Pienso igual…….
Porque somos lo que comemos,
podemos literalmente transformar nuestros cuerpos y mentes
si escogemos una dieta inspiradora.
Pienso igual…….
Porque somos lo que comemos,
podemos literalmente transformar nuestros cuerpos y mentes
si escogemos una dieta inspiradora.
El esculpido (o tallado) de la verdura y de la fruta es una técnica oriental a la que se denomina Mukimono. Este arte de esculpir vegetales recuerda al del ikebana (el famoso arte floral japonés) ya que las verduras adoptan formas de flores. El esculpido se realiza con cuchillos muy delgados y de gran precisión para conseguir una gran finura. . El arte en el manejo de estos cuchillos es a lo que se denomina kaishiki. Además de representar flores, también se tallan hojas, paisajes, animales e incluso mensajes en ideogramas. La manera de cortar varía según la textura de la verdura o fruta, y algunas verduras se presentan al corte en tiras circulares, otras a dibujos geométricos (círculos, medias lunas, rosetones, etc) y otras a cintas. El objetivo de esta técnica no es solamente destacar las formas y los colores, sino también poner de relieve los aromas y los sabores.
http://www.taringa.net/posts/imagenes/9866970/fotos-arte-con-vegetale

En la época gloriosa de Roma ya se conocía la alfalfa, como alimento forrajero, de esto, habla el escritor romano Paladio (4siglos d C). En un capítulo escribe sobre la duración de la siembra de la alfalfa en el sentido que dura 10 años que, durante el año se puede cortar 3 ó 4 veces, y que es alimento suficiente para los caballos, con la atingencia que hay que administrárselo con cautela.
En el siglo XIII, según, el diccionario Árabe se indica que, “al-fifia” (alfalfa) se cultiva como alimento para animales y se consume en forma fresca y seca. El nombre árabe se cree que proviene de una lengua iraní).
En la España medioeval la alfalfa, fue cultivada como forraje para los caballos por ser considerado el mejor alimento para ellos. En el siglo XVI, los españoles introdujeron la alfalfa a América.
El nombre inglés “alfalfa”, data de mediados del siglo XIX, en el año 1850. Se dio inicio a una introducción rápida y extensa del cultivo en los Estados del oeste de los EE.UU.
Hace más de 1,500 años, la alfalfa fue utilizada como medicina herbaria, pues contiene en alta dosis proteínas, calcio, minerales y vitaminas de los grupos B,C, E y K.
A inicios de la medicina China, se utilizaban las hojas verdes de la alfalfa para tratar dolencias y desórdenes relacionados con el tracto digestivo y los riñones, igualmente se tiene la certeza que es muy bueno para las personas que sufren de artritis y que tienen problemas con la retención de líquidos.
La alfalfa o Medicago Sativa tiene una composición química muy interesante:
En los beneficios de la alfalfa, este se extiende a curar la dependencia de drogas y alcohol. La hierba se utiliza para combatir estas condiciones debido a sus propiedades alcalinizantes, que suscitan la desintoxicación.
Por sus propiedades depurativas en la actualidad la alfalfa se encuentra en estudio, para determinar su utilidad en la prevención y el tratamiento de cáncer al colon.
La alfalfa se puede consumir de formas muy variadas como:
La alfalfa a pesar de sus beneficios también tiene contraindicaciones:
Foto de Rodolfo Goitia – Los Tiempos
La fabricación de estos dulces es una tradición de Potosí que se difunde por todo el país, ya hay varios que aprendieron los secretos.
Un perol fabricado de medio turril, fuego constante que derrita pero que no queme, un relleno que puede ser desde una semilla de anís hasta un trozo de almendra o durazno y mucha energía para evitar que las bolas que se forman se fundan en una sola, son los ingredientes necesarios para elaborar los confites, esos dulces redondos que son una tradición del Carnaval en varias ciudades del país.
Estos secretos acuñados en Potosí, poco a poco se fueron extendiendo. Desde hace dos semanas, artesanos avivaron sus fogones, compraron más azúcar y aumentaron sus jornadas de trabajo para cubrir la demanda de confites durante el Carnaval 2006.
En lo que fue el tambo Santiago, una construcción vetusta en la esquina de las calles Sagárnaga e Isaac Tamayo, en la zona del Gran Poder, don Pedro es uno de los productores de confites que día a día con el traquetear de sus peroles endulzan la vida de la gente y cultivan una tradición.
Él explica que para elaborar un confite es necesario hacer un almíbar de azúcar y limón. “Esa miel se la hace gotear sobre la semilla de cilantro y si prefiere un maní o un pedazo de almendra. Hay que saber la maña porque si se friega ya no sirve”, dice.
El teñido se lo hace con anilina y si los confites son sólo para ch’allar, es decir, si son pequeños, la preparación de un color tarda poco más de una hora.
Si se quiere hacer los grandes se tarda más y se debe usar la plancha, que es una madera con la que se aplana para evitar que se peguen las bolas de azúcar.
La elaboración.
Ingredientes • Azúcar, limón, semillas de cilantro y mucha energía para batir los peroles. Relleno • Se pueden poner anís, maní, trozos de almendra, nueces o durazno seco.
Preparación • Se hace gotear almíbar sobre un perol caliente.
La Razon La Paz
RECETA
El tradicional
Para un quintal de confite, se necesita un quintal de azúcar. En un recipiente resistente, de preferencia un perol de cobre, se coloca el azúcar a fuego de leña hasta que se derrita, agregar limón. A medida que se va diluyendo, se echa culandro o arveja. Mecer la bandeja hace que se formen los confites. El proceso dura hasta media hora, pero depende al tamaño que se quiera lograr.
El Especial
A la preparación base del confite tradicional, se incluye huevo y blanqueador. Si es de chocolate se diluye éste en un poco de agua y se aumenta en el almíbar. El proceso es el mismo que el anterior, sólo que en vez de culandro y arveja, se pone nuez, almendra, durazno, maní o coco rallado. Se debe mover la bandeja hasta una hora (de acuerdo a la fruta). La forma determina el relleno.
• Para dar color, en cualquiera de las dos preparaciones, se utiliza colorante vegetal en el almíbar.
PREPARACIÓN
Dividir en cuatro cada uno de los conejos recién desollados y limpios, dejarlos en agua con sal por tres horas, luego hacer cocer en una olla con agua, sal y hierbabuena.
Hasta que estén tiernos y reservar.
Poner al fuego dos ollas con agua y sal, colocar en una las papas y dejar cocer hasta que estén suaves.
En la otra olla una vez que empiece a hervir añadir las habas, las arvejas, cuando estén ya casi cocidas incorporar la cebolla verde, dejar cocer unos minutos y retirar del fuego.
Servir en plato hondo 1 conejo por plato con papas, decorado con arvejas, habas, cebolla verde. Acompañado de la tradicional llajwa y una porción de chuño.
Un secreto
• Un truco para elegir bien el conejo es prestar atención a cómo luce la carne. La carne debe ser rosada, el hígado bien rojo y los riñones deben estar cubiertos de grasa. Lo más importante, los muslos deben estar rollizos.

Ingredientes
Preparación
En una sartén, dore en el aceite el ají y la cebolla. Aumente el tomate licuado, las habas, las arvejas, el perejil, el comino, el orégano, la quilquiña y el ½ litro de agua hirviendo.
Deje cocer hasta que las habas y las arvejas estén tiernas. En una olla con agua haga cocer las papas con cáscara, hasta que al tocarlas se puedan pelar con facilidad.
Escurra el agua, deje enfriar un momento y pélelas, júntelas a la salsa, añada la leche y el queso picado, remueva con cuidado de no deshacer las papas ni el queso.
Sirva caliente en platos hondos: 2 papas por persona, cubiertas con salsa de queso y jugo, si lo desea, acompañe con un choclo cocido.
Este un plato es nutritivo.
Cocina Tradicional Boliviana
Romero de Velasco, Emilia – Gutentag de Muzevich, Carola
Editorial Amigos del Libro, La Paz. Bolivia. 1988
Ingredientes:
Ingredientes:
INGREDIENTES
• 2 ½ tazas Pito de cañahua (harina tostada de cañahua)
• ½ taza Azúcar
• 5 unidades Plátano
• ¾ taza Leche fluida
• 1 pizca Sal
• Utensilios
• 1 plato plano
• 1 tenedor
• 1 bol o fuente honda
• 1 espátula de madera
PREPARACIÓN
Pelar y aplastar los plátanos utilizando un tenedor y un plato.
En un bol colocar el pito de cañahua, juntamente con el azúcar, la leche y el plátano hecho puré.
Mezclar todo, la preparación no debe ser ni muy dura ni líquida.
Formar con la mano los bocaditos y espolvorearlos con azúcar.
Servir colocados con cuidado en una fuente para dulces.
El » bollu preñau» tradicional es una especie de pan grande y al horno. Está elaborado básicamente con harina, manteca, agua, sal, levadura y un chorizo de calidad, frente al de hojaldre, es decir, con mantequilla
“La fiesta de las comadres es una de las manifestaciones más genuinas como resultado del transplante cultural desde España en el período colonial”, comentó Vacaflor.
En su estudio, encontró dos antecedentes históricos: la Fiesta de la Matronaria que durante el imperio romano consistía en un día dedicado a las esposas de los jerarcas, y la Fiesta de Saturnalia que ofrecían las mujeres romanas a sus esclavas. El contexto cristiano criticó esta última celebración y la reemplazó por la de Comadres (del latín cumatris que hace alusión al parentesco espiritual entre la madre y la madrina).
Sin embargo, según Vacaflor, la celebración más parecida a la fiesta de comadres en Tarija sucede en el municipio de Pola de Siero, Asturias (España). Allá se intercambia el “bollo preñao de chorizos” para compartir exclusivamente entre las mujeres polesas. La fiesta, a estas alturas, está reducida a la celebración de contadas familias.
En Tarija la fiesta era celebrada en el área rural, dentro del ciclo de la cosecha. Los campesinos elegían a una persona para nombrarla compadre o comadre y entregarle animales vivos, canastas con todos los frutos posibles de la temporada y una torta de la repostería popular. Las canastas además debían estar adornadas con rosas pascua y albahaca. En síntesis una ofrenda a un pariente espiritual de la abundancia de la naturaleza, a la vez obtenida con su fuerza de trabajo.
Cuando las campesinas llegaron a trabajar a las casas de la ciudad de Tarija, llevaron consigo esta tradición. Por eso es que inicialmente se nombró comadres a las patronas o patrones con quienes había mayor afinidad, hecho que posteriormente fue multiplicándose a cada vez más grandes círculos sociales.
En medio de una celebración al son del erque y la caja típicos del carnaval de Tarija comenzaban las coplas de contrapunto o desafío entre comadres y compadres y viceversa. La unión quedaba sellada con el engarzamiento de los dedos meñiques y la frase “cuma, cumita, todo partirse, nunca enojarse”.
La celebración así concebida tiene una presencia desde fines de 1690 entre los criollos descendientes de españoles.
La fiesta de comadres es exclusivamente para mujeres actualmente, y la fiesta de compadres es exclusivamente entre varones. Sin embargo también es posible hallar parejas mixtas que siguen una estricta regla de intercambio de dones.
Vacaflor dice además que los lazos entablados entre binomios corren para toda la vida en la mayor parte de los casos, y se sabe de compadres y comadres que han asumido la responsabilidad paterna y/o materna a la muerte de la comadre o el compadre.
En 1984, un grupo de comadres salió a bailar espontáneamente a las calles y tomó la plaza principal, para sorpresa de la población. A partir de ese momento el municipio asumió la iniciativa de fomentar esta fiesta tradicional, que actualmente es la estrella principal del carnaval de Tarija.
“Eso ha generado un sentimiento de apropiación de nuestra identidad cultural”, dijo Vacaflor, quien resalta todo el contexto de música, instrumentos, vestimenta y comida que retornan a sus raíces este día.
Elías Vacaflor es Director del Archivo Histórico de la Prefectura de Tarija, y puede ser contactado en el correo e_dorakis@hotmail.com.

El puchero carnavalero es una de las delicias gastronómicas cochabambinas de estas fechas. El dulzor de sus duraznos y peras junto al infaltable ají amarillo molido en batán forman una mezcla exquisita de sabores preparado sobre todo para el martes de Ch’alla.
María Luisa de Bazán, una punateña que hace 35 se dedica a preparar el puchero carnavalero, señala que este plato tiene sus orígenes en la cocina española y es parecido al plato cuzqueño, pero es tradicional del valle alto.
Resaltó que se diferencia de otros, por la presencia de frutas como el durazno, pera, e incluso uvas y manzanas cosechadas en esta época. “El dulce y el picante tienen un sabor exquisito”, señaló la experta.
Para Juana Fuentes, ganadora de la Feria del Puchero durante ocho años, el puchero carnavalero es sinónimo “de abundancia y productividad”. Con 25 años, dedicada a su elaboración, asegura que en el pasado el platillo de la “tarde” no era apreciado por la gente “rica”, pero sí por la clase media. En los carnavales es servido a mediodía para empezar la ch’alla del martes de Carnaval.
El platillo cuenta con tres tipos de carne fritas: cordero, vaca (pecho) y cerdo (orejas, hocico, cueros o costillas). Además de arroz q’eta o aguado, papa, chuño, garbanzo, repollo, camote y ají amarillo molido en batán. Una de los secretos en su preparación es la cocción de todos los ingredientes por separado en el caldo de las carnes. Su preparación demora al menos dos días, en caso de mantener la tradición de la leña, conchitas y ollas de barro.
Las expertas aseguran que las familias cochabambinas pasan la tradición del preparado de generación en generación. Cada una cuenta con recetas propias y secretos. Por ejemplo, Bazán dice que su secreto es la harina retostada de trigo que la utiliza para espesar el ají como lo hacía su abuela. “Eso le da el toque y el sabor”, señaló.
El famoso Puchero de hoy ha sufrido una serie de variantes, que por las técnicas y preparados ya no se parece al original español o la famosa olla”, señala el sociólogo Carlos Balderrama Bellido, en su artículo “Por la ruta del Puchero”.
Por Violeta Soria – Los Tiempos –
La transformación. La fiesta grande adquiere nuevos rasgos que tienen que ver con la migración y con los tiempos modernos que vive Santa Cruz de la Sierra
Mónica Salvatierra
msalvatierra@eldeber.com.bo
Desde hace algunos años, las mujeres de los ch’utas del Carnaval paceño han venido adquiriendo una connotación nueva, de mayor importancia, de visibilización y cierto poder en un ámbito ritual y festivo que privilegiaba al hombre. En efecto, el ch’uta no es cualquiera en su origen mítico.
Como protector de la cosecha, tiene una gran significación en el mundo agrícola del que proviene. Si bien esta fuerza de la ritualidad y religiosidad agrícola se ha perdido de gran manera al alejarse del origen campesino e instalarse en la ciudad, su figura continúa siendo importante.
La transformación última, sin embargo, tiene que ver con el lugar de las mujeres: en los denominativos de las comparsas y en la organización y las decisiones de las actividades propias de la fiesta. Este hecho, constituye una revalorización de la chola, la compañera de los ch’utas, aparentemente disminuida en su papel de mujer al admitir la existencia de los ch’utas choleros, hombres con dos mujeres a las cuales hacen bailar y dar vueltas, una con cada brazo, además de los versos abiertamente machistas de las canciones de Carnaval.
Es esta relación, la que parece dar un vuelco a partir de los últimos años en el contexto de la fiesta, espacio privilegiado para las transformaciones y los cambios de valores y normas, pues los rituales reflejan, tanto los conflictos y oposiciones del orden social como las proyecciones y estrategias de un mundo cambiante.
Algo más que nombres
Ya a inicios del milenio se empezó a incluir a las mujeres en los nombres de las comparsas, como es el caso de la Fraternidad Comparsa de Ch’utas y Pepinos “Los celosos y sus lindas celositas del Carnaval” o la fraternidad “Juventud ch’utas alegres wistu vida y sus lindas cholitas Queipo del llano”. En los siguientes años se utilizan más designaciones femeninas relacionadas con ideales de belleza y distinción, atributos físicos, llenos de humor o términos propios de las relaciones amorosas: “Elegantes ch’utas choleros de La Paz y sus lindas bellezas de tipo holandesas”, “Fiesta cohetillos y sus cholitas magníficas de la Plana Mayor”, “Volantes de oro y sus muñequitas de oro”, “Fiesta ch’okopitas y sus lindas mamacitas diamantinas”, “Ch’utas Súper Papis Bronco Amigo y sus lindas Mamis 0 km.”
Esta tendencia será más visible, ya que la moda es precisamente usar nombres especiales: “Comparsa de ch’utas coquetos y sus lindas damitas de 24 kilates”; los Viajeros de Charaña se denominan “Wistu Vidas y sus lindas Tawacos” (jóvenes); la tradicional comparsa de los maquineros, “Lindas cholitas miski chuymas” (corazones dulces); Los Chaska caballos utapokas, “Los Jaira Compadres y sus magníficas orkochis” (que no conocen las labores femeninas); “Los chuyma lunthathas y sus comadres quitalulus” (roba jovencitos). En el denominativo “Los Pocholos rompecorazones y sus lindas Maridas” hay una clara influencia de la pareja de comediantes urbanos que revierten los roles del hogar, encargando a un sometido y sufrido marido todos los quehaceres domésticos bajo el mando de la mujer.
Javier Escalier, dirigente de la asociación de comparsas carnavaleras, sostiene que la tendencia revela la conciencia que se va adquiriendo en los grupos sobre el poder de la familia y la mujer. Los cambios no se dan sólo en los nombres, sino que ahora asisten parejas a las reuniones de organización; si los hombres acuden solos, dicen: “Voy a consultar”. Las mujeres gravitan más que hace unos cinco años, están involucradas; antes se las dejaba fuera, ahora aparecen como centralizando el poder, especialmente económico.
Esa transformación curiosamente proviene en especial de parte de la pareja fundadora de los Ch’utas Choleros en 1985. Héctor Quisbert y su esposa Cristina Yujra tuvieron la idea de hacer que un ch’uta baile con dos cholas, algo que antes no existía. No todos estuvieron ni están de acuerdo, y el baile en pareja predomina; además, la figura de las señoras, manifiestan algunos bailarines, merece respeto. Al fallecimiento del esposo, Cristina Yujra ha tomado las riendas como pasante.
Un estudio realizado en la carrera de Literatura de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA, 2010) analiza coplas que cantan los músicos de las bandas que amenizan el baile de los ch’utas. Los resultados son paradójicos, distantes de esta corriente nueva que analizamos. Dichas coplas tienen diferentes significados para hombres y mujeres, pero muchas están relacionadas con la cantina y la bebida, a partir de las cuales se expresa un “yo” desdichado:
Muy amargado me encuentro./Maldigo de haber nacido/Voy buscando en las cantinas/En busca de mi belleza/Muy amargada me siento/ Maldigo de haber nacido/Voy buscando en las cantinas/En busca de mi cholero Banda Gallardos Raymis.
Dicen los investigadores: “El cuerpo es mencionado como un vehículo al pasado, existe una continua dicotomía entre olvido y amor: el amor se olvida en otro cuerpo. Para el hombre, el recuerdo y el baile son motivo de alegría y ostentación; para la mujer, son motivo de llanto. La situación se invierte y la mujer sufre pero olvida, en cambio el hombre olvida circunstancialmente y lleva el castigo por su malquerer […]. La condición de cholero parece una carga porque implica un inicial sentimiento de culpa (por el fracaso de la relación) con la chola “titular” y recae en la traicionera: es culpable por ser débil, falta de paciencia y carácter al permitir que sus padres la casen con otro cuando debió esperar y escapar con el ch’uta (Herrera, 2010).
Los autores se refieren a la “oscilación identitaria”, del cholero, un vaivén entre el campo y la ciudad. El ch’uta cholero al vivir en la ciudad, debe adquirir nueva mujer:
Quieres, quieres volver a mí/Ya no quiero saber de ti/ Porque tengo otra mejor:/Chiquitita, quinceañerita/Alicia eres bonita como flor/Sopocacheñita eres mi amor/Linda sampedreña.
Esta identidad partida, evidente en el pasado, en gran parte de los casos ya ha sido superada, pues la migración familiar se ha completado, así como la vivienda citadina, salvo en el caso de los transportistas.
¿En qué medida corresponde la narrativa de la fiesta con la vida real y cotidiana de los actores sociales identificados con estos personajes?
Conociendo que en el ámbito festivo, espacio simbólico de múltiples contradicciones, las redefiniciones sirven para reforzar identidades que son cambiantes y no estáticas y para actualizarlas reconduciendo formas de subordinación y otras. La actuación de los danzantes refleja los cambios sociales, pero también son fuerzas liberadoras que transforman la sociedad.
¿De qué manera cambiarán las letrillas de las nuevas canciones de los ch’utas o continuarán encarnando discursos de desdicha sobre sí mismos? Ahora que las mujeres de los ch’utas ya no son pasivas y están transformando en la práctica sus intervenciones, ¿seguirán cantando igual que antes?
Texto: Beatriz Rossells
Referencias: El carnaval de La Paz y Jisk’anata de Beatriz Rossells y otros autores, y el estudio de Gabriel Llanos, J. Ángel Herrera Transculturación, narrativa e identidad en ‘Fiesta y Literatura’, ambas publicaciones del Instituto de Estudios Bolivianos, Universidad Mayor de San Andrés, ASDI- SAREC. 2010.
Dos parejas para el Domingo de Tentación
Una mujer policía se dirige a nuestro encuentro. Unocincuentaialgo de estatura y enormes ojos vistosamente maquillados. No es que la cabo Juli Cuentas luzca así todos los días, sólo que se acerca el Carnaval y, como integrante de la comparsa de ch’utas Unión Comercial Los golosos y sus lindas golosinas, la joven ha aceptado posar para las fotos de una nota referida, justamente, a las “golosinas”.
Con Juli llega Benjamín Choque, 1,80 de alto aproximadamente y a quien ella ha llevado hasta las filas de los ch’utas. Ambos enamorados bailan juntos y a él no se le pasa por la mente tomar de la mano a otra cholita, pues ni por asomo es un “cholero”. No con Juli, tan segura de sí misma, a su lado.
“Yo no me dejo; las mujeres hemos cambiado en ese sentido”, afirma la joven que sale del vestuario transformada en una beldad gracias a la pollera, la chaquetilla y las vistosas joyas.
Benjamín baila también morenada con las Rosas de Viacha Revelación 82. Ella pertenece a familias de folkloristas provenientes de Achocalla, la Unión Comercial, y Achacachi, Los Catedráticos, y menciona que, si no fuese más cómodo, por su trabajo, llevar pantalón, estaría muy feliz de vestir a diario una pollera.
La pareja posa, baila, se divierte ante la cámara. “Nada de machismos”, expresa ella. “No, no soy muy machista”, se define él con un hilo de voz. ¿Me pongo el sombrero?, pregunta él. “No, con sombrero te ves muy flaco”, decide ella.
Otra joven que tiene su propio ch’uta es Jhovana Carmen Cahuasa Quispe. Ella y su ahora esposo participan, desde la fundación hace 14 años, de la Elegante Comparsa Ch’utas y Pepinos Renacer y sus Palomitas Blancas, iniciativa exclusivamente carnavalera de su hermana María Isabel y su cuñado Ramiro Lazo.
Jhovana, comunicadora social, ha hecho su tesis sobre la danza paceña cuyo origen se disputan Corocoro y Caquiaviri. Y está en condiciones de defender que los ch’utas serán unos infieles en la ciudad, “tomarán con una mano —la derecha, eso sí— a la pareja titular y con la otra a la suplente”; pero por su origen y significación rural son en realidad “una consagración de la pareja, del matrimonio”.
Dice la comunicadora que la danza del ch’uta es propia de la etapa de siembra y de fertilidad de la tierra, de los animales, de las personas. Un periodo húmedo, que se inicia apenas acaba el Día de Difuntos y que se extiende hasta marzo. A diferencia de otros personajes del folklore, que bailan en cualquier época del año, éste lo hace exclusivamente en este tiempo y, más estrictamente, en el Carnaval paceño. “Se respeta tiempo y espacio”, aunque haya aspectos que han ido cambiando por la migración campo-ciudad, por la moda, etc.
Tanto Julio como Jhovana destacan el hecho de que hay más mujeres que varones en la danza del ch’uta. Y que, por eso, se ve a los enmascarados bailando con dos cholitas. Habrá quien vea en ello puro machismo, y habrá machismo en ello; “pero en general, ellas sólo quieren divertirse y no se hacen problema”, señala Juli. “Es la danza del ch’uta y sin él no hay baile; no creo que, como en la morenada, que tiene bloques de mujeres cada vez mayores, se vea a cholas bailando sin ch’utas; la tradición no va a permitirlo”, considera Jhovana.
Esta joven —la primera que fue elegida Cholita del Carnaval Paceño, en 2005— está casada con Gróver Chuquimia, ingeniero comercial que proviene de una familia de artesanos costureros. Se conocieron en el colegio, pero bailando ch’utas se enamoraron. Tienen una niña que los une más, pero hay que verlos vistiéndose, ayudándose uno a otro a quedar perfectos en sus vistosos trajes —tal cual hicieron Juli y Benjamín—, para intuir que debe haber más que sólo bailar en el rito de ser parte de la fiesta.
Parte de la fiesta son el consumo de alcohol y la violencia. “Es cierto”, dice la pareja Chuquimia; “en nuestro grupo hablamos con la gente para que no lleven a los niños a la entrada, no es un lugar para ellos”, explica la comunicadora social. Ella no bebe y su esposo reconoce las veces que se ha excedido, ella ha controlado la situación. Y Juli explota ante la posibilidad de ser agredida: “¿Golpearme?, ya vería el desgraciado que se atreviese”.
Texto: Mabel Franco
La Razón / Beatriz Rossells/Mabel Franco
Festejo. La forma en que el personaje arribará es una sorpresa. El domingo se desenterrará al pepino

Tradición. El ch’uta llegará, como otros años, acompañado a La Paz.
Este año, la forma en que llegará el ch’uta a La Paz está envuelta en el mayor secretismo. Como fuere, el personaje de las carnestolendas paceñas estará hoy a las 10.00 en la plaza Murillo y será recibido por el gobernador César Cocarico.
“La sorpresa del día será ver en qué llega desde Caquiaviri. Pero, aunque sea en burro, el ch’uta estará mañana (hoy) en la ciudad para participar el domingo en el desentierro de su compinche: el pepino”, aseguró el presidente de la Asociación de Comparsas del Carnaval Paceño, Javier Escalier.
En anteriores versiones de ambos eventos, considerados como la primera precarnavalera oficial del departamento, los dos personajes llegaron a la urbe en medios de transporte como un avión, un minibús y otros.
Escalier adelantó que el acto, planificado para las 10.00, también servirá como pistoletazo de salida para todas las actividades oficiales de las fiestas en el departamento de La Paz.
Durante la bienvenida al personaje, diversos grupos interpretarán las danzas tradicionales de la Anata, como las pinquilladas, tarqueadas y la moseñada, además de la danza del ch’uta. Hoy también será el lanzamiento de la segunda canción oficial de las fiestas de este año. El tema fue compuesto por la agrupación Hiru Hicho, que en octubre del año pasado lanzó Caquivireñita, dedicada al ch’uta.
Este último es uno de los tres personajes tradcionales de las carnestolendas de La Paz, junto al pepino y la cholita. Originalmente parte de un baile exclusivo para solteros y actualmente llega a las fiestas acompañado siempre por dos cholitas.
Las poblaciones de Corocoro y Caquiaviri se disputan ser su cuna. Fue en esta última donde la asociación dio por iniciadas las actividades con la elección de la Cholita Caquiavireña y la fiesta del patrono de la comunidad, San Antonio Abad, el 16 y 17 de enero.
Con la llegada del ch’uta, la Asociación de Comparsas ya puede proceder con el siguiente paso de la fiesta: desenterrar al pepino. Esta ceremonia se realizará el domingo 2 de febrero. La dirigencia convocó a sus afiliados y a los ciudadanos que quieran disfrutar del espectáculo a las 12.00 en la puerta del Cementerio General. El recorrido comenzará a las 14.00.
Escalier adelantó que su organización ha preparado varias sorpresas para la resurrección del personaje, que serán reveladas durante el desarrollo de la fiesta. Este año, el desentierro del pepino fue organizado por la Fundación Poder del Folklore. Esta institución preparó un espectáculo que consiste en sacar del camposanto un féretro cerrado y llevarlo por un recorrido por las vías cercanas al Cementerio.
La procesión irá por la avenida Bautista y terminará en la calle Entre Ríos, en la puerta trasera de la necrópolis. Allí se levantará un podio donde estarán los invitados: el ministro de Culturas, Pablo Groux; el gobernador César Cocarico; el alcalde Luis Revilla, y otros.
“Tendremos bandas de música que nos acompañarán durante todo el recorrido, grupos musicales y muchas sorpresas. Invitamos especialmente a todas las familias”, agregó Escalier. La elección de los personajes del Carnaval será el 14 de febrero.
La Nutrida agenda de la fiesta paceña
En febrero se celebrará la Preste del Pepino, la segunda fiesta precarnavalera. A ésta le sigue la selección de los personajes y la elección de la reina.
La Razón (Edición Impresa) / Jorge Soruco / La Paz
http://la-razon.com/la_revista/chuta-llega-Paz-iniciar-Carnaval_0_1990000982.html

Una celebración que combina las costumbres ancestrales propias de cada región, departamento, ciudad y comunidades rurales del país, con algunas tradiciones europeas traídas durante la epoca colonial. La diversidad ecologica del país crea opciones culinarias carnavaleras que varían de acuerdo a la geografía y cultura de cada región.
Los carnavales preludian la Cuaresma. Pero antes de pasar a esas semanas de privación, la sociedad se sume en días de festejo en los que la gastronomía es de todo menos escasa. Esta fiesta se remonta siglos atrás. Se trata de una fiesta de origen cristiano que se celebra antes de que comience la Cuaresma. Los cuarenta días antes de la Pascua de Resurrección, los cristianos debían preparar su cuerpo y su mente para recibir a Cristo en base a abstinencia en su quehacer diario y, por supuesto, en la gastronomía. Esta época de privación también incluía la prohibición de comer carne los viernes.
Por ello, antes de someterse a esta escasa alimentación y rígida forma de vida, los ciudadanos necesitaban un periodo de liberación, de fiesta y de poder disfrutar de los placeres culinarios.
Hoy en día permanece la costumbre de la comida en familia, que se respeta a pesar del incremento acelerado del ritmo de algunas de nuestras ciudades.
En casi todos los rincones del país se celebran los carnavales y con ellos, se disfruta de platos y recetas singulares.
Algo típico de la gastronomÍa de esta fiesta es la abundancia de deliciosas recetas pasadas de generación en generación
Restaurante La Cocina de Ines
Restaurante Gourmet de «Cocina de Autor»
Déjese tentar con nuestro universo de sabores, texturas e inconfundibles olores de especias naturales en cada preparación.
Desde un trocito de pan, al más elaborado de los manjares, tienen el toque y la sazón de nuestra chef: Inés España.
No dejamos nada al azar, porque todo lo que hacemos, lo pensamos con cierto grado de racionalidad (a veces necesaria) e infinita pasión para que cuando usted llegue, sienta y perciba nuestra cocina de autor con los cinco sentidos.
Lo esperamos al medio día con nuestro menú ejecutivo, saludable y muy conveniente. Y de noche con una sofisticada cena gourmet acompañada de nuestros excelentes vinos de reserva.
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Nuestro exclusivo café está pensado para que usted disfrute de nuestra pastelería al más puro estilo europeo. Con la sútil combinación de tortas, pies masas dulces y otras saladas, con un delicioso equilibrio de sabores y texturas. También preparamos masitas tradicionales que mantienen la esencia y el sabor de nuestra fuerte identidad y tradición cruceña.
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