ‘phataska’ que se refiere al grano de maíz reventado al cocer. Esta comida es una variante del fricase. Tiene la supuesta cualidad de curar resacas para seguir la fiesta, al igual que el fricase, y la singular preparación de utilizar la cabeza entera del animal . Se la sirve en en todo el Oriente en Año Nuevo, Carnavales, y en días fríos y lluviosos por la energía y el calor que da.
Ingredientes
Preparación
Cristina Olmos
Foto Cristina Olmos
La Primera receta criolla del año que voy a compartir es el Fricasé. Es Tradición comer el día de Año Nuevo, se sirve al amanecer para los trasnochadores del 31, para curar el chaqui “resaca” de la noche y seguir con el festejo. Se dice que levanta muertos . Creo que en mi época no había ningún paceño que no hubiera amanecido un Año Nuevo comiéndolo en la Plaza Alexander, el Mercado Lanza o el de Mallasa. También había lugares que lo servían todos los días del año y a cualquier hora
Ingredientes (Mas o menos para 6 personas)
Preparación
Cristina Olmos
Servicio de entrega a domicilio, con extrema higiene, pulcritud y puntualidad.
Avicola Sofia inicia sus actividades en el año 1976, constituyéndose posteriormente como una empresa con interdependencia productiva que forman conjuntamente con empresas del GRUPO ANGLARILL, una cadena de integración vertical y horizontal, desde granjas reproductoras, planta de incubación, fábricas de alimentos para aves, bovinos y porcinos, matadero de aves y planta de subproductos.Como parte de un proceso de crecimiento y diversificación, en el año 2000 Sofía integra a su cadena productiva una planta de procesado ulterior y embutidos de pollo y cerdo.Por otro lado, en la parte pecuaria ha desarrollado centros de producción para ganado vacuno y porcino.Avícola Sofía en su constante búsqueda de la calidad, en el año 2006 obtiene la certificación de la Norma ISO 9001:2000 Sistema de Gestión de Calidad y en el año 2007 se constituye en la primera empresa avícola en certificar ISO 22000: 2005 Sistema de Gestión de Inocuidad Alimentaria.La norma ISO 22000: 2005 establece los requisitos a cumplir por la organización que opera dentro de la cadena de suministro, con el fin de ofrecer un producto que no cause daño al consumidor, dentro los muchos requisitos que se deben cumplir para su implementación, están:
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Para celebrar la llegada del Año Nuevo, las nueve regiones del país tienen tradiciones y costumbres enraizadas entre sus habitantes. En cada una de ellas hay un menú distinto al otro, pero predomina el consumo de la carne de cerdo, además del champán y la sidra a la hora de brindar en familia y amigos.
“El iniciar un nuevo año es sinónimo de ilusión y esperanza para que el próximo año sea mejor. Por eso, el hecho de abrazarse y realizar otras prácticas tiene el objetivo de que el año que viene esté lleno de éxitos”, asegura el historiador Fernando Cajias
Entre las costumbres que se repiten en la mayoría de las regiones, destaca el comer 12 uvas (seis verdes y seis moradas), pidiendo un deseo en cada bocado, contar dinero (bolivianos, dólares y euros) para la prosperidad económica en la familia, dar vueltas al manzano o subir gradas con las maletas llenas, pues es señal de viaje. Otra tradición es usar ropa interior de color rojo (amor), amarillo (dinero) y blanco (matrimonio). Además, la casa debe estar limpia, pues el estado del lugar reflejará el desarrollo de la vida en el año que empieza. “El Año Nuevo es una página en blanco llena de deseos. Todos anhelan que la misma se llene de ilusiones y se reflejen en la salud, amor y prosperidad”, dice Elizabeth De Col, una tradicionalista paceña.
La Paz
Comidas y bebidas • Los platos típicos para Año Nuevo son el lechón de cerdo y el fricasé al amanecer. Se brinda con champán o sidra.
Tradiciones y creencias • Los paceños mantienen la costumbre de creer que si el primer día del año ven a un varón es signo de buena suerte, si es pareja y si es mujer hay que tener cuidado. Es tradicional servirse carne de cerdo porque está vinculado con la abundancia y porque el animal camina hacia adelante y no retrocede. Dicen que si se quiere encontrar pareja, se debe abrazar a una persona del sexo opuesto a la medianoche.
Cochabamba
Comidas y bebidas • El plato fuerte es el lechón al horno (con choclo y quesillo), seguido por el fricasé al amanecer. Entre las bebidas, se sirven la sidra, chicha de maíz y el singani.
Tradiciones y creencias • Una de las costumbres de los vallunos es comer 12 uvas del racimo de la fruta, seis de ellas tirarlas hacia atrás para que se aleje lo malo y las otras seis comerlas pidiendo un deseo en cada bocado.
Otra tradición es acompañar el lechón al horno, con la chicha de maíz de dos colores. La chicha de frutilla (roja) atrae al amor y la chicha de durazno (amarilla) atrae el dinero.
Santa Cruz
Comidas y bebidas • El plato fuerte es el lechón al horno y la patasca al amanecer (sopa con carne de cerdo incluyendo la cabeza). Se brinda con champán o sidra.
Tradiciones y creencias • La mayoría de los cruceños sigue la moda de utilizar un vestuario de color blanco y formal para asistir a las fiestas (como las brasileras, caribeñas, hawaianas, carnavaleras y las de blanco y negro), acompañado de cotillones alusivos a las alegorías. Otras familias se reúnen a la medianoche en sus casas para hacer una oración de agradecimiento a Dios por los bienes recibidos.
Oruro
Comidas y bebidas • El plato típico es la picana o el lechón al horno y fricasé al amanecer. Se brinda con sidra o singani.
Tradiciones y creencias • Los orureños realizan una Q’oa (ofrenda a la Pachamama) para llamar a la fortuna. La mesa blanca contiene misterios (dulces con figuras que reflejan los buenos deseos como un libro, una casa, etc). Ésta se quema dentro de la casa, sin la presencia de la familia. Pues, al siguiente día un kallawaya lee la suerte en las cenizas. (Si es blanca, los deseos serán realidad y si es negra puede fallecer alguien).
Potosí
Comidas y bebidas • El plato típico es el asado de chancho y la bebida tradicional es la chicha de maíz (traída desde el pueblo de Tinguipaya). El 1 de enero se sirve una sopa de cordero, un thimpu o una kalapurka.
Tradiciones y creencias • Los potosinos acostumbran tomar 12 copitas de champán o sidra, en representación de los 12 meses del año para atraer a la fortuna. En el área rural, las familias visitan a los padrinos de matrimonio o de bautizo, llevando dos tortas, una caja de cerveza y alcohol como forma de agradecimiento por las atenciones recibidas.
Tarija
Comidas y bebidas • El plato típico es un lechón al horno o una picana que se acompaña con el infaltable vino patero. El 1 de enero los chapacos se sirven un saice o una ranga para curar la resaca del trasnoche.
Tradiciones y creencias • Los tarijeños acostumbran asistir a misa a la medianoche y bailar chapaqueadas, ruedas chapacas y cuecas tarijeñas con los amigos y la familia. En los hoteles y clubes, el personal se viste con el atuendo tradicional chapaco para recibir a los asistentes. Además, se adornan con flores y albahaca (hierba aromática).
Beni
Comidas y bebidas • La cena típica de Año Nuevo es el lechón al horno o el picante de gallina y fricasé o patasca al amanecer. El brindis se realiza con sidra o singani.
Tradiciones y creencias • Los benianos acostumbran echar miel en el piso, luego, con los pies descalzos, lo pisan con el objetivo de atraer fortuna, durante los 12 meses del año. Al día siguiente, es una tradición no barrer las viviendas porque de hacerlo se espanta a la buena suerte.
El festejo • Las familias se concentran en locales y hoteles para recibir el Año Nuevo.
Pando
Comidas y bebidas • El plato tradicional es el locro de gallina criolla, la patasca o el fricasé al amanecer. Se brinda con la sidra, después con ron.
Tradiciones y creencias • Los pandinos acostumbran felicitarse a la medianoche. En la calles de la ciudad se escucha la melodía de Pandinita y el Himno a la Perla del Acre. El 1 de enero continúa la fiesta en la casa de los amigos y una banda de música la ameniza.
El festejo • Los lugareños dan la bienvenida al Año Nuevo como si fuera la fiesta del Carnaval. La mayoría de la gente festeja en locales y también organiza fiestas en casas particulares.
Sucre
Comidas y bebidas • El plato típico de Año Nuevo es el asado de chancho y fricasé al amanecer. En Sucre se toma sidra y singani.
Tradiciones y creencias • Los sucrenses acostumbran concentrarse en la plaza 25 de Mayo para dar la bienvenida al año. La gente da vueltas alrededor de la plaza, vestida con sus mejores galas. A la medianoche se entona el Himno Nacional y se abren las botellas de sidra, mientras se observa la inmensa cantidad de juegos artificiales. En el área rural, se realiza una sola fiesta y las personas celebran con chicha de maíz.
En la ciudad de Santa Cruz este plato ya es tradicional para la época de Nochebuena.
Lechón de 10 a 12 kilos para 25 personas, con relleno de arroz a la valenciana, costillas ahumadas, chorizo español y pollo picado, se sirve con ensaladas de palmito, choclo y yuca. Según aquellos que saben preparar este plato, primero se debe tostar el arroz hasta que se dore, luego se agrega el agua para su cocción, después de esto y sin dejar que el arroz este muy blando. Cortar a trocitos el hígado del lechón; derretir un trozo algo grande de mantequilla en una sartén; saltear rápidamente el hígado: no debe cocer, sino solamente sofreírse; luego añadirlo en el recipiente del arroz. Ir calentando el horno a temperatura elevada. Pelar y picar el ajo muy fino; añadirlo en el recipiente con el pollo desmenuzado. Picar el perejil, añadir el picadillo de salchichas, los huevos (yemas y claras) y el perejil picado, sazonar con sal, pimienta y nuez moscada rallada o lo puede reemplazar almendra, lo debe de mezclar bien con el arroz. Rellenar el lechón con esta preparación por la parte del vientre, luego coserlo con ayuda de una aguja. Salpimentar el exterior del lechón; envolver las orejas con papel sulfurizado. Poner el lechón en la grasera del horno; rociarlo con aceite y añadir la mantequilla, en varios trozos; ponerlo a cocer rociándolo a menudo con su jugo de cocción. Pelar las zanahorias y las cebollas; cortarlas en dados gruesos; cuando falte 1/4 de hora para finalizar la cocción del lechón, añadir estos suministros. Una vez cocido el lechón, ponerlo en una fuente; mantenerla caliente, retirar el papel que protege las orejas. Sacar la grasera del horno; calentarla a pleno fuego, en cuanto empiece a ahumar, desengrasarla, luego añadir inmediatamente 1/2 litro de agua, dejar reducir ligeramente. Pasar este jugo por el chancho; rectificar la sazón y desengrasar si es preciso. Servir el cochinillo bien caliente.

“Marca Santa Cruz” estuvo presente en el 1er encuentro gastronómico boliviano
Santa Cruz, 18 de octubre.- El Movimiento Gastronómico Cruceño, que forma parte de la “Marca Santa Cruz”, estuvo presente en la ciudad de La Paz en el 1er Encuentro Gastronómico Boliviano Tambo, realizado entre el 11 y 14 de octubre. En este evento se realizaron distintas actividades que sirvieron para mostrar la gastronomía boliviana, a través de una Feria, Rueda Gastronómica de Negocios y el 1er Simposio en la materia. Esto dio como resultado el “Manifiesto” del Movimiento Gastronómico Boliviano, cuyo propósito es el revalorizar y proyectar el potencial de la comida boliviana para que sea motivo de unión y orgullo nacional.
Al momento de presentar al Movimiento Gastronómico Cruceño y la Marca Santa Cruz, Inés España, reconocida chef cruceña, enfatizó la necesidad de que cada región del país se fortalezca y pueda trabajar en su propia Marca, para potenciar lo que en el futuro sería la Marca Gastronómica Boliviana.
Este movimiento de la culinaria cruceña surge de dos instituciones: Gastrocruz y la Cámara Gastronómica de Santa Cruz, que aglutinan a todos los chefs y restaurantes del medio; y se han acoplado a la Marca Santa Cruz con el objetivo de desarrollar la gastronomía de la región en todas sus facetas. Pero además, se busca convertir a Santa Cruz en el “Eje Latinoamericano de la Cocina Amazónica”, bajo una identidad que toma en cuenta lo tradicional pero que está permanentemente innovando y perfeccionando sus técnicas y sabores.
Todo este trabajo fortalece a la Marca Santa Cruz, que no es otra cosa que la articulación entre instituciones públicas, privadas y la sociedad civil en su conjunto, para la promoción de la cultura y las oportunidades del departamento de Santa Cruz, tanto en el interior como en el exterior del país.
Chanchitos de monte, ”taitetú” sobre esta especie existen proyectos para domesticar y criar este cerdito del monte cuya carne es deliciosa.
El taitetú es un animal propio de la amazonía, es un cerdo salvaje, de carne muy exquisita y por su demanda se cría en granjas en las comunidades nativas de la selva para evitar su depredación. Con la carne de este animal se prepara diferentes platos propios de la gastronomía amazónica.
Preparacion
Masa:
• 1 ½ kg de harina 0000
• ¼ de grasa de vaca
• 1 l de agua tibia
• 1 cucharada de sal gruesa
Relleno:
• 1 kg de charqui
• ¾ kg de cebolla
• ¼ kg de papa
• 100 g de pasas de uva
• 100 g de grasa de vaca
• 6 huevos duros
• Condimentos a gusto (comino, ají picante, pimentón.
Para freir:
• 1 kg de grasa de vaca
Relleno:
Se fríe en grasa bien caliente la cebolla picada, cuando se esté por dorar, se agrega la papa bien picada junto con la pasa de uva y se condimenta.
Luego se incorpora el charqui previamente molido en mortero.
Se lo retira del fuego, agregándole los huevos duros picados.
Importante: por ser salado el charqui, el picadillo de estas empanadas no lleva sal.
Masa:
Se coloca la harina sobre la mesa en forma de corona, luego se pone en el centro la grasa disuelta con agua tibia. Se incorporan el agua con la cucharada de sal, poco a poco, y se unen los ingredientes.
Seguidamente, se amasa hasta que quede una masa suave y se deja descansar.
Se cortan los bollitos y se estiran con un oflador (o palote) en forma circular. Después se rellena con la preparación del picadillo.
Finalmente, se hace el repulgue y se frien las empanadas en grasa bien caliente.
Periodico “El Diario”
BOLIVIA, 28 de Junio de 2012
Peces cachorro, Piraiba y raya, son algunas de las 446 especies amazónicas existentes.
La riqueza vegetal y animal de la región amazónica en Bolivia es una veta a ser explotada en varios campos, uno de éstos es la gastronomía por la variedad de peces y frutas de gran valor nutricional, que son poco conocidos, debido a la escasa difusión que se tiene de los mismos. Con este objetivo la Escuela Hotelera organizó el “I Foro Regional Gastronómico Amazónico”.
“Ésta es una actividad necesaria para los cocineros del país que están empeñados en poner en práctica su creatividad para darle valor agregado a los insumos que tenemos en la amazonia, de manera que se pueda ser competitivo a nivel internacional presentando un plato boliviano de la cocina amazónica”, explicó el chef Guillermo Iraola, director Ejecutivo de la Escuela Hotelera.
El evento reunió a 22 expositores, quienes dieron a conocer los sectores que comprenden la región amazónica, la rica variedad de frutos, animales y peces del lugar que se pueden aprovechar para la elaboración de comidas y bebidas típicas de la región.
PRODUCTOS AMAZÓNICOS
El agrónomo José Ayala dictó la conferencia sobre los “Principales productos alimenticios amazónicos de producción intensiva”, tema que hizo hincapié en las frutas propias de lugar y la utilidad que se les brinda en el mercado en la actualidad.
“Hace 15 años que he compartido y trabajado con pueblos indígenas de la amazonia, ahí aprendí a revalorizar los cultivos de los sistemas agroforestales. Soy un productor que cultiva café, copoazú, cedrillo, almendrillo y paquío frutos, con un alto valor nutricional. El reto fue producir la materia prima y otorgarle un valor agregado, con subproductos artesanales que gracias a la tecnología son transportados a diferentes lugares sin perder su composición química”, explicó Ayala.
El profesional agrónomo aseguró que a partir del conocimiento, el cocinero sabrá cómo se produce y aprovechan los frutos, su origen y simbología. Cada estación presenta un fruto en particular como el caso del camu camu que aparece en otoño y se utiliza en la prevención de la tos y resfríos, entre otros.
“Si hacemos una lectura de lo que la madre tierra nos ofrece en cuanto a sus productos viviríamos sanos, con sólo alimentarnos podríamos prevenir muchas enfermedades, que son producto del consumo de comida chatarra. Deberíamos promocionar lo que producimos y ofrecer un jugo de limonada, copoazú, camu camu y tumbo en lugar de gaseosas, en otras palabras, darle al cliente la mejor alimentación”, afirmó el Ingeniero Agrónomo.
COCINA AMAZÓNICA
El chef Julio Canedo fue otro de los conferencistas con el tema “La cocina amazónica de vanguardia”, en Riberalta, donde trabaja en la elaboración de platos con un toque amazónico y que combina diferentes formas de preparación del pescado y otros alimentos propios de la región.
“El majadito aguado de pollo, pato, charque, peta o tortuga; el chicarrón de los diferente tipos de pescado (paiche, gamitana y dorado), el pacú frito, ceviche de corvina, picante de pollo, el locro carretero y churrasco. Además de empanadas de charque, los payasos fritos, que son como buñuelos, masaco de plátano y de queso, son parte del menú diario del lugar”, informó Canedo.
Otros productos que son propios de la región amazónica son el majo, cayu, almendra, chonta, asai, que pueden ser utilizados para hacer helados, refrescos, mermeladas, jugos y licor en algunos casos.
COCINA ÉTNICA
El gerente General del Eco Albergue San Miguel del Bala (Rurrenabaque), Constantino Nay, fue otro de los expositores, quien explicó cómo que crea este albergue, los servicios que ofrece y la relación directa que tiene la cultura Tacana en medio de la exuberante biodiversidad que lo rodea.
“Cerca de 3 años se demoró en consensuar el proyecto del albergue. Gracias al apoyo de las Naciones Unidas y de ONG´s que lograron reunir recursos para la construcción, capacitación de la comunidad y los trámites de legalización se terminó estas instalaciones el 2005. Hoy 35 familias son propietarias del lugar de hospedaje y se benefician de un empleo estable, mejores condiciones de salud y educación”, explicó Nay.
Entre los servicios que oferta este hospedaje ecológico están
las visitas a la selva como el impulso del turismo de aventura y la degustación de comida típica de la región amazónica como: pescado cocido en hoja, empanadas de carne, charque y queso, sonso y chima, entre muchos otros que son del agrado del turista que por primera vez visita la región.
“Tratamos de preservar la naturaleza evitando la acumulación de envases de plástico y educamos a los visitantes con pizarras informativas acerca de cómo evitar la basura orgánica y el consumo de comida chatarra. El 9 de marzo de este año recibimos un
galardón en Alemania por el servicio que se ofrece en esta región, lo que nos impulsa a seguir mejorando y ofreciendo nuevos menús para satisfacer los paladares más exigentes”, finalizó el ejecutivo del Eco Albergue de San Miguel del Bala.
Las Tablillas de Leche son un dulce exquisito del Oriente Boliviano, un postre tradicional cruceño.
Ingredientes
Preparación:
Santa Cruz
Ingredientes
Preparación:
Ponga el agua en una cacerola con el hueso y lleve al fuego. Por separado, prepare un ahogado con cebolla y pimentón; agréguelo a la cacerola.
Añádale también el remojado y las papas cortadas en rajitas.
Haga tostar la harina en una pizca de aceite; agréguela a la sopa. Ponga sal y colorante al gusto y déjela cocinar. (*) Remojado: maíz, chuño, trigo, garbanzos y habas; una porción comprende una de cada uno de éstos.
http://www.soysantacruz.com.bo/Contenidos/1/CocinaTipica/Textos/B02-SopaDeRemojado.asp

El Chivé es una bebida típica del oriente boliviano (zona tropical). Está elaborada a base de harina de yuca (mandioca) es muy nutritiva y refrescante a la vez.
Cristina Olmos
http://www.soysantacruz.com.bo/Contenidos/1/CocinaTipica/Textos/B02-SopaDeHojasDeTrigo.asp
Es un acompanamiento Pandino
Ingredientes
Preparación
EPÍGRAFE
“Turere, guapomó, pachío, motojobobo y pitaja ya son algunos frutos nativos que las nuevas generaciones de cruceños no pueden paladear por que están desapareciendo de los mercados de la capital oriental. LA EXPANSIÓN DE LOS MONOCULTIVOS Y
EL CRECIMIENTO DE LA CIUDAD AFECTAN A LA PROVISIÓN URBANA DE ESTOS PRODUCTOS. Los expertos recomiendan revalorizar las frutas cruceñas encontrando nuevas formas de presentación de las mismas, para rescatar su consumo tradicional”
La palabra les resulta completamente desconocida. ¿Turere? ¿Qué es eso?, pregunta el grupo de púberes. Marcos, Alfredo y Javier son estudiantes de Secundaria y ninguno supera los 14 años. Para ellos, Guabirá sólo es el nombre de un equipo de fútbol, el guapomó “es un pájaro que sale de noche” y la pitajaya “una víbora venenosa”. Lejos están de imaginar que estos nombres designan frutas nativas que, con seguridad, hicieron las delicias de sus progenitores, pero que en los últimos tiempos están desapareciendo de los mercados, la mesa y hasta la memoria de los cruceños.
Doña Juana Tejerina nació en Villa Montes pero vive en Santa Cruz de la Sierra desde hace más de 30 años. Atiende su puesto de venta de tentadoras jaleas y masas típicas en una esquina en las calles Campero y Suárez Arana, en el extremo sureste del mercado Los Pozos -en la zona conocida como del Cupesí- y hasta hace cinco años atrás siempre tenía a mano tablilla o dulce de motojobobo (Lycianthes asarifolia), un fruto pequeño y anaranjado, antaño muy requerido para elaborar este tipo de productos.
“No hay forma de hacer dulce de motojobobo, si no hay motojobobo. Antes traían el fruto en carretilladas desde los potreros de la periferia, pero hace ya cinco años que nadie aparece ni para ofrecer un balde”, dice la vendedora, que es testigo de la desaparición paulatina de los frutos cruceños en el mencionado centro de abastecimiento.
Rodeada por estantes cubiertos con manzana y durazno argentinos y uva chilena, además de naranjas y sandías cambas, pero de lejano origen asiático y africano respectivamente, doña Juana recuerda cuando hace 15 años, en el mismo sitio, los compradores encontraban sin problemas los manojos de pitón (Talisia esculenta), bolsadas de motoyoé (Melicoccus lepidopetalus) y guapurú (Myrciaria cauliflora) o los gajos de turere (Rhamnidium elaeocarpum) cargadingos de frutos.
Al otro extremo de Los Pozos, cerca a la intersección de las calles Quijarro y Vaca Díez, tiene su puesto de frutas la señora Bella Sumoya. Ella nació en la ciudad de Jesús y Montes Claros de los Caballeros -es vallegrandina- pero vive en la capital oriental hace más de 20 años.
En este tiempo, la frutera ha visto cómo las frutas nativas empezaron a escasear en los sitios de venta. “Hace años, cuando llegaba su época, en casi todos los puestos se podía comprar ambaiba (Cecropia polystachya), guapurú, pitón, ocoró (Rheedia acuminata), motoyoé y guabirá (Campomanesia aromatica). Ahora muy poca gente trae estas frutas para comercializar en la ciudad y cuando traen, las venden muy caras”, dice.
En el puesto de doña Bella, un poco opacadas por frutas convencionales como manzanas y peras, asoman tímidos los péndulos de la ambaiba, unos pachíos amarillos (Passiflora nigradenia) de cáscara abrillantada y los cayús colorados (Anacardium occidentale) con su drupa en forma de riñón.
– Todavía llega ambaiba del norte, mientras que el pitón lo traen de El Torno. Antes varias personas nos entregaban motoyoé, pero ahora muy poco llega-, dice la vendedora, agregando que este último fruto, de Bs 18 por arroba pasó a costar Bs 60.
“Con el pachío pasa lo mismo. Como ya casi no se encuentra, cuando algunas personas traen lo venden a 90 bolivianos el 100. O sea que si queremos ganar algo, tenemos que vender cada fruto a dos pesos o a tres por cinco… y a ese precio casi nadie compra”, dice.
El guapurú -que ya está en su tiempo- también subió bastante de precio debido a su escasez. A la fecha una lata mantequera -una arroba- cuesta entre Bs 80 y 100, así que venderlo en bolsitas a Bs 5 ó 10 no resulta tan rentable para los fruteros ni atractivo para los consumidores.
Otros frutos como el guabirá, guapomó, lúcuma y paquió no son considerados como un negocio con alta posibilidad de ganancia por los fruteros, porque no muchas personas los conocen y aprecian. Ante la posibilidad de que se echen a perder en los puestos antes de encontrar comprador, los comercializadores de frutas dejaron de adquirirlos a los campesinos que los ofrecían en la ciudad y de esta forma la oferta desapareció por completo.
CIUDAD DE FRUTAS
El departamento de Santa Cruz, el más diverso ecológicamente en Bolivia, podría ser considerado un verdadero paraíso de frutas exóticas por los extranjeros. En su libro Frutas silvestres comestibles de Santa Cruz, los investigadores Roberto Vásquez y Germán Coimbra Sanz (+) identifican nada menos que 142 especies vegetales que producen frutos aptos para el consumo humano.
La misma capital abunda en árboles frutales -unos nativos y otros introducidos- que resultan desconocidos para la gran mayoría de sus habitantes. Pocos saben que en plena Cañoto hay varios ejemplares de tamarindo; que en la Alameda Junín hay pomarrosas al alcance de la mano; que en el canal Isuto, entre el segundo y el tercer anillo hay una larga hilera de ambaibos, mientras que entre el tercero y el cuarto se encuentran tureres que ofrecen gratis sus frutos; que fuera del ingreso al Zoológico Municipal se puede recolectar guapomó y guapurú, y que en las aceras de la calle Padre Pérez (cerca a la Radio Santa Cruz) hay varios árboles de mora que son aprovechados -cuando maduran los frutos- por los chiquillos del barrio y los estudiantes que pasan por el lugar.
Las nuevas generaciones de cruceños no conocen sus frutos nativos. Ahora se conocen y comen manzanas, uvas y otras frutas importadas, pero ésas que sirvieron para formar la tradición cruceña están desapareciendo, señala Roberto Vásquez, quien ha saboreado cada una de las 142 frutas descritas en su libro.
El investigador -al que pertenecen casi todas las fotografías al pie de página- recorrió buena parte del departamento y los alrededores de Santa Cruz de la Sierra. Reconoce que el crecimiento de la mancha urbana juega un papel trascendental en la desaparición de estos pequeños manjares. «Antes era mucho más fácil que los jóvenes tengan contacto directo con los frutos, porque estaban al alcance de cualquier persona. Ahora el que quiera recoger frutas nativas debe recorrer muchos kilómetros para encontrarlas», expresa.
Por su parte, la ingeniera agrónoma y botánica Elena Vallejos -que trabaja en el Jardín Botánico Municipal- señala que, con el paso de los años, las frutas nativas se han alejado de la capital. «Antes teníamos quintas apenas saliendo del cuarto anillo y los frutos quedaban cerca. A la fecha, tenemos varias especies en el mismo casco viejo, pero ahora sólo se utilizan para el consumo familiar, son una especie de reliquias en la ciudad».
Sobre el punto, el director de la carrera de Agronomía de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (UAGRM), Ramiro Sánchez Ribera, señala que la desaparición de los frutos nativos de los mercados capitalinos en Santa Cruz se debe a la ampliación de la frontera agrícola y a la aparición del monocultivo.
Según el agrónomo, la gente de campo de antes tenía en sus parcelas muchos árboles frutales nativos, así que recolectaba diferentes frutos durante todo el año y los excedentes no consumidos se comercializaban en la ciudad. Con el correr de los años la situación fue cambiando y los productores asignaron mayor importancia sólo a determinados cultivos porque eran los más rentables económicamente.
De esta forma, si alguien tenía en su quinta unos cuantos árboles de paquió, lúcuma o guabirá, los derribaba para cultivar caña.
«Lo bueno es que ahora hay una corriente mundial de revalorizar las cosas propias y en el caso de los frutos nativos, en algún momento se deberá retomar su uso y consumo, porque muchos de éstos aportan con antioxidantes, fitoquímicos, pigmentos vegetales o tienen alto valor nutritivo», señala el agrónomo.
Con el convencimiento de que «no hay fruto o cultivo que esté por demás en ninguna parte del mundo», Sánchez señala que el presente siglo «es el del bienestar». «Ahora se buscan alimentos saludables; hay una cultura del acondicionamiento físico, de la alimentación natural. En la diversidad de la alimentación es donde encontramos las mejores posibilidades para nuestra salud y ahí está la oportunidad para la revalorización de los frutos cruceños nativos», manifiesta.
Pero… ¿cómo conservar el sabor de las frutas típicas mientras las nuevas generaciones las redescubren? ¿No se corre el riesgo de que estos vegetales desaparezcan por el desconocimiento de la gente respecto a sus usos y consumo?
Para sortear este obstáculo, la carrera de Agronomía de la UAGRM desarrolla desde hace tres años su Programa Parientes Silvestres, con la finalidad de conservar un banco de germoplasma (genes) de varias especies vegetales.
«Todas las plantas de los géneros comestibles tienen ‘parientes’ silvestres con cualidades nutritivas, sabor o forma ligeramente diferentes. En la UAGRM colectamos las semillas, realizamos su caracterización botánica y las depositamos en nuestro banco de germoplasma para conservarlas a través de los años. Es un tesoro genético que preserva a las especies. Mediante el proyecto hemos recolectado germoplasma de diferentes especies de yuca, ajíes, frejol… y también de frutos como el pachío en sus diversas variedades», agrega Sánchez.
Elena Vallejos dice, por su parte, que en el Jardín Botánico también se conservan varias especies frutales para que puedan ser conocidas por las nuevas generaciones.
BUSCANDO EL USO CORRECTO
Frente a la realidad de que muchas frutas nativas son desconocidas para gran número de consumidores locales, los expertos en el tema sostienen que para fomentar su consumo deben buscarse novedosas formas de presentarlas.
Según el escritor e investigador Ismael Muñoz, el principal problema con las frutas nativas -en relación a las introducidas- es que casi todas carecen de jane (pulpa) abundante. “El motoyoé, el pitón, el turere o el ocoró, son frutas de chupar más que de morder. El caso contrario se presenta con frutas como la manzana o el durazno, que tienen bastante jane”, dice.
Ramiro Sánchez acota en el punto que, debido al efecto de la globalización, está sucediendo un fenómeno que afecta al consumo de las frutas nativas. “La sociedad adapta costumbres extranjeras, como la fiesta de Halloween en lugar de Todos Santos. Lo mismo pasa con las frutas: suena más exótico pedir un helado de pistacho o de kiwi que uno de motojobobo”, indica.
Para contrarrestar esta situación se debe encontrar la utilidad del fruto. Si no basta comerlo fresco para hacerlo atractivo a los consumidores, se puede encontra usos alternativos.
Por ejemplo, el olor característico de la lúcuma hace que algunas personas se resistan a ingerir el fruto al natural. Sin embargo, en helados, jugos y yogures es una fruta reconocida a nivel internacional y se la podría aprovechar muy bien en la industria de la repostería.
En el caso del pachío, el ocoró y el guapurú, sus pulpas se pueden industrializar en forma de jarabe para elaborar refrescos. La preparación de licores e incluso vinagre son otras alternativas para su consumo.
En opinión de Roberto Vásquez, además del achachairú, las frutas con mayor valor para su explotación comercial son la ambaiba -para preparar mermelada-, la conservilla (Alibertia melloana) y los diferentes pachíos. «Le aseguro que la mermelada de ambaiba mezclada con motojobobo es una ricura que se puede producir primero a nivel artesanal, para a la larga pensar en la exportación», señala.
Con los frutos del guabirá, bi y motojobobo, se pueden elaborar dulces y compotas. En el caso de este último, al principio de la nota se hizo mención a la gran demanda que tenían las tablillas elaboradas con su pulpa.
Con el paquió y el cupesí -que en Santa Cruz se consumen al natural tradicionalmente- se podría elaborar harinas fortificadas para elaborar masas y refrescos. En varias comunidades cordilleranas y chiquitanas se aprecia bastante la chicha de cupesí, que se prepara secando y moliendo el fruto. Además, en países como Argentina, Brasil y Paraguay se lo utiliza para elaborar harina de alto valor proteínico, que se transforman en pasteles y otras golosinas.
Datos del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) dan cuenta que en 2007 el país vendió al exterior más de $us 80 millones en frutos exóticos -la mayor parte almendra, plátano, piña y achachairú- pero el potencial exportador es infinitamente superior.
A favor de las frutas nativas de Santa Cruz juegan varios factores, pero el principal es que los mercados de los países desarrollados están saturados por el sabor de frutas tradicionales como la manzana, uva, durazno o cítricos. Con una adecuada campaña promocional el sabor de estos regalos de la naturaleza perdurará por siempre.
Freddy Lacio El Deber – Santa Cruz October 2008
Comparto este regalo que nos hizo El Deber
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Forma parte del menú de antaño, pero su sabor indescriptible sigue siendo el mismo. La capirotada, es un plato que engloba las grandes cualidades del arte culinario de Santa Cruz y para que usted la disfrute como en aquella época, hoy le proponemos hacerla en casa.
Darle el toque original que se merece no es difícil, para ello la chef Carola Parejas, nieta de la señora Delfina de Parejas (autora del conocido libro culinario “Doña Piedades”), le da todas las pautas para que usted sorprenda a sus comensales. ¡Que lo disfrute!.
Doble presentación. Según indica la especialista este plato al igual que todo el arte culinario de la región se caracteriza por su fácil preparación, “La capirotada está elaborada con ingredientes al alcance de todos los estratos sociales”, dice.
“Algunos lo presentan como sopa, o en otros casos más espeso, como un plato de fondo», agrega Parejas.
Ingredientes con sabor. La capirotada se destaca por sus ingredientes característicos ya que se hace en base a una sopa de hueso de agujita, costilla y charque. Se le agrega maíz blando, tostado y se la mezcla con queso.
Puntos claves. Ahora si usted necesita darle un toque extra a la preparación, Carola Parejas sugiere una vez cocido todo meterlo al horno unos minutos solo para gratinar el plato (dorar el queso por encima). El resultado por demás de exquisito. También es muy buena opción acompañar la capirotada con arroz y plátano frito.
Chef
Carola Parejas
Titulada en el Inacap de Santiago, Chile. Es nieta de la señora Delfina de Parejas (autora del conocido libro culinario «Doña Piedades».
Receta
Ingredientes
Capirotada
(Para 8 personas)
• ½ kilo de charque de buena clase (mejor si es de pecho).
• ½ kilo de hueso (con preferencia agujitas).
• ½ kilo de harina de maíz blando.
• 1/4 kilo de queso rallado.
• 10 tazas de agua.
• Ahogado de aceite con cebolla.
• Sal a gusto.
Preparación
Ponga una cacerola con el agua al fuego y agregue la carne (bien lavada para quitarle la sal) y el hueso picado; añada el ahogado, que debe preparar por separado, y deje en el fuego hasta que la carne esté tierna.
Por separado ponga la harina en una sartén sobre el fuego y repásela un poco; acto seguido disuelva la harina con agua fría. Cuando la harina esté disuelta agréguele a la cacerola con el otro preparado.
Haga cocer bien cuidando de batir constantemente al fuego lento. Sirva con queso rallado.
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uuuh tiene una pinta deliciosa y golosa! en mi hogar gusta mucho el dulce de leche, seguro que les encanta, gracias!
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Muy buen post! Me encanta siempre lo que subes. Un abrazo grande desde mi buenos aires querido!
Maravilloso! Me ha encantado tu post y por cierto, buen blog. Un abrazo fuerte desde argentina!
Cristina Gracias x responderle a Facundo la intención es apreciable ... En realidad en Aiquile se prepara la "leche de coco" es de origen vegetal, del coco, un tipo de palma que producen en Chuquisaca, en Tarabuco... Decía la leche de coco se prepara moliendo el coco en batan de piedra, hasta obtener una masa pastos y de allí obtener su "leche" (jugo del coco) y luego se hace hervir con canela y clavo de olor en agua. Se sirve caliente con pastel de queso. No contiene nada de origen animal y tampoco alcohol.
Si puedes darte una escapada por los valles tanto del sur de Cochabamba, norte de Chuquisaca y norte de Potosí encontraras exquisiteces muy peculiares y propias a ser descubiertas y degustadas que también aportan al patrimonio de la cocina boliviana.
Muchas gracias por tan valioso blog y aporte al mundo Cristina.
PD: Sabes donde se puede encontrar regaliz en Cochabamba?
Que hermoso blog!!! Gracias por todo la compilación y tu tiempo.🤗🤗🤗🤗
Estupendo trabajo!
Se ve increible. Lo voy a hacer
Gracias
Hola Cristina un gusto saludarte despues de mucho tiempo, yo sigo en la Cronica Gastronomica y ya van como siete mis libros sobre este tema apasionante
Antonio Jesus, gracias por tus palabras y seguirme. Una salsa tan fina no puede ser con manteca...tiene que ser mantequillas, gracias por hacerme notar, muchos saludos y a la orden para cualquier consulta- Abrazos
Primero gracias por ilustrarnos con tu blog, sigue así, te seguimos en muchos paises, pero en esta receta quisiera que me aclararas una duda, en la salsa de nueces, cuando te refieres a la manteca quieres decir mantequilla?
Hola! Yo he sido siempre una ratona, me chifla el queso! Pero desde que tengo fibromialgia y como consecuencia síndrome de colon irritable he dejado todos los lácteos y debo decir que, mi cuerpo lo nota!
Ahora tomo frutos secos y levadura nutricional para hacer "quesos veganos", de hecho en mi blog hablo de ella, para que al menos mis compañeros de enfermedad sepan que el queso y los lácteos en general, inflaman y que es un mito que sin ellos, nuestro organismo carezca de calcio.
Buen artículo, a ver si el mundo va tomando conciencia y come más sano.
Un saludo.
Que rico, me recuerda a las vendedoras de dulces en las calles en La Paz, todos hechos a mano como los quesitos,tablillas,pitu, los extranjeros de la Argentina como los Sugus,Marilu,etc.
Mi adorado papi me traía de Potosí y Sucre los dulces hechos en los conventos.
Gracias por la receta.
El choripán en Chile es otra cosa, que bueno aprender de otros países, gracias por compartir.