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Tapa de asado rellena

16 Abr

INGREDIENTES

1,500 kg de carne (asado), aproximadamente

Hojas de perejil (para decorar)

Para el relleno:

1 zanahoria cortada en cubos de, aproximadamente, 1 cm de lado

Sal y pimienta, a gusto

1 pimiento rojo

1 pimiento verde

1 pimiento amarillo

1 taza de perejil picado

4 dientes de ajo picado

1 cucharada de gelatina sin sabor

3 huevos

200 cm3 de crema de leche

2 huevos duros

2 cebollas cortadas en rodajas

1 pocillo de aceite

1 cubo sazonador de caldo de carne

1 taza tamaño de vino blanco

PARA LA GUARNICIÓN:

4 papas medianas y cortadas en cubos de. aproximadamente. 3 cm de lado

4 camotes medianos, pelados y cortados en cubos de aproximadamente, 3 cm

Aceite, cantidad necesaria

PREPARACIÓN

Blanquear las zanahorias en abundante agua a punto de ebullición con sal hasta que estén tiernas pero bien firmes.

Retirar. Cortar la cocción en agua helada. Escurrir y reservar.

Quitar las semillas y nervaduras a los pimientos. Cortarlos en tiras de 1 cm de ancho y luego en cuadrados. Reservar.Colocar los pimientos. las zanahorias, el ajo y el perejil picados. Espolvorear con la gelatina.

Incorporar los huevos y la crema de leche. Condimentar con sal y pimienta a gusto. Reservar. Retirar el exceso de grasa de la carne. Realizar, cuidadosamente, un corte en uno de los extremos con un cuchillo de buen filo para formar una bolsa. Salpimentar el interior de la carne.Rellenar con la mezcla de pimientos y zanahoria. Alternar con los huevos duros.Cerrar la abertura con palillos o cosiéndola con hilo de algodón.

Poner la rodajas de cebolla en una fuente de horno untada con aceite. Ubicar la carne sobre las cebollas. Salpimentar ; rociar con un hilo de aceite.

Llevar a horno precalentado a temperatura caliente por 15 minutos o hasta que la carne esté dorada por todos sus lados. Disolver el caldo en el vino blanco caliente. Retirar la carne del horno y rociar con el caldo. Llevar nuevamente a horno precalentado a temperatura moderada y cocinar por 15 minutos más.

Retirar del horno. Agregar las papas y las ocas en la fuente de horno. Salpimentar.

Cocinar en horno precalentado a temperatura moderada por 50 minutos o hasta que la carne esté cocida y las papas y batatas doradas, Retirar, Dejar reposar unos minutos. Servir la carne cortada en rodajas. Decorar con hojas de perejil.

http://www.opinion.com.bo/opinion/cocina/2013/0925/suplementos.php?id=1746

LA LLAJUA exquisita salsa picante

16 Abr

llaju


La llajua es un exotico picante elaborado con locoto, tomate y hojas de quirquina o huacataya. Se caracteriza por ser un aderezo o salsa infaltable en el menu de los bolivianos.
 

Preparada en un batan con el morokho (piedra de moler), es una esencia saciable a la hora de saborear cualquier menu durante el almuerzo o platos como el chicharron, patitas, rellenos e infinidad de alimentos. Por su fino picante condensado, calma el frio caracteristico del altiplano.

Entre la merienda de media manana, el almuerzo o la cena, la llajua estimula un sabor irreemplazable en el paladar. El caracteristico molido del locoto, las hierbas aromaticas y el tomate aderezan cualquier comida.

No existe un dato exacto acerca de en que momento aparece la llajua; sin embargo, una de las potenciales precisiones sucede cuando los espanoles venian desde Mexico hacia America del Sur. Cristobal Colon desembarco en las islas de Wanajani (hoy las Bahamas) el ano 1492. La expedicion militar y conquista del imperio de los Mexicas por Hernan Cortes es de vital importancia porque es asi como se descubre una serie de alimentos no conocidos en Espana, como el tomate, el maiz, el chocolate y la papa.

Por el ano 1498 a 1500, Colon funda Veracruz, en Mexico, donde comienza la expansion española, que duro casi 50 anos. Paulatinamente, Francisco Pizarro y Diego de Almagro, en su recorrido por América del Sur, pasan por la costa de Colombia, Ecuador y llegan a Peru, donde fundaron Lima. En el trayecto de la expedici�n, los espa�oles y mucha gente que los acompañaba fueron alimentandose con insumos que recog�an de las tierras, previamente en Mexico ya conocieron el aguacate, el ma�z, el tomate, el wajolote (el pavo) y los aj�es. Continuada la incursi�n hacia Am�rica del Sur, los colonizadores tra�an en su ej�rcito una cantidad de hombres mayas y aztecas, quienes usaban las salsas picantes para preparar sus alimentos.

Al llegar a Peru inician la conquista del imperio incaico y coinciden que los incas tambi�n cocinaban con alimentos picantes, ya que la costumbre la hab�an heredado de los aymaras de Tiwanaku, quienes probablemente ya com�an las salsas picantes. Es desde la �poca de la conquista que se desarrolla una importante cultura gastron�mica, relat� el chef Guillermo Iraola Mendiz�bal, director ejecutivo de la Primera Escuela de Turismo y Hoteler�a de Bolivia.

“Es dif�cil determinar en qu� momento aparece y nace la llajua como tal, ya que esta salsa picante es un producto que ya exist�a en nuestras tierras y se perfeccion� con la llegada de los espa�oles. Es preparada con ingredientes nativos y la t�cnica empleada es totalmente local”, asegur� Iraola.

La llajua que hoy degustamos es una salsa picante boliviana que acompa�a y est� presente en todas las ocasiones. “La mayor�a de los que habitamos en el �rea andina no podemos vivir sin degustarla. Los espa�oles hacen una salsa no tan picante conocida como salmorejo (compuesto de agua, vinagre, aceite, sal y pimienta), pero los aztecas y mayas ten�an un mont�n de salsas picantes. Yo personalmente me atrevo a decir que la llajua es una fusi�n gastron�mica entre aymaras, espa�oles y aztecas porque, evidentemente, la cocina azteca y maya influenciaron en nuestro territorio”, agreg� el chef.

Iraola explic� que en la comida internacional no se emplea el uso de la llajua porque el picante da�a el sentido gustativo e impide la percepci�n de otros sabores y texturas.

El paladar internacional no acostumbra comer picantes; sin embargo, para que los visitantes lo degusten se recomienda atenuar el sabor del picante en un nivel bajo. Por ejemplo, un chicharr�n no es bien saboreado si no se acompa�a con la llajua, en este caso se prepara una suave.

“A diferencia del men� internacional, en la comida tradicional boliviana siempre habr� llajua presente en los platos nacionales”, dijo

Cada pa�s consume el picante seg�n su propia tradici�n y gusto local. Iraola refiri� que en el caso de Bolivia se hizo costumbre saborear alimentos acompa�ados con la llajua, es el caso de La Paz, Oruro, Potos�, Chuquisaca y Cochabamba, departamentos donde se consume este tradicional picante.

La mejor preparaci�n

En Bolivia, la mejor receta de una buena llajua es la mezcla del locoto, tomate y quirqui�a, que son molidos en un bat�n (piedra de moler que ya exist�a cuando los espa�oles llegaron a tierras del continente sudamericano). Al moverse las piedras una sobre la otra, los ingredientes se trituran y forman una pulpa que junto con las hojas de quirqui�a despiden un exquisito aroma.

En comparaci�n con el uso de la licuadora, en el que las aspas filosas del electrodom�stico cortan los ingredientes de forma perfecta, no se extraen el jugo y el aroma caracter�stico de los ingredientes, lo cual implica la p�rdida de sabor y esencia. Por esta raz�n, muchas amas de casa le incorporan aceite, cebolla picada en cuadritos y otras esencias.

Recomend� que para evitar el mayor grado de picante es importante quitar las pepas de los locotos y lavar con abundante agua antes de molerlos.

La nutricionista Lourdes Meriles, del Hospital de Cl�nicas de La Paz, explic� que la llajua es una costumbre boliviana consumida en la mayor parte de los departamentos, especialmente en el valle cochabambino, donde abunda la producci�n del locoto y tomate.

“La llajua es un alimento en salsa picante que aporta un alto contenido de calor�as al organismo debido al uso del locoto como principal ingrediente. Por el aporte cal�rico da la sensaci�n de energ�a al organismo”, explic� Meriles.

Dependiendo de los colores del locoto (rojo, amarillo o verde) en el preparado de la llajua se aportan m�s o menos calor�as. Los locotos de color rojo y amarillo aportan vitamina A (vetacarotenos) y un alto contenido de calor�as por las pepas negras, que concentran mayor picante. Los locotos de color verde aportan menos concentraci�n de calor�as, por lo cual son menos da�inos para la salud, expuso la nutricionista.

Advirti� de que no es recomendable que las personas que est�n con receta m�dica consuman salsas picantes porque pueden sufrir mayor da�o digestivo. ”Es aconsejable consumir la llajua en cantidades m�nimas evitando exageraciones”. Explic� que la mezcla del tomate y algunas hierbas, como la quirqui�a o la wacataya, son complementos para que la salsa picante adquiera un sabor agradable. “No es que sea una combinaci�n buena o mala para el organismo, sino que el ox�geno del tomate hace que la mezcla se descomponga r�pidamente, una vez descompuesto toma un sabor agrio, entonces debe evitarse su consumo, caso contrario implicar�a ardores estomacales”, recalc�.

Antonio Paredes Candia, en la segunda edici�n de su texto La Comida Popular Boliviana, explica: “Son salsas nativas que en nuestra gastronom�a ocupan el lugar similar a la mostaza o el k�tchup que usan los ingleses para aderezar sus viandas”.

Las variedades de esta salsa tienen nombre propio de acuerdo con los productos que se emplean en su elaboraci�n. Es llajua, voz en idioma quechua, cuando est� preparada con locoto (…) Pertenece al �rea quechua y se ha extendido en el �mbito nacional. Tambi�n se hace llajua con ulupicas, frutitos esf�ricos tan picantes como fraganciosos.

*Variedad de llajuas: recetas tomadas del texto de Antonio Paredes Candia: La Comida Popular Boliviana. Segunda edici�n, p�g. 441-446.


*Variedad de recetas 

Ingredientes: 1 tomate grande, 1 locoto peque�o de color verde, 1 gajo de quirqui�a, 1 gajo de wacataya, 1 gajo de apio, 1 gajo de perejil, 1 gajo de hierbabuena y sal.

Preparaci�n: exprimir el jugo del tomate en el plato para llajua. Se lava el locoto y se le saca las pepas. Todo se muele junto con las hierbas hasta que se forma una salsa. Se vac�a en el plato y se le agrega sal a gusto. Si est� muy espesa, se la licua con un poquito de agua fr�a.

Nota: salsa especial para acompa�ar el plato pace�o.

Llajua de ulupica

Ingredientes: 2 tomates grandes, 10 ulupicas, 1 gajo de perejil y sal.

Preparaci�n: se exprime el jugo de los dos tomates en un platillo hondo. Las pulpas, las diez ulupicas y el gajo de perejil se muelen en el bat�n hasta formar la salsa. Luego se vac�a en un recipiente y se le agrega sal al gusto.

*Una receta de Cochabamba

Ingredientes: 1 locoto, 1 o 2 tomates, 1 ramo de quirqui�a y sal.

Preparaci�n: partir un locoto grande en cuatro partes, luego sacar las pepas y lavarlas. El tomate se parte en dos, se exprime ligeramente el jugo que contiene en un platillo hondo, en el que se pondr� la llajua. La pulpa del tomate, el locoto, m�s una ramita de quirqui�a se muelen en un bat�n peque�o con el morokho.

Cuando est� bien molido se le agrega el platillo donde se guarda el jugo de tomate. Se pican muy finamente las hojitas de un ramito de quirqui�a. Se pone sal a gusto y se mezcla todo. Si la llajua est� muy espesa se le agrega una o dos cucharillas de agua fr�a. Se mezcla bien.


*Llajua jugosa

Ingredientes: 1 tomate, 1 locoto, 2 gajos de wacataya, 2 gajos de perejil, 2 gajos de quirqui�a y sal.

Preparaci�n: a un tomate grande o dos se le exprime el jugo en el platillo para la llajua. El locoto se parte en cuatro y se le saca las pepas, todo se muele en un bat�n. Cuando todo esta bien molido se vacia al plato con jugo de tomate y se mezcla. Se le pone sal a gusto.

Variantes de esta llajua ser�an:

1.- Moler con una cabecita de cebolla picada finamente o raspada, en cuyo caso pierde el aroma de la quirqui�a, que es tan agradable.

2.- Se agrega a la molienda un peque�o gajito de ruda, que le da un sabor muy especial que no siempre gusta.

Maribel Condori Monrroy

Revista7D�as

Receta en honor a la chura Tarija: el saice

15 Abr

Un buen vino y un exquisito plato de saice, esa es la vida, diría cualquier chapaco, en su mes aniversario: abril. Es por ello, que ahora le mostramos cómo preparar un delicioso saice tarijeño, para que usted corrobore si realmente es cierto el dicho. El chef Victoriano Avendaño nos da pautas para prepararlo al mejor estilo de la tierra andaluza.

Carne de primera. El ingrediente principal para un buen saice, es la carne. «Obviamente, esta debe ser de primera, puesto que se trata de un plato nacional y los bolivianos estamos acostumbrados a comer “riquito”, apuntó el cocinero.
Hay que remarcar que el saice es un plato fuerte jugoso y mientras más tierna sea la carne, mejor jugo saldrá en el plato principal.

Los condimentos. Para agregar los condimentos, como el comino o la pimienta, estos deben estar previamente molidos.

Para la zarza. La zarza requiere de: 1 tomate picado en juliana; 1/2 cebolla picada también en juliana; 1 locoto picado en juliana; sal, pimienta y aceite a gusto, mezclar todo y poner encima del saice.

Dideo en lugar de arroz. A diferencia de los cruceños, cochabambinos y otros departamentos del país, a los tarijeños les gusta acompañar el saice con fideo en lugar de arroz. «El fideo no debe ser grande y mejor si son los redonditos», dijo doña Pastora, una cocinera tarijeña, a un medio local

El uso del ají. Cabe destacar que el ají es el “ingrediente secreto” para la degustación de un verdadero saice tarijeño. Los cocineros aclaran que no se trata de cocinar con mucho ají, pero sí de darle un toque de picante, para demostrar que es un plato nacional.

Chef
Victoriano Avendaño
El titular de la cocina en la Escuela El Maná nos enseñó algunos de sus secretos.

Receta
Ingredientes
Saice

• 1 kg de carne blanda de res
• 1/2 kg de pata de res
• 4 papas grandes
• 3 cebollas medianas
• 1 tomate grande
• 1 taza de naranja
• Sal y pimienta a gusto
• 6 vainas de ají colorado molido
• 1 cucharilla de pimienta en grano
• 1 cucharilla de comino en grano
• 3 dientes de ajo picado

Preparación
Cocer las patas hasta hacer caldo. Picar en dados fino la cebolla, el ajo y saltear con un poco de aceite, las vainas molidas en forma de puré añada a la olla, condimentar con sal, pimienta y comino recién molido, deje cocinar durante 20 minutos con cuatro tazas de caldo de pata. Luego picar la carne y poner al caldo de pata con los demás ingredientes y por último agregar las arvejas precocidas.

Saice Tarijeño

15 Abr

Aniversario del departamento de Tarija y de la batalla de la Tablada y lo celebraremos con este representativo plato tarijeno

INGREDIENTES

  •  1 kilo de carne suave o lomito picado.
  • 1 pata de res
  • 2 kilos de papa
  • 1 taza de arvejas picadas
  • 2 cucharas de ají colorado molido y frito
  • ¼ litro de aceite
  • 3 dientes de ajo machacados
  • 2 cucharas de perejil picado
  • 1 cuchara de pimentón molido
  • 1 cebolla grande
  • 2 vasos de chicha tarijeña  (opcional)
  • 1 cucharilla de orégano seco
  • Comino pimienta y sal a gusto

SARZA:

  • 1 cebolla
  • 1 tomate
  • 1 locoto
  • 1 pizca de sal
  • 1 chorrito de aceite

Preparación

  1. En olla a presión con un litro de agua hirviendo, hacer cocer la pata.
  1. Picar finamente la cebolla en dados finos y freír a fuego lento, añadir los condimentos recién molidos, remover unos minutos, luego añadir las arvejas y saltear; finalmente raspar el tomate, vertir el consomé de la pata previamente colada dejando cocer a fuego fuerte, más o menos media hora
  1. Mientras tanto, cortar la carne en dados medianos e incorporar a la preparación anterior. Cuando la carne se encuentre a medio cocer, agregar las papas cortadas en seis y retirar una vez estas se encuentren cocidas. El saice debe quedar jugoso.
  1. Para la sarza: lavar los ingredientes, el locoto y tomate, picar finamente en trozos largos, la cebolla en corte pluma aderezar con sal y aceite.

Guiso Chapaco

15 Abr

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Ingredientes:

  • 1 pollo despresado
  • 3 papas
  • 1 taza de arroz
  • 3 colas verdes de cebolla
  • 1/2 libra de arvejas
  • 1 taza de ají colorado cocido
  • Aceite, sal

Preparación:

Hervir el pollo en una olla con 2 litros de agua y sal. Después de 5 minutos, echar las papas peladas y las arvejas. Cocinar el arroz con dos tazas de agua, una vez cocido, agregar a la sopa de pollo, junto con el ají colorado y dejar cocer 5 minutos más. Si el guiso quedara muy espeso añadir un poco más de agua. Servir con cebolla verde picada por encima.

 http://www.recetas.com.bo/content/guiso-chapaco

Comida Típica Tradicional de Tarija

15 Abr

  • Ají de karas
  • Cangrejos de río
  • Cuchi asao
  • Chirriadas
  • Doraditos
  • Enrollado
  • Keperí
  • Misquinchos
  • Morcilla
  • Pan de bollo
  • Pan Hojaldriau.
  • Saice
  • Sábalo de Villamontes
  • Vino patero
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Decoración de Torta de Otoño

14 Abr

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Asado de Higado

14 Abr

higado

 

Siendo como es el higado una carne fuerte y seca, la forma de mejorarla para los placeres de la mesa es sirviendolo acompañado de una buena ensalada.

 

Preparación

  1. Pela el higado, cortalo en lonjas como para asado. Condimenta con sal, pimienta y ajo.
  2. Reboza en pan molido hasta que se impregne bien y frie en aceite.
  3. Sirve con papa blanca y una buena ensalada.
http://www.cocina-boliviana.com/

Caldo de Sucre

14 Abr

sucre so

 

 

Ingredientes:

  • 1 presa de gallina
  • 1 trozo de pecho de vaca
  • 1 nudo de la espalda del cordero
  • 2 cebollas
  • Papas
  • 1 taza de arvejas
  • Repollo, zanahoria
  • Choclo y tuntas cocidas
  • Orégano
  • Llajwa

Preparación:

En una olla con bastante agua se hacen cocer las carnes con una o dos cabezas de cebolla partidas a cuatro, durante cuatro o cinco horas. Cuando la carne está en medio cocer se le agregan las zanahorias peladas y partidas en cuatro a lo largo, más una hoja de repollo por persona. Faltando media hora para bajar la olla del fuego, se ponen las papas grandes enteras y peladas. Hay que cuidar que tenga bastante caldo. Cuando las papas están cocidas se retira la olla del fuego, se espolvorea con orégano entero y se deja reposar. Servir en platos hondos, una presa de cada clase de carne, una papa grande, dos tuntas, una hoja de repollo, dos tajadas de zanahoria. Todo con bastante caldo, y encima un choclo. Se acompaña con un platillo de Llajwa.

 

 http://www.recetas.com.bo/content/caldos-de-sucre

 

Salpicon Caliente de Carne

14 Abr

INGREDIENTES

6 pedazos de carne

1/3 pocillo de aceite

2 dientes de ajo picados

1 pimentón rojo cortado en cuadrados

1 pimentón amarillo cortado en cuadrados

1 cebolla cortada en aros

100 grs. de vainitas cortadas

1 tallo de apio picado

½ taza de vino blanco

¼ taza de cebolla de verdeo picada

Sal y pimienta a gusto

PREPARACIÓN

Retirar la grasa de la carne y cortarla en tiras finas.

Verter el aceite en una cacerola, llevarlo a fuego medio y perfumarlo con el ajo; agregar la carne previamente salada, y saltearla, mezclando continuamente, hasta que cambie de color.

Adicionar los pimentones, la cebolla, las vainitas y el apio.

Rehogar la preparación durante 5 minutos; incorporar el vino blanco y cocinar durante 5 o 10 minutos más.

Salpimentar a gusto y espolvorear con la cebolla de verdeo picada. Retirar y servir.

 

Cristina Olmos

Sopa de frijoles con chicharrón

13 Abr

chi

 

 

Ingredientes:

bullet 1 taza de frijoles
bullet 8 tazas de caldo básico
bullet 250 gramos de cerdo salado en trozos
bullet 500 gramos de yuca pelada y cortada en trozos
bullet 1 taza de cebolla, tomate, ajo y condimentos picados y salteados
bullet 250 gramos de chicharrones
bullet 1 cucharada de perejil picado
bullet Sal y pimienta al gusto

Preparación:

Verter los frijoles en una cacerola junto con el agua del remojo y el caldo y cocinar hasta que estén tiernos.

A continuación, añadir la carne y el plátano y cocinar durante 15 minutos. Agregar la yuca, la salsa y los chicharrones y cocinar hasta que todo esté tierno. Antes de servir, espolvorear con el perejil picado.

Los textos son colaboración de Mariana Giménez Cobiella
Mariana@RedBoliviana.com

 

 

http://www.redboliviana.com/Recetas/sopaconchicharron.asp

Ají de Arroz

13 Abr

 aji de

Ingredientes:

1 taza de arroz lavado varias veces
1 cabeza de cebolla picada finamente
3 cucharadas de ají colorado molido
1 tomate grande picado finamente
1 1/2 cucharada de perejil picado
1/2 taza de arvejas cocidas previamente
1/4 Kg de carne picada
6 papas peladas y cocidas
Sal y pimienta al gusto

Preparación.-

Poner el arroz en 2 1/2 de agua con sal, cuando ya esté cocido reservar. En una sartén con un poco de aceite freír la cebolla, el tomate, las arvejas, la carne picada,  cuando estén doraditos, agregar un vaso y medio de agua, un cubo de caldo y el ají, deja cocer hasta que salga aceite flotando a la superficie, agrega esta preparación a la olla donde está el arroz, luego las papas cortadas en cubos grandes y mezclar. Deja dar un hervor y sirve decorado con perejil picado finamente.
Nota: si quieres hacer este arroz estilo chuquisaqueño, tan solo no le pongas cebolla. Toma muy en cuenta que el arroz debe quedar un poco aguanoso, no graneado.

http://recetasbolivianas.blogspot.com

Ch’ajchu del Altiplano

13 Abr


 

Para prepararlo necesitamos:

  • 21/2 litros agua
  • 10 chuños negros (ó tunta) remojados
  • 1 costilla de cordero
  • 1 cebolla
  • 5 papas runas, peladas y partidas en dos
  • 1 tomate mediano picado
  • 1 cuchara perejil,
  • 1 taza cebolla verde, cortada en tiras
  • 1 cuchara sal

 Preparacion

Ponemos en una olla con agua ligeramente tibia, el costillar y antes de que de el primer hervor, espumamos, cuidando de no sacar la grasa que desprende la carne. Añadimos la cebolla y el tomate picados, el perejil y la sal; dejamos cocer durante una hora y media (dependiendo de la calidad de la carne).

 

Mientras tanto, el chuño ya remojado (llamado en Qhéshwa CHULLUSQA), lo partimos con las yemas de los dedos, tratando de aplanarlos y lavamos en varias aguas para luego estrujarlo fuertemente con las manos; lo incorporamos al caldo para que hierva por cinco minutos. Añadimos las papas, continuando la cocción por diez minutos. Probamos la sal y retiramos del fuego.

 Sacamos las costillas, las trozamos y las freímos en aceite caliente manteniéndolas en una fuente al calor.

Ahora preparamos un ahogado con:

  • 2 cucharas aceite
  • 1/4 cucharilla pimienta
    1 cebolla grande dulce
  • 1 tomate mediano
  • 1 diente de ajo, machacado molido y frito
  • 4 cucharas ají amarillo,
  • 1 cucharilla orégano
  • 1 taza de caldo.
  • sal a gusto

 

En una sartén con el aceite caliente doramos la cebolla y tomate finamente picados; agregamos los condimentos, ají y el caldo, dejamos sazonar hasta que quede espeso.


Necesitamos además:

  • 2 huevos duros, cortados en Kollana u otro
  • 15 tajadas de queso redondeles


Perejil para decorar

Servimos el caldo rociando con perejil finamente picado. Aparte, en una fuente grande y linda, ponemos las papas, chuño y el resto del recado bien distribuido; sobre todo esto, acomodamos las tajadas de queso rociando con un poco del ahogado; decoramos con los huevos y ponemos a los costados del plato el costillar bien dorado. En pocillo aparte llevamos a la mesa el saldo del ahogado de ají .

Cocina Tradicional Boliviana

Romero de Velasco, Emilia  –  Gutentag de Muzevich, Carola

Editorial Amigos del Libro, La Paz. Bolivia. 1988

Los Andes están para comérselos

12 Abr

 
Michelangelo Cestari y Kamilla Seidler, chefs del restaurante Gustu, en La Paz, Bolivia.

Los caballos no aguantaban. Algunos directamente morían por falta de oxígeno. Porque transportar plata por senderos de alturas escalofriantes tampoco es tarea que soporte todo animal. Sin embargo las llamas sí. Así que a ellas recurrieron los conquistadores españoles para trasladar su botín de las minas bolivianas de Potosí a La Paz. Y de ellas también tira el restaurante Gustu, siglos después y con objetivos distintos. Riqueza, sí, pero del paladar. El centro abierto por el cofundador de Noma Claus Meyer en La Paz hace nueve meses respeta la regla del kilómetro 0 a rajatabla: solo productos bolivianos crecidos a su alrededor. Como, precisamente, las llamas.

Su carne y su leche, en concreto, son algunas de las especialidades que sirven a 3.700 metros de altura la danesa Kamilla Seidler y el venezolano Michelangelo Cestari, los dos jóvenes chefs que Meyer puso al frente de su última perla. Con un objetivo: cocina creativa a partir de lo boliviano de toda la vida. Aunque la recién terminada XII edición del congreso gastronómicoMadrid Fusión ha dejado claro que la misión de Gustu tiene aliados por todo el eje andino. “Nos separan fronteras políticas, pero tenemos la misma tierra, el mismo lenguaje, los mismos pensamientos”, aclara Virgilio Martínez, dueño y cocinero de Central, en Lima, el 4º mejor restaurante de América Latina según la última lista de la revista Restaurant.

Ninguno de los cocineros, para empezar, supera los 36 años. Todos usan únicamente lo que produce su tierra y mantienen estrechas relaciones con pequeñas comunidades recolectoras y productores autóctonos. Hasta trabajan con biólogos y antropólogos. El reto es llevar a la mesa el sabor del país. “Conocemos los animales que te vamos a dar. Quiero saber qué gente corta del suelo la comida que servimos”, añade Rodolfo Guzmán, 36 años y los últimos siete al frente de Boragó, en Santiago de Chile (octavo en la lista de Restaurant).

Así, ante el cliente de Central pueden aparecer papas liofilizadas recogidas a 4.800 metros en Perú. Y en Boragó se sirve un plato que sigue durante un año la evolución del árbol chileno peumo. Son muchas, al fin y al cabo, las historias que narran las exquisiteces de estos restaurantes. Hay productos que proceden de la selva fría chilena, un “parque jurásico donde hay frutos que desaparecen y vuelven al cabo de cinco años”, destaca Guzmán. Y Martínez viaja dos veces al mes a los Andes para volver “cargado” de nuevos hechizos para los paladares ajenos.

Con esta receta, y unos menús que oscilan entre los 50 y los 130 dólares (37 y 100 euros), han acabado por cocinar un éxito mundial. De momento, cuentan con reservas para más de un mes y mezclan público nacional y extranjero. En Gustu, por ejemplo, lo boliviano gana en los fogones y en sala: el 65% de los clientes es autóctono, prometen Seidler y Cestari. Guzmán, en cambio, sigue teniendo más dificultades para convencer a los chilenos: su público, por ahora, es al 75% foráneo.

En el fondo, con los problemas el dueño de Boragó se ha peleado siempre. Se dedicó a la cocina tras un accidente que truncó su carrera como deportista de esquí acuático. Cuenta que estuvo a punto de cerrar su restaurante cuatro veces y que, al menos al principio, en Chile se encontró con resistencia y escepticismo. Otro tanto les ocurrió a los cocineros de Gustu. Aunque ellos mismos lo entienden. “La gente podía pensar: ‘¿Quién eres tú? ¿Por qué vienes de Dinamarca a cocinar platos bolivianos?”, afirma Seidler.

Por lo visto, han conseguido ganarse la confianza de la crítica –Food & Winese preguntaba hace poco si se trata del «mejor restaurante nuevo del mundo»- y del respetable. Tal vez sea porque sus cervezas artesanales las trae una señora de un establecimiento a 20 metros del restaurante. Tal vez porque a Cestari le fascina tanto la gastronomía que lleva tatuadas en su cuerpo las recetas de la crème brûlée y de los macarons de chocolate. O tal vez por la miríada de proyectos que rodea Gustu: un festival gastronómico, un movimiento que pone en contacto ONG, productores, cocineros y demás actores culinarios, varias escuelas para futuros chefs y un laboratorio de alimentos bolivianos. “Pensamos que podemos cambiar el mundo a través de la comida”, reza un ambicioso lema en la web de Gustu.

Guzmán formula un concepto parecido, aunque de forma más poética: “El restaurante es un soporte. Es importante que se entienda el valor de la comida”. El chileno se dice convencido de que su establecimiento ha generado “un cambio importante”. Más en general, todos creen que el gran momento de la gastronomía sudamericana está llegando. Según Martínez, “América Latina tiene mucho que ofrecer. Tenemos productos únicos y muy diversos”. De las llamas a las papas liofilizadas, es sin duda cocina de altura. Literal.

http://elpais.com/m/cultura/2014/02/07/actualidad/1391799441_633151.html?rel=rosEP

 Madrid

Chancaquitas

11 Abr

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Las Chancaquitas son un viejo y tradicional dulce boliviano.

 

Ingredientes

  • 2 tazas de miel de chancaca
  • 2 cucharadas de mantequilla
  • 1 taza de mani tostado y pelado y un poco molido

Preparación

  1. Poner la mitad de la  miel de chancaca en una budinera enmantequillada.
  2. Poner el mani  sobre la miel.
  3. Tapar el mani con la miel restante y dejalo que se enfrie en el refrigerador y cuando esten frias, cortalas.
Cristina Olmos

Pie de Requesón

11 Abr

 

 

 

Ingredientes:

1 Kg de de Requesón sin Sal
4 Yemas de Huevo
4 Claras de Huevo a punto de Nieve
1 Taza Grande de Mantequilla sin Sal
2 Cucharadas de Harina
1/4 lb de Pasas de Uva Negra
1 Taza de Azúcar

Preparación:

Bata la mantequilla con el azúcar, añada las yemas una a una sin dejar de batir hasta formar una crema. Agregue requesón, harina, pasas de uva y mescle. Incorpore las claras a punto de nieve y mescle con movimientos envolventes. Vierta la masa en un molde enmantequillado y enharinado. Lleve al horno a 450º por 45 minutos.  Luego, disminuya el calor a 250º y hornee por otros 15 minutos. Apague el horno y deje reposar el pie media hora más. Retire y desmolde cuando esté frío. Ponga azúcar molida en un tamiz y espolvoree encima del pie.

 

Cristina Olmos

Filete de Cordero Envuelto en Masa Filo con Aceitunas Negras, Ajo Confitado

11 Abr

filete

Ingredientes 1 persona

  • 250 gr. filete de cordero

  • 7 und. aceitunas negras

  • 30 mi. vino blanco

  • 30 mi. crema de leche

  • 25 mi. aceite de oliva

  • 30 mi. Singani

  • 1 cda. azúcar

  • 1 cdta. sal gruesa de Uyuni

  • 1 und. ramito de tomillo

  • 40 gr. espinaca

  • 7 und. dientes de ajo

  • 1/4 und. cebolla

  • 1 und. achojcha

  • 1/2 und zanahoria

  • 1 und. hoja de masa filo

  • 4 und. pimienta blanca en grano papel aluminio sal y pimienta

PREPARACIÓN DEL FILETE DE CORDERO

Extraer a medias la grasa al filete. Salpimentar y sellar en una sartén con 10 ml. de aceite de oliva. Cortar dos tiras de la hoja de masa filo. Extender el resto, cubriéndola con las hojas de espinaca blanqueadas y la mitad de las aceitunas picadas.

Colocar el filete en el centro, cerrar formando un paquete y atar con las dos cintas de masa filo. Hornear durante 3 minutos a 150 °C, sacar y reservar.

PREPARACIÓN DE LA CREMA DE AJO

Saltear los recortes de cordero en una sartén con 10 ml. de aceite de oliva. Agregar 6 dientes de ajo enteros, zanahoria y cebolla picadas y flambear con 30 mi. de Singani. Adicionar el vino blanco, la crema de leche y reducir a la mitad. Colar. Apartar 1/3 de la preparación y unir al resto de las aceitunas negras picadas para utilizar en la decoración.

Colocar el ajo con cascara en un papel de aluminio. Agregar la sal gruesa, el azúcar, el tomillo, la pimienta blanca en grano y 5 mi. de aceite de oliva. Mezclar bien, cerrar en papillote y hornear durante 10 minutos a 180° C.

Cortar la achojcha en juliana y blanquear en agua con sal.

DECORACIÓN

Formar un círculo cerrado con la achojcha y verter dentro la crema. Colocar el filete en medio del círculo con el confitado de ajo encima. Decorar con la crema de ajo con aceitunas.

Arte de la gastronomía boliviana Gerard Germain

Chicha Andina

11 Abr

chicha
Ingredientes:
1 t. Harina de maíz
1 1/2 t. Crema de arroz t.
Jugo de Piña Fermentado
4 t. Papelón rallado
Clavo en polvo
Canela
5 t. Agua
Colocar en un recipiento las tazas de jugo de piña fermentado, se le va agregando poco a poco la harina de maíz y la crema de arroz, eso se va revolviendo hasta que esté bien mezclado. Se lleva a fuego lento revolviendo hasta que hierva y se deja enfriar. Aparte se agregan las tazas de agua con el papelón rallado, los clavos llevar igualmente a fuego y dejar hervir por 10 min, y dejar enfriar. Luego mezclar ambas mezclas hasta que estén homogéneas. Finalmente colar o licuar la preparación y dejar enfriar.
Tugastronomia.com

La Cocina Colonial en el Alto Peru

11 Abr

cocinacol1

En el día del primer aniversario del Blog les comparto un importante capitulo histórico tomado de la obra de Gustavo Adolfo Otero, en la que se describe el origen de nuestra comida, nuestras recetas y nuestras tradiciones de una manera que sólo su pluma podía hacerla. Es una descripción minuciosa, como Uds. verán, pero que nos permite una visión exacta de la culinaria de nuestros antepasados y como se va desarrollando hasta nuestra comida actual. Es un pedazo un poco extenso de la obra, pero realmente vale la pena leerlo:

Gustavo Adolfo Otero
La Vida Social en el Coloniaje
(Esquema de la Historia del Alto Perú hoy Bolivia,de los siglos XVI, XVII y XVIII).

© Rolando Diez de Medina, 2011
La Paz – Bolivia

LA COCINA COLONIAL EN EL ALTO PERU.- Los elementos culinarios
autóctonos y los importados de España.- El mestizaje de la cocina criolla.- Las
comidas de acuerdo al calendario de las fiestas religiosas.

LA COCINA COLONIAL DEL ALTO PERU
Los elementos autóctonos y los importados por España.- El mestizaje de la cocina criolla.- Las comidas de acuerdo al calendario de las fiestas religiosas.
El estudio de la cocina altoperuana es un ancho campo, cuyas incitaciones mentales abren motivo de interés para el análisis de tópicos relativos a la economía, sociobiología y dietética. Pero, dada la índole sumaria de nuestro trabajo, nos limitaremos a trazar líneas en lo posible sistematizadas, para dar una proyección de conjunto, con un gran fresco, que contiene todos los
elementos, cuyas bases sirvan a especulaciones con dirección calibrada a otros blancos de mayor altura.
La cocina, es decir el sitio de la casa destinado a la química y preparación de los alimentos, era sin duda el rincón al que se prestaba el menor cuidado relativo a la limpieza e higiene. Diseñamos a continuación una cocina correspondiente a una casona. Señoreando la habitación, cubierta en sus paredes con una costra de hollín, especie de pátina como de las viejas
cachimbas, se alza el fogón de barro crudo, que tiene hasta siete agujeros circulares para dar calor a ollas y sartenes. El fogón en las poblaciones del Altiplano estaba alimentado por «taquia», el excremento de la llama y en los valles y zonas tropicales por leña. Las ollas y lebrillos eran de cerámica y los sartenes de hierro, importados de España. Frente al fogón se ofrece el horno de barro que se calentaba en el Altiplano con una mata llamada «tola» y en los otros centros con leña.

El horno disponía de una boca que permitía el ingreso de un «lechón» y servía para cocer el pan y las humitas, igualmente que los diversos preparados a base de harina. Como elemento indispensable para la cocina debe citarse a la «parrilla», que era utilizada para asar la carne, alimentada por el calor de carbón vegetal, siendo su aplicación de mayor amplitud en el campo que en la ciudad. Otro útil que no podía faltar en la cocina era la «paila» de cobre, que era elaborada a golpes de martillo, sirviéndose de «charquis» de cobre nativo. Estas pailas eran destinadas exclusivamente para la preparación de almíbares y eran calentadas a fuego lento en braseros de barro, que se alimentaban con carbón de leña. Útiles también infaltables en la cocina eran la piedra batán para moler ají, el trigo y el maíz. Otra piedra de esmerado pulimento y más pequeña, provista de su respectiva muela, servía para pulverizar el café. Estas piedras eran complementadas por el almirez, como útil de molienda. Este almirez era de dos clases, uno de cobre que había descendido de las reboticas y otro de piedra batán pequeño en sus dos integrantes, que servía como mortero para triturar la sal, la pimienta y las diversas especerías. Generalmente frente a la puerta de la cocina se construía una patilla larga y hueca, provista en su base de pequeñas puertas, que era destinada a la cría de conejos con cebada verde, y que luego habrían de ser sacrificados, cuando estaban maduros para la cocina.

La comida colonial tuvo en todas sus características las formas del mestizaje y
posiblemente es en este aspecto de la vida colonial donde se destaca con relieves más intensos el hecho de la hibridación hispano indígena.
Obsérvase que los españoles al pisar las nuevas tierras, encontraron como base de la alimentación indígena el maíz y la papa o patata. El maíz (Zara, Toncko). Al observar la identificación del maíz con la vida antigua y actual del habitante indígena, se justifica el acierto de haber llamado «cultura del maíz» a la de los países del Nuevo Mundo. Nosotros no entramos en la discusión sobre el origen del maíz. Creemos que esta planta tuvo distintos centros de evolución en
el norte, centro y sur de América, de tal modo que las disquisiciones sobre la autoctonía del maíz, constituyen un problema resuelto, que sólo puede preocupar como asunto de índole nacionalista.
El maíz fue, pues, para los habitantes indígenas de Bolivia, un proteo que se transformaba en todo y acompañaba al hombre desde el nacimiento hasta la tumba, y cuya síntesis esencial era la chicha, bebida valiosa que ofrendaban al sol y a sus dioses menores. Los valles de la comarca de los Callahuayas, producen una variedad de tipos de maíz en atención a su color, a su riqueza  y a su tamaño, que alcanza a las cuarenta especies, capaces de transformarse constantemente por los cruces relativos.

Como nuestro objeto es indicar las utilidades que reporta el maíz a los indígenas, nos vamos a limitar a enunciar sus múltiples empleos: La chicha era el vehículo que unía a los hombres y a los dioses, a través de la fecundidad de la tierra. La adoración de los indios quichuas y aymaras al maíz, fue el resultado del milagro que operan sus múltiples y variadas aplicaciones. El indio nacía sobre un colchón hecho por «chalas» de maíz, se calentaba el agua para su primer lavado con la misma envoltura. Estas mismas «chalas» servían para techar sus chozas, para alimentar sus ganados y envolver la sal molida, el ají y la manteca; fumaban su tabaco cubierto por su transparencia y luego servían a la mesa sus humitas defendidas por esta misma cubierta. El
«marlo» del choclo, tiene utilidad como combustible, para tapar las vasijas, formar el cuerpo de las imágenes sagradas, y para no desperdiciar nada de este integrante central del maíz, los morados sirven para teñir la mazamorra de este color conocida con el nombre de «posko-api».
La caña del maíz o «huiro» no tiene desperdicio para los indios quienes aprovechan su riqueza en azúcar, lo chupan al natural, refrescándose la boca con su delicioso sabor. El tallo del maíz sirve luego para la elaboración de la miel rica y cálida que se utiliza como golosina y medicamento. Con el zumo del huiro, sometido a una cura especial, también preparan el vinagre.

Los granos de maíz reciben la primera aproximación al indígena en su niñez, cocidos en agua. Este es el pan primario que servirá de alimentación inicial, siendo arrancados sus granos del «marlo», por la presión de los dientes. El grano de maíz tostado se transforma en el compañero del indio, siendo algunas veces el único alimento en sus prolongados viajes. Los famosos «chasquis»
soportaban sus largas y rápidas caminatas mantenidos por el «tostado» y chupando sus raciones de coca. El «tostado» indígena sirvió también a los españoles de la conquista en sus fatigosos viajes, y a los soldados de todos los tiempos en Bolivia. El «mote», maíz de tamaño especial, desgranado previamente, se utiliza como sustituto del pan, que acompaña al queso y a los
picantes de distintas clases. El maíz «pasancalla», que tostado en manteca da las formas plurales de diminutas flores, era el alimento consagrado a las festividades religiosas. Hoy día mismo los peregrinos que viajan al Santuario de Copacabana, consumen la «pasancalla», estimándola como saliva de la Virgen. El «choclo» molido y condimentado ofrece otras variedades muy especiales para la alimentación. Se elabora en primer término la «humita», condimentada con sal, ají y queso, que envuelta en «chala» es cocida al horno o entre piedras calientes. Esta misma «humita» se prepara en dulce con pasas. El tamal es una variedad de la humita, con la diferencia que la pasta de maíz está aderezada con «charqui» cocido al vapor, envuelta su masa en hojas de plátano.
Además, de la pasta del maíz salada o dulce, los indios hacen distintos pasteles, que son cocinados al horno. Con la harina del maíz los indios preparan pan, y mezclada con harina de trigo amasan un nuevo pan de sabor magnífico. Luego, con la harina elaboran distinta clase de mazamorras, («apis») saladas y dulces. La «lagua» de los aymaras con «chalona» es típica, lo mismo que el «posko-api» teñido de morado.
La chicha es el licor de los dioses indígenas. Los indios elaboran dos clases de chichas, una sin fermento y otra con graduación alcohólica. La chicha sin fermentar es un cocimiento de maíz que sirve de refresco y tiene que ser consumida a poco tiempo de su elaboración; a esta clase pertenece la chicha morada y otras no alcohólicas. La chicha fermentada procede del Incario.
El Padre José de Arriaga explica la elaboración de la chicha fermentada en la siguiente forma: «Mascan el maíz mujeres doncellas y a las que hacen ayunar no comiendo ni sal, ni ají, ni durmiendo al tiempo que dura el «hazalle» con sus maridos, las que son casadas».
Este mascar del maíz es la preparación del llamado «muco», que es el producto de la quimificación de la glucosa’ con la diastasa de la saliva y que sirve como fuente básica de la fermentación, desempeñando el «muco» el papel de la levadura en la cerveza. En la actualidad todavía en Bolivia se consume la chicha no sólo entre el grupo indígena, sino también por los mestizos y blancos. El vicio de beber la chicha ha creado el chichismo, que es un estado maíz, a la llegada de los españoles, comenzó a ser utilizado como alimento para engordar el ganado porcino, igualmente que para la nutrición de las aves de corral. El español tuvo gran resistencia para alimentarse con maíz, a tal punto que, por ejemplo, ahora en Europa se consume este grano en todas sus formas en la mayoría de los países, excepto en España que sólo es empleado para consumo del ganado. El español utilizó el maíz para fabricar alcohol y elaborar aceite.

Finalmente, vamos a referimos a la utilización del maíz y de sus principales productos en la terapéutica y en la magia de los Callahuayas. Para la adivinación emplean los granos de maíz de distintos colores, los cuales se vierten de la mano sobre una superficie blanca. El agrupamiento de
los granos, según los colores afines, su dispersión y frescura, constituyen elementos básicos para la lectura de la suerte, cuya interpretación queda librada a la fantasía y a la penetración intuitiva, del adivino. Otro método para predecir la fortuna por medio del maíz, consiste en coger con la mano un “hichi» y colocarlo sobre una superficie plana. Luego se procede a retirar los granos de dos en dos, hasta que queda un saldo, sea de una pareja o un sólo grano; si la solución es par, representa augurio de buena suerte en el tema consultado, y si es impar es signo de lo contrario.
Entre los productos del maíz usados en la terapéutica de los Callahuayas, señalaremos la  hasta de esta gramínea que, calentada en agua a elevada temperatura, desempeña funciones emolientes y descongestionantes, acelerando la formación de tumores y postemas. La chicha
caliente desempeña papel importante como diaforético en casos de resfriado. La chicha sin fermentar, cocida con el pedúnculo del maíz, es suministrada como diurético. Entre las prácticas funerarias que ofician los Callahuayas se encuentra el depositar en las tumbas chicha, maíz tostado y otros alimentos derivados de ese grano, como sustentos destinados al gran viaje que
emprende el muerto. Esta costumbre indígena del Altiplano ha sido transmitida por la influencia quichua; pues en las tumbas del Incario, recién descubiertas, se han encontrado granos de maíz en buena conservación y sin haber perdido su poder germinativo.
La Papa.- Entre los alimentos esenciales de la dieta indígena figura la papa, de origen americano, que se ha convertido en elemento importante de la mesa universal. Los cronistas coloniales elogian a la papa como uno de los frutos sabrosos de especie vegetal que «crecen debajo de la tierra». Como una utilización típica de la papa por los Indios aymaras y que no se ha
difundido por el mundo, vamos a referirnos a la elaboración del «chuño» y la «tunta».
Se trata de dos diversas formas de conservación de la papa, la una por deshidratación y la otra por lavado, ya que ambas consiguen preservar la celulosa que contiene la papa. La «tunta» se obtiene por medio del lavado de la papa. Es un producto blanco, fofo, liviano. Los indios preparan este producto sometiendo las papas a una corriente de agua a la helada, en forma alternativa, sin que lleguen a tocar los rayos del sol, surgiendo de ahí ese su color alabastrino. El «chuño», obtenido de la misma papa, es de color negro, compacto, duro y más pesado que el agua. El «chuño» se prepara por los indios sometiendo la papa a la helada y al sol, alternativamente, de tal modo que al cabo de algunos días de este tratamiento, adquiere una consistencia típica. Tanto la «tunta» como el «chuño» pueden conservarse indefinidamente.

Entre las principales frutas que asimilaron los españoles al registro de sus alimentos, anotaremos las siguientes: el plátano, la piña, la chirimoya, el pepino, la palta o aguacate, a la cual llama Garcilaso de la Vega pera, la lima, la papaya, el chile-tomate, la ajipa, la castaña y otras. A estas frutas debemos agregar la importante presencia del cacao (nativo) y el café (importado) que
se producían en la tierra caliente llamada Yungas. También asimilaron el principal condimento de los indígenas, que era el ají, en sus distintas especies.
Las carnes que consumían los indígenas eran procedentes de la siguiente fauna: llama, alpaca, y el cuy o conejo de Indias. Entre las aves autóctonas que fueron adoptadas por la cocina criolla figuran el «pavo», aquéllas que vivían en las orillas de los ríos y lagos como la chocka, la vecacina y otras. Las carnes de pescado originario del Lago Titicaca y de sus ríos, eran las siguientes: el suche, el mauri, la boga, el humanto y el hispi.
Los españoles, por su parte, introdujeron para su alimentación nuevos elementos a las tierras de Indias. Citaremos en primer término al trigo, que fue mandado sembrar y propagar por el Emperador Carlos V hacia el año 1.547, ofreciendo premios a los agricultores que se dedicaran a su cultivo. Como gramíneas complementarias también fueron difundidas por los españoles el arroz, la cebada y el centeno. Luego fueron importadas las frutas como la naranja, el limón, la manzana, el melocotón, la cereza, la vid y la pera. La caña de azúcar fue aclimatada en las regiones tropicales del Alto Perú, para la elaboración del azúcar y el aprovechamiento de los subproductos como la «chancaca», el alfeñique y la miel.
España importó al territorio del Alto Perú, ganado nuevo, para el aprovechamiento culinario de su carne, contándose entre otras especies, las siguientes: vacuno, ovino, porcino y caprino. La industria ganadera quedó integrada por la producción de la leche, mantequilla y queso. A este
grupo de ganado productor de carnes agregaremos, desde el punto de vista de la culinaria, la crianza de aves de corral que ofrecía sus variadas carnes y los huevos.
También los españoles importaron para su cocina diversos condimentos llamados especerías, entre las que se cuentan las siguientes: pimientas, ajos, cominos, azafrán, culantro, anís, vainilla, laurel, mostaza, orégano, etc. A estas especerías añadiremos que fueron importadas variedad de hortalizas de las diversas regiones de España, como la lechuga, col, nabo, zanahoria,
remolacha, judías, coliflor, cebolla, puerro, perejil, apio y otras.
Ya conocemos el cuadro de los principales elementos de la alimentación que tuvo la Colonia a su disposición, para el desarrollo del arte culinario.

Al iniciar el esbozo de la cocina altoperuana debemos registrar que la alimentación de la Colonia fue pobre, sujeta a las alternativas climáticas y al régimen de las lluvias, cuyo desborde o sequía ocasionaba con frecuencia oleadas trágicas, llamadas «hambrunas» que afectaban en mayor grado a los indígenas y a los individuos de la clase media. Es indudable que se puede
anotar que la gente de la Colonia comía en las fiestas como un rito religioso, mientras en el resto del año tenía como base de su alimentación el maíz, la papa, la yuca, el plátano, la carne de res, algo de leche, huevos, queso y chocolate. El pan no era alimento de consumo diario, no obstante
que existía de diversas clases: pan blanco de harina cernida, mollete o pan integral, «kaspa», pan negro y mestizo hecho de capas de harina blanca y negra. Además habían otras variedades con huevos y manteca.
Las primeras fiestas del año eran las Alacitas. Su celebración se realizaba con una feria en miniatura de las artes e industrias. Allí se vendían minimizadas figuras de animales y objetos, hechos plásticos con masapan de almendras y manjar blanco. Luego, diversos dulces llamados con nombres pintorescos como: “gaznate”, “plantilla”, “bocado de la Reina», alfajores de miel y de
manjar blanco, «planchados», «suspiros», «tetas de monja», «tablitas del Señor», «paciencias», «‘bizcochos yungueños», «cabellos de ángel», empanadas de carne, de queso y de dulces. Luego se vendían caramelos llamados bolitas, melcochas y «ankukos». Todos estos dulces eran de industria hogareña, pero quienes tenían el monopolio de la exquisitez y de la gracia para la preparación de estas confituras, llamadas por términos general «frutas secas», eran las monjas de
los conventos. Al leer los recetarios de la cocina conventual de la Colonia, se puede apreciar la diversidad y la múltiple riqueza en la producción de las golosinas. Solamente para la preparación de roscas dulces y rosquetes habían cien recetas. Igualmente para la elaboración de las frutas en almíbar. Los bizcochuelos y bizcochos también exhibían un caudaloso número de recetas.

El Carnaval era la fiesta por excelencia de las grandes comilonas, consistentes
principalmente en el consumo de humitas y pasteles de maíz, asados de puerco y frutas de la estación, destacándose la chirimoya, los melocotones, las uvas, plátanos, etc.
La cuaresma daba lugar a una cocina especial llamada de ayuno, que se cumplía durante los cuarenta días de su duración. Este régimen de ayuno, de acuerdo a las reglas canónicas, consistía en alimentarse de carne de pescado en diversas formas de preparación, caldos de leche y huevos, ajíes de queso, todo rociado con chocolate en leche y pastas. También se consumían diversas mazamorras dulces de «amachipeke» una fécula de origen tropical y «posko api» de maíz morado y harina de camote. Por cierto que después de la cuaresma todas las personas que habían ayunado, aumentaban de peso no obstante de que por las noches sólo tomaban compotas de frutas deshidratadas, llamadas «kisas» de melocotón y de ciruela.
La fiesta de la Cruz, que revestía los caracteres de un nuevo carnaval de acentuado paganismo, era celebrada con abundantes banquetes y comilonas, donde se hacían presentes los lechones de cerdo, humitas y como platos típicos de la celebración diversos ajíes, destacándose el de conejo, la «ranga-ranga» correspondiente al estómago rumiante de las ovejas y los de gallinas
con la peculiaridad de «sajta». En las chacras cercanas a la ciudad se hacían «huatias» que era el procedimiento de cocer papas, camotes, ocas, y carne, sepultando estos alimentos en tierra previamente calentada. Las bebidas de aguardiente de frutas y chicha eran en estas fiestas de mayor consumo que las comidas.
San Juan, que coincide con el equinoccio de invierno, era festejado con fogatas y juego de agua. Al propio tiempo se iniciaba la temporada del consumo de los llamados helados de leche, canela, de chirimoya y otras frutas, que eran obtenidos en las ciudades altas, por el procedimiento natural de exponer en fuentes los líquidos al sereno, situándolos en los techos y azoteas, en la
madrugada se recogían los helados, que cristalizaban sus masas con gran consistencia. Otros
helados que también se tomaban eran las «tayachas» de izaño y el «chirapaco», mezcla de nieve recién caída y «pito» de cañahua, que aseguraban los indígenas que preservaba y curaba del «soroche”

Las magníficas festividades de Corpus, que eran solemnizadas por las autoridades regias y eclesiásticas, eran también objeto de banquetes y cuchipandas. Los banquetes de Corpus comprendían un largo menú de caldos diversos, pescados en salsas o fritos, aves, pavos rellenos, carnes diversas, dulces, pastas, helados, ponches y frutas.
La celebración de algunas fiestas patronales y sus «alferazgos», o sea las personas que son nombradas para el pago de las ceremonias religiosas y misa, novena y procesión y para que ofrezcan las comidas propias de la festividad. Entre los platos que ofrecían los alfereces figuraban diversos guisos de carnes de tipo español, aderezados con nueces y maní, y muchas especerías.
También se presentaban diversos rellenos de aves pequeñas con múltiples condumios de carnes molidas. Luego se ofrecían rellenos de papas, de plátanos, de alcachofas, de algunas hortalizas y los famosos niños envueltos, consistentes en carne de res convenientemente curada con vinagre o
vino, que enrollaban con un condumio de una mezcla de huevos, carne molida, pasas y piñones.
Por la cantidad de personas que concurrían a ellas se usaban platos fríos, de bogas apanadas y en escabeche, «queso de chancho», jamón, queso, etc.
El recuerdo del día de difuntos era motivo para que los vivos manifestaran su dolor por los muertos, realizando unas comidas litúrgicas o religiosas. La costumbre había impuesto que los familiares de un difunto reciente obsequiaran a sus parientes y amigos, sobre todo si la herencia
había sido importante, comidas que eran enviadas a sus domicilios. Estas comidas se ofrecían «para hacer rezar» a los obsequiados en sufragio del alma del difunto. Entre los platos típicos de esta fiesta se contaban el ají de conejos, de ullucu, de charqui, de arvejas secas, etc. Dichas comidas eran acompañadas con la bebida de chicha morada y adornadas con frutas secas, especialmente de bizcochuelos, «panales» o azucarillos, empanadas de dulce preparadas de harina de maíz.
Las fiestas de Navidad y Año Nuevo traían también sus propias comidas. Los últimos días del año y primeros del entrante, hasta Reyes, coincidían con la llamada «parición de Navidad», tanto de las vacas como de las ovejas. De aquí que era fácil en estas festividades hacer gran consumo de leche en forma de múltiples preparados culinarios, entre otros variedad de quesos, requesones y quesillos y manjar blanco y también se preparaba el arroz con leche, ponches de leche a base de huevos batidos, vino y aguardiente.
Estas fiestas navideñas rendían culto al Niño Dios, comiendo buñuelos de viento fritos en aceite o manteca, roscas, rosquetes, empanadas de dulce, y de cabellos de ángel.

Ají de Trigo

10 Abr


Con certeza esta filiado a La comida Andina, fuera de la  epoca de Vigilia se le añade carne de res. Es una sopa muy energética y proteica, por estas propiedades, es un gran alimento para los niños

Ingredientes

  •  1/2 kg. Trigo pelado
  • 4 papas cortadas en 2
  • 1/4 taza Aceite
  • 1 cucharada de Ají Colorado molido
  • 1 cucharada de Ají Amarillo molido
  • 1 cucharilla Orégano
  • 1 cucharilla Comino molido
  • 1 cucharilla Pimienta Negra molida
  • 2 . Cebollas
  • 2 ramas Apio
  • 1 Zanahoria
  • 4 dientes Ajo
  • 1 taza Arvejas
  • 2 cubitos de res
  • 1/4 Amarro Perejil picado

Preparación

  1. Lavar y remojar el Trigo la noche anterior,  luego cocinar.
  2. Pelar y picar  la Cebolla, Apio, Zanahoria y Ajo
  3. Poner en una olla el Aceite y el Ajo picado, dorar e incorporar los vegetales picados(Cebolla, Zanahoria y Apio) cocinar por 5 minutos hasta que ablanden, condimentar con Sal, Pimienta, Comino, Ají Colorado, Orégano, y el Ají Amarillo, cubito diluido, añadir las arvejas ,papas, el trigo, y dejar hervir por unos 15 minutos.

 

Cristina Olmos