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Historia del Chorizo Cochabambino

14 Sep

Les comparto esta linda historia escrita por «Ojo de Vidrio» Ramón Rocha Monrroy

Chorizos célebres en El Prado

“Tunari” es el nombre de una tradición cochabambina que se remonta cuando menos unos 70 años. Se inició en las afueras de la ciudad, cuando la vida alegre y festiva de este hermoso valle terminaba a orillas del río Rocha. Frente a los predios de la Empresa de Luz y Fuerza Eléctrica, en la esquina 14 de enero y Suipacha, la familia Arébalo Bustamante inició este culto de la mejor cocina regional, cuyo emblema son esos chorizos preparados con una receta que se remonta a los días de la Colonia.
El Dr. Arébalo, prestigioso profesional de esa familia de abogados y médicos, me confió que su abuela, doña Felipa Bustamante, con el apoyo de su esposo, don Casimiro Arébalo, preparaba esos chorizos con carne seleccionada, especias de ultramar, una taza de azúcar, otra de vinagre y apenas un pellizco de nuez moscada, pero en una dosis que sólo conocía la abuela, un pellizco de oro tomado con los dedos para darle el toque único, el sello de la casa. Por eso huelen tan bien, con un dejo como a canela, a clavo de olor y a nuez moscada que envuelve el aroma rotundo de la carne especiada; y por eso brindan una digestión liviana y un buen recuerdo matutino.
Esta semana el Restaurant Tunari abrió puertas en el Paseo del Prado, a pocos pasos de la esquina La Paz, en unas instalaciones que deberían llenarnos de orgullo por la arquitectura sobria de piedra y madera que realzan la elegancia tradicional del mejor paseo de la ciudad. Ahora están a cargo los hermanos Arébalo Panozo, la tercera generación de esta familia que, para fortuna nuestra, no olvidó la tradición y conservó la receta de sus célebres chorizos en plato o en sándwich de crocante pan de Toco, así como otros platillos de la mañana como riñón con caldo o a la chorrillana, y el fricasé también preparado con una receta única y familiar.

LINAJE DEL CHORIZO
Los chorizos son cometas de la alegría criolla, cuernos de la abundancia valluna y mensajeros de la memoria gastronómica popular, porque establecen vínculos entre el gusto de los abuelos y el cielo del paladar de los nietos. Tiene que ser una noticia sensacional que estos caballeros andantes de la cocina mundial hayan llegado al Prado con la mejor receta cochabambina, estableciendo un circo de sabores únicos, nuestros, que debería llenarnos de orgullo regional.
En Tarija o Sucre todavía se pueden encontrar chorizos que tienen esa concentración de especias y de sabores dulces, salados y picantes propia de la cocina medieval traída por los españoles. Luego la picardía de nuestros abuelos le añadió ingredientes nuestros, aymaras y quechuas, en especial esa sabia dosis de ají que realza los sabores venidos de ultramar. En el caso del Restaurant “Tunari”, los chorizos son el producto de una decantación sabia, lograda bocado a bocado, probando y probando, gracias a la experiencia culinaria de doña Felipa y de don Casimiro.

http://tallerdeimaginacion.blogspot.com/2005/10/chorizos-clebres-en-el-prado-tunari-es.html

Aniversarios, Ferias y Festividades en Cochabamba

14 Sep

4 de enero: Creación de la Provincia Punata.

14 de enero: Aniversario de la última revolución cochabambina (1825).

23 de enero: Creación del Departamento de Cochabamba (1826).

26 de enero: Creación de la Provincia Mizque.

26 de enero: Creación de la Provincia Tapacarí.

30 de abril: Aniversario de Sipe Sipe.

18 de mayo: Aniversario de Punata.

24 de mayo: Aniversario de la Batalla del Qiwiñal (1812).

25 de mayo: Aniversario de la ejecución del líder indígena Martín Uchu (1781).

27 de mayo: Aniversario de la Batalla de la Coronilla (1812), «Día de la Madre».

24 de junio: Creación de la Provincia de Carrasco.

29 de junio: Aniversario de Sacaba.

6 de Agosto: Aniversario de la Independencia Nacional (1825).

12 de septiembre: Creación de la Provincia Quillacollo.

14 de Septiembre: Efemerides Departamental en homenajea a la revolución de 1810.

14 de septiembre: Aniversario de Villa 14 de septiembre (Chapare).

24 de septiembre: Creación de la Provincia Germán Jordán.

15 de octubre: Creación de la Provincia Tiraque.

14 de noviembre: Aniversario de Tarata.

24 de noviembre: Creación de la Provincia Arani.

24 de noviembre: Creación de la Provincia Esteban Arze.

30 de noviembre: Creación de la Provincia Campero.

4 de diciembre: Aniversario de Vacas.

Festividades

1 de enero: San Salvador (Totora).

2 de febrero: Virgen de la Candelaria (Aiquile, Totora).

Febrero o Marzo: Carnaval, Takipayanakus (Fecha movible).

2-3 de mayo: Santa Vera Cruz Tatala.

14 de mayo: San Isidro, labrador (Colomi).

13 de junio: San Antonio de Padua (Villa Tunari).

29 de junio: San Pedro, Apóstol (Vacas).

29 de junio: San Pedro, Apóstol y San Pablo (San Benito).

16 de julio: Virgen del Carmen, Patrona de Bolivia (Cliza, Villa Rivero, Quintanilla, Independencia).

25 de julio: Apóstol Santiago (Phasu, Anzaldo).

5 de agosto: Virgen de las Nieves (Santivañez).

7 de agosto: Virgen de Copacabana, Reina cononada de Bolivia (Angostura).

15 de agosto: Virgen de Urqupiña (Quillacollo).

15 de agosto: Virgen de la Asunción (Capinota).

24 de agosto: Virgen La Bella (Arani).

8 de septiembre: Virgen de Guadalupe (Arque).

8-9 de septiembre: Virgen de Surumi (Villa Rivero, Quillacollo y Santivañes)

14 de septiembre: Señor de la Exaltación (Cochabamba).

14 de septiembre: Señor de Burgos (Mizque).

14 de septiembre: Señor de los Milagros (Sipe Sipe).

22 de septiembre: Señor de Consuelo (Pocona).

24 de septiembre: Señor de los Milagros (Punata).

25 de septiembre: Virgen de los Dolores (Tapacari).

7 de octubre: Virgen del Rosario (Vinto, Morochata).

10 de octubre: Virgen de las Angustias (Tiraque).

12 de octubre: San Lorenzo (Colcapirhua).

17 de octubre: Virgen María de los Ángeles (Melga).

20 de octubre: Arcangel San Miguel (Tiquipaya).

2 de noviembre: Día de los Difuntos (Todos los Santos).

Noviembre: Wayllunk’as (Columpios).

Noviembre: Virgen del Amparo (Sacaba, tercer domingo).

Noviembre: San Severino (Tarata, último domingo).

4 de diciembre: Santa Bárbara (Vacas).

Ferias

Enero: Feria del Zapallo y sus derivados en Qaramarka, Sipe Sipe (Tercer domingo)

Enero: Feria de la Jak’alawa, huminta y choclo en Colcapirhua (Último domingo).

Febrero: Feria del Cordero, la Tuna y el Tejido lanar en Carcaje (Segundo domingo).

Febrero: Feria Agropecuaria en Cliza (Tercer domingo).

Febrero: Feria del Durazno en Arbieto (Tercer domingo).

Febrero: Feria Agroecológica y de Turismo en Colomi (Cuarto domingo).

Febrero: Feria del Durazno en San Benito (Cuarto domingo).

Febrero: Feria del Puchero, la Concertina y el Acordeón en Cochabamba (Domingo antes del carnaval).

Febrero: Feria Gastronómica y la tarde valluna en Cochabamba (Domingo de Carnaval).

Febrero: Jornada Comunitaria del Carnaval Valluno, Ch’alla Puquykunapaq en Tiyataku (Jueves de carnaval).

Marzo: Feria del Durazno en Punata (Primer domingo).

Marzo: Feria del Durazno y Artesanía en Tarata (Segundo domingo).

Marzo: Feria de la Ambrosía y la chicha en La Maica (Tercer domingo).

Marzo: Feria del Conejo Cuy, Jawas piqtu y Phiri en Tiraque (Tercer domingo).

Marzo: Feria de la K’allampa (Hongo) en Alalay (Tercer domingo).

Marzo: Feria Agropecuaria, Frutícola y Artesanal en Pocona (Tercer domingo).

Marzo: Feria de la Ambrosía y platos típicos en Colcapirhua (Tercer domingo).

Marzo: Feria del Choclo y sus derivados en Ucureña (Tercer domingo).

Marzo: Feria Agroecológica de la Manzana Camusa en Tacata Purgatorio, Quillacollo (Tercer domingo).

Marzo: Feria del Pescado en Tolata (Cuarto domingo).

Marzo: Feria Agropecuaria, de la Ambrosía y sus derivados en Ana Rancho, Toco (Cuarto domingo).

Marzo: Feria de la Ambrosía y de los Platos Típicos en El Rosedal, Paso (Cuarto domingo).

Abril: Feria del Guarapo y la Comida Regional en Capinota (movible, Domingo de Pascua).

Abril: Feria Agropecuaria, conejo cuy, turismo y aventura en Curzani, Punata (Primer domingo).

Abril: Feria del Pescado en la Angostura (Primer domingo).

Abril: Feria del Pejerrey y del Turismo en Vacas (Segundo domingo).

Abril: Feria de la Fruta y platos típicos en Mizque (Segundo domingo).

Abril: Feria de los 12 platos típicos en Punata (Segundo domingo).

Abril: Feria de la picana, huminta y chicha en Cliza (Segundo domingo).

Abril: Festival turístico en San Isidro, Ukuchi (Segundo domingo).

Abril: Feria Exposol en Puerto Villarroel (Segundo domingo).

Abril: Feria de la Manzana y sus derivados en Vinto (Tercer domingo).

Abril: Feria Pachi Pachamama Pascuarikusunchij en La Loma, Arbieto (Tercer domingo).

Abril: Feria de la Chirimoya en Aiquile (Tercer domingo).

Abril: Feria Agrícola y platos típicos en Iluri Grande, Tiraque (Tercer domingo).

Abril: Feria del Cuasimodo, Comida Típica y Ganadería en Bolivar (Tercer domingo).

Abril: Feria Internacional de Cochabamba (Segunda quincena del mes).

Abril: Feria del Guarapo en Sipe Sipe (Cuarto domingo).

Abril: Feria del Pan y la Comida Tradicional en Toco (Cuarto domingo).

Abril: Feria Artesanal y del Tejido en Tapacarí (Cuarto domingo).

Abril: Feria Agropecuaria Regional y concurso de Llamas en Totorapampa, Vacas (Cuarto domingo).

Mayo, 1: Feria de la Chicha y Laphin en Tiquipaya.

Mayo: Feria de Plantas Medicinales y Productos Agrícolas en Potrero, Quillacollo (Primer domingo).

Mayo: Feria Agrícola, de la Trucha y del Guindol en Colomi (Segundo domingo).

Mayo: Feria de la Chirimoya en Independencia (Segundo domingo).

Mayo: Feria de la Chicha y Rosquete en Punata (Segundo domingo).

Mayo: Feria del Lechón en Quillacollo (Segundo domingo).

Mayo: Feria Departamental Productiva Artesanal, y el Festival Cultural en Cochabamba (Cuarto domingo).

Mayo: Feria de la Comida Típica en Ch’uwaloma, Toco (Cuarto domingo).

Junio: Feria de la Papa en Quillacollo (Primera semana).

Junio: Feria Agropecuaria y de las Flores en Bella Vista (Primer domingo).

Junio: Feria del Churasco en Sacaba (Primer domingo).

Junio: Feria del Conejo Cuy y el Pato en La Maica (Segundo domingo).

Junio: Feria Agropecuaria Artesanal en Leque, Tapacarí (Segundo domingo).

Junio: Feria del P’ampaku en Kanarrancho, Tiquipaya (Tercer o cuarto domingo).

Junio: Feria del Chicharrón en Sacaba (Tercer o cuarto domingo).

Junio: Festival del Toro Phuqllay en Ramadas, Tapacarí (Tercer o cuarto domingo)

Julio: Feria del Buñuelo en Sipe Sipe (Primer domingo).

Julio: Feria de la Artesanía y de la Fruta Expofrut en Chimoré (Primer domingo).

Julio: Feria del Conejo Cuy, el Pato y de la Chicha en Tolata (Primer domingo).

Julio: Feria de la Verdura en Combuyo, Vinto (Primer domingo).

Julio: Feria Municipal del Camelido en Montecueva, Misicuni (Primer domingo).

Julio: Feria del Pescado y empanadas «carmelitas» en Las carmelitas, Angostura (Primer domingo).

Julio: Feria y simposio del Trigo y derivados en Yurak Molino, Pocona (Primer domingo).

Julio: Feria del Chorizo y de la Chicha en Tarata (Segundo domingo).

Julio: Feria del Pichón en Cliza (Cuarto domingo).

Julio: Feria de la Ñawpa Manka Mikhuna en Achamoco (Cuarto domingo).

Agosto: Feria del Cuy en El Paso (Primer domingo).

Agosto: Feria del Café en Entre Ríos, Bulo Bulo (Primer domingo).

Agosto, 5-6: Feria Regional del Pescado en Villa Tunari.

Agosto: Feria del Tejido y la Comida Típica en Tapacarí (Cuarto domingo).

Agosto: Feria de la Comida Ancestral, Ambrosía y Artesanía en Paracaya (Cuarto domingo).

Agosto: Feria del Achiote en Chimoré (Cuarto domingo).

Septiembre: Feria y Festival del Piano en Totora (Primer domingo).

Septiembre: Feria del Pato en la Taquiña (Primer domingo).

Septiembre: Feria de la Trucha en Tiquipaya (Segundo domingo).

Septiembre: Feria Departamental del Camélido en Quillacollo (Segundo o tercer domingo).

Septiembre: Feria de la Salteña en Cochabamba (Cuarto domingo).

Septiembre: Feria Anual Artesanal y Agropecuaria en Japuk’asa (Cuarto domingo).

Octubre: Feria de las Flores en Tiquipaya (Primer domingo).

Octubre: Feria de las Flores y las Plantas en Villa Tunari (Primer domingo).

Octubre: Feria de las Flores en Cochabamba (Segundo o tercer domingo).

Octubre: Feria del Tejido y la Comida Típica en Villa Rivero (Cuarto domingo).

Octubre: Festival del Paisaje, las Flores y la Comida Típica en Pairumani (Cuarto domingo).

Octubre: Feria y Festival Nacional del Charango en Aiquile (Los días de Todos los Santos).

Noviembre: Feria de la Wayllunk’a y el Mast’aku en Tiataco (Primer domingo).

Noviembre: Feria del Cuy en Chhulla, Vinto (Primer domingo).

Noviembre: Feria del Columpio nativo y Mast’aku en Paracaya (Segundo domingo)

Noviembre: Feria de la Artesanía y Comida Típica en Tarata (Tercer domingo).

Noviembre: Feria de la Chicha Kulli y de la Wayllunk’a en Sipe Sipe (Tercer domingo).

Noviembre: Feria de la Canasta y Plantas Ornamentales en Vinto (Tercer domingo).

Noviembre: Feria del Pan en Arani (Tercero domingo).

Noviembre: Feria de Champiñones y el Phiri en K’uchumuela (Cuarto domingo).

Noviembre: Feria del Guarapo en Irpa Irpa (Cuarto domingo).

Noviembre: Feria del P’anpaku en Vinto (Cuarto domingo).

Diciembre: Feria del Néctar del Valle (Chicha) en El Paso (Primer domingo).

Diciembre: Feria de la Frutilla en Ukuchi, Sacaba (Primer domingo).

Diciembre: Feria del Ciruelo, la Frutilla y el Durazno Temprano en San Benito (Tercer domingo).

Sopa de Maní Cochabambina

13 Sep

En Cochabamba esta presente en casi todos los festejos, con sus macarrones tostados y su sabor peculiar.

Les comparto una historia sobre la Sopa de Maní.

El periodista Jorge Mansilla Torres dijo en México que lo último que comió el guerrillero Ernesto “Che” Guevara fue una sopa de maní que le llevó Ninfa Arteaga, profesora de la escuela de La Higuera, el 8 de octubre de 1967.

Soneto a la Sopa de Maní atribuido al Che, se encuentra en la pared de la escuela de la Higuera

“Agradezco a la vida haberme dado

este sabor que hará parte del sueño

que ya viene, de nuevo soy mi dueño

después de un siglo sin probar bocado.

Ninfa me dijo el simple preparado

de este manjar cocido a lento leño,

el buen maní, maná de tanto empeño

en el menú del pueblo imaginado.

Almuerzo de maní sin protocolo

porque el hambre me trajo de esta suerte,

saciado estoy y no me siento solo.

A fuego lento se cuece la historia

a fuego vivo-vivo, patria o muerte,

será el sabor final de la victoria.”

Ingredientes

  • 1 kilo de costilla de res
  • 2 dientes de ajo molidos
  • 1 cebolla
  • ½ cucharilla de comido
  • 2 cucharadas de aceite
  • 1 taza de maní molido bien cremoso; algunos suelen retostar el mani para que la sopa resulte más amarilla.
  • 1 rama de perejil
  • 2 cucharillas de yerba buena picada
  • 3 papas (cortadas en ocho partes)
  • 200 gramos de macarrones grandes retostados en aceite
  • Palillo al gusto
  • Sal
       Preparación
  1. Ponga a cocinar en una olla con agua y sal durante 1 hora la carne,  el perejil y la cebolla picada, todo junto. Preparar un ahogado con el aceite, ajo, cebolla, comino, yerba buena, palillo y sal y añadirlo al caldo. Transcurrido este tiempo, añada el maní,  y después de 5 minutos las papas y los macarrones, deje hervir y cuando este cocido, sirva.
  2.  Espolvorear con perejil al servir.

Cochabamba ayer y hoy

13 Sep

Ojo de Vidrio

Una nostálgica nota de evocación “cochala”, un lamento porque la cultura de la hamburguesa reemplaza al mote y la tradición agraria.

En toda cultura hay una herencia en visión del mundo, en usos y costumbres que contribuye a moldear la sociedad actual. ¿Cuál es la herencia que recibimos en Cochabamba?

Sin duda, la de una sociedad agraria, con fuertes raíces en los valles productores, pero tan móvil que allí nació la leyenda de la bandera de chicha en la Luna. ¡Dónde no hay cochabambinos!

Los mitayos de la Colonia se daban modos para negociar su retorno a los valles en épocas de cosecha para volver con productos alimenticios: trigo para los españoles y maíz para las laguas de los mitayos.

Grano, siempre grano, que es el mejor alimento y está en la raíz de hombres y mujeres fuertes, aptos para el trabajo, el esfuerzo, los viajes a pie y la alimentación frugal siempre a base de laguas, pito, tostado, mote, humintas o choclo fresco.

Nuestros abuelos y nuestros padres no tenían la costumbre del té inglés, introducido en La Paz y Oruro con el ferrocarril y las importaciones. El desayuno frecuente era una taza de infusión de cedrón con pan de harina integral al amanecer; el almuerzo a las diez de la mañana consistía en una sustanciosa lagua, un chaqe, un lluspichi o un chupe servido en un ch’illami o plato grande, y nada más.

Hasta hoy las viejas pensiones ofrecen “almuerzo y segundo”, como si el almuerzo fuera el caldo por antonomasia, porque el segundo se servía después de las cuatro de la tarde (a veces, alrededor de las tres, un aperitivo llamado sajra hora, la hora mala, consistente en un k’allu, un solterito o unos choclos con queso y locoto).

De ahí quizá viene una costumbre muy cochabambina que no hay en otros valles: la del plato de la tarde, una sola especialidad por día, no el menú de un restaurante sino el plato del figón, común para todos los comensales.

Estas costumbres agrarias son muy sanas, pues un plato a las cuatro de la tarde es digerido con calma antes de acostarse, al calor de una jarra de chicha, para descansar cuando se entra el sol y levantarse al amanecer a reiniciar la jornada.

La semana agraria se inicia el martes. ¿Por qué? Porque el sábado es el día más laborioso, es el día de “cancha”, cuando hay que comercializar los productos de la agricultura, la ganadería, la artesanía o el comercio en general, y esto dura todo el día y determina que el “viernes de soltero” no sea una costumbre típica del valle agrario sino una imposición de la burocracia que trabaja de lunes a viernes.

Aquí no: el viernes por la noche hay que preparar “la mercadería” para el sábado. De ahí viene la costumbre del domingo familiar y del lunes “de zapatero”: el domingo para la familia, que comparte un plato comunitario, por lo general un chicharrón de cerdo rociado de chicha y durante el día.

Esto porque somos borrachos solares: nuestras pilas funcionan mientras hay sol; podemos iniciar la jornada de disfrute a las nueve o diez de la mañana y prolongarla todo el día para acostarnos temprano.

Ésta es a raíz de un reproche frecuente de los visitantes de ciudades más grandes, que se quejan de que en Cochabamba “no hay vida nocturna”, un resabio de la sociedad agraria que se va perdiendo en las zonas de consumo noctámbulo, particularmente en la zona norte.

Llega el lunes y uno está “a media fuerza” porque ha trabajado intensamente el día sábado, ha compartido con la familia el domingo y el lunes está presto a disfrutarlo con los amigos, a la sombra de un plato frío: el escabeche de patitas de cerdo o el enrollado de carne del mismo animal.

La rayuela como juego que sustituyó al sapo y la infaltable chicha, que hoy es “chamborneada”, es decir, mezclada con cerveza: a un balde de chicha, una botella de cerveza. Total, ambos vienen del grano y se fortalecen mutuamente.

La jornada semanal comienza el martes y termina por la noche del sábado. Por eso, si hay resoluciones municipales que prohíben el expendio de alcohol los lunes, quiere decir que no se ha estudiado como se debiera nuestros usos y costumbres, nuestra herencia cultural.

Las mujeres cochabambinas, en particular las cholas, se destacan por su extraordinaria laboriosidad y fortaleza.

Como decía Augusto Céspedes, ellas son mujeres emancipadas “económica y sexualmente”. Son cabezas de familia. No es posible comparar la extraordinaria devoción de los hijos por la madre cochabambina con el trato respetuoso e indiferente al padre.

El cumpleaños de la madre es una fiesta de tres días; en cambio, el del padre puede ser sólo de un plato bien servido, a veces sin fiesta. Pero el varón es necesario “porque es el respeto de la casa”. El varón es artesano, empleado público o empleado a secas, y gana menos que su mujer, pero ésta lo conserva para “hacerse respetar”.

Estas costumbres se van perdiendo. Ahora, cuando llega la ceremonia del matrimonio, nos vestimos muy elegantes, tenemos abundancia de damitas, contratamos un “local”, bebemos sidra de cuarta y ron de cuarta, y bailamos el vals sin que nadie nos haya enseñado a bailar ese torbellino inventado en Viena.

Y todo en lugar de vestirnos a la cochabambina, contratar un “viaje” de buena chicha punateña o cliceña, servir un picante suculento y bailar cueca.

Hoy consumimos poco grano, nos han invadido el pollo a la broaster, la Coca-Cola y las hamburguesas, que hacen negra competencia al silpancho, el trancapecho y el sándwich de chola, los fast food de la vieja sociedad agraria.

Hoy somos cada vez más noctámbulos y ya no nos citamos para compartir “un platito”, sino para beber en una plazuela ron barato mezclado con cualquier cola.

Ramón Rocha Monroy

Pagina Siete

La Paz, Bolivia – 12/10/2012

Comida Típica Tradicional de Cochabamba

12 Sep

Ají de flores de chilijchi
Conejo lambreado
Chajchu
Chanka de conejo
Chaqe de quinua
Chaqe de trigo
Chicharrón de cerdo
Chupe de papalisa
Enrollado
Escabeche de patitas de cerdo
Fidius uchu
Habas pejtu
Humintas
Jakalagua
Jankakipa
Jauri uchu
K’allu
k’asauchu
Kawi
Lappin
Llokhalla chupe
Lluspichi
Matambre
Miskik’eta
Pan del Valle
Patas uchu
Papawaiku
Phampaku
Perdiz a la brasa
Pichones
Puchero de Carnaval
Pulpito frito
Ranga
Rellenos de papa
Riñón al caldo
Sajta de lisas
Silica
Silpancho
Solterito
T’eqo
Tojorí
Tomatada de suches
Trancapecho
Triunvirato
Uchuco aiquileño
Vizcacha
Sullka

Caucas o Cauquitas

11 Sep

Pan especial y característico del valle de cochabamba. Para unas 50 caucas.

  • 4 cucharas de levadura fresca o 2 y 1/2 de levadura seca
  • 1/2 taza de agua tibia
  • 3 cucharas de azúcar

En un pocillo remojamos la levadura con el agua tibia y el azucar por unos 5 minutos y luego añadimos:

  • 2 tazas de agua tibia
  • 2 tazas de harina blanca cernida

Mezclamos ambos ingredientes y dejamos en ambiente caliente hasta que duplique

Mientras tanto preparamos la masa con

  • 2 tazas de leche o agua tibia
  • 6 cucharas de azúcar
  • 2 cucharas de sal
  • 1/2 taza de manteca vegetal o mantequilla
  • 10 tazas de harina blanca cernida
  • 3 huevos
  1. A la leche tibia le ponemos sal, azúcar y manteca, a la harina le añadimos la levadura, alternando con la leche tibia, formando una masa, con la ayuda de las manos y por ultimo incorporamos los huevos. Amasamos por quince minutos hasta que revienten unos globitos y hacemos con la masa un solo bollo que untamos con manteca y dejamos reposar hasta que aumente nuevamente su tamaño, por otros quince minutos
  2. Formamos bolitas del tamaño de un puno y colocamos en fila sobre una mesa, tapando con un repasador, para que repose unos 5 minutos, luego las estiramos con el uslero a lo largo y se untan con manteca doblándolas por la mitad, luego se ponen a horno caliente y una vez tostadas se sacan y se desdoblan para nuevamente hornearlas hasta que estén tostadas y sequitas.

Tomado del libro, que a todo amante de la cocina Boliviana le aconsejaría tener.

Cocina Tradicional Boliviana

Romero de Velasco, Emilia – Gutentag de Muzevich, Carola

Editorial Amigos del Libro – La Paz. Bolivia. 1988

Pastel de Platano Verde

10 Sep

Ingredientes

• 6 plátanos verdes
• 1 kilo de queso
• Cebolla salteada
• Leche
• Aceite o mantequilla a gusto
• Sal al gusto

Preparación

  1. 1. Pele los plátanos verdes, pártalos en dos y póngalos a cocer en una cacerola con agua hasta que estén bien cocidos. Vacíe el agua y muela los plátanos en el tacú o si prefiere en la licuadora. Prepare un ahogado con la cebolla, y en él, vacíeles los plátanos molidos, aumentándole la leche para que no quede seco. Déjelo hervir un rato, después bájelo y déjelo enfriar un poco.
  2. • Antes de que sirva a la mesa agregue el queso en láminas deje reposar fuera del fuego y sirva caliente.

Majao de Pato

8 Sep

Relato y receta del cheff boliviano Gustavo Sanzetenea.

Arroz, platanitos, trozos de carne y algunas verduras, todo bajo uno o dos huevos fritos, así es como recordamos siempre un Majaito bien servido, cuando recordamos un viaje al oriente boliviano, y es que difícilmente uno se pierde de un buen Majao cuando visita las calurosas tierras de Santa Cruz o Beni. No por nada el Majao, es quizás el plato más representativo de la gastronomía del oriente boliviano.

El nombre del plato insigne de la región oriental, es una variación del término «majado» («golpeado»), que por el acento de la región adopta dicha pronunciación, «Majao». La razón es que la carne utilizada en esta delicia gastronómica es previamente machucada con un mortero madera llamado Tacú, con el fin de suavizarla.

Muchos asumen que el Majao existe en la región oriental desde la época en que los españoles colonizaban estas tierras. Esta idea se basa en la similitud del Majao con otros platos de procedencia española como la Paella.

Indiferente a su aun misterioso origen, el Majao fue adoptando diferentes presentaciones con el pasar de los años, variando así su sabor y consistencia según el paladar de quienes lo degusten. Es así que obtenemos un tipo de Majao seco o tostado, en el que se utiliza arroz graneado; y una segunda variedad que hace uso de arroz sin granear o tostar, y, por el contrario, lleva algo de caldo encima. Otra variedad en su preparación, yace en la carne que se utilice, ya que ésta puede bien ser carne de pollo, res, o incluso en charke.

Desde Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, Gustavo Sanzetenea nos envía un plato que promete ser exquisito: Se trata de un Majau de pato. En la regiòn oriental de Bolivia, «Majau» significa «golpeado» o «majado», cosa que se hace con las carnes antes de hacer el majau en un tacú o mortero de madera.

Gustavo nos cuenta que este es un plato tradicional del oriente boliviano, que debe haber quedado de la época de la conquista de los españoles, porque es muy parecido a las famosas paellas españolas. Si bien la receta no es autoria de Gustavo, sí lo ha sido toda esta explicación del tradicional plato de su país. A continuación te enseñamos a preparar el Majau de Pato, aunque también hay recetas de este preparado con carne de pollo y charque (cecina o carne deshidratada).

Ingredientes:

(Para 6 personas).

• 1 pato.

• 6 tazas de agua.

• 2 tazas de arroz.

• 1/2 taza cebolla picada fina.

• 1/2 taza tomate pelado

y picado fino.

• 1 cucharilla de sal.

• 1/2 taza de aceite.

• 4 semillas de urucú (achiote)

remojadas en 1/2 taza de agua.

Para acompañar:

• 1/2 plátano de cocinar

frito, por persona.

•2 tajadas de yuca cocida y frita,

por persona.

• 1 huevo frito, por persona.

Preparación:

En una olla grande colocar el agua con un poco de sal, la cebolla y el pimentón. Agregar el pato cortado en trozos pequeños. Dejar cocer hasta que la carne quede suave para luego martajarla y desmenuzarla. Separar una porción de la misma agua donde hirvió la carne de pato. Al resto, echar el arroz y sal a gusto. Dejar cocer a fuego moderado por 25 minutos hasta que esté bien cocido, cuidando que no se seque.

En otro recipiente, colocar la medida de aceite y dejar que se caliente a fuego medio. Luego, agregar la carne de pato desmenuzada y freírla hasta que adquiera un color dorado. Añadir

el tomate y el urucú colado.

Si la mezcla está seca, entonces es recomendable agregar un poco del agua o caldo reciclado anteriormente. Remover y dejar cocer a fuego moderado por unos cinco minutos.

Después de ese tiempo, poner la carne de pato machacada y frita. Remover nuevamente para que se adhiera a la preparación. Finalmente agregar esta mezcla a la olla del arroz. Remover todos los ingredientes y verificar que el majau de pato no ha quedado seco. Si fuese así, añadir un poco más de caldo y mezclar suavemente. Servir caliente y colocar encima de cada porción un huevo frito. A los costados, poner lonjas de plátano frito y, si gusta, unas yucas también fritas.

Los vinos bolivianos existen

8 Sep

La imagen actual no tiene texto alternativo. El nombre del archivo es: pexels-photo-36789950.jpeg

 

Un viaje por los inesperada región vitivinícola del valle central de Tarija, en Bolivia

Un viaje por los inesperada región vitivinícola del valle central de Tarija, en Bolivia

 

Por Alejandro Maglione

amaglione@datamarkets.com.ar

@crisvalsfco

La investigación

Me venía pasando que en algún que otro merodeo por nuestro Noroeste, ya fuera en Salta o Jujuy, siempre en los corrillos amistosos con enólogos de la zona, invariablemente escuchaba el comentario «algo está pasando con el vino en Tarija». En mi ignorancia del asunto, solía preguntar a estos informantes si lo que pasaba tenía que ver con que en la región se elaboraba el Singani, un destilado muy interesante, que se obtiene de la uva Moscatel de Alejandría, y de la que sí tenía mentas. Pero los enterados me insistían que estaban pasando más cosas, y que el asunto pasaba por el lado de la elaboración de vinos, que pronto trascenderán sus fronteras.

Mi recuerdo de algunos viajes que realicé en el pasado a distintas ciudades de Bolivia, no era precisamente el de un país que tuviera la posibilidad de estas elaboraciones. Conocí Santa Cruz de la Sierra cuando tenía 60 mil habitantes. Hoy tiene un millón cien mil… Conocí Cochabamba, donde me ofrecieron un sándwich de huevo frito como muestra de su gastronomía. Conocí La Paz, cuando para salir de ella e ir hasta Tiahuanaco hacía falta obtener una suerte de salvoconducto en la policía, que se debía mostrar cada tanto en la ruta, en distintos retenes…Hoy, hasta se ha instalado Gustu, un restaurante paceño que se nutre únicamente con productos del país y que se propone ser considerado entre los mejores del mundo. Ciertamente, otro país.

El investigador

Para darle un corte a este asunto, salir de los rumores e ir a la información de primera mano, busqué a un colega cordobés, Roberto Colmenarejo, hombre que ama el vino incondicionalmente; ama su profesión de periodista; y ama investigar sobre temas que no estén tan trillados en la prensa especializada. Supe que había tenido la inquietud, a instancias de su esposa, de visitar Tarija para responder la misma pregunta que me atenazaba a mí: ¿existen los vinos bolivianos? ¿Valen la pena? Esta fue la charla que tuvimos:

Un viaje por los inesperada región vitivinícola del valle central de Tarija, en Bolivia
  • Roberto Colmenarejo en Bolivia

 

La preparación

Profesional cabal, le pregunté si había sido fácil la preparación de su viaje: «No, de ninguna manera. Intenté ver las páginas web de las bodegas locales, y descubrí que no tienen ninguna, y si la tienen, directamente no funciona. Peor aún: ponen direcciones de e-mail que no existen o demoran una semana en volver rebotados. De tres respuestas que obtuve, dos fueron positivas y una negativa. No importa el camino que utilizara para comunicarme, el silencio fue la respuesta habitual«.

Ocurrencia

Me interesó saber cómo se le había ocurrido este viaje, y me recordó que desde el Perú, en el siglo XVI, se habían trasladado estacas para implantar la vitis vinífera hacia el sur de Lima. Bolivia y Chile fueron las primeras beneficiadas con esta migración, y recién bastantes años después, se conocerían los primeros intentos en nuestra Santiago del Estero.

«El verdadero desarrollo en la región de Tarija comenzó en la década del ’60 en el siglo pasado, plasmado en diversos proyectos que en su mayoría existen al día de hoy» Me explicó Roberto, agregando que la gran reconversión de los viñedos y la aplicación de técnicas más modernas en las propias bodegas, se habían dado a partir del año 2000.

Tarija

Quise saber porqué ha sido elegido el Valle Central de Tarija, que abarca la propia ciudad y sus alrededores: «Sucede que es una región que tiene grandes similitudes con nuestros Valles Calchaquíes, comenzando por la altura que oscila entre los 1750 y 2500 msnm. Como contracara tiene un clima más templado y húmedo a la vez, lo cual hace que se aprecien plantas claramente más vigorosas que las nuestras».

Un viaje por los inesperada región vitivinícola del valle central de Tarija, en Bolivia

 

Roberto me comentó que de las 2850 hectáreas en producción, solo 500 están dedicadas a la producción de vinos. El resto se utiliza ya sea para destilados o como uvas de mesa. A su vez, las uvas más plantadas son, en tintas, las Cabernet Sauvignon, Malbec, Barbera, Syrah, Merlot y Tannat. En blancas, la difundida Moscatel de Alejandría, Chardonnay, Riesling, Ugni Blanc y Franc Colombard.

Difusión

Le pido a Colmenarejo que me haga un balance de la situación actual de la industria, y me cuenta: «Incluyendo a las destilerías de singani, son 9 las bodegas industriales, conformadas como empresas familiares. Además, existen unos 9.000 productores artesanales, con lo cual, se estima que la industria emplea a unas 18.000 personas, obteniendo una producción total de 12 millones de litros anuales. Hay que tener en cuenta que el consumo anual per cápita es bajo, ya que ronda los 4 litros, pero con una clara tendencia creciente».

Concluyendo

«En concreto, esto representa el 50% del consumo local, lo que deja un mercado abierto para los vinos argentinos y chilenos, que deben tener en cuenta que el paladar boliviano prefiere vinos abocados y de bajo tenor alcohólico».

Las bodegas

Como comentara Roberto, no fue fácil armar una agenda de visitas, así que tuvieron cierta limitación. Lo cual debe hacer pensar a los bodegueros chapacos –como llaman a los habitantes de la región- que tienen en las rutas del vino de la Argentina y Chile un espejo donde mirarse.

Así, merodeó por la bodega Campos de Solana, donde sus anfitriones fueron el enólogo Nelson Sfarcich y la representante de la familia propietaria, María José Granier. Para Roberto es una bodega con una interesante potencialidad.

Luego visitó una bodega artesanal, Viñas del Señor, donde su propietario, Sebastián Iñiguez Estensoro, le hizo probar algunos caldos que le recordaron los vinos artesanales de Colonia Caroya (¿hace falta que recordar que Colmenarejo es cordobés?)

La tercera bodega fue la que le produjo más impacto. Es la bodega Kulmann, donde el anfitrión fue Franz Molina, joven enólogo, miembro de la tercera generación de la familia propietaria. Se especializa en la producción de singanis, que a Roberto le parecieron los mejores que probó, y que, además, está haciendo punta en la producción de vinos espumosos. Roberto le puso varias fichas al futuro de Molina.

Más fugaces fueron su paso por las bodegas Casa Grande, Kohlberg –que le produjo una gran impresión por el entorno que tiene de viñas, frutales y una frondosa arboleda-; y finalmente, sus pasos lo llevaron a la Bodega y Destiladora Casa Real, donde se produce el singani más famoso de Bolivia. Fue allí que probó el afamado singani Casa Real Etiqueta Negra, que le dejó una gran impresión tanto puro, como cuando lo vio utilizado en la preparación del Chuflay, que es un cóctel a base de singani, por supuesto, con el añadido de ginger ale y una rodaja de limón. Roberto asegura que fue un gran aliciente para el calor que experimentaba esa tarde.

Balance

Nuestro espía enológico de lujo me hizo un balance de los vinos que logró probar en su visita por tierras chapacas, donde recorrió productos desde 4 dólares la botella, hasta alcanzar los 15. El de menor precio fue un Campos de Solana Clásico Tinto, que lo calificó como «ideal para pedir en restaurantes». Por el medio, 9 dólares, quedó impactado con un Altosama Espumante de Altura Blanco NV, hecho con el método Charmat y que para Roberto resultó irresistible, entre otras cosas por tener en su corte, la cepa de Moscatel de Alejandría. En el mismo precio –que a nuestro catador le parecieron, en general, altos- recordó un Sausini Cabernet Sauvignon 2009 que describió a la antigua: «frutado maduro, especiado y notas de cuero en la nariz; paso lleno, sabroso, largo y de taninos muy pulidos en boca. ¡Gran vino!» (Confieso que no me atreví a preguntarle que quería decir con paso lleno, pero parece un dato importante).

En el segmento de los 15 dólares, tuvo dos sorpresas: el Campos de Solana Reserva Trivarietal 2011, considerado el top del mercado boliviano, que describió, nuevamente, con expresiones apegadas al gongorismo que, me parece, lentamente van quedando atrás en las catas: «de nariz compleja ofrece sensaciones de frutas negras, especias, herbáceas y suaves trazos del contacto con roble…En la boca es voluminoso pero fluido, pleno de sabores, con tantitos firmes y persistencia prolongada. ¡Un vino de nivel Internacional!»

La otra agradable sorpresa fue el Singani Los Parrales Reserva 80º Aniversario. Roberto lo cuenta así con su inimitable prosa: «Aromas nítidos de flores blancas, piel de cítricos y uvas frescas; sin ninguna sensación de alcohol. Paso de boca seco, vivaz, muy delicado y con un alter-taste largo y placentero. ¡Soberbio!».

Redondeando

Creo que a los que nos interesa lo que anda pasando en la enogastronomía en Latinoamérica debemos poner en la agenda a Bolivia. Y Bolivia, debe ponerse en la agenda de la región. Volvamos a recordar la sabiduría del Talmud: haces-no comunicas-no haces. La experiencia de Roberto Colmenarejo por tomar contacto con la realidad enológica chapaca fue sufrida, cuando debió ser fluida.

Gracias Roberto por compartir tu experiencia conmigo. Has actuado con la misma generosidad como cuando abrís tu casa en Córdoba, te ponés el delantal, y llenás la mesa de delicias que hacen que estar con vos y tu mujer Silvia, sea una experiencia nutritiva para el cuerpo, pero también para el espíritu.

Miscelánea restauranteur I

Compañía de Chocolates, esta creación de Daniel Uría, hace tiempo que incorporó en sus locales la posibilidad de desayunar, almorzar y merendar. Con productos hechos en el día y en el lugar –como el pan-, y un festival de propuestas a la hora de los postres, con excelente pastelería y helados, donde recomiendo, por razones obvias, todo lo relacionado con el chocolate. Los locales de Juan Francisco Seguí y Salguero en Palermo, y Emilio Lamarca esquina Paunero en Martínez, ofrecen también disfrutar de una clientela de barrio, donde todo el mundo se saluda, como se estilaba hacer en los viejos buenos tiempos.

Miscelánea restauranteur II

El restaurant Casa Cruz estaba necesitando una vuelta de tuerca que lo pusiera nuevamente en carrera, después un cierto rumbo errático por el que atravesó. Entonces, apareció Aldo Graziani con su grupo, le puso un cartel de neón en la puerta –que viene a ser como decir «aquí estoy»- mantuvo la excelente decoración, pero hizo que la vista desde la calle sea completamente franca; lo llamó al chef Rodrigo Sieiro –ex Nectarine-, que aceptó el reto de proponer un menú porteño aggiornado y con precios acotados, y ha vuelto a salir al ruedo hace unos pocos días. La estupenda barra sigue en manos de la afamada Inés de los Santos. Espiando detrás de un cortinado me pareció ver a Emilio Lucini –que de esto la sabe lunga- manejando los números. Le doy la dirección, Uriarte 1658, pero ya verá que no hace falta, porque desde lejos se dará cuenta dónde se encuentra el lugar. Sospecho que solo les puede ir bien.

Miscelánea rosarina

Nuevamente la Fundación Rosario Cocina Ideas, el Ente Turístico de la ciudad y la Asociación de Hoteles y Restaurantes local, proponen hacer la Semana Gastronómica del 11 al 18 de mayo. Tras esta movida, como entre las sombras, percibo al inquieto periodista Augusto Saracco, que siempre demuestra gran eficiencia y entusiasmo en lo que coordina. Hay un Foro que forma parte del abigarrado programa, que este año piensa tratar el tema «Street Food», que me entusiasma personalmente y que merece un debate a fondo. Enhorabuena que tengan esta continuidad y sospecho que todo volverá a suceder con el éxito acostumbrado.

Farofa con Charque

7 Sep

La farofa es un clásico de la gastronomía brasileña. Su principal ingrediente es  harina de yuca y se lo usa como acompañamiento  de otros platos. Esta es una versión diferente que la consume mucho en Pando y Beni.

 

Ingredientes

 

  • 1 cebolla cortada en julianas
  • 150 grs de charque, desalado cocido y desilachado
  • 2 cucharadas de sopa de mantequilla
  • 3 tazas de harina de yuca
  • 1 hoja de laurel seca
  • ½ taza de agua
  • ½ taza de leche
  • 1 taza de cebollin verde picado a gusto

Preparación

  1. En una olla baja gruesa que sea fácil mover rehogar La cebolla en La mantequilla , añada La hoja de laurel y el charque,  cuando lãs cebollas esten doradas añada  lós demas ingredientes.
  2. Mescle bien y sirva caliente.

Cristina Olmos

Mocochinchi

6 Sep

Imagen actual: Glass of golden herbal tea with spoon and dried fruit on colorful coaster

adaBloque

El Mocochinchi es un durazno pelado y deshidratado con el cual se hace una bebida refrescante y azucarada. Este popular refresco no tiene una historia oficial en Bolivia, aunque según la tradición oral, llegó al país con la colonización española, a finales del siglo XVI. Se parece al mote con huesillo de Chile, pero a diferencia de éste, no contiene mote de trigo (grano de trigo hervido y pelado). En Santa Cruz es usual que las familias lo preparen en sus casas, como una bebida de sobremesa, y que se venda en puestos callejeros en todo el país, porque su elaboración es sencilla

Preparación
1 kilo de mocochinchi  de muy buena calidad (durazno disecado)
3 tazas de azúcar
3 litros de agua.
1 palito de canela
1 cda. Clavo de olor1. Poner a remojar el mocochinchi una noche antes que el agua cubra bien los duraznos. Al momento de preparar, hervirlos con agua (si desea agregue un palito de canela), durante 2 horas, hasta que se ablanden.
2. Mientras, preparar un almíbar con el azúcar hasta el punto caramelo semi obscuro.
3. Al finalizar la cocción de los duraznos, se echa el caramelo y se bate hasta disolver totalmente.
4. Retirar del fuego y dejar enfriar.
5. Servir bien frío con hielo.

Salteñas de Fricase

6 Sep

Cuando se pronuncia la palabra salteña, a muchos se nos hace agua la boca e inmediatamente la asociamos con recuerdos, que han hecho las delicias de nuestros paladares a lo largo de los años.  La salteña es un ícono boliviano. La salteña gusta en cualquier lugar del mundo y a todo el mundo. Es como una tarjeta de presentación boliviana cuando uno vive en el exterior. Ha sido mi  gran compañera en los 35 años que vivido fuera de Bolivia. Me fui acostumbrando a dedicar un par de días al mes para prepararlas y así cada día me salían mejor.  El primer día preparaba el jigote y  la masa, al día siguiente armaba las salteñas. Cada mes preparaba una receta y en el congelador -que las conserva hasta por tres meses- tenía tres o cuatro tipos de salteñas. Con una persona ayudando a picar los ingredientes, fácilmente llegaba a preparar 300 salteñas. Las congelaba crudas y luego las horneaba o freía sin descongelar. La servía en la variedad que tenía como plato único y con un rico postre  tenía un maravilloso almuerzo o cena en lo que tardaba meter al horno y hacer un postre, máximo una hora. Con ellas me fue más fácil disfrutar de amigos y alojados en  casa.  Lo que también es muy importante, es que se trata de una comida completa, que tiene carne, vegetales, proteínas y todos quedan satisfechos.  A todos mis seguidores en el exterior lo convoco a animarse a hacerlas  ya que les dará muchas satisfacciones.

Les  compartiré las siguientes recetas que yo las he hecho y rehecho, Salteña de carne, Salteña de pollo, Salteña de fricase, Salteña de hoja, Salteña tucumana

Les daré antes unas dicas que se aplican casi  a todas.

  1. Para que las salteñas tengan brillo se pincelan con huevo batido, se aplica generalmente a las de carne, pollo, mixtas
  2. Para que la masa tenga un color amarillo, se le pone unas gotas de colorante vegetal color yema
  3. Para que tenga la tonalidad colorada se utiliza achiote diluido en aceite o manteca caliente, añadiendo a la masa o pincelando encima de la masa.
  4. El jigote para las salteñas con jugo se lo prepara siempre unas 12 horas antes, para que tome cuerpo y sea fácil rellenarlas.
  5. El jigote para las tucumanas y de hoja tienen que ser secos.
  6. El uslero para estirar la masa es mejor si es delgado
  7. Las recetas son para más o menos 50 salteñas

Ingredientes Jigote

  • 1 kilo y 1/2 de carne de cerdo sin grasa, preferible lomito, cocido y trozado en tamaños medianos
  • 4cucharas de ají amarillo molido
  • 2 cucharas de ají colorado molido
  • 1 y 1/2libra de mote cocido y pelado
  • 1/2 libra de mote aplastado
  • 3 dientes de ajo aplastado
  • ½ cuchara rasa de pimienta
  • ½ cuchara rasa de comin
  • 6 cucharas de gelatina sin sabor diluida en caldo tibio
  • 1 cuchara de sal
  • 1 litro y 200ml del caldo donde cocino el cerdo
  • 1 cucharada de aceite

Preparación

Freír el ajo, agregar el ají y los condimentos, dejar cocer unos 5 minutos, agregar el cerdo, sazonar con sal, añadir el mote pelado y el aplastado, retirar del fuego y añadir la gelatina diluida . Vaciar en una bandeja plana para que enfríe hasta el día siguiente, ya que deberá estar bien cuajado

Ingredientes para masa

  • 1y1/2 libra de harina
  • 150 grs de manteca vegetal
  • 150 grs de azúcar
  • 2 huevos
  • 250ml de agua más o menos

Preparación

Es la misma masa que para las saltenas de pollo, solo que se anade el achiote diluido en aceite o el colorante yema
Se mescla la harina y la manteca a punto arena, se hace un circulo al centro donde se colocan los demás ingredientes y se masa hasta conseguir una masa uniforme más o menos suave, hacer un amasado fuerte de más o menos 8 minutos, puede ser con la moledora del batan. Cortar la masa en tiras y hacer los bollitos dejando reposar hasta el día siguiente, listos para ser uslereados. Una vez uslereados de mas o menos 10 a 12 cm se extienden sobre la mesa, se coloca el jigote y se realiza el repulgado y se procede a hornear o a congelar

Fermentados menonitas

6 Sep

El Remedio infalible para ahuyentar rápido a las hormigas de la casa.

6 Sep

Aceites aromatizados

5 Sep

Imagen actual: Bottles of garlic rosemary, chili basil, and lemon thyme infused olive oils with cork stoppers
 
 


Los aceites aromatizados son muy fáciles de hacer, así que es factible para cualquiera tener en la despensa dos o tres botes de aceites aromáticos caseros y usarlos luego al estilo “gran chef”, sin hacer grandes esfuerzos.

Es bien sabido que muchas moléculas aromáticas son solubles en grasas hasta el punto de que esta cualidad es utilizada en la fabricación de perfumes. En la cocina actual se elaboran aceites aromatizados que después reciben muy diversas aplicaciones, pero que en todo caso, dan un toque especial a los platos.

Se pueden usar tanto en platos fríos como calientes, siempre que tengamos en cuenta que un exceso de temperatura disipa el sabor y siempre que guardemos las proporciones, ya que algunos son muy fuertes y con unas gotas basta. Por supuesto son perfectos para ensaladas y verduras, pero también valen para acompañar carnes, pescados, arroces, pasta, foie gras, embutidos… y quedan especialmente bien con carpaccios de todo tipo. Evidentemente en cada caso habrá que jugar con el sabor del plato y el del aceite. Suerte, y a practicar.

Se puede añadir un aroma a cualquier aceite de sabor suave o neutro: oliva, cacahuete o girasol por ejemplo. Pero ya que nos vamos a tomar el trabajo, conviene usar un aceite de buena calidad.

Estas son unas cuantas recetas para hacer aceites aromatizados:

Aceite de ajos

Suave: macerar 3 dientes de ajo pelados y cortados por la mitad a lo largo en 500 cc de aceite de oliva virgen durante 3 semanas.

Concentrado: pelar una cabeza de ajos y triturar en la batidora junto con ¾ de litro de aceite de oliva virgen. A continuación, poner la mezcla durante 2 o 3 horas a fuego muy suave sin hervir. El ajo se irá depositando en el fondo. Con cuidado se filtra y se utilizan sólo unas gotas cada vez ya que es muy fuerte.

Aceite de hierbas

Enteras: Se colocan las hierbas elegidas en un bote y se cubren con el aceite dejándolo en maceración de 3 a 4 semanas. Las hierbas han de ser frescas y se usarán unos 25 gramos por cada 500 cc de aceite. Vale cualquier hierba aromática.

Trituradas: se hace también con hierbas frescas utilizando solo la mitad (o 25 g por cada litro). Se trituran con el aceite y se filtra sin maceración. Este aceite sale de color verde. Esta forma de preparar el aceite está especialmente indicada para el perejil, la albahaca, el cebollino e incluso puede hacerse con verde de puerro.

Aceite de especias

Con azafrán, vainilla, canela, clavo, pimienta… Se ponen a macerar en el aceite durante un mínimo de 4 semanas y luego se filtra antes de usar.

Aceite de frutos secos

75 gramos de nueces almendras o avellanas para ¼ de litro de aceite. Se deja en maceración al menos tres semanas y luego se filtra desechando los frutos secos.

Aceite de naranja o limón

Se pelan las frutas sin coger la parte blanca y se dejan secar las cortezas bastante tiempo, hasta que estén muy secas. Se introducen en el aceite y se deja macerar al menos 5 semanas.

Otra forma: calentar suavemente el aceite con las cortezas hasta que esté templado. Enfriar y dejar en maceración.

Aceite de hongos o setas

Se utilizan recortes de hongos o setas que hayamos usado para alguna receta o las setas enteras. Se ponen en un cazo, se cubren con aceite (el doble de volumen por lo menos) y se confitan a fuego muy suave unas 2 horas. Las setas no deben freírse. Se filtra el aceite desechando el agua que las setas hayan podido soltar.

Aceite de ahumados

En este caso lo que se pone en maceración son recortes de pescados ahumados. Este aceite está muy bien con pasta y en ensaladas.

Aceite de verduras:

Utilizando una licuadora, se puede añadir el jugo de cualquier vegetal a un aceite. Estos aceites se utilizan sin reposar. Es muy bonito el de remolacha.

 

Helado de Canela

4 Sep

Se acerca el verano y es la epoca que se aprovecha para elaborar helados naturales de canela, vainilla y otros.

Ingredientes:

  •  5 tazas de agua
  • 1 1/4 tazas de azúcar granulada
  • 1 palito de canela
  • 2 cucharadas de agua fria
  • 1 cucharada de maizena
  • 1 cucharada de jugo de limón.

Preparación:

  1. Hervir las cinco tazas de agua con la canela hasta que tenga color rosado claro, sabor y disminuya a cuatro tazas. Agregar el azúcar y dejar hervir cinco minutos.
  2. Disolver en las dos cucharadas de agua fría la cucharada de maicena y añadir a la anterior preparación. Dejar cocer unos cinco minutos.
  3. Sacar del fuego, dejar enfriar un poco, poner la cucharada de jugo de limón y colar.
  4. Estando ya fría la preparación, poner a congelar al refrigerador; a medio cuajar, batir para que no quede muy duro el helado, esto por dos o tres veces, hasta que esté listo.

Cristina Olmos

Doña Salomé es la reina de los chicharrones y los escabeches

4 Sep

Imagen actual: Add text: doña salome reina de chichasrones y escabeches
 
 

 

La Razón

 

Ella siempre hace rico, no hay otro lugar como éste”, aseguran sus clientes que hacen fila para conseguir los platos del local Chicharrones Originales, ubicado en el kilómetro 7 de la avenida Villazón, en Sacaba. Salomé Vargas es la dueña de este sitio, uno de los preferidos para disfrutar del chicharrón de cerdo.

“Cuatro años he pataleado para aprender a cocinar el chicharrón. Desde las 03.00 hay que trabajar para tener todo listo, la gente llega desde las 11.00 y luego no hay tiempo para nada”, cuenta Salomé, amable con sus clientes, pero de carácter fuerte cuando se trata de defender su oficio. No le gustan las filmaciones, ni las fotos. ¿La razón? El temor a que se copien los secretos de los manjares que prepara y no se igualan a otros sabores y aromas que inundan el valle los fines de semana.

Tras notar la presencia de una cámara fotográfica que ya la retrató, una sonrisa asoma a su rostro y, enseguida, un trozo de enrollado de chancho es ofrecido a la periodista. Es lunes. Las pailas están guardadas y los fogones apagados porque el día está destinado al escabeche. Tras perder el miedo, Salomé asume la conversación como si se tratará de una de sus clientes antiguas, aquellas que gozan de la “yapita” y una buena charla en quechua mientras esperan su pedido.

Dos son los locales que dirige; en el primero atienden sus hijos. “Me he venido aquí para descansar”, comenta del local Chicharrones Originales II, que está a metros del otro. “Me dicen que no es igual, que mis hijos hacen mal el chicharrón, que la mamá siempre hace original, no chusco”. Sin embargo, para la experta, sus retoños ya pasaron la prueba del sabor. “Yo he comido lo que cocinan y está bien”.

Sus chicharrones y escabeches de chancho son famosos en Cochabamba. “Debe ser porque aquí cocinamos con calma, las cosas apuradas no salen bien”. Ella cocina con ingredientes frescos que busca durante la madrugada en los mercados. Hace 22 años que prepara estas delicias en las que emplea entre 15 y 20 chanchos al día, al menos 100 kilos de carne. “De todo lado vienen, de La Paz, Tarija, Sucre, Santa Cruz; de lejos vienen para llevar a Estados Unidos, a España”.

Pero ahora piensa abandonar la faena. “El médico me dijo que ya no haga este trabajo, mis manos ya no pueden agarrar cosas calientes y me duele la espalda”, confiesa la señora bonachona. “Seguro no voy a acostumbrarme a no trabajar, mis hijos nomás ya atenderán, pero voy a estar viendo”. Aunque, admite que es posible que sus “caseritos” no la dejen descansar.

 

Bizcochos de Maiz

2 Sep

Tradicionales santa Cruz, Beni y Pando


Ingredientes 

 

  • kilos de maíz blando
  • 1/2 kilo de almidón
  • 3 cucharadas de azúcar
  • 1/2 kilo de manteca
  • 2 kilos de queso
  • Sal al gusto.

Preparación

  1. Cocer el maíz blando hasta que se partan algunos granos. Vaciar el agua y extender el maíz hasta que seque un poco. Luego moler. Mejor si lo compra molido.
  2. Con este maíz prepare una masa con todos los ingredientes. Trabajarla bien y darle el formato que se desee. Cocer en horno caliente por una hora.

Quinoa Andina

1 Sep

 

El primero de septiembre se celebra el dia de la  quinoa

 

 Quinua, no solo de pan vive el hombre

Por Manuel Cadenas Mujica

El milenario grano andino revalorado en su enorme potencial nutricional y gastronómico

El Viejo Mundo ha impreso en la carta cotidiana de la mesa mundial su impronta rebosante de carbohidratos y carnes debidamente remojadas. Pan y vino es binomio fabuloso que adquiere multifacéticas presentaciones en las culinarias europeas, merced a salsas, presentaciones y cocciones de diversa índole, debidamente salpimentadas y ataviadas de vegetales, pescados, aves, reses y el infaltable fruto del olivo. Un mundo de refinamiento con siglos de tradición y reflexión, ante el cual el nuevo continente hubo de esperar paciente la oportunidad de desplegar su propio bagaje por todo lo alto como ocurre ahora con la quinua.

La influencia de los alimentos originarios de América es poderosa en la gastronomía mundial. Piénsese en la papa, andina maravilla que salvó a Europa del hambre en el siglo XVII y base de muchos platos franceses y españoles. En el cacao, que produjo la fiebre del chocolate en el siglo XVIII. O en el tomate, sin el cual sería impensable buena parte de la culinaria italiana. No obstante, en su momento, estos insumos se introdujeron por la “puerta trasera” en un contexto de colonización, casi subrepticiamente hasta quedar diluida su identidad profundamente americana. La quinua, en cambio, ha saltado a la luz global en un contexto distinto, haciendo gravitar con meridiana claridad tanto su origen como su importancia nutricional y gastronómica.

Pese a ser conocida, la quinua pasó desapercibida para Occidente durante varios siglos, relegada a su condición de alimento de uso netamente indígena, sin mayor contacto ni siquiera con los recetarios criollos andinos. Fue incluso vetada durante la colonia española por considerársele un alimento asociado a rituales paganos. Recién con el surgimiento de los estudios científicos de los alimentos originarios de esta región del mundo, a partir de la segunda mitad de siglo XX (cuando se producen las olas migratorias del campo a las ciudades del Perú y Bolivia, llevando sus costumbres alimenticias), se llega a descubrir la quinua como uno de los insumos vegetales nutricionalmente más completos.

Los siguientes datos hablan por sí solos: contiene más proteínas que ningún otro grano —16,2 por ciento en promedio y hasta 23 por ciento, comparado con un 7,5 por ciento del arroz y con un 14 por ciento del celebérrimo trigo, muy cercano a lo que la FAO considera óptimo—; su proteína es de alta calidad, con aminoácidos similares a los de la leche, asimilables por el cuerpo humano, y combinada con cereales como la soya, la quinua mejora aún más su valor proteico; fuente de almidón, azúcar, fibra, minerales como calcio, fósforo, hierro y vitaminas; y su contenido de grasa es de 4 a 9 por ciento, la mitad ácido linoleico, esencial para la dieta humana. Sus nutrientes tienen un bajo índice de nitrato y oxalato, elementos perjudiciales en la nutrición. Y a ello debe sumársele su valor medicinal que se atribuye al alto contenido de saponina para el alivio y desinflamación de torceduras y contusiones, contribuyendo a la eliminación de tejidos lastimados y a su reconstitución; como vomitivo, lactóforo, antiespasmódico, laxante y diurético, y recientemente su aporte en la lucha contra distintas clases de cáncer y la prevención de la diabetes.

Los estudiosos hacen una aclaración importante: la quinua no es un cereal. Es técnicamente un “seudocereal”, pues no pertenece a la familia de las gramíneas, aunque sí tiene un alto contenido de almidón. Por eso se reconocería mejor simplemente como un grano. Su domesticación y cultivo se remonta a unos 2.800 años a. de C., pero su difusión se atribuye al imperio inca, que extendió sus dominios desde la capital del Cusco hasta el sur de Colombia, Ecuador, Bolivia, el norte de Chile y el norte de Argentina, influenciando culturalmente incluso fuera de esos entornos.

Los incas hicieron de la quinua pilar de su pirámide alimenticia, junto con el maíz y la papa. En el culto a la mama pacha (madre tierra) el inca plantaba las primeras semillas y durante el solsticio los sacerdotes quechuas llevaban vasijas de oro repletas de quinua para ofrecerlas al Inti (dios Sol).

Gastronómicamente hablando, la quinua tiene un uso tradicional: se tuestan los granos y se produce harina para elaborar distintos tipos de panes. Hoy se usa para mejorar las características del gluten de la masa en los panes industriales. Pero su uso se ha diversificado gracias principalmente al interés de reconocidos autores de la emergente cocina peruana. El libro El camino de la quinua (reciente ganador de los Gourmand World Cookbook Awards) presenta diversas formas de prepararla, como el quinua sour, el chupe de quinua con pescado, quinua chaufa con alpaca o picarones de quinua, pues con la quinua es posible elaborar desde bebidas hasta entradas, sopas, platos de fondo, panes y postres.

Jaime Pesaque, chef propietario del restaurante Mayta en Lima, destaca que “las recetas que se hacen con arroz las puedes llevar hacia la quinua. Es muy amoldable”. Pesaque alista en su recetario una especie de paella de quinua, destacando que sus distintos colores (roja, negra, amarilla, blanca, rosada) permiten jugar en las distintas preparaciones. James Berckemeyer, otro celebrado cocinero peruano, la incluye en sus ensaladas como una muestra de esa gran versatilidad del grano andino.

La presencia de la saponina, que da un sabor amargo a la quinua, ha llevado a muchos mitos en su preparación. Algunos la remojan por horas y otros la sumergen en leche, pero en realidad no se necesita sino pelarla (cuando no viene ya pelada), lavarla en abundante agua varias veces hasta que el agua quede limpia y escurrirla. Pesaque recomienda cocerla en caldo de verduras y canela apenas cubriendo la quinua, lo que la deja aromática y graneada. Ninguna otra condimentación. Se recomienda usar agua de botella, pues el cloro del agua de la llave la maltrata. La cocción debe ser a fuego medio y con atención para añadir agua de cuando en cuando, solo la suficiente. Se sabe que se ha llegado al punto cuando revienta y los granos de la superficie se abren. Entonces, está lista para amoldarse a todas las recetas y sabores.
Articulo tomado de la revista «ExploreTaca.com»

Los frutos amazónicos de Bolivia

1 Sep

Imagen actual: Assorted tropical fruits including persimmons, sapote, beach almonds, and other exotic varieties on a wooden tray

Los frutos de la llanura oriental proveen las vitaminas y aceites para la dieta de estos pueblos.

 

Guillermo Iraola Mendizábal
La Paz

Un reciente  trabajo de investigación dirigido por Javier Coimbra Molina y publicado por editorial El país  nos muestra la inmensa variedad de frutos que existen en nuestro territorio y que no son de conocimiento amplio de nuestra población.
Además de nombres conocidos como el achachairú, asaí, ambaibo, guapurú, motojobobo, motoyoé o paquió, nos revela una lista de 93 frutos estudiados en la región de la Chiquitania y de amplia difusión hacia el norte del territorio boliviano.
Es sorprendente la riqueza de nuestro oriente, que cuenta con la posibilidad de tener estos frutos silvestres durante todo el año, ya que de forma alterna se encuentran  por temporadas secas o  lluviosas.
Estos frutos de la llanura tropical boliviana  proveen de vitaminas y aceites necesarios para la dieta de los pueblos orientales, puesto que es muy difícil el cultivo de verduras en estas  regiones.
Bolivia tiene un potencial enorme para producir estos frutos, llamados,     por muchas personas,  frutos «exóticos”, ya que cuenta con una enorme variedad de especies nativas como lo demuestra el trabajo de investigación presentado por el naturalista boliviano Javier Coimbra que centró su trabajo en el bosque chiquitano.
Varios de los frutos de nuestra Amazonia ya se encuentran en franca explotación comercial a países vecinos que cuentan con la misma diversidad. Además de productos derivados como pulpas para jugos y helados, licores, mermeladas y aceites, son promocionados como frutos de una gran incidencia  como antioxidantes y de grandes valores vitamínicos.
Por ejemplo el famoso camu-camu, que se promociona como una fruta que contiene 20 veces más vitamina C que la naranja y se utiliza en cuatro productos principales:  pulpa de frutas, helados, jugos y píldoras de vitamina C.
En nuestra Amazonia además tenemos el guapurucillo, que tiene un parentesco  muy próximo y valores vitamínicos importantes similares. O el asaí, que se comercializa con bastante éxito en EEUU por su composición con altos valores antioxidantes.
Es interesante también observar los cambios  de nombre del mismo fruto, cuando se maneja la información en diferentes países. Por ejemplo en Bolivia tenemos un fruto llamado sinini, que en Brasil se denomina araticum do mato, en Perú guanábana  y en Colombia, guanábana cimarrona. Annona muricata es el nombre científico de esta fruta, cuya pulpa se utiliza en nuestro país para la elaboración de helados y licuados. También se le atribuyen propiedades anticancerígenas.
Achachairú en Bolivia, bacurizinho en Brasil, charichuelo  en Perú. La  Garcinia brasiliensis se utiliza en nuestro país para elaborar jugos.
Palma real en Bolivia, aguaje en Perú, burití en Brasil.  Antiguamente con la  Mauritia flexuosa se elaboraba chicha fermentada y en Bolivia se extrae aceite para diversos usos.
Sucá en Bolivia, taperebá en Brasil, ubos  en Perú; la Spondias mombin se usa en el país para preparar refrescos con su pulpa.
Esta interesante obra de Coimbra nos muestra una gama de frutos que invita a los gastrónomos a interesarse  en su investigación y experimentación, para darles una aplicación práctica en la dieta nacional.
Luis Téllez Herrero, en su obra Lo que se come en Bolivia, publicada en 1946, también nos cuenta sobre la gran variedad de frutos que encontró en su viaje a Santa Cruz, entre los que menciona el turere, sinini, motojobobo,  achachairú, la lúcuma, tarumá, guapomó, paquío, entre cientos más.
La coctelería boliviana y la cocina tienen una gran oportunidad en estos frutos y es el momento de ponerlos en valor.
En Riberalta funciona uno de los pocos emprendimientos industriales que se dedican a la exportación de algunos preelaborados de frutos amazónicos. Fundamentalmente trabajan con el copoazú, en la elaboración de  mermeladas, licores y pulpa de copoazú que exportan a  Brasil, donde le dan un valor agregado y lo reenvasan como producto brasileño.
La empresa se llama Madre Tierra Amazonia,  que trabaja desde el año 2012 en estrecha colaboración con las comunidades que se dedican al cultivo del copoazú. Hacen falta en Bolivia muchos más emprendimientos de esta naturaleza y también motivar a nuestra población para que consuma  estos frutos aplicados en la dieta diaria, sobre todo en el oriente.
Mientras tanto, queda la  invitación abierta a la lectura de obras tan valiosas como la Guía de frutos silvestres comestibles de la Chiquitania y una obra anterior, publicada en  2002, con el título  Frutas silvestres comestibles de Santa Cruz, trabajo de los  investigadores  Germán Coimbra y  Roberto Vásquez, de la editorial Fan Bolivia.