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LLaucha

29 Ene

En La Paz, la llaucha es una empanada irreemplazable,  es tradición comerlas a media  mañana. Son empanadas gigantes, jugosas, rellenas de queso,  con ulupica o con ají colorado. Hace que el cuerpo entre en calor en las frías mañanas de La Paz,  junto al api, forman una pareja que sabe a tradición.

La costumbrista Elizabeth de Col explica que el nombre de la que hoy se conoce como llaucha proviene de “queso llauch’ita”, que en aymara es la acción de agarrar el queso y untarlo en la masa.

Posteriormente su nombre fue simplificado a llauch’ita y luego sólo a llaucha. “La llauch’ita, aunque sea pequeña o de gran tamaño, sigue siendo llauch’ita”, dice.

Las mujeres la vendían siempre muy temprano y no eran conocidas como “llaucheras” sino como “llauch’iteras”.

El queso llauch’ita era acompañado con phosko allpi -que quiere decir mazamorra fermentada en aymara- que luego pasaría a ser llamado phosko api y en la actualidad se conoce como api.

“La llauch’ita salía a la venta a mediados del siglo XX a las 5:00 y a las 10:00 ya no encontrabas ninguna. Ahora tomamos té con llauchas”, dice De Col, quien explica que el origen de esta empanada paceña puede ser una simbiosis de alguna receta traída por los españoles, ya que el queso proviene de ese país.

La llaucha también tiene un lugar en sucesos que marcaron la historia en el siglo XX.

Según cuenta la costumbrista, el consumo de la llaucha figura en una crónica de la Revolución del 21 de julio de 1946, en la que murió el presidente Gualberto Villarroel, quien habría mencionado que “la chola paceña es muy noble, igual les dio phosko api con llauch’itas a los revolucionarios, como a los soldados que defendían al Gobierno”.

Ingredientes:

  • 1  y    ½  kilo de harina
  • ½ kilo de manteca
  • 1  Cucharilla de sal
  • 2  Cucharillas de azúcar
  •  30 gramos de levadura seca o 50 de fresca
  • 1 litro de agua mas o menos

Preparacion

  1. Formar una corona con la harina, añadir en su centro la azúcar, la sal los huevos y un poco de agua; disolver bien y agregar la levadura disuelta en un poco de agua tibia.
  2. Empezar a mezclar hasta obtener una masa muy suave y elástica que no se pegue en las manos.
  3. Dejar reposar durante 10 minutos tapando la masa con un un nylon o servilleta de mesa, luego amasar y dejar leudar. Hacer bolitas del tamaño de un huevo mas o menos.
  4. Cuando haya doblado su volumen extender la masa en forma de empanadas grandes, agregar el relleno y repulgar.

Relleno:

  • 1   litro de leche
  • 1   kilo de queso blanco
  • ½     taza de Maizena
  • ½     taza de harina
  • 1 cucharada de gelatina sin sabor
  •   Ulupica o aji colorado a gusto
  •   1 clara
  •   1 cuchara de manteca
  • 2 cucharadas de aceite

Prepare el relleno:

  1. Se hace cocer el ají colorado en aceite caliente. Una vez cocido, dividir en dos porciones. Se diluye la harina y la maicena en la  leche fría, se la pone al fuego y se la cocina hasta que espese como una laguita, se añade  una porcion del  ají y se deja enfriar. Solo se añade la gelatina diluida en agua tibia y el queso antes de empezar a rellenar’
  2.   Una vez que las bolitas aumentaron de volumen, estire la mesa con el uslero en forma ovalada de aproximadamente medio centímetro de alto y rellene con la crema que preparo, pase el borde con la clara antes separada, cierre la masa apretando bien y repulgue las llauchas mojando los dedos  con el resto de ají colorado.  Pintar por encima de la llaucha con un poco de manteca diluida mezclada con ají colorado en polvo.
  3.  Llevar a horno precalentado a temperatura moderada, por espacio de  mas o menos 20 minutos.
  4.  Son exquisitas con api o tojo

http://tradicionesdebolivia.blogspot.com/

Thimpu

26 Ene

Es un plato muy típico de La Paz y Oruro  y generalmente se lo come en la cena

 Ingredientes

  • 1 Pierna de cordero
  • 3 Cebollas grandes
  • 6 Papas
  • 350 grs. Chuño
  • 1 taza de arroz
  • 1 taza de Ají amarillo molido
  • 1 Tomate
  • 1 Locoto
  • ½ cuchara Comino
  • ½ cuchara Orégano
  • 1 cuchara de Sal
  • Aceite

Preparación

  1. En dos litros de agua hirviendo, colocar la carne de cordero, cortada en porciones. Cuando la carne esta blanda se colocan las papas y una vez cocidas se cuela todo y se reserva.
  2. Aparte se hace cocer chuño, lavado, exprimido y con un poco de sal.
  3. El arroz se prepara aparte, la técnica se llama arroz evaporado o arroz blanco. Se hace hervir 6 tazas de agua y se coloca el arroz previamente lavado. Antes que termine de cocer, se cierne con un colador y al arroz le rociamos tres cucharadas de aceite y una taza de agua con sal. Se deja a fuego lento hasta que termina de cocer. Se debe sacudir la olla unas dos veces durante el proceso para que el arroz no se pegue.
  4. Para el ahogado:
  5. Se pica la cebolla, el tomate y el locoto. Se agrega ½ cucharilla de orégano más 6 cucharadas ají amarillo y el comino. Todo se sofríe.
  6. Para servir:
  7. Se coloca en el plato una presa de carne,  chuños, una papa grande y una porción de arroz. Todo se rocía con el ahogado. El caldo se sirve aparte con un poco de orégano, después de haber comido la parte seca.

Cristina Olmos

«Su Majestad: El Locoto»

26 Ene

Les comparto el siguiente Blog donde encontraran la famosa Tabla de Scoville, que mide la intensidad del picante y toda la  información sobre El Locoto descrita de forma muy peculiar y completa. La foto tambien pertence al blog

 «Su majestad: El Locoto» (primera parte)

y no se pierdan la segunda parte que es tan buena como la primera

«Su majestad: El Locoto» (segunda parte)

http://clubgourmetdebolivia.blogspot.com/2011/07/ingredientes-andinos-su-majestad-el.html

Alasitas en honor al Ekeko

25 Ene

La Fiesta de las Alasitas se festeja principalmente en la ciudad de La Paz, constituye la más importante muestra artesanal de la ciudad, son dos semanas y media de miniaturas, juegos de azar, comidas y tradición. se realiza el 24 de enero, al inicio del solsticio de verano y se prolonga oficialmente hasta el 4 de febrero, aunque generalmente permanece hasta fines de ese mes.

Sebastián Segurola, gobernador e intendente de La Paz dispuso el año 1781 que se realice este festejo en homenaje a quien salvó a la ciudad del asedio indígena, y así fue ordenada la fiesta del mercado de miniatura, costumbre que los indígenas traían desde de los antiguos collas. En el Cerro Santa Bárbara conocido antes como el Cerro del Calvario es donde ahora se realiza feria de Alasitas, allí los brujos aymaras, detentaban el negocio de la venta de medicinas, hechizos, sahumerios y se mezclaban cultos religiosos y superstición, allí se simulaba la compra de terrenos donde los nuevos propietarios construían sus casitas con piedritas, se celebraban matrimonios, se adquirían diferentes artículos y esta práctica era motivo de la Ch’alla con cerveza y licores, celebrando el acontecimiento y pidiendo la protección de la Pachamama.

Alasitas, feria de miniaturas

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La Alasita, voz aymara que significa comprame, no es exclusiva de Santa Bárbara, durante muchos años la zona de la plaza de San Pedro la albergó,y todo el barrio se convertía en feria de Alasitas. La plaza de Churubamba y la avenida Montes también la cobijaron, hasta que, por el crecimiento de la ciudad y de su parque automotor se decidió reponerla a la zona Santa Bárbara. El campo utilizado para este propósito se extiende en todo lo que era el zoológico de La Paz, sigue por las calles que lo circundan, la avenida del Ejército, la calle Roosevelt y toma por algunos días la plaza Alfredo Domínguez, en el atrio del Teatro al Aire Libre y el Parque del Scout. La feria de Alasitas se celebra en honor al Ekeko, un ídolo familiar aymara que simboliza la fecundidad, la alegría, la abundancia y la prosperidad. Se trata de un personaje rechoncho y sonriente que se va cargado de una variedad de productos en miniatura, de primera necesidad y también otros, que simbolizan lo que cada persona ansía obtener como casas, vehículos, dinero, etc. El motivo original religioso, fue transformándose en una devoción profundamente arraigada hacia el antiguo Dios de la Abundancia, el Ekeko. Por un momento, las personas dejan de lado sus actividades y preocupaciones cotidianas y salen a las calles para comprar las representaciones de sus sueños y luego ofrendan sus nuevas pertenencias a este dios de la abundancia y a los santos. Durante esta celebración el tiempo parece detenerse, aunque paradójicamente la ciudad está más conmocionada que de costumbre. Es natural, el dios de la abundancia está llegando como cada año y trae una carga de fortuna para los que creen en él. La fe es tal y las necesidades tantas, que el campo ferial ya no es el único lugar de reunión para quienes salen de sus casas y oficinas llevando aquellas miniaturas que representan sus máximas aspiraciones materiales.

Alasitas tradición extendida al mundo

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Alasitas y el Ekeko

“Alasitas” de la palabra en aymara Alasiña que significa Comprar para sí. Es la celebración al Ekeko, el dios de la abundancia a quien se le obsequia miniaturas, para convertir los sueños en realidad, por ejemplo: los billetes para que no falte dinero, la maleta para ir de viaje, un coche para tener uno, las canastas llenas de conservas para que no falte alimentos durante todo el año, un saco de granos de cereales para la buena cosecha, una pequeña tienda para que prospere el negocio que se tiene, una negrita o un negrito de yeso para tener una pareja. Según la tradición todas las personas acuden, justo al medio día del 24 de Enero, a la compra de las miniaturas que deben ser cha’lladas por el Yatiri con incienso, alcohol, vino y posteriormente bendecidos en una iglesia católica, pues así éstos se harán realidad durante el presente año. La costumbre también dice que el Ekeko tiene que ser atendido todos los martes y viernes poniendo en su boca un cigarrillo encendido y nada le faltará a la familia. Se dice que para tener un mayor efecto, es necesario que el Ekeko sea un regalo de amigos o familiares que desean la prosperidad. Esta manifestación, convertida en la “Feria de Alasitas” tuvo su inicio en la actual Plaza Murillo, luego se extendió al Paseo del Prado que se conocía como la Alameda. Posteriormente a la Plaza de San Pedro, la Av. Montes, la antigua Aduana, la Av. Tejada Sorzano y ahora, tiene su asiento en el ex parque zoológico o Parque Urbano Central. Los residentes de Bolivia en el mundo, han difundido esta tradición en distintas regiones, sobre todo, en el Norte Argentino y en el Sur del Perú, y no es extraño ver en varios países de Europa, Norte y Centro América, manifestaciones de esta tradición milenaria, expresión de fe para conseguir prosperidad y bien estar de las familias que provienen de la región de los Andes Tropicales.

El origen de las Alasitas se sostiene en mitos y leyendas

Las investigaciones del sociólogo especialista en patrimonio cultural, David Mendoza, muestran que la celebración de las Alasitas y su relación con el Ekeko no han dejado evidencias escritas acerca de su origen. Sus antecedentes más conocidos están sostenidos en mitos y leyendas. Esta festividad de la miniatura se celebra en la ciudad de La Paz al mediodía de cada 24 de enero, y en diferentes fechas en el resto del país. Los autores más conocidos que escribieron sobre esta festividad fueron Antonio Paredes Candia, Rigoberto Paredes, Antonio Díaz Villamil, Carlos Ponce Sanjinés, Ernesto Cavour y Arthur Posnasky, cuyas obras están envueltas en leyendas y mitos sobre la feria y el personaje en miniatura. Mendoza elaboró un expediente sobre esta festividad, pero no detectó una evidencia histórica en los archivos del país sobre la tradición, aunque sí memorias orales que atestiguan la celebración. Una de las causas por las que no existiría documentación, según el investiador, habría sido «la colonización española que no permitió desarrollar ciertos sistemas de creencias; entonces la historia ha sido proscrita, atacada, por eso no se tiene bien definido (la fecha, la localidad de las Alasitas) qué es el Ekeko, porque hay muchas interpretaciones». alasitas 3

Alasitas: La bendición de los Yatiris.

Para comenzar, el nombre de Alasitas tiene diferentes significados, en aymara el más conocido es el reflexivo «cómprame». «Trata de la compra de las illas, ispallas (amuletos, imágenes), miniaturas con el atributo de volverse reales, en medio de un ritual celebrado por el yatiri (adivinador) a las 12.00. Antiguamente, indígenas de comunidades venían a la feria a comprar illas, ispallas, animales y semillas, y duraba un día hasta dos, pero hoy dura como 15 días». Las versiones sobre el origen geográfico de la festividad son diversas, pero coinciden en que sucede en la región andina de Bolivia. Unos autores dicen que es en Tiawuanaku (antes Kollasuyo), en los pueblos kallawayas (enclave quechua) y otros en Chuquiago Marka (ciudad de La Paz), todos en el departamento de La Paz. Sobre Chuquiago Marka, una versión dice que estaba formada por comunidades y ayllus, y la Alasitas habría nacido en la actual zona de Santa Bárbara, antes ayllu Uturuncu. Posteriormente la exposición recorrió por la plaza Murillo, la plaza San Francisco, el paseo El Prado, la Terminal de Buses y la avenida Tejada Sorzano, hasta asentarse en el ex Parque de los Monos o campo ferial. Tampoco existe claridad respecto de la fecha de celebración. «La alasitas se fue ubicando en una época, unos dicen en octubre, otros el 21 de diciembre (solsticio de verano), al final se quedó en 24 de enero, relacionado con la fiesta de Nuestra Señora de La Paz y después del cerco del caudillo Tupac Katari, en 1781». Esta afirmación fue abstraída de una obra de Antonio Díaz Villamil, pero Mendoza observa que no existen pruebas para afirmar que, evidentemente, en 1781 se haya instaurado oficialmente la Alasitas. «Gran parte de los historiadores -afirma Mendoza- eran hijos de hacendados quienes les contaban lo que hacían los campesinos. Por ejemplo, Antonio Paredes, Rigoberto Paredes son hacendados y seguro recogieron de algunos cuentos de los indígenas (sobre la Alasitas y el Ekeko) y le dieron una narrativa literaria. Por tanto, son cuentos de tatarabuelos a abuelos, lo más particular y sospechoso es que esta fiesta no existe en el campo. En fin, la leyenda no surge de la nada seguro tiene algún sustento».

Tres versiones sobre el origen de las Alasitas

El investigador Galo Illatarco elaboró el estudio Alasitas: Festividad ritual del Eqeqo y las Illas. Una tradición andina viva, en la que analiza tres versiones y coincidencias sobre esta tradición. La primera versión que comparte Illatarco dice que la Alasitas deriva del verbo aymara Alathaña (comprar), es una festividad sagrada de culto a la deidad andina de la reproducción y la fertilidad animal, vegetal y humana, de la buena fortuna, del amor y propiciador de las uniones sexuales (Ekeko), es además una festividad prehispánica celebrada en el Qhapaj Raymi cada solsticio de verano (21 de diciembre), caracterizada por la presencia e intercambio de dijes y miniaturas como símbolos de la tradición andina. La segunda explicación dice que Alasitas proviene del verbo aymara Chhalaqa o Chhalaqasiña (intercámbiame). En el pasado habría sido un ritual sagrado (en el Qhapaj Raymi) dedicado al dios Sol con la presencia del Eqaqo Illa a través del intercambio de miniaturas illas, llallawas e ispallas que representan la fuerza reproductiva de los objetos, alimentos, animales y personas o símbolos con poderes reproductores y propiciatorios de producción y fertilidad. Una tercera versión señala que Alasitas derivaría de la festividad incaica llamada Sitwa o Alaui Situa y sería una fiesta ritual del Eqeqo, de las takas y de las illas vinculadas a la fertilidad y a la salud, supuestamente realizada desde el 21 de septiembre hasta el 21 de diciembre. En conclusión Illatarco considera que actualmente la Alasitas es «una festividad paceña de carácter cíclico y se caracteriza por la tradición de adquirir, intercambiar y/o comprar illas de muchos tipos y formas vinculadas a la producción agrícola y ganadera, a la fertilidad vegetal, animal y humana, y en general, al bienestar material, físico y espiritual». Tanto Illatarco como Mendoza coinciden en que no se conoce información fehaciente de esta fiesta en el momento de la fundación de La Paz.

La leyenda del Ekeko

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El Ekeko y leyendas

Las versiones existentes sobre el origen del Ekeko son variadas, sin embargo, la tradición menciona que nació a raíz de las sublevaciones indígenas de 1781 y el cerco de Tupac Katari a La Paz. El año de la revolución que enfrentó a blancos e indios, dio fuerza a la tradición indígena del 24 de enero, fecha elegida por el gobernador Sebastián Segurola para rendir homenaje a la Virgen deNuestra Señora de la Paz en agradecimiento a la liberación de la ciudad de La Paz. El rebelde Julián Apaza y su esposa Bartolina Sisa emprendieron un crudo encuentro con españoles y criollos dirigidos por Don Sebastián de Segurola. El 14 de marzo de 1781, La Paz se vio rodeada por miles de indígenas que habían guardado el rencor de muerte hacia blancos. Mientras se presenciaba esta gran pugna, acontecía otra escena en Laja, donde Paulita Tintaya, una humilde muchacha perteneciente al repartimiento del español Don Francisco de Rojas, se encargada a servir a Doña Josefa Ursula de Rojas Foronda, esposa del Brigadier Don Sebastián de Segurola, quien fue Gobernador y Comandante de armas de esta ciudad. Sin embargo, para Paulita, fue dolorosa la despedida del lugar donde dejaba a su amado el galán Isidro Choquehuanca que con dolor entregó a paulita, un pequeño amuleto de yeso que él mismo lo había fabricado como muestra de su cariño. Según la tradición era el amuleto que guardaba la felicidad. Isidro tomó la imagen del encomendero Rojas y la copió en la estatuilla que tenía forma de hombre, pequeña, de rostro enrojecido y grueso de cuerpo, pues dependía de Rojas el destino de los dos amantes. Además de la apariencia puesta por Choquehuanca, le puso pequeñas bolsitas con alimentos y otros bienes que formaban parte de la felicidad que soñaba el joven Isidro. Pasó mucho tiempo de esperanzas para el reencuentro del gran amor, mientras la ciudad se encontraba aislada. Cerca de siete meses toda la ciudad sufrió la escasez de alimentos, las despensas donde se guardaban los víveres se encontraban vacías. Solo por algo inexplicable había un poco de alimento en el rincón de una casa y que una vez consumidos eran renovados por arte de magia. Esas provisiones las poseía Paulita, una bolsa de maíz tostado, kispiña (galleta de harina de quinua) y un trozo de charque(carne seca) de llama, que casualmente puso junto al Ekeko que Isidro le había dado. La situación empeoraba cada día más, Isidro decidió protegerla y salvarla, por eso vino a su encuentro y trajo consigo algunos alimentos como tostado, kispiña y charque. Desde es día, nunca más faltaron esas provisiones que misteriosamente estaban colocadas junto al Ekeko. Ya en el quinto mes de asedio, la esposa del Brigadier Segurola, se encontraba en una situación de muy grave de desnutrición, su esposo no podía atenderla pues su preocupación mas importante era vigilar, organizar y dirigir la defensa de la ciudad encomendada a él. Pero Paulita encargada de su protección y al sentir lástima por ella, le dio una parte de sus alimentos. Desde entonces fueron el Brigadier, su esposa y Paulita quienes podían alimentarse un poco. Al sexto mes cuando las esperanzas se agonizaban, llegó la noticia de la aproximación de un ejército a la ciudad, dirigida por el Comandante General José Reseguín. Entonces la ciudad fue liberada y la paz había vuelto otra vez La liberación de la ciudad de La Paz también trajo la resurrección de una tradición que fue difundida de generación en generación: La feria de Alasitas en la que se permutaban piezas pequeñas que tenían valor cambiario. Así fue que el Brigadier Segurola devoto de Nuestra Señora de La Paz autorizo que el 24 de enero de 1783 se restaurase el mercado de miniaturas Alasitas; donde reapareció el Ekeko. El Ekeko El Ekeko es un muñeco de terracota que puede presentarse en varios tamaños, pero que generalmente tiene alrededor de 20 cm de altura. Representa a un hombre con las típicas vestiduras de la región andina, de su cuerpo cuelgan pequeñas bolsitas, que a modo de alforjas contienen cereales, tabaco y billetes enrollados. El poseedor del Ekeko puede agregar nuevas ofrendas en miniatura que se colgarán de la estatuilla o se ubicarán a su lado, representando aquello que se desea obtener.

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Ekeko en Alasitas

El Ekeko era considerado por los antiguos collas como el dios de la fortuna y la prosperidad, según las creencias este ídolo se encargaba de traer al hogar fortuna y alegría, además ahuyentaba las desgracias, debía ser el compañero inseparable de la familia. Pero también se cree que es vengativo, ya que si no se le presta atención castiga quitando todo lo que su dueño tiene o con enfermedades, una de las formas de rendirle culto, y para lograr los favores solicitados, hay que hacer «fumar» al Ekeko en el momento en que se pone el objeto, la figura presenta un hueco en la zona donde debería estar la boca, y es allí donde debe colocarse un cigarrillo encendido. Si el deseo o pedido es aceptado, del cigarrillo saldrá humo como si realmente el Ekeko fumara. En ese marco, todo lo que uno quiere poseer en el año se compra en Alasitas, además de objetos en miniatura: casas pequeñas, bolsas de arroz, de azúcar, fideos, pan, se pueden adquirir artesanías en mimbre, barro, madera, ropa de alpaca, vicuña, instrumentos musicales. Por el principio de la magia imaginativa, la gente del campo adquirirá con preferencia, figuras de animales, vacunos, ovinos, llamas y aves, camiones, camionetas, bicicletas; que representaban las necesidades de su entorno, en cambio, se prepara para los vecinos de las ciudades: casas, edificios, artículos de construcción, palas, ladrillos, celulares y dinero, para ello ya se imprimen bolivianos, dólares y euros. Entre los pobladores antiguos, la fiesta del Ekeko se realizaba en el solsticio de verano, reunían de sus cosechas los elementos más extraños, si alguien no los tenía debía recoger piedras con formas raras para cambiarlas por objetos, nadie podía negarse al intercambio. Al haberse reintroducido esta fiesta donde los indígenas practicaban el intercambio de objetos pequeños por monedas, se reestableció paulatinamente este culto, donde el Ekeko debe conseguirse ya sea regalado o robado, jamás comprado, ya que los sueños nunca se compran con dinero y cada viernes o cada martes hay que colocar un cigarrillo encendido en su boca, si este se mantiene encendido hasta el final, los sueños se harán realidad. Tal vez el origen de esta tradición en el Altiplano, en la región sur de los Andes, donde la comparten Perú y Bolivia, alrededor del Lago Titicaca, se remonte a aquellos comerciantes españoles que viajaban solitarios por todo el país, visitando los pueblitos y llevando consigo diversas mercancías para intercambiarlas por productos locales. Muchas de estas mercancías eran productos totalmente inútiles para los indínegas, chucherías, pero constituían símbolos procedentes de un mundo dominante. En cierta forma estos viajeros blancos representaban también sueños hechos realidad a través de productos que venían de lugares lejanos, así el viejo comerciante español se fue convirtiendo en un símbolo de buena suerte y felicidad. Durante la Colonia, los Ekekos se fabricaron en oro y plata, también en estaño y cobre, actualmente se hacen en yeso o arcilla, pero a pesar de lo humilde de estos últimos materiales, este ídolo ha extendido su influencia a otras regiones andinas y costeñas y continúa llevando felicidad a la gente que cree en él. Quien lo posea, se sentirá más confiado para conseguir lo que necesita y podrá creer que este amuleto le ha de proporcionar dinero, trabajo, alegría y especialmente mucha esperanza. En los tiempos difíciles que vivimos esta ayuda es generalmente muy buscada.

Fuentes: pitonisas.net pieb.com.bo turismoruralbolivia.com / Patricia Espejo Tapia

http://www.eabolivia.com/alasitas-y-ekeko.html

Charquecan o Charquican

21 Ene

Este es un plato Orureño,  muy popular en Bolivia preparado con Charqui o Charque.

El charqui (< quechua ch’arki, «cecina») es la carne deshidratada que se cubre con sal y se expone al sol. Se usaba antaño, antes de la aparición del frigorifico (1883), y aún se usa en la actualidad para conservar la carne por períodos prolongados. En las regiones andina y meridional de Sur, se denomina charqui o charque

http://es.wikipedia.org/wiki/Charqui

Ingredientes

  • 1 kilo de charque o charqui de llama o res
  • 4 papas
  • 1/2 lb. de maíz pelado y cocido
  • 4 huevos duros
  • 2 cebollas
  • 2 tomates
  • 4 lonjas de queso
  • Aceite
  • Sal

Preparación

  1. Lave muy bien el charque y dejarlo desalando en agua salada unas dos horas (secreto), luego cocinarlo por 10 minutos. Saque del fuego. Escurra y martaje hasta que quede  deshilachado. Fría en un sartén con abundante aceite caliente, hasta que quede bien dorado y crocante. Cocine las papas con cáscara en agua con sal.
  2. Pique la cebolla pluma, lave a través de un colador. Pique en cuadraditos el tomate. Aderece cebolla y tomate con aceite y sal.
  3. Sirva el charquicán con mote, papas y huevo duro. Encima zarza de cebolla y tomate. Acompañe con llajwa.

 

En las siguientes direcciones encontraran variantes de este plato tan popular.

http://www.recetas.com.bo/content/charquekan-de-llama

http://cocinadelmundo.com/receta-CHARKEKAN-ORURE%D1O

http://boliviaenmicorazon.es.tl/charquekan.htm

http://www.cocinarica.com/

http://www.cocina-boliviana.com/recetas/3_plato-principal/137_charquekan

https://www.facebook.com/recetariodecocina

Una vez más Gustavo Sanzetenea nos deleita con sus aportes de la cocina boliviana. Pero en esta ocasión nos explica como preparar un típico alimento de esta región: el Charque. Gustavo nos escribe:

«Esta vez dese Oruro – Bolivia la capital folklórica del País, reconocida como propiedad intangible de la humanidad. Es donde se elabora la mayor parte del charque de llama, alpaca y otros en Bolivia. Sin desmerecer la produccion del oriente, rico en ganaderia y agricultura.

Lo importante recalcar que el charque, (también llamado charqui, cecina, tasajo, posta, chalona etc, etc), es una forma peculiar de conservar las carnes para su consumo. Se dice que los incas en esta zona sudamericana fueron los precursores del mantenimiento de sus productos alimenticios deshidratándolos.

A la llegada de los conquistadores a nuestra América, los europeos nos trajeron el «jerked beef» y posiblemente los filibusteros «charcutiere» que son carnes deshidratadas.

La intención es que aprendamos a secar la carne de res, ovino, cerdo o aves, para depués procesar platos muy refinados y agradables, menú seguramente que solo reyes o Incas tenían en esas épocas.

Es muy facil elaborar charque: necesitamos unicamente un  espacio seco, donde ojalá le diera el sol. Para empezar con carne de res, esta se corta en pedazos, con un espesor de 2 a 4 centímetros, de cualquier tamaño, con o sin huesos. Se le hecha bastante sal y cuelga en un alambre, como tendiendo ropa al sol. Lo importante es que, una vez que pasó el sol, hay que recogerla y guardarla en un lugar seco para sacar nuevamente al día siguiente al sol. Este proceso puede durar máximo tres días. El charque esta listo cuando ya esta sin líquido y seco como un cartón. Tendremos mucho cuidado con las moscas. Se puede tapar con un tul o red para evitarlas.

En lugares fríos como el altiplano Boliviano se usa muy poca sal para el deshidratado y su producto se llama chalona. Tambien se deshidrata la patata se llama chuño.

Posteriormente me comprometo seguir en contacto para darles recetas de cocina de Bolivia con Charque, es interminable. Gracias«.

http://elgranchef.imujer.com/2008/09/27/el-charque-%C2%BFcomo-hacerlo

Ch’aque de Trigo Pelado en Ceniza

20 Ene

Tal como su nombre lo indica, este Ch’aque se prepara con el trigo pelado con ceniza, procedimiento que utilizan los campesinos y que hoy se encuentra en todos los mercados (incluso embolsado)

Para prepararlo necesitamos

  • 2 litros de agua
  • 6 trozos de carne de res, chupalomo, costilla o tira
  • 1 cebolla mediana
  • 1 tomate chico
  • 1 zanahoria pelada
  • ¼ locoto sin semilla
  • 1 cuchara de aji picado
  • 1 cuchara de sal
  • ½ taza de arvejas peladas
  • 5 papas peladas y partidas por la mitad o en 4
  • 1 ramita de yerba buena
  • 1 cuchara de oregano1/2 cucharilla de comino molido
  • ¼ cucharilla de pimienta dulce
  • 1 taza de trigo pelado en ceniza
  • Perejil para decorar

Preparación

  1. Ponemos en una olla con el agua ligeramente tibia la carne y antes de que dé el primer hervor espumeamos, cuidando de no sacar la grasa que desprende la carne. Agregamos la cebolla, tomate y zanahoria picados, hierbas y condimentos, dejamos hervir por una hora.
  2. Mientras tanto trituramos levemente el trigo en un batan o con martillo de manera que no quede muy fino (de ahí el nombre de ch’aque que quiere decir grumoso) luego ponemos en un recipiente en agua fría para lavarlo bien, cuidando de sacar las hojitas o cascaras que aun puedan contener piedrecillas
  1. Agregamos este trigo al caldo y dejamos cocinar hasta que reviente, removiendo de rato en rato para que no se pegue a la base de la olla, después añadimos la sal, dejando sazonar por 5 minutos.
  1. Aumentamos las arvejas y papa cuidando la cocción por diez minutos, cuidando que no se deshagan. Probamos  la sal y retiramos del fuego. Este Ch’aque no debe resultar muy espeso; si así fuera agregamos agua hervid o caldo caliente durante su cocción.
  2. Servimos rociado de perejil y acompañamos con una llajua de ají verde.

Cocina Tradicional Boliviana, pag 43

Romero de Velasco, Emilia   –   Gutentag de Muzevich, Carola

Editorial Amigos del Libro   –   La Paz. Bolivia. 1988

Huarjata

12 Ene

Plato típico paceño de la localidad de Yungas

Ingredientes:

  • 1 cabeza de cerdo mediana
  • 1 rama de perejil
  • 3 cebollas blancas
  • 6 patatas peladas
  • 2 tazas de chuño  cocido ( también puede ser tunta)
  • 1 ½ tazas de arroz
  • Sal
  • Ajo molido
  • Pimienta
  • Comino
  • Ají amarillo molido
  • 1 cuchara de oregano

Preparación

  1. Picar y freír las cebollas hasta que estén transparentes
  2. hacer hervir  la cabeza de cerdo con agua y sal
  3. añadir una cebolla frita,  y el perejil
  4. hacer cocer el arroz con agua y sal
  5. hacer cocer las patatas con agua y sal
  6. hacer cocer el chuño con agua y sal
  7. hacer una salsa con las dos cebollas fritas, el ají amarillo, el orégano, el ajo, la sal,  el comino y la pimienta
  8. servir la cabeza bañada en la salsa, acompañada por las papas, chuno o tunta y el arroz graneado.
  9. Aparte se sirve el caldo.

 

Cristina Olmos

Llajwa

10 Ene

Foto:  Cristina Olmos

Es la salsa picante con la que se acompañan a casi todas las comidas. Es raro que falte la llajwa en la mesa de los bolivianos tanto de oriente como de occidente. En el occidente más alto y mas frio se la come mas picante. Por eso se cree que su origen habría estado en las tierras altas.

El director de Los Kjarkas, Gonzalo Hermosa, un defensor acérrimo de la llajwa, sugiere que mientras los locotos son molidos con una uña (piedra en forma de U) o con un morok’o (piedra redonda), es bueno susurrarle algunas frases “picantes” para garantizar el sabor perfecto de la buena salsa.

Sugiero consumirla recién preparada, pues es el secreto de su sabor, pruébala con cualquiera de los platos típicos de comida boliviana y veras que tengo razón.

Llajwa Clásica

Ingredientes

  • Un locoto rojo, verde o amarillo, con pepas o sin ellas, dependiendo del picor deseado.
  • Un tomate mediano bien maduro; mientras más maduro, mejor.
  • Media cucharadita de sal.

Preparacion

  1. Todos estos ingredientes se muelen sea en un batán (piedra plana en la que, con el movimiento oscilatorio de otra de base curva, se muelen ingredientes), o se los licua teniendo el cuidado de que quede grumoso, no completamente licuado para no  alterar su esencia.
  2. En su defecto, rallando tomate y locoto con un rallador de mano y mezclando posteriormente todos los ingredientes junto con la sal y, si se usan las hierbas, añadirlas finamente picadas.

Variantes de Llajwa

  1. La variante de los valles es igual que la anterior, la diferencia esta en las yerbas que se añaden: quirkina o wacataya o suyco; también se suele agregar un poquito de cebolla picada muy fina y unas gotas de aceite.

Cristina Olmos

Sobre Cocina Novo Boliviana

9 Ene

novo

La Deconstrucción del fricasé no es una obra pictórica o teatral, aunque es una propuesta artística y estética. Es el nombre de una las nuevas delicias gourmet, que busca estimular al paladar local y lograr que los consumidores aprecien los productos del país.

En la muestra Novo Boliviano, 30 chefs proponen anualmente novedosos platillos según los requerimientos de la denominada “alta cocina”. Con la única exigencia de que los ingredientes sean genuinamente nacionales, 120 creaciones culinarias fueron presentadas al público paceño en la quinta versión del encuentro gastronómico, que se llevó a cabo en el Círculo Aeronáutico a principios de noviembre.

Estrenando delicias

El evento cuenta con la participación de cocineros profesionales que trabajan en restaurantes gourmet. Cada uno de ellos —ya sea en solitario o en grupo— debe ofrecer cuatro platillos. Éstos pueden ser completamente originales o alteraciones de la culinaria boliviana; pero deben estar elaborados con productos típicos de las diversas regiones del país.

Cada versión de la muestra tiene una temática o ingrediente especial. Este año, al ser el Novo Boliviano parte de los festejos del Bicentenario de la revolución juliana, los participantes debían preparar un bocado en homenaje al departamento de La Paz.

Las mesas del Círculo Aeronáutico están llenas de delicias agridulces y saladas, con fusiones de charque, quinua y chancaca. Entre los antojos ofertados sorprenden los Radioles de plato paceño con salsa de cilantro; el Cuscús de quinua; el Carpacho de llama y la ya mencionada Deconstrucción del fricasé. Un piso abajo, los productores muestran los ingredientes de estas obras de arte que hacen agua la boca.

El arte del hambre y del sabor

Las novedosas delicias son resultado de la inspiración de su creador. Pero, a diferencia de una escultura o una canción, el numen culinario surge del hambre que atormenta al cocinero. Al menos así lo considera el chef suizo del hotel Overland, Wálter Schmid. “El mejor incentivo para inventarte un plato nuevo es el hambre. Es cierto que puedes imaginarte de golpe una comida o pasarte varias horas repasando los ingredientes y sus posibles combinaciones. Pero, cuando suena la barriga, la creatividad se dispara y, por necesidad, te salen guisos espectaculares”, explica.

La cocina Novo Boliviano se enriquece cuando esos antojos incluyen insumos propios del país, como el roedor del monte jochi pintado y el coco que se produce en las tierras bajas. Con estos dos ingredientes, Schmid creó un Jochi al coco. “Se me ocurrió combinar dos alimentos muy poco conocidos en La Paz”.

Cuando el hambre no aguza el ingenio, Wálter juega con las recetas. Su colega Coral Ayoroa trabaja de la misma forma. Para esta joven cocinera la experimentación es uno de los pilares para la creación culinaria. “Repasas lo que ya sabes, analizas sus componentes y pruebas nuevas maneras de combinarlos para atraer a los clientes”, opina.

Para el chef independiente Francisco Camacho, es un proceso más científico. Sin desmerecer la inspiración —sostiene— los profesionales del horno deben estudiar los ingredientes y su “compatibilidad” antes de juntarlos. “Hay que saber bien qué sabores combinan. No es simplemente mezclar y ya, porque puede salir algo desagradable o algunos ingredientes taparían el gusto de otros. Los cocineros conocemos la teoría y tenemos que aplicarla todo el tiempo”, señala.

El resultado del estudio de Francisco es un “Agridulce de cerdo con copoazú y cerveza negra”. La idea es lograr el contraste entre el dulce del copoazú, fruto de la Amazonía, y el ácido de la cerveza negra que complemente al gusto salado del cerdo.

Una fiesta del gusto

El sabor agridulce domina este año en el Novo Boliviano. “Carne de llama con salsa de higos” y “Anticucho de surubí con chancaca” son algunos ejemplos. Camacho explica que esta tendencia parte de la “gourmetización” de la culinaria del país. “Buscamos gustos que antes no existían en nuestra comida, como frutas con carne o miel con ajíes. Para presentar nuestros platos al mundo debemos arriesgarnos”, sentencia.

Un ejemplo de ingredientes que nunca antes se han cocinado juntos es el “Jochi en coco” de Schmid. Con una sonrisa misteriosa, el chef se guarda de revelar la receta; pero asegura al incrédulo cliente que no es agridulce. “Es ácido y salado. El coco está a su vez sazonado con jengibre. Es que el coco no es un ingrediente sólo para postres”, agrega.

Otra innovación es usar alimentos andinos (achojcha, carne de llama y quinua, entre otros) para dar un renovado sabor a platos internacionales. En esta aventura, los chefs de la Casona de la Pascualita de Cochabamba y de Infocal prepararon un sushi donde la quinua reemplaza al arroz. El resultado es un bocadito exótico con un sabor familiar.

En las “deconstrucciones”, la comida cambia su forma. El plato paceño se convierte en “radioles”, una especie de canapés, donde la papa es la galleta sobre la que están los otros ingredientes. El fricasé se transforma del picante de guiso a un piqueo más sutil.

Y ya que hablamos de forma, la apariencia de la comida del Novo Boliviano entra en el reino de la escultura y la pintura. No basta que el platillo tenga buen sabor, también debe verse apetitoso y elegante. Se dice que la comida entra por los ojos, y los gourmets lo demuestran con la presentación de sus creaciones.

Inventores del horno

Verduras talladas como el Illimani, tomates que sirven de bandejas para el fricasé y bocaditos dispuestos como joyas son algunas de las presentaciones que tientan los estómagos. Otras impresionan, como el jochi de Schmid que posa enterito sobre una cama de cocos en su fuente.

Cada vez que algún gustoso acude a catar alguna de las delicias, recibe una explicación de lo que está a punto de comer. En la disertación del chef se incluyen recetas y posibles acompañamientos líquidos y sólidos.

Para terminar están los dulces. Ya sean chocolates, frutas confitadas o melcocha. Los postres ocupan lugares prominentes.

Una vez que los visitantes salen satisfechos, los cocineros ya empiezan su trabajo para el siguiente año. Durante los próximos 12 meses, los platos presentados en el Novo Boliviano 2009 serán servidos en los locales de los chefs. Mientras, estos artistas del horno continuarán descubriendo originales delicias que reinventan la sazón boliviana.

Articulo sobre cocina Novo Boliviana publicado en el siguiente sitio

http://www.adnradio.cl/noticia/renovada-sazon/20091119/nota/912337.aspx

Uchu de Fideos (AJÍ DE FIDEO)

7 Ene

 

Era costumbre bien arraigada de los pueblos el servir este plato como muestra de gratitud a las personas de la comunidad que ayudaban en la faena del lavatorio de las pertenencias del compadre o padrino fallecido; este UCHÚ, que quiere decir ají en Qhéshwa, resulta muy agradable y actualmente se lo prepara en diversas ocasiones.


Para prepararlo necesitamos:

  • 2 litros agua
  • 1 cuchara perejil, picado
  • 5 trozos carne de res (cadera junto con los huesos cortados en martajada o cuadraditos)
  • 1 cucharilla orégano
  • 1/4 cucharilla pimienta
  • 4 cucharas ají colorado,
  • 1 cebolla grande molido y frito
  • 1 tomate grande
  • 10 papas runas, menudas
  • 1/2 locoto, sin semilla
  • 2 cucharas aceite
  • 1 zanahoria, pelada
  • 1/2 kilo de fideo del país Orégano, para añadir (tipo tallarín) al final
  • 1 taza habas verdes, tiernas
  • Perejil, para decorar

Preparacion

  1. Ponemos en una olla con el agua ligeramente tibia las carnes y antes de que dé el primer hervor, espumamos cuidando de no sacar la grada que desprende la carne; luego agregamos la cebolla, tomate, locoto y zanahoria finamente picados, hierbas, condimentos y el ají, dejando hervir por dos horas. Pelamos las papas y añadimos al caldo a que dé un hervor; luego agregamos el fideo ya retostado en el aceite (cuidando siempre que no se deshaga ni se queme) junto con las habas, para dejar que se cocinen por diez minutos más. Probamos la sal y agregamos el orégano desmenuzado para sacar la olla del fuego.
  2. Servimos en plato hondo, porque la consistencia de este ají no es ni muy espeso, ni muy líquido, junto con el trozo de carne y los huesos, los cuales son muy agradables de chupar. Acompañamos a la mesa con una buena llajwa y un pan «chamillo»  ó un pedazo de pan Toco 
  3. Para variar este ají ponemos costilla ó charque (ó chalona) en lugar de la carne de res; también podemos añadir a la cocción (junto con la papa) una taza de chuño negro remojado, lavado y estrujado; lo que hace que este ají sea delicioso.

Cocina Tradicional Boliviana

Romero de Velasco, Emilia  –  Gutentag de Muzevich, Carola

Editorial Amigos del Libro, La Paz. Bolivia. 1988

Chocolate Caliente

2 Ene

Suele ser preparado a partir de diversos productos en polvo o bloques sólidos obtenidos del cacao, cuyos primeros árboles se cree que crecieron naturalmente, es originario de  tierras suramericanas. Se lo bebía en las cuencas del Amazonas y el Orinoco hace unos 4.000 años; hay también indicios de que empezaron a propagarse desde el sureste de México, en donde existen evidencias de que los Olmecas y Mayas ya lo cultivaban hace tres mil años. Por la mañana  los  aztecas, servidos por sus mujeres, tomaban chocolate caliente con un trozo de chile. El chocolate caliente representa toda una tradición de las fiestas de fin de año y año nuevo, algunas de las familias acostumbran a realizarlo durante toda la semana de la navidad y hasta la fiesta de Reyes,  invitando a sus amistades a degustar el chocolate caliente con buñuelos. A los  que adoraban al Niño se los agasajaba con una taza de chocolate caliente con buñuelos y miel de chancaca. Era una tradición familiar. El chocolate caliente con buñuelos también es muy consumido durante toda la época de invierno.

Ingredientes para 6 personas

  •  1 litro de leche entera
  • 1 lata de leche evaporada y dos latas de agua
  • 600 gramos de chocolate amargo
  • 1 clavo de olor
  • Una ramita de canela
  • 1 punto de sal
  • 1 cucharilla de esencia de vainilla
  •  Azúcar al gusto
  • ½ cucharita de Nuez Moscada rallada
  •  1 cucharilla de mantequilla

Preparacion

  1. En una olla se coloca el chocolate con el agua y se lleva a ebullición por 10 minutos, luego se añade las leches poco a poco, la canela, el clavo y el azúcar. Se saca la canela y el clavo.
  2. Se añade la sal, la esencia de vainilla, se retira del fuego, se añade la nuez moscada y la mantequilla

Cristina Olmos

@esterucaa

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